Guía universitaria

Bucknell University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Bucknell University: lo que dicen los datos oficiales, traducido para tu familia

Bucknell University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
32 %

3,524 admitidos de 11,010 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$64,772

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$21,406/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
86 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
15 de enero

regular: 15 de enero · decisión temprana: 15 de noviembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
640–710

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (27 % envió el SAT)

SAT matemáticas
660–740

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
32

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
96 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
8 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que uno conoce por el nombre y otras que uno tiene que aprender a leer. Bucknell University es de las segundas. No llega precedida de un mito nacional ni de un logo que todos reconocen en la calle. Llega con un conjunto de números federales que, si sabes leerlos, te dicen con bastante precisión qué clase de lugar es, a quién recibe, cuánto cuesta y qué les pasa a los estudiantes que entran ahí.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
4,252 palabras20 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Ese es mi trabajo en este artículo: no venderte Bucknell, no advertirte contra ella, sino ponerte frente a los datos oficiales del gobierno de Estados Unidos y explicarte, en español y sin rodeos, qué significan para una familia como la tuya. Al final tú decides si esta escuela merece un lugar en la lista de tu hijo. Yo solo te entrego el mapa de una de las tres piezas que necesitas para decidir bien: lo que la universidad es y ofrece. Las otras dos —lo que tu hijo quiere y lo que tu familia puede pagar— las conoces tú.

Qué tipo de escuela es, y dónde queda

Empecemos por lo más simple: ¿qué es Bucknell?

El sistema de clasificación Carnegie, que ordena a las universidades de Estados Unidos por lo que hacen, la describe como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias. Es una escuela de cuatro años, de tamaño mediano, y muy residencial: en el periodo que Carnegie usó para clasificarla, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda propiedad de la institución, controlada por ella o afiliada a ella, y al menos ocho de cada diez estudiaban tiempo completo. En su perfil de admisión de pregrado, Carnegie la coloca en el grupo más selectivo.

Todo eso te dice el tipo de experiencia que ofrece: un campus donde se espera que la mayoría viva ahí, no una escuela de paso. Pero la etiqueta "más selectiva" no te dice cuántos de cada cien solicitantes entran. Ese número existe por separado y lo vamos a ver más adelante, cuando hablemos de admisiones. Y aunque esta escuela sea muy residencial, vivir en el campus no es lo mismo que pagar la colegiatura: el cuarto y la comida se cobran aparte, como verás en la sección de costos.

Bucknell está en Lewisburg, Pensilvania, en el condado de Union. El entorno alrededor del campus es de pueblo, no de ciudad grande: el código censal la ubica lejos de cualquier mancha urbana. Si tu familia no vive cerca, esto tiene una consecuencia práctica que te toca calcular a ti, no a la escuela: dónde viviría tu hijo, cómo llegaría al campus, qué tan seguido volvería a casa. El dato solo ubica la dirección de la universidad; no dice nada sobre tu trayecto.

Es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años o más. Reporta la maestría como el nivel más alto que ofrece, y el sistema federal la clasifica como una institución que otorga grados, principalmente de licenciatura o niveles superiores. Eso es un dato institucional general: no te dice si la carrera exacta que le interesa a tu hijo existe ahí, ni si conecta con un posgrado. Eso lo tienes que verificar programa por programa.

Y aquí va algo que vale para toda la pieza, no solo para esta sección: no la descartes ni la elijas por el precio de lista. Pide por escrito cuánto quedaría pagando tu familia después de becas y ayuda. Ese es el número que se compara entre universidades, no el que aparece en el folleto.

Una última pieza de identidad. Bucknell no tiene ninguna de estas tres designaciones federales: no es universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal, y no es institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio, 138 tienen alguna de las tres. Que Bucknell no esté en esa lista no te dice a qué estudiantes atiende, ni cuántos latinos hay en el campus, ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Tampoco significa que no atienda a esa comunidad — solo significa que hay que preguntar directamente qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy.

Cuántos son, y quiénes son

Bucknell tenía 3,892 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño más reciente. Es una escuela de tamaño mediano, dentro de la banda de entre 1,000 y 4,999 estudiantes, y comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de este censo que reportan el dato, queda del lado grande: entre una y tres de cada diez de ese grupo tienen más estudiantes que ella.

De ese total, 3,846 van en pregrado y solo 46 en posgrado. Dicho claro: esto es sobre todo una escuela de carrera universitaria, no un centro de posgrado con licenciatura al margen.

¿Y quién compone ese pregrado? De cada 100 estudiantes, 53 son mujeres — está casi parejo entre hombres y mujeres. El porcentaje de estudiantes de 25 a 64 años redondea a cero: casi nadie llega a Bucknell después de un tiempo fuera de la escuela o con una carrera ya empezada en otro lado. Y menos de 25 de cada 100 estudiantes de primer ingreso tenían residencia permanente en Pensilvania — solo 21 de cada 100. El resto viene de otros estados o países, o su residencia no quedó especificada en el reporte. Traducido: la inmensa mayoría de los que llegan a Bucknell son, en algún sentido, de fuera.

Ahora la cifra que más te va a importar si tu hijo es latino: 8 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica. Comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de este censo que reportan el dato, queda abajo de la mitad del grupo, aunque no en el cuarto más bajo.

Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena por sí solos. Este dato cuenta quién está matriculado hoy, nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, vale la pena preguntar directamente qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen, y hablar con algún estudiante latino que ya esté ahí antes de decidir. Recuerda también que este número describe a la escuela entera; en la carrera específica de tu hijo puede verse distinto.

Una nota final sobre tamaño: ser grande no significa más opciones, y ser chica no significa más atención para tu hijo. Pregunta siempre por la carrera específica, no por la escuela entera.

Cómo se organiza el año, y qué tan ancha es la oferta

Bucknell opera por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. En su reporte más reciente al gobierno federal, la universidad declaró que acepta créditos por exámenes AP, pero no marcó la casilla de crédito por experiencia de vida. También declaró que matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de inscripción dual.

Que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen. El reporte no dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte, y no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En el último año reportado, Bucknell entregó 867 títulos de licenciatura, repartidos en 18 familias de programas académicos. La familia que más tituló fue ciencias sociales, con 24 de cada 100 títulos del año — ninguna otra área le pasó por arriba, pero tampoco se llevó el grueso del pastel. Ninguna familia de programas concentró 30 de cada 100 títulos: la oferta está repartida de forma ancha. Comparada con las 942 escuelas privadas selectivas de este censo, Bucknell queda en el cuarto que más títulos entrega al año.

18 familias con fila en el reporte no son 18 carreras exactas ni 18 áreas con títulos garantizados — una familia agrupa varios programas y una fila puede reportar cero. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo antes de asumir que existe ahí.

Y hay un número que casi siempre sale a relucir cuando alguien habla de esta universidad: la razón de estudiantes por profesor. Bucknell reporta 9 estudiantes de tiempo completo equivalente por cada profesor de tiempo completo equivalente. Entre las 941 escuelas parecidas de este censo, queda en el cuarto más bajo — es decir, entre las razones más bajas que existen en este grupo comparable.

Pero cuidado con lo que ese número no te dice. Una razón baja no mide disponibilidad docente, ni tamaño real de clase, ni atención individual. Relaciona estudiantes y personal de instrucción, no cuenta sillas en un salón. Si esto te importa para tu hijo, pregunta directamente cuántos alumnos hay en las clases de primer año.

Qué caminos y oportunidades reporta la universidad

Más allá del salón de clases, Bucknell reporta tener estructuradas estas oportunidades académicas: programas de estudio en el extranjero, investigación de pregrado como parte cocurricular, preparación para certificación docente por debajo del nivel universitario, la posibilidad de completar ahí mismo la preparación en ciertas áreas de especialización docente, y aprobación estatal de su programa de certificación inicial para maestros.

Son caminos reportados formalmente al gobierno federal, no una promesa de cómo se sentirá tu hijo usándolos. Si alguno de ellos te interesa en particular, vale la pena confirmarlo directamente con el departamento correspondiente antes de construir un plan alrededor de él.

Entrar a Bucknell: qué pide, y qué tan selectiva es en realidad

Aquí es donde muchas familias se ponen nerviosas, así que vamos con calma y con los números en la mesa.

Bucknell declaró al gobierno que no tiene admisión abierta: revisa varias piezas antes de decir sí. De nueve consideraciones de admisión que este reporte contempla —sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado, que van aparte—, marcó seis como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, haber llevado el plan de materias que la universidad exige, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Además, considera —aunque no exige— el lugar que ocupa el estudiante en su generación, un portafolio o examen de competencias, la experiencia de trabajo, y si algún familiar estudió ahí.

Esa última pieza —el legado— es algo que tu hijo no puede cambiar. Si no es su caso, no gasten energía preocupándose por eso. Gástenla en lo que sí está en sus manos: el ensayo, las cartas, el expediente.

La solicitud es larga. Son varias piezas obligatorias que se construyen con tiempo, no en una noche antes de la fecha límite. La tarifa de solicitud publicada es de $50.

Ahora la pregunta que todos quieren hacer primero: ¿qué tan difícil es entrar? Bucknell reportó 11,010 solicitantes de primer ingreso en el ciclo más reciente. De ellos, 3,524 recibieron oferta de lugar. Eso es 32 de cada 100 — y 7,486 solicitantes se quedaron sin oferta.

Comparada con las 942 escuelas privadas selectivas de este censo, Bucknell está entre las que menos aceptan: nueve de cada diez de ese grupo, o más, aceptaron a un porcentaje mayor de sus solicitantes. Eso sí es una escuela selectiva, no solo de nombre.

Este número es de la escuela entera. El sistema federal no reporta cuántos entran carrera por carrera, así que si tu hijo va por un programa específico, ese dato hay que pedirlo directamente en admisiones.

Aquí viene algo interesante que la mayoría de las familias no revisa: cuántos de los admitidos realmente se inscriben. De cada 100 estudiantes que Bucknell admitió, 29 terminaron inscribiéndose ahí. Los otros 71 tenían la carta de admisión en la mano y aun así eligieron otro lugar. Comparada con sus pares, esa proporción de 29 de cada 100 queda del lado alto: en la mayoría de las escuelas selectivas se queda una parte menor de los admitidos.

Este porcentaje no mide qué tan difícil es entrar ni si la gente salió contenta. Solo cuenta lo que otras familias decidieron después de recibir su carta. Cuando le llegue la de tu hijo, ponla junto a las demás y compara precio neto, carrera y distancia — eso es lo que decide, no este número.

Sobre pruebas estandarizadas: Bucknell reportó que el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes de primer ingreso que se inscribieron, 27 de cada 100 entregaron puntajes del SAT. Entre esos, la mitad de en medio sacó entre 640 y 710 en lectura y escritura, y entre 660 y 740 en matemáticas. Esos rangos son de quienes se inscribieron y entregaron puntaje — no de todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje se haya usado para admitir a nadie. El 640 no es un mínimo, y el 710 no es garantía de nada.

Y sobre transferencias: de la generación que entró a licenciatura de tiempo completo en 2017, solo 5 de cada 100 aparecen como transferidos a otra escuela sin haber terminado en Bucknell dentro del plazo esperado. Comparada con 542 escuelas parecidas, esa cifra queda del lado bajo — se van pocos. Por separado, en el otoño más reciente llegaron 32 estudiantes de pregrado que entraron a Bucknell por primera vez después de haber estudiado en otra universidad. Este número no dice cuántas materias les reconocieron: eso hay que pedirlo por escrito, con la lista exacta de créditos en mano, antes de que alguien se mueva de escuela.

El precio que ves primero, y por qué no es el que importa

En Bucknell University, entre 57 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $21,406. Entre 51 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $20,932; entre 214 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $55,354. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (57 estudiantes) y el de la banda de más (214 estudiantes) hay $33,948 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $38,486.

Aun con las becas descontadas, el precio neto promedio de las familias de menos ingreso fue de $21,406 en el año académico 2022-23. Si ese número no cabe en tu bolsillo, mejor verlo hoy que en agosto.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

La ayuda que sí llega, y los préstamos que quedan

La buena noticia, si se puede llamar así: 59 de cada 100 estudiantes en Bucknell reciben algún tipo de ayuda que no se devuelve — becas o subvenciones. Es más de la mitad, pero no todos. Comparada con 942 escuelas parecidas, esa proporción cae en el cuarto donde la beca alcanza a menos estudiantes. Entre quienes sí la reciben, el promedio del año fue de $41,269.

Aparte, a 11 de cada 100 estudiantes les llegó Pell, la beca federal para familias con necesidad económica demostrada.

$41,269 de beca promedio es dinero real. Pero no es un precio — es lo que se resta del precio de lista, y ya viste arriba cuánto queda después de eso según el ingreso familiar. Un promedio alto entre quienes recibieron ayuda no significa que la oferta de tu hijo vaya a ser de ese tamaño. Cuando llegue la carta, lo que importa es cuánto tendría que poner tu familia de su propia bolsa — eso es lo que se compara entre universidades, no el tamaño del descuento que anuncian.

Ahora, préstamos. En el año escolar más reciente reportado, 34 de cada 100 estudiantes de pregrado en Bucknell recibieron un préstamo estudiantil federal. Son más de dos de cada diez, pero menos de la mitad. De los que pidieron prestado, cada uno se llevó en promedio $6,350 ese año. Comparada con 942 escuelas parecidas, Bucknell queda del lado bajo: siete de cada diez de ese grupo, o más, tuvieron una proporción mayor de estudiantes con préstamo.

Aquí hay muchachos que pasaron el año sin deuda, y muchachos que pidieron prestado. En cuál de los dos grupos cae tu hijo no lo decide este porcentaje — lo decide la carta de ayuda financiera que le llegue por escrito. Y algo que quiero dejar muy claro porque se presta a confusión: ese promedio de $6,350 es de un solo año, y solo cuenta préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los papás, ni deuda con bancos privados, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa — para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

Sobre formas de pagar, Bucknell reporta ofrecer plan de colegiatura prepagada, plan de pago en plazos, y participación en un programa Promise institucional. Vale la pena preguntar directamente por los detalles de cada uno si el flujo de efectivo, más que el total, es el reto de tu familia.

Vivir ahí: campus, deporte, y lo que hay más allá del salón

Bucknell sí tiene vivienda controlada por la institución, y la universidad respondió que no todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso están obligados a vivir ahí. Eso no dice que ningún programa exija vivir en el campus — solo que no hay una obligación universal. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 3,376 estudiantes. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan que elijas.

Que haya cuarto no garantiza una cama para tu hijo, y que haya plan de comida no significa que venga incluido en el precio que ya calculaste. Pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: Bucknell reportó que sí hay oportunidad, y la única rama marcada es Army (Ejército). Ni Navy ni Air Force aparecen marcadas. Si a tu hijo le interesa otra rama, este reporte no la confirma — eso no significa que sea imposible, significa que hay que preguntar directamente.

En deporte, Bucknell compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA. El reporte confirma membresía NCAA para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Pero la membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa competir, escríbele directamente al entrenador del deporte, pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina ofrece beca — y pide que te lo confirmen por escrito.

Bucknell no ofrece educación a distancia — ni un curso, ni en pregrado ni en posgrado. En el conteo más reciente, cero de cada cien estudiantes llevaban todas sus clases en línea. Si tu hijo trabaja o cuida a alguien en casa, el horario tendrá que caber completo en persona. Este dato es de un año específico; si te interesa confirmarlo para cuando tu hijo entre, pregúntalo directamente.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual superó el umbral de $100,000 que registra el gobierno federal. Tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Lo que el dato no dice es en qué horario atienden, ni si hay quien oriente a tu hijo en sus búsquedas — eso, como casi todo aquí, se pregunta directamente.

Finalmente, Bucknell reporta un paquete de servicios: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para quienes completan sus programas, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, y una página web de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados confirma que existen formalmente — no mide su calidad ni qué tan bien funcionan para un estudiante en particular.

Los que se quedan, y los que terminan

Llegamos a la parte de los datos que más tranquiliza a las familias, y que hay que leer con el mismo cuidado que todo lo anterior.

De la generación que entró a Bucknell de tiempo completo y por primera vez, 1,034 estudiantes componían la cohorte inicial. De ellos, 991 — es decir, 96 de cada 100 — cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos ahí o ya se habían graduado un año después. Comparada con 930 escuelas parecidas, Bucknell queda entre las que más conservan a su generación de entrada: nueve de cada diez de ese grupo, o más, retuvieron una proporción igual o menor.

Es un número muy alto. Pero hay que ser precisos con lo que mide: el criterio junta en una sola cifra a quienes seguían inscritos y a quienes ya se habían graduado — no permite saber cuál de las dos cosas le pasó a cada persona, ni qué fue de los 43 que quedaron fuera del resultado oficial.

La graduación cuenta una historia parecida. De cada 100 estudiantes que entraron a licenciatura en Bucknell en 2017, 86 se graduaron en seis años o menos — 839 de 973, contando solo a quienes entraron de tiempo completo y sin haber pisado antes otra universidad. A los cuatro años, la cifra ya estaba en 82 de cada 100, apenas cuatro puntos por debajo del número final. Comparada con 920 escuelas parecidas, Bucknell está entre las que más titulan: nueve de cada diez de ese grupo, o más, reportaron una proporción igual o menor.

Esto es lo más honesto que puedo decirte sobre ese 86 por ciento: describe lo que le pasó a una generación específica que entró en 2017, en esa escuela. No es una promesa sobre lo que le va a pasar a tu hijo. Lo que sí está en las manos de tu familia es que entre con los créditos en orden desde el principio, y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero académico y cuándo se inscriben las materias de su carrera.

Hay una tercera medida, más amplia, que vale la pena conocer: a ocho años del ingreso, contando a toda una cohorte anual —incluye tanto a quienes entraron por primera vez como a quienes ya traían experiencia universitaria previa—, 89 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 88 de cada 100 — prácticamente igual, apenas un punto de diferencia. Comparada con 935 escuelas parecidas, Bucknell vuelve a estar entre las que más gente titula.

De nuevo, la misma disciplina: un porcentaje alto no predice el resultado de una persona en particular. Describe a una cohorte que entró hace años. Si algo de esto te importa profundamente, la pregunta correcta que puedes hacerle a la universidad no es "¿qué porcentaje se gradúa?" sino "¿qué apoyos existen hoy, para la generación que entra este año?".

Cómo juntar todo esto

Ahora ya conoces con detalle una de las tres piezas que necesitas para decidir sobre Bucknell University: qué clase de escuela es, a quién admite, cuánto cuesta de verdad según el ingreso de tu familia, y qué les ha pasado a los estudiantes que han pasado por ahí.

Te falta juntar esto con lo que tu hijo quiere estudiar y con lo que ya ha construido en la preparatoria, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esas tres piezas juntas —no de esta sola— nace un plan real.

Ninguno de estos números decide por ustedes. Un 32 de cada 100 en admisión no dice si tu hijo va a entrar. Un $21,406 de precio neto promedio no dice cuánto pagarán exactamente. Un 86 por ciento de graduación no dice si tu hijo terminará. Lo que sí te dan estos números, todos juntos, es algo que vale mucho: puedes entrar a esta conversación con tu hijo sabiendo de qué están hablando, en lugar de adivinando.

A tu hijo le toca investigar el programa específico, escribir el ensayo, mandar la solicitud a tiempo. A ti te toca llenar el FAFSA, pedir la carta de ayuda por escrito, comparar el número real entre las escuelas de su lista, y no dejar que decida solo un adolescente que apenas está aprendiendo a leer un presupuesto. No es tu vida la que se decide aquí. Pero sí es tu tarea llegar informado hasta el momento en que tu hijo tenga que tomar su propia decisión.

Nota sobre las fuentes: la información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por Bucknell University al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes a distintos años y cohortes según se indica en cada cifra. Best College Aid no representa a Bucknell University ni a ninguna agencia del gobierno de Estados Unidos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.