Guía universitaria

Austin College: tasa de admisión, requisitos y graduación

Austin College: lo que dicen los números detrás del nombre

Austin College en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
46.7 %

2,554 admitidos de 5,474 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$46,500

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$19,701/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
69 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
1 de marzo

regular: 1 de marzo · acción temprana: 1 de noviembre · prioritaria: 1 de noviembre · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
590–680

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (19 % envió el SAT)

SAT matemáticas
580–660

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
29

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
80 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
25 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Sherman, Texas, no es un lugar que la mayoría de las familias latinas trae en el radar cuando empieza a armar la lista de universidades. Pero ahí está Austin College, con más de mil estudiantes, con una comunidad donde uno de cada cuatro es hispano o latino, y con un conjunto de cifras oficiales que, leídas con calma, te dicen bastante sobre qué tipo de escuela es y qué preguntas todavía te corresponde hacer tú.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,904 palabras18 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Yo llegué a este país a los catorce años y estudié mi carrera en una universidad donde era "de fuera". Sé lo que es entrar a un lugar sin el mapa que otras familias ya traen aprendido. Este artículo es ese mapa, aplicado a una sola escuela: no te dice si Austin College es la correcta para tu hijo, pero sí te dice, con la fuente oficial del gobierno de Estados Unidos, lo que esta universidad es, cuánto cuesta, cómo admite y qué le pasa a los estudiantes que entran ahí.

Qué tipo de escuela es y dónde vive

El sistema de clasificación Carnegie, que ordena a las universidades del país según lo que hacen, describe a Austin College como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias: chico, de cuatro años, y muy residencial. "Muy residencial" tiene un significado preciso: al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscan título vivía, en el momento de ese conteo, en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaba tiempo completo. Carnegie también la coloca en su grupo de admisión selectiva.

Esto no es un detalle decorativo. Si tu hijo va a vivir en el campus, el cuarto y la comida casi nunca vienen incluidos en el número que la escuela pone primero en el folleto. Pídelos por separado, con el plan de comida adentro, antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

Austin College está en Sherman, Texas, dentro del condado de Grayson, en el área metropolitana de Sherman-Denison. El código censal la ubica dentro de una ciudad, pero eso dice dónde está, no cómo se llega ahí todos los días. Si tu hijo piensa vivir en casa, no confíes en el mapa: maneja la ruta un día entre semana a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que promete Google Maps.

Es una institución privada, de cuatro años o más, sin fines de lucro. IPEDS —el sistema federal de datos donde toda universidad de este país reporta información— registra la maestría como el nivel más alto que declara ofrecer, y la clasifica principalmente como una escuela de licenciatura o niveles superiores. Eso no te dice si la carrera de tu hijo específicamente existe ni si conecta pregrado con posgrado: eso lo confirmas programa por programa.

Y aquí va algo que vale para toda la pieza, no sólo para este párrafo: no la descartes ni la elijas por el precio de lista. Pide por escrito cuánto quedaría pagando tu familia después de becas y ayuda. Ése es el número que de verdad se compara entre escuelas.

Una nota más, sencilla pero importante: Austin College no aparece designada como universidad históricamente afroamericana, universidad tribal ni institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio federal, 138 traen alguna de esas tres etiquetas. Que Austin College no esté entre ellas no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se investiga preguntando qué organizaciones y centros culturales existen hoy, y hablando con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño de la comunidad y quién la forma

Austin College tenía 1,136 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño: 1,128 en pregrado y sólo 8 en posgrado. Es, sobre todo, una escuela de carrera de licenciatura, y de tamaño mediano —entre 1,000 y 4,999 estudiantes—. Comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años de este censo que reportan el dato, queda del lado chico: siete de cada diez de ese grupo, o más, tienen más estudiantes.

Aquí conviene una verdad simple que no debería perderse entre porcentajes: ser grande no significa más opciones, y ser chica no significa más atención para tu hijo en particular. Lo que importa es preguntar por la carrera específica, no por el tamaño de la escuela entera.

Sobre quién forma esta comunidad, el dato central es éste: 25 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron hispanos o latinos. Uno de cada cuatro, por lo menos. Dentro de las 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años que reportaron esta cifra, Austin College queda en el cuarto de arriba: tres de cada cuatro de ese grupo reportaron una proporción igual o menor. Ser latino en este campus no sería la excepción.

Pero un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo para estudiantes latinos. El dato cuenta cuántos hay; no dice si existe un consejero que hable español, si hay tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes terminan la carrera en las mismas proporciones que el resto. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera que le interese a tu hijo.

El resto de la fotografía: casi no hay estudiantes adultos (apenas 1 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años), y entre hombres y mujeres el pregrado está casi parejo (52 de cada 100 son mujeres). IPEDS no reporta de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso en este ciclo: ese dato simplemente no está.

Cómo está armado el año académico

Austin College trabaja con un calendario 4-1-4: cuatro materias durante cuatro meses, un mes con una sola materia intensiva, y otras cuatro materias en los cuatro meses siguientes. En su reporte, la escuela marcó que acepta crédito por exámenes AP, pero no marcó crédito por experiencia de vida, y respondió que no matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito.

Que digan que aceptan AP no significa que den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje. No dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera concreta de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte, y no presupuestes el ahorro de tiempo o dinero hasta tenerla en la mano.

En cuanto a la oferta de títulos, Austin College entregó 285 licenciaturas en el año reportado, repartidas en 18 familias de programas académicos. La familia más grande fue negocios y administración, con 22 de cada 100 títulos —una proporción notable, pero ninguna familia se llevó el bulto: ni siquiera la más grande llegó a 30 de cada 100—. Es una oferta ancha, no concentrada en una sola dirección. Dieciocho familias con fila en el reporte no son necesariamente dieciocho carreras activas hoy con estudiantes inscritos; una familia puede agrupar varios programas y alguna fila puede reportar cero. Verifica el programa exacto.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción, ambos medidos como equivalentes de tiempo completo, es de 11 a 1. Comparada con las 941 escuelas parecidas de este censo, cae abajo de la mitad: es una razón agregada baja. Pero ojo, esto es un promedio institucional, no el tamaño real de un salón. No demuestra por sí solo que haya más personal disponible para cada estudiante, y el archivo no informa el tamaño de las clases de primer año.

Los caminos académicos que la institución reporta

Austin College declara ofrecer estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, preparación para certificación docente por debajo del nivel postsecundario, la posibilidad de completar ahí mismo ciertas áreas de especialización docente, y aprobación estatal para certificación docente inicial. Son rutas estructuradas que la institución reporta tener disponibles. Que existan en el reporte no te dice cómo funcionan en la práctica para la carrera de tu hijo: eso se pregunta directamente en la escuela.

Entrar: lo que piden y lo que de verdad pasa

Aquí es donde la conversación se pone concreta, porque aquí es donde tu hijo va a invertir tiempo real.

Austin College no tiene admisión abierta. De nueve consideraciones posibles de admisión —sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado—, marcó cuatro como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, el ensayo personal y las cartas de recomendación. Dicho de manera directa: aquí no alcanza con juntar papeles. El ensayo es requisito, así que tu hijo tiene que escribir, y bien. Que lo empiece en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador nunca es el que se manda. La tarifa de solicitud de pregrado publicada es $0.

Además de lo obligatorio, la escuela toma en cuenta —si se las mandas— el lugar que tu hijo ocupó en su generación, si llevó el plan de materias que la universidad recomienda, una muestra formal de sus habilidades, experiencia de trabajo, y examen de dominio del inglés para quien aplique.

Ahora los números que definen qué tan competido está el proceso:

Tabla de datos del artículo
MedidaCifraLo que significa
Solicitantes de primer ingreso (2023)5,474Todos los que pidieron entrar
Ofertas de admisión2,55447 de cada 100 solicitantes
Sin oferta2,920El otro lado de esa cuenta

47 de cada 100 es una tasa de admisión que la coloca del lado selectivo: entre las 942 escuelas privadas selectivas de cuatro años de este censo, siete de cada diez o más aceptaron a un porcentaje mayor de sus solicitantes. Que esta escuela esté en la lista de tu hijo está bien. Que sea la única, no. Y este porcentaje es el de la escuela entera: IPEDS no reporta cuánta gente entra a cada carrera, así que si tu hijo va por un programa específico, ese número hay que pedirlo directo en admisiones.

Aquí viene un dato que suele sorprender y que vale la pena decir sin adorno: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 12 terminaron inscribiéndose. De cada 8 que reciben el sí, más o menos uno acaba yendo. Los demás siete tenían lugar ahí y no lo tomaron. No lo leas como una mancha sobre la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió— pero tampoco lo ignores: recibir la carta de admisión no es lo mismo que decidir ir, y lo que otros decidieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu propia carta con el precio neto antes de decidir si esta escuela se queda en la lista.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes de primer ingreso que se inscribieron, sólo 19 de cada 100 entregaron puntaje SAT. Entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 590 y 680 en lectura y escritura, y entre 580 y 660 en matemáticas. Son rangos de quienes ya se inscribieron y decidieron entregar puntaje, no de todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje se haya usado en la decisión de admitir a nadie. Ese 590 no es un mínimo que hay que alcanzar, y ese 680 tampoco es una garantía de nada.

Para quien piense llegar por transferencia: en el otoño de 2023, 42 estudiantes de pregrado entraron a Austin College después de haber estudiado antes en otra institución. Es un conteo de personas, no una proporción, y coloca a la escuela en la mitad de abajo frente a sus pares en volumen de llegadas por transferencia. Cuántos créditos les reconocieron a esos 42 es otra pregunta que se hace directamente en la escuela; el archivo no trae una tasa de salida de transferencia para esta institución en este reporte, y eso no demuestra que nadie se transfiera fuera.

El precio de lista y lo que de verdad se paga

En Austin College, entre 55 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $19,701. Entre 33 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $22,351; entre 56 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $27,503. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (55 estudiantes) y el de la banda de más (56 estudiantes) es de $7,802. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $24,777.

$19,701 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

Becas, ayuda federal y la deuda que sí queda registrada

Aquí viene una de las cifras más altas de todo este reporte: 100 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron algún tipo de beca o ayuda financiera. Ese 100 está redondeado —quiere decir todos o casi todos, no necesariamente cada uno sin excepción—. Entre quienes recibieron beca, el promedio fue de $33,729 en el año. Es dinero de verdad, pero es un promedio: adentro cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos. Lo que decide no es el tamaño del descuento que te ofrezcan, sino el número que te queda por pagar después de él.

Pell —la ayuda federal para familias de bajos ingresos— llegó a 30 de cada 100 estudiantes.

Ahora la parte que sí quiero decir sin acolchonar: 52 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año escolar 2022-23. Más de la mitad. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó, en promedio, $6,496 ese año. Si tu hijo pidiera algo parecido cada año durante los cuatro años del plan de estudios, la suma anda por los $25,984, sin contar intereses. Esa cuenta se decide antes de la primera firma, no al final.

Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir sale de su propia carta de ayuda financiera. Y este promedio sólo cubre préstamos federales a nombre del estudiante en un año: no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con banco, ni tarjeta, ni la suma total con la que alguien sale al graduarse. Ese número más grande no está en este reporte y hay que construirlo sumando cada año.

Frente a las 942 escuelas privadas selectivas de este censo, esa proporción de estudiantes con préstamo es de las comunes: ni de las que más financian con deuda ni de las que menos. Financiar con préstamo aquí no es la excepción; es lo normal. Haz la cuenta completa antes de firmar nada.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos y participación en un programa Promise, que son mecanismos adicionales para administrar el costo. Pregunta por sus condiciones específicas.

Vivir ahí, jugar ahí, y lo que la escuela reporta como apoyo

Austin College tiene vivienda controlada por la institución y no exige a todos los estudiantes de primer ingreso vivir ahí obligatoriamente —eso no significa que ningún programa tenga ese requisito, así que confírmalo para el caso de tu hijo—. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas por semana en su opción más grande. La capacidad máxima reportada de vivienda institucional es de 1,198 estudiantes. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: Austin College no marcó ninguna oportunidad de ROTC en su reporte, ni la casilla general ni ninguna rama específica. De las 1,786 instituciones de cuatro años de esta guía, 926 sí marcaron alguna. Ésta no quedó entre ellas. Que no esté marcado no prueba que no exista ninguna vía cercana; sólo dice que no se reportó en ese campo. Si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directo en admisiones antes de descartarla.

En deportes, Austin College sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA —específicamente, reporta membresía para fútbol, baloncesto y béisbol—. Esto no identifica división, becas atléticas disponibles ni si hay lugar en el equipo para tu hijo. Eso se pregunta directamente al entrenador, por escrito.

Sobre modalidad a distancia: la escuela sí reporta ofrecer cursos a distancia en pregrado, pero en el conteo de otoño, 0 de cada 100 estudiantes llevaba toda su carga académica así —todos tomaban al menos una clase presencial—. La institución también reportó que no ofrece ningún programa completo que pueda terminarse enteramente a distancia. Confirma por escrito el nivel y la carrera exacta si esto es relevante para tu familia.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual pasa el umbral federal de $100,000. Tiene colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que existan bases de datos específicas para la carrera de tu hijo: eso se pregunta por nombre de programa.

Finalmente, la institución reporta servicios combinados de orientación académica y profesional, servicios de empleo para estudiantes actuales, participación en el programa Yellow Ribbon (para veteranos y sus familias), y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad.

Qué pasa con los que entran: retención, graduación y el conteo a ocho años

Ésta es, quizás, la sección que más debería importarte, porque te dice qué pasó con estudiantes reales que ya pasaron por ahí.

De una cohorte de 330 estudiantes que entraron por primera vez, tiempo completo y buscando licenciatura en el otoño de 2022, 264 cumplieron el criterio oficial de retención al año siguiente: 80 de cada 100. Eso significa que seguían inscritos ahí o ya se habían graduado. Los otros 66 quedaron fuera de ese resultado, y el registro no separa quién se fue a otra escuela de quién dejó los estudios del todo. Frente a las 930 escuelas privadas selectivas de este censo, esa cifra queda un poco por arriba de la mitad del grupo: ni de las mejores ni de las peores, justo en medio.

Sobre graduación: IPEDS le siguió la pista a 331 estudiantes que entraron en 2017, tiempo completo y por primera vez. A los seis años, 230 se habían titulado ahí: 69 de cada 100. A cuatro años, la cifra ya estaba en 65 de cada 100 —apenas cuatro puntos abajo del resultado final—, lo que sugiere que buena parte de los que se gradúan lo hacen en el tiempo estándar de cuatro años. Comparada con 920 escuelas privadas selectivas de este censo, la mitad del grupo o más reportó la misma proporción o una menor: Austin College queda arriba de la mediana.

Pero aquí una verdad dura que no debe suavizarse: esta tasa sólo sigue a quienes entraron por primera vez y a tiempo completo. No incluye a quienes llegaron transferidos ni a quienes empezaron medio tiempo. Y los datos disponibles no permiten reconstruir por completo qué pasó con el 31 de cada 100 que no se graduó ahí en ese plazo. Que un dato no esté no significa que sea cero, y no autoriza a suponer transferencia, pausa o abandono.

Hay un último indicador, más largo y más generoso en tiempo: de una cohorte de 380 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016, 68 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela ocho años después, para agosto de 2023. IPEDS también publica que 27 de cada 100 seguían apareciendo sin ese título propio —aunque la definición exacta de "seguían inscritos" tiene una contradicción metodológica en el archivo que no permite afirmar con precisión cuántos continuaban en ese momento exacto—.

Un dato que vale la pena mirar con atención si tu familia califica: entre estudiantes que recibieron beca Pell, 62 de cada 100 se titularon a los ocho años, nueve puntos por debajo de quienes no recibieron Pell. Comparada con 935 escuelas parecidas, la cifra general de ocho años de Austin College queda arriba de la mediana del grupo.

Que una familia califique para Pell hoy no determina el resultado individual de tu hijo. Pero si tu situación económica se parece a la de un estudiante Pell, vale la pena preguntar en la escuela, directamente y por escrito: ¿hay consejero asignado?, ¿hay ayuda de emergencia?, ¿la beca institucional se renueva automáticamente cada año o hay que volver a calificar?

Lo que te toca a ti, lo que le toca a tu hijo, y lo que le toca a la escuela

A Austin College le toca admitir, negar, ofrecer ayuda y decirte con claridad —si se lo pides por escrito— cuánto va a costar realmente. Ya viste lo que reporta: selectiva pero no imposible, comunidad donde ser latino es común, deuda federal presente en más de la mitad del estudiantado, graduación por arriba de la mediana de sus pares, y un precio de lista alto que baja de manera importante cuando entra la ayuda real.

A tu hijo le toca escribir el ensayo con tiempo, decidir qué carrera perseguir, y hacerse cargo de su parte del proceso. A ti te toca el dinero, los documentos, las fechas límite y las preguntas incómodas que él todavía no sabe hacer.

Si tu familia todavía no ha llenado el FAFSA, ése es el primer paso real, no la investigación en internet. Si tu hijo ya construyó su lista y Austin College está en ella, pregúntale qué carrera le interesa y qué tan lejos se imagina viviendo mientras estudia. Y si sienten que van tarde, documenten lo que ya han hecho y lo que les falta: es más de lo que creen.

Ahora ya conoces con profundidad una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que esta universidad realmente es y ofrece, según su propio reporte al gobierno federal. Júntala con lo que tu hijo quiere y ha construido, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, y no de una sola pieza, nace un plan real.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por Austin College al Integrated Postsecondary Education Data System (IPEDS) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24 según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a Austin College ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza y explica información pública para ayudar a las familias a comprenderla.

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