Guía universitaria

American Academy of Dramatic Arts-Los Angeles: tasa de admisión, requisitos y graduación

American Academy of Dramatic Arts en Los Ángeles: lo que dicen los números oficiales de una escuela chica de artes escénicas

American Academy of Dramatic Arts-Los Angeles en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
89.7 %

139 admitidos de 155 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$39,475

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$37,452/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
76 %

terminó un título o certificado en 150 % del tiempo normal · cohorte ajustada de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan título o certificado · cohorte 2020 (institución de menos de 4 años) · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
12 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando un hijo dice que quiere estudiar actuación, muchos papás sentimos dos cosas al mismo tiempo: orgullo por verlo perseguir algo que ama, y una inquietud que no siempre sabemos nombrar. ¿Es una escuela seria? ¿Vale lo que cuesta? ¿Ahí termina la historia académica de mi hijo o sigue después?

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
2,617 palabras12 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminar contigo por lo que el gobierno federal reporta sobre American Academy of Dramatic Arts en Los Ángeles: quién es, cuánto cuesta, quién entra, quién se queda y quién termina. No te voy a decir si es la escuela correcta para tu familia. Eso no lo sabe ningún artículo. Pero si terminas de leer esto, vas a entender esta pieza del mapa mejor que la mayoría de las familias que solicitan aquí sin haberla mirado de cerca.

Qué tipo de escuela es, y qué tipo de escuela no es

Empecemos por algo simple pero importante: American Academy of Dramatic Arts-Los Angeles es una institución privada, sin fines de lucro, de dos años. No es una universidad de cuatro años con especialidad en teatro. Es una escuela de dos años, y el nivel más alto que reporta ofrecer es el grado de asociado.

Eso no es un defecto ni una alerta. Es información que cambia el plan. Si el sueño final de tu hijo incluye una licenciatura, esta escuela —según lo que reporta hoy— no la entrega. En el reporte federal de títulos de su año más reciente, no aparece ninguna licenciatura otorgada por esta institución. Y no está sola: de 256 escuelas privadas de dos años en este mismo censo, 254 están en la misma situación. Es el patrón normal de este tipo de escuela, no una peculiaridad de ésta.

Si el plan es que tu hijo pase después a una universidad de cuatro años, la pregunta no es si esta escuela es buena. La pregunta es qué acuerdos de transferencia tiene hoy y qué materias le van a reconocer. Eso no viene en ningún archivo de IPEDS. Eso se pregunta por escrito, con nombre y firma, antes de que tu hijo tome la primera clase.

Está ubicada en Los Ángeles, California, dentro del área metropolitana de Los Ángeles-Long Beach-Anaheim, una zona urbana grande. Si tu hijo piensa vivir en casa, no confíes en el mapa: maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora real de sus clases. El tráfico de Los Ángeles no perdona los cálculos hechos desde el sillón.

Y una nota que vale para cualquier escuela, no sólo ésta: en la clasificación Carnegie, que ordena a las universidades del país por tipo, esta institución aparece fuera del universo clasificado. Eso no dice que sea peor. Dice que Carnegie no le puso etiqueta. Antes de pagar el primer semestre, pregunta en admisiones qué acreditación tiene la escuela y qué título exacto vas a recibir, y verifica ese nombre por tu cuenta en la página del Departamento de Educación. Ninguna clasificación te ahorra esa llamada.

Tampoco aparece como universidad históricamente afroamericana, universidad tribal ni institución land grant. Son designaciones específicas —de las 3,012 universidades de este directorio, 138 tienen alguna—, y que ésta no las tenga no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta hablando con alguien que ya estudie en el campus.

Una comunidad chica, y una minoría chica dentro de ella

Aquí hay un número que vale la pena mirar de frente, sin adornarlo: 169 estudiantes en todo el plantel el otoño pasado. Es una escuela muy chica —la banda oficial más baja que existe en estos reportes—, y comparada con otras 255 escuelas privadas de dos años, siete de cada diez tienen más estudiantes que ella.

Que sea chica no la hace mejor ni peor. Pero sí cambia cómo funciona el día a día. Pregunta si las materias de la carrera de tu hijo se abren cada semestre o sólo una vez al año. De eso depende cuánto tiempo real le toma salir.

Dentro de esa comunidad chica, 12 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con escuelas similares queda por debajo de la mitad del grupo. Si eso te importa para tu hijo —y para muchas familias sí importa, y está bien que importe— pregunta en la visita qué existe hoy: grupo estudiantil latino, centro cultural, alguien en la oficina que hable español. El número no te dice cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso lo averiguas hablando con gente.

Hay más mujeres que hombres en el pregrado —58 de cada 100 son mujeres— y una quinta parte de los estudiantes tiene entre 25 y 64 años, así que no es un campus de puros adolescentes recién salidos de la prepa.

Cómo se decide quién entra

Aquí hay algo que muchas familias no esperan de una escuela de dos años: no es de admisión abierta. Hay que ganársela con papeles.

De nueve consideraciones posibles, la escuela marcó cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, el ensayo personal, las cartas de recomendación y una muestra formal de lo que tu hijo sabe hacer —portafolio o examen de competencias—. Eso último tiene sentido en una escuela de artes escénicas: quieren ver antes de decidir.

En cambio, no le importa el lugar que tu hijo ocupó en su generación, si llevó cierto plan de materias, su experiencia de trabajo, el examen de inglés para quien aplica, ni que algún familiar haya estudiado ahí. Y algo que alivia a muchas familias: no considera los puntajes del SAT ni del ACT para la decisión de admisión, aunque se los envíen. Esa casilla no cubre becas ni colocación; eso se pregunta aparte.

La tarifa de solicitud es $50. Y el ensayo es obligatorio, así que empiécenlo en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador nunca es el que se manda.

Ahora la cifra que probablemente más te importa: de cada 100 personas que solicitaron en el ciclo más reciente, 90 recibieron una oferta de lugar. Es una escuela muy accesible en cuanto a admisión. Pero —y esto es importante— ese número es de la escuela entera, de un solo ciclo, y no dice nada sobre el costo, sobre cuántos terminan, ni sobre si la carrera específica que tu hijo quiere tiene su propio filtro adicional. Esas tres preguntas se hacen aparte.

De los que sí recibieron el sí, sólo 40 de cada 100 terminaron inscribiéndose ahí. Los otros 60 tenían otras opciones y tomaron otro camino. Este dato no mide calidad ni satisfacción; sólo cuenta decisiones. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, este porcentaje no es lo que va a decidir por ustedes. Pongan las cartas una junto a otra y comparen precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

El precio de lista, sin maquillaje

En American Academy of Dramatic Arts-Los Angeles, entre 9 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $37,452. Entre 3 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $46,735; entre 7 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $43,210. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (9 estudiantes) y el de la banda de más (7 estudiantes) hay $5,758 de diferencia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $42,794.

Aun con las becas descontadas, el precio neto promedio de las familias de menos ingreso fue de $37,452 en el año académico 2022-23. Si ese número no cabe en tu bolsillo, mejor verlo hoy que en agosto.

Un promedio no dice qué tan distintos fueron los casos dentro de esa banda; con este dato no se puede afirmar que hubo familias muy por debajo o por encima de la cifra publicada. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales.

Cómo se paga: becas, préstamos y lo que eso significa

La buena noticia, si se puede llamar así, es que casi nadie paga aquí sin ayuda: 95 de cada 100 estudiantes que buscan un título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la recibieron, el promedio anual fue de $11,036.

La beca Pell —ayuda federal para familias de bajos ingresos— llegó a 28 de cada 100 estudiantes. Es menos que el porcentaje que recibió alguna beca en general, lo cual sugiere que buena parte de la ayuda viene de otras fuentes: estatales, institucionales u otros programas federales. Pregunta directamente qué programas forman esa diferencia y qué requisitos tiene cada uno.

Y aquí está la cifra que como padre necesitas ver de frente: 46 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal ese año. Es más de cuatro de cada diez. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó en promedio $6,974 ese año escolar. Si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los dos años que dura el programa, la suma ronda los $13,948, sin contar intereses.

No te digo que esa deuda sea inevitable para tu hijo. Te digo que financiar con préstamo es lo común en esta escuela, y que ese número se decide antes de la primera firma, no después. Ese promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye lo que los papás pidan por su cuenta, ni tarjetas, ni deuda con el banco. Y no es la deuda con la que se sale al graduarse, porque ese cálculo sumaría todos los años juntos, y ese número no está en este reporte.

La institución sí ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, si eso ayuda a organizar el flujo familiar.

Vida en el campus: lo que hay y lo que no

Aquí sí hay vivienda controlada por la institución, con capacidad para 148 estudiantes, dentro o fuera del campus. No es obligatoria para todos los estudiantes de primer ingreso, pero eso no significa que ningún programa la requiera; pregúntalo directo. Lo que sí está claro es que no ofrece planes de comida. Eso no te dice si hay cafetería de pago directo cerca; confírmalo con la escuela, porque comer fuera todos los días sale caro.

No reportó ninguna oportunidad de ROTC, ni participa en deporte intercolegial, ni pertenece a ninguna asociación atlética nacional. Si el deporte o una beca ROTC son parte del plan de tu hijo, esto pesa en la decisión — pero antes de tacharla de la lista, pregunta directamente en admisiones qué hay hoy, porque estos campos reportan lo que se marcó, no todo lo que existe.

Tampoco ofrece ningún curso a distancia. Cero estudiantes llevaban clases en línea el semestre reportado. Si tu hijo trabaja o cuida a alguien en casa, el horario completo tiene que caber de forma presencial.

La biblioteca tiene personal contratado y colección física, pero no ofrece servicio de préstamo entre bibliotecas. Si la carrera de tu hijo implica investigación, pregunta cómo consiguen material que no está en esa colección. Y la escuela sí reporta orientación académica y profesional combinada, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto para familias militares, y una página de servicios para estudiantes con discapacidad.

Quién se queda y quién termina

Aquí llegamos a los números que más deberían importarte, porque hablan del después.

De la cohorte que entró en el otoño de 2022, 71 de cada 100 seguían inscritos o ya habían completado su programa un año después. Es un resultado un poco por debajo de la mitad de escuelas similares. El otro 29 de cada 100 no aparece en esa cuenta —el dato no dice si se transfirieron, si pausaron o qué pasó. Un número así no prueba fracaso ni revela un plan de transferencia. Si transferirse es el plan de tu hijo, pide el dato de transferencias y los convenios por escrito: es evidencia distinta.

La tasa de graduación de la cohorte que entró en 2020 —siguiéndolos dentro del 150% del tiempo normal para un programa de dos— fue de 76 de cada 100 que completaron algún título aquí. Es una cifra alta, y hay que decirla con la misma claridad con la que se dicen las cifras difíciles: es un resultado sólido. Pero es una cohorte histórica, no un pronóstico para tu hijo, y sólo cuenta a quienes entraron por primera vez y de tiempo completo. No representa a transferidos ni a estudiantes de medio tiempo.

Y hay una tercera mirada, más larga: siguiendo a la generación que entró entre 2015 y 2016 durante ocho años completos, 62 de cada 100 habían obtenido un título o certificado de esta escuela para agosto de 2023. Dentro de esa misma generación, entre quienes recibieron beca Pell, sólo 51 de cada 100 lo lograron — 15 puntos menos que quienes no tenían Pell. Comparada con otras 183 escuelas similares, queda por debajo de la mitad del grupo en este indicador de ocho años.

Esa brecha entre estudiantes Pell y no-Pell es una verdad dura, y no te la voy a suavizar. Si tu familia calificaría para Pell, eso no determina lo que le va a pasar a tu hijo — pero sí es una pregunta que vale la pena hacer directamente en la escuela: qué apoyo concreto existe para esos estudiantes, si hay consejero asignado, ayuda de emergencia, y si la beca interna se renueva cada año. Pide que te lo contesten por escrito.

Lo que esta pieza no puede decirte

Este reporte no dice qué pasa con los egresados después: no hay datos de empleo, de sueldos ni de qué tan bien les fue en su carrera de actuación. Eso queda fuera de lo que el gobierno federal reporta aquí, y cualquier afirmación sobre eso tendría que venir de otra fuente, no de este artículo.

Tampoco te puede decir si esta escuela es la correcta para tu hijo. Eso depende de tres cosas que sólo ustedes conocen: qué quiere estudiar y qué ha construido tu hijo hasta ahora, qué tan lejos de casa está dispuesto a vivir, y qué puede pagar realmente tu familia una vez que llegue la carta de ayuda financiera con números concretos.

Ahora ya conoces con detalle una pieza importante de ese mapa: quién es esta escuela, qué cuesta de verdad, quién entra, quién se queda y quién termina. Júntalo con la voz de tu hijo y con la aritmética de tu propia casa. De esa combinación —no de un solo artículo, ni de un solo número— nace un plan que sí les sirve a ustedes.

Nota de fuente: Los datos de este artículo provienen de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente del ciclo de reporte 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a American Academy of Dramatic Arts-Los Angeles ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es material informativo independiente basado en datos públicos oficiales.

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