Guía universitaria

Arizona State University Campus Immersion: tasa de admisión, requisitos y graduación

Arizona State University: cuando el tamaño mismo es la respuesta que buscas

Arizona State University Campus Immersion en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
90.2 %

62,084 admitidos de 68,840 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$12,051 / $32,193

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$8,909/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
68 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

prioritaria: 1 de noviembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA promedio de preparatoria
3.53

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2024–25 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
85 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
26 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio y fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se entienden en un párrafo. Ésta no. Arizona State University, en su versión de inmersión en campus, es una de las instituciones más grandes de este país: casi 80,000 estudiantes inscritos, un cuarto de ellos latinos, y una tasa de aceptación tan alta que 9 de cada 10 solicitantes reciben el sí. Suena, a primera vista, como una puerta abierta de par en par. Y en muchos sentidos lo es. Pero una puerta abierta no es lo mismo que un camino claro, y ese es exactamente el trabajo de este artículo: ayudarte a ver qué hay detrás de la puerta antes de que tu hijo cruce.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,502 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminar contigo por lo que los datos oficiales del gobierno de Estados Unidos dicen sobre esta universidad. No te voy a vender nada ni te voy a espantar con nada. Te voy a mostrar el mapa tal como es, con sus tamaños reales, para que cuando llegue el momento de decidir, decidas con los ojos abiertos.

Qué clase de universidad es

Arizona State University Campus Immersion está en Tempe, Arizona, dentro del condado de Maricopa, en el área metropolitana de Phoenix-Mesa-Chandler. Eso no significa que el campus esté en el corazón de esa ciudad grande; significa que hay una zona urbana extensa alrededor. Si tu hijo pensara vivir en casa y viajar al campus, te recomiendo algo muy simple: maneja tú mismo esa ruta un día entre semana, a la hora en que él tendría clase. El tiempo real casi nunca es el que promete el mapa.

Es una universidad pública de cuatro años. El gobierno la registra con el nivel más alto de estudios que ofrece siendo el doctorado, y la clasifica como una institución donde el grueso de lo que otorga son títulos de licenciatura o superiores. Eso es un dato institucional, no una garantía de que la carrera exacta que tu hijo quiera tenga una ruta clara de pregrado a posgrado. Eso se pregunta programa por programa.

El sistema Carnegie, que ordena a las universidades del país por lo que hacen, la coloca entre las de doctorado con la actividad de investigación más alta que existe. También la describe, con datos de hace algunos años, como una escuela de cuatro años, de talla grande y principalmente residencial: en aquel momento, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado vivían en vivienda de la institución. Y la marca como una universidad a la que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otro lugar, pide por escrito, desde ahora, qué materias le van a contar y cuáles no. Esa etiqueta de "recibe muchos transferidos" no te dice con cuántos créditos entra cada quien ni cuántos se pierden en el camino.

Una cosa más, antes de seguir: esta universidad no aparece en ninguno de tres registros especiales del gobierno —no es una universidad históricamente afroamericana, no es una universidad tribal y no es una institución land grant—. De las más de 3,000 universidades de este directorio, sólo 138 traen alguna de esas tres etiquetas. Que Arizona State no traiga ninguna no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor aún, hablar con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño de la comunidad: casi 80,000 estudiantes

Aquí está el primer número que de verdad cambia cómo debes pensar esta universidad: 79,593 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Eso la pone en la banda más alta que usa el gobierno para medir tamaño, la de 20,000 estudiantes o más. Entre escuelas públicas parecidas, cuando mucho una de cada diez tiene más estudiantes que ella.

De ese total, 65,174 están en pregrado y 14,419 en posgrado. Es, sobre todo, una escuela de carrera universitaria de primer grado.

Que la escuela sea grande no significa que las clases sean grandes. Son dos cosas distintas y no puedes suponer la segunda a partir de la primera. Pide, cuando llegue el momento, el número real de alumnos por clase en primer año y en la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Dentro de esa comunidad enorme, un dato que vale la pena que tengas presente: 26 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es uno de cada cuatro, o más, y comparado con otras universidades públicas selectivas del país, la ubica en el cuarto más alto. Dicho de otra forma: ser latino en este campus no sería la excepción.

Pero cuidado con lo que esa cifra sí y no te dice. Un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo para estudiantes latinos. El dato cuenta cuántos hay; no dice si hay un consejero que hable español, si hay tutorías dirigidas, ni si esos muchachos terminan la carrera en la misma proporción que otros. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera concreta que le interese a tu hijo.

Cómo está armado el año académico y qué créditos reconoce

El calendario funciona por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La universidad reportó que acepta créditos de exámenes AP, aunque no marcó que dé crédito por experiencia de vida. También declaró que acepta crédito por entrenamiento militar, y que matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, tanto dentro como fuera de un programa formal de doble inscripción.

Que digan que aceptan AP no significa que den crédito por cualquier examen. No dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan ni si esos créditos aplican a la carrera exacta de tu hijo. Antes de contar ese ahorro en tu presupuesto, pide la evaluación de equivalencias por escrito.

Una oferta académica ancha, sin una sola carrera dominante

En un solo año, esta universidad entregó 15,108 títulos de licenciatura, repartidos en 30 familias de carreras distintas. La familia que más tituló fue negocios y administración, con 22 de cada 100 títulos, pero ninguna otra familia se lleva el grueso del pastel. Comparada con otras universidades públicas selectivas, queda entre las que tienen más variedad de familias de carrera presentes.

Eso es una noticia útil si tu hijo todavía no sabe exactamente qué quiere estudiar, o si le interesa algo poco común: la oferta es ancha. Pero "30 familias con presencia en el reporte" no son 30 carreras garantizadas ni 30 familias con títulos abundantes; algunas filas del reporte pueden tener apenas unos cuantos títulos, o incluso cero en algún ciclo. Verifica el programa exacto, con su nombre exacto, en el catálogo actual.

Sobre la relación entre estudiantes y profesores: la universidad reporta 18 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo, una razón media en términos generales, pero que la coloca en el cuarto más alto entre escuelas parecidas. Las dos cosas son ciertas a la vez. Y ninguna de las dos te dice el tamaño real de una clase de primer año: eso, otra vez, se pregunta directamente.

También hay un puñado de rutas académicas estructuradas que vale la pena que sepas que existen: estudio en el extranjero, investigación de pregrado fuera del salón de clases, un programa completo que puede cursarse sólo de noche o los fines de semana, y varias rutas relacionadas con certificación docente. Que estén reportadas confirma que existen como opción institucional; no dice cupos, requisitos ni si encajan con el plan de tu hijo.

Admisiones: una puerta que se abre casi siempre, pero con requisitos

Aquí llegamos a uno de los datos más importantes de todo este artículo. Arizona State declaró que no tiene admisión abierta: revisa piezas específicas antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles, marcó dos como obligatorias: el expediente académico de la preparatoria, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Otras piezas no son obligatorias, pero sí las toma en cuenta si se las envías: el promedio, el lugar en la generación, y haber cursado el plan de materias que la universidad pide.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos, o hizo la preparatoria en español, pregunta desde hoy si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exentaría. Es de esas cosas que las familias descubren tarde, cuando ya no hay tiempo de resolverlas con calma.

Y ahora el número que sorprende a muchas familias: en el ciclo más reciente, de 68,840 solicitantes de primer ingreso, 62,084 recibieron oferta de lugar. Son 90 de cada 100. Comparada con otras universidades públicas selectivas del país, queda del lado alto de accesibilidad. Aun así, 6,756 solicitantes no recibieron oferta ese año. Entrar es probable, pero no automático, y hay que meter la solicitud completa y a tiempo.

Aquí viene la parte que de verdad importa para tu planeación: de cada 100 admitidos, sólo 23 terminaron inscribiéndose en esta universidad ese otoño. Los 77 restantes tenían lugar y no lo tomaron. No lo leas como una mancha sobre la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió—, pero sí como una señal clara: recibir la carta de aceptación no es lo mismo que decidir ir. Lo que otros decidieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu propia carta con el precio neto —lo que de verdad te costaría el año— antes de tachar o mantener esta escuela en la lista.

Sobre el SAT y el ACT: la universidad reportó que no los considera en la decisión de admisión, aunque se los envíen. Esa casilla no cubre si los usa para becas o para colocación en ciertos cursos; eso se pregunta aparte.

Y sobre transferencias: en una cohorte que la universidad le dio seguimiento, 18 de cada 100 estudiantes que entraron por primera vez se transfirieron a otra institución sin haber completado su título aquí. Cambiarse de escuela no es lo mismo que fracasar. Lo que sí conviene es que tu hijo sepa, desde antes de que haga falta, cómo se piden los papeles para irse si algún día decide hacerlo.

El costo publicado: dos precios muy distintos

Aquí llegamos al dinero, y aquí es donde más vale ir despacio.

Para el año 2023-24, el costo total de asistencia reportado —para un estudiante de primer ingreso, de tiempo completo, que vive en el campus— fue de $33,270 con la tarifa de residente del estado, y $53,412 con la tarifa de fuera del estado. Es un presupuesto usado para calcular ayuda, no una factura que llega por correo.

Por partes: $12,051 de colegiatura y cuotas si es residente ($32,193 si no lo es), $16,091 de vivienda y comida en el campus, y $1,320 de libros y materiales, más una estimación de otros gastos.

Entre la tarifa de residente y la de fuera del estado hay $20,142 de diferencia al año. Eso no es un detalle menor: es la diferencia entre dos universidades completamente distintas en términos de presupuesto familiar. Pregunta a la institución qué requisitos usa para clasificar la residencia y desde cuándo aplican, porque no es igual en todos lados.

Comparado con otras universidades públicas parecidas, este costo total con tarifa de residente queda entre los más altos del grupo.

El precio neto: lo que de verdad se paga

En Arizona State University Campus Immersion, entre 1,716 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $8,909. Entre 772 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $15,764; entre 863 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $21,772. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (1,716 estudiantes) y el de la banda de más (863 estudiantes) hay $12,863 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $16,401.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $8,909 en el año académico 2022-23.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se financia una educación aquí

De cada 100 estudiantes que buscan un título en esta universidad, 78 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver. Entre los que la recibieron, el promedio del año fue de $12,413 —ese promedio no se reparte entre todos, sólo entre quienes sí la recibieron.

La beca federal Pell, que llega a estudiantes con necesidad económica demostrada, le llegó a 30 de cada 100. La ayuda en general llega a más de la mitad; la que depende del ingreso familiar llega a menos. Cuando llegue tu carta de ayuda financiera, sepárala tú mismo, a mano, en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y esa confusión le cuesta caro a las familias que no la deshacen a tiempo.

Sobre préstamos: 28 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal ese año, con un promedio de $6,616 entre quienes pidieron. Comparada con otras universidades públicas selectivas, esta proporción queda del lado bajo. Pero ese porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Y ese promedio no incluye préstamos Parent PLUS que a veces firman los padres, ni deuda de tarjeta, ni la suma de varios años de estudio. Espera la carta específica de tu hijo antes de descartar esta escuela o de comprometerte con ella.

La universidad también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos y participación en un programa Promise, dos mecanismos que vale la pena preguntar por nombre si el flujo de efectivo mensual es una preocupación real para tu familia.

Vida en el campus: vivienda, comida y algo más

Arizona State tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 16,179 estudiantes dentro o fuera del campus. No es obligatorio para todos los estudiantes de primer ingreso vivir ahí, aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana cambia según el plan que se elija.

Que haya cuarto no garantiza una cama disponible cuando tu hijo la necesite. Pide, por escrito, la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran un lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: la universidad marcó que sí ofrece oportunidad en las tres ramas —Ejército, Marina y Fuerza Aérea—, además de la opción de Cuerpo de Marines dentro de Marina. Marcar las tres no es lo común: de más de 3,000 universidades en este directorio, sólo 135 lo hacen. Pero que esté marcado no confirma que el programa se curse en este campus específico, ni cupos, ni beca. Pregunta cada ruta por su nombre antes de construir un plan alrededor de ella.

En deportes, la universidad compite en el nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA. El reporte confirma membresía en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o pista, pero no identifica división ni si hay beca disponible en cada disciplina. Eso se pregunta directamente al entrenador del deporte específico, y conviene pedirlo por escrito.

Sobre educación a distancia: la universidad ofrece cursos en línea tanto en pregrado como en posgrado, pero sólo 6 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia; los otros 94 tomaban al menos un curso presencial. También reportó ofrecer al menos un programa completo cursable enteramente a distancia, aunque el dato no confirma si ese programa completo existe específicamente en pregrado. Eso hay que confirmarlo por nivel y por carrera.

La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. También hay servicios reportados de orientación académica y profesional, empleo para estudiantes, colocación laboral al terminar, cuidado infantil en el campus, y apoyos específicos para veteranos y militares, incluida participación en el programa Yellow Ribbon. Que estén reportados confirma que existen como servicio institucional; no confirma calidad ni efectividad. Eso se pregunta con quien ya vive esa experiencia hoy.

Qué tan probable es que tu hijo se quede y termine

Este es, para muchas familias, el número que más pesa. Vamos con calma.

De la generación que entró en 2022 a tiempo completo, 85 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya se habían titulado al año siguiente. Es un resultado alto comparado con otras universidades públicas selectivas del país. Pero ese número junta dos grupos distintos —los que siguen y los que ya terminaron— y no te dice el destino del resto.

En cuanto a graduación: de una generación de 11,163 estudiantes que entraron en 2017 a tiempo completo y por primera vez, 7,574 se titularon aquí dentro de seis años. Son 68 de cada 100. Con el plazo más corto de cuatro años, la cifra baja a 55 de cada 100. Comparada con universidades públicas selectivas parecidas, queda en el cuarto más alto del grupo.

De esos 11,163 estudiantes, exactamente: 7,574 completaron la licenciatura; 2,056 se transfirieron a otra institución sin completar aquí; 205 seguían inscritos sin haber terminado dentro del plazo; y 1,328 quedaron en la categoría federal de "ya no inscritos", que no explica el motivo y puede incluir a quienes se titularon después del límite de tiempo medido.

Hay una tercera medida, a ocho años, con una cohorte distinta que incluye tanto a estudiantes de tiempo completo como parcial: 68 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela al corte de agosto de 2023. Entre quienes recibieron la beca Pell, la cifra fue 63 de cada 100, siete puntos por debajo de quienes no la recibieron. Y 12 de cada 100 quedaron con estado de matrícula desconocido: el reporte simplemente no pudo determinar qué pasó con ellos.

Ninguna de estas cifras te dice qué va a pasar con tu hijo en particular. Son resultados de generaciones completas, medidos en ventanas de tiempo específicas. Lo que sí puedes hacer con ellas es preguntar, cuando llegue el momento, qué apoyos concretos existen hoy para que un estudiante llegue hasta el final, y pedir los resultados más recientes que la universidad tenga disponibles.

Lo que ya sabes, y lo que todavía te falta

Ahora ya conoces, con bastante profundidad, una de las tres piezas que necesitas para decidir: qué es esta universidad, qué pide, cuánto cuesta en el papel, cuánto cuesta en la realidad para familias parecidas a la tuya, y qué tan probable es que un estudiante llegue hasta el título.

Te falta juntar esto con lo que tu hijo quiere estudiar y con lo que ya ha construido en la preparatoria, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Esas dos piezas no las puede dar ningún artículo, ni ningún reporte del gobierno: las tienen ustedes, en casa, en las conversaciones que ya están teniendo o que todavía les faltan por tener.

A tu hijo le toca estudiar, explorar, decidir y hacerse responsable de su parte del camino. A ti no te toca vivir su vida universitaria. Pero sí te toca entender el dinero de la familia, acompañar las decisiones importantes, y llegar hasta la puerta de esta universidad —o de cualquier otra— sin haber perdido una salida por desconocer el mapa. Eso ya lo hiciste hoy, con esta pieza. El resto del camino sigue siendo de ustedes.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de datos reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, salvo donde se indica un periodo distinto. Best College Aid no representa a Arizona State University ni a ningún organismo del gobierno de Estados Unidos; este artículo es un esfuerzo de divulgación para ayudar a las familias a comprender datos públicos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.