Guía universitaria

California State University-Long Beach: tasa de admisión, requisitos y graduación

California State University-Long Beach: lo que dicen los números, dicho en claro

California State University-Long Beach en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
47.1 %

37,547 admitidos de 79,680 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$7,008 / $18,888

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$5,477/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
70 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
30 de noviembre

regular: 30 de noviembre · Common Data Set 2023–24 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA promedio de preparatoria
3.70

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2023–24 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
85 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$70

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
51 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio y fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando un hijo empieza a mencionar "Long Beach" o "CSULB" en la cena, algo se activa en cualquier padre: curiosidad, un poco de ansiedad, y las ganas de entender rápido de qué se trata esta escuela antes de que la conversación avance sin nosotros. Este artículo es exactamente eso: una lectura completa y honesta de lo que los datos oficiales del gobierno de Estados Unidos dicen sobre California State University-Long Beach, traducida a un lenguaje que no necesita diccionario.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,276 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

No te voy a decir si es la escuela correcta para tu hijo. Eso no lo puede decir ningún artículo, porque depende de lo que él quiere estudiar, de lo que ustedes pueden pagar y de cómo se imaginan los próximos años. Lo que sí puedo hacer es ponerte enfrente, con toda claridad, lo que esta universidad es según sus propios reportes federales. Con eso en la mano, tú decides qué preguntas hacer después.

Quién es esta escuela y dónde está parada

California State University-Long Beach es una universidad pública de cuatro años, ubicada en la ciudad de Long Beach, dentro del condado de Los Angeles, en pleno corazón del área metropolitana de Los Angeles-Long Beach-Anaheim. El código censal la coloca en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más. Si tu hijo piensa vivir en casa y manejar al campus, no confíes en lo que diga el mapa: haz tú mismo el recorrido un día entre semana, a la hora en que él tendría clase. El tráfico de esa zona tiene su propia lógica.

El sistema de clasificación Carnegie, que ordena a las universidades del país según lo que hacen, la coloca entre las instituciones de doctorado con actividad de investigación alta. También la describe como una escuela grande y "principalmente no residencial" —una etiqueta técnica que simplemente significa que, según los datos de 2019-20, menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución, o que menos de la mitad estudiaba tiempo completo. Eso no quiere decir que no haya dormitorios, y de hecho sí los hay, como verás más adelante.

Carnegie también la ubica entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar a CSULB después de haber estudiado en otro lugar, esto es una señal de que no sería el único en ese camino, pero no te dice con cuántos créditos entra la gente ni cuántos se pierden en el cambio. Eso se pide por escrito, materia por materia, antes de inscribirse.

Por otro lado, es importante decir lo que esta escuela no es: no aparece en el registro federal como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades de este censo, 138 tienen alguna de esas tres designaciones. Que CSULB no esté entre ellas no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se sentiría tu hijo ahí dentro. Eso se investiga preguntando directamente por los centros culturales y las organizaciones estudiantiles que existen hoy.

Una comunidad grande, y mayoritariamente latina

Aquí hay un dato que vale la pena que leas con calma. En el otoño de 2023, 51 de cada 100 estudiantes de pregrado de California State University-Long Beach se reportaron como hispanos o latinos. Es la mitad o más de todo el estudiantado. Comparada con 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo, CSULB está entre las que reportan la proporción más alta: nueve de cada diez de esas escuelas reportaron un porcentaje igual o menor.

Si a tu hijo le preocupa la idea de sentirse el único latino en su salón, los números no muestran eso en esta escuela. Pero ojo: contar no es lo mismo que atender. Que haya muchos estudiantes latinos no dice si hay consejeros que hablen español, si hay tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes terminan la carrera al mismo ritmo que los demás. Y es un porcentaje de toda la universidad, no de la carrera específica que le interese a tu hijo. Ese dato hay que pedirlo aparte.

También hay más mujeres que hombres en el pregrado —58 de cada 100— y un dato de dirección permanente que vale la pena notar: 97 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso reportaron vivir en California al momento de solicitar. Es, sobre todo, una escuela del estado, para el estado.

En cuanto a tamaño: CSULB tiene 40,278 estudiantes inscritos, de los cuales 34,243 están en pregrado y 6,035 en posgrado. Es de las escuelas más grandes entre sus pares —cuando mucho una de cada diez universidades similares tiene más estudiantes que ella. Pero grande no quiere decir que las clases sean grandes. Si eso te preocupa, pide el número real de alumnos por salón en primer año y en la carrera específica que le interese a tu hijo.

Cómo funciona el año académico

CSULB organiza su calendario por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. La universidad declaró que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje adquirido por estudio independiente, trabajo, portafolios o certificaciones previas. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de inscripción dual, y acepta crédito por entrenamiento militar.

Aquí va una verdad dura que no debes saltarte: que la universidad declare que acepta AP no significa que le vaya a dar crédito por cualquier examen con cualquier puntaje. No sabemos, con este dato, cuántos puntos piden ni si esos créditos aplican a la carrera de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse, y no cuentes ese ahorro en tu presupuesto hasta tenerla en la mano.

En cuanto a la oferta académica: CSULB entregó 8,633 títulos de licenciatura en un año, repartidos entre 25 familias de carreras distintas. Nada se lleva una tajada enorme: incluso la más popular, negocios y administración, representó apenas 16 de cada 100 títulos otorgados. Comparada con otras 514 escuelas similares, CSULB está en el cuarto con mayor variedad de familias de carreras presentes en su reporte. Es una oferta ancha, aunque "25 familias con fila en el reporte" no es lo mismo que 25 carreras específicas: cada familia agrupa varios programas, y alguna puede reportar cero títulos ese año. El nombre exacto de la carrera que le interesa a tu hijo hay que verificarlo directamente.

Sobre la relación entre estudiantes y profesores: la razón reportada es de 19 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo. En la escala general esto cae en un rango medio, pero comparada específicamente con escuelas de su mismo tipo, queda en el cuarto más alto —es decir, con más estudiantes por profesor que la mayoría de sus pares. Este número no te dice el tamaño real de un salón de clases; es un promedio institucional, no una medida directa.

La universidad también reporta oportunidades estructuradas como estudio en el extranjero, investigación de pregrado, y caminos para la certificación docente, incluyendo la aprobación estatal para certificación inicial de maestros.

Entrar a CSULB: lo que pesa y lo que no

Aquí hay algo que toda familia debería saber antes de armar la lista de universidades. CSULB declaró que no tiene admisión abierta: hay piezas específicas que revisa antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles, marcó cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, haber llevado el plan de materias que la universidad exige, y el examen de dominio del inglés para quien aplique.

La lista de lo que no se considera es más larga: el lugar en la generación, el ensayo personal, las cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, la experiencia laboral, y si algún familiar estudió ahí. Aunque se envíen, el reporte dice que no entran en la decisión de admisión.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde ahora si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exentaría. Es de esas cosas que se descubren tarde y complican todo. La tarifa de solicitud, por cierto, es de $70.

Ahora, el número que la mayoría de las familias quiere ver primero: en el ciclo 2023, CSULB recibió 79,680 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 37,547. Es decir, 47 de cada 100 solicitantes recibieron una oferta. Comparada con 519 escuelas públicas selectivas similares, CSULB está entre las que menos aceptan: nueve de cada diez de esas escuelas aceptan a un porcentaje mayor. Es una universidad selectiva.

Pero aquí hay un giro importante que muchas familias no ven venir. De cada 100 estudiantes admitidos, solamente 15 terminaron inscribiéndose. Los otros 85 tenían el sí en la mano y no lo tomaron. Dicho de otra forma: de cada siete muchachos admitidos, más o menos uno acabó yendo. Y no lo leas como una mancha en la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien escogió lo que escogió. Lo que sí importa es esto: lo que otros decidieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu propia carta con el precio neto —lo que realmente les va a costar— antes de decidir si esta escuela se queda en la lista.

Sobre exámenes estandarizados: CSULB reportó que no considera los puntajes de SAT ni ACT en la decisión de admisión, aunque se los envíen. Esto no cubre becas ni colocación en cursos; eso se pregunta aparte.

Y sobre transferencias: en la cohorte que entró en 2017, la salida hacia otras escuelas fue baja —solo 2 de cada 100 se transfirieron sin haber completado su carrera en CSULB. Al mismo tiempo, la llegada de transferidos es alta: 4,438 estudiantes de pregrado entraron en otoño de 2023 habiendo estudiado antes en otra institución. Si tu hijo llega como transferido, pide por escrito, con la lista de materias en mano, qué créditos le van a reconocer antes de que se mueva.

El precio de lista, y lo que realmente se paga

En California State University-Long Beach, entre 1,145 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $5,477. Entre 654 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $9,063; entre 493 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $18,575. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (1,145 estudiantes) y el de la banda de más (493 estudiantes) hay $13,098 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $9,731.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, Pell y préstamos

En CSULB, 73 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron algún tipo de ayuda que no se devuelve —becas o subvenciones—. Entre quienes la recibieron, el promedio anual fue de $10,063. Ese promedio no se reparte entre todos: solo cuenta a quienes efectivamente recibieron algo.

La beca federal Pell, dirigida a familias de ingresos bajos, le llegó a 50 de cada 100 estudiantes. Es la mitad del estudiantado o más. Pedir esta ayuda aquí no es cosa rara ni reservada a unos cuantos.

En cuanto a préstamos: solo 24 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal en el año 2022-23. La mayoría de los estudiantes de CSULB no usó préstamo federal ese año. De los que sí pidieron, el promedio fue de $6,226. Comparada con 519 escuelas similares, CSULB queda del lado bajo en proporción de estudiantes con préstamo.

Aquí va una verdad que hay que decir sin adornos: que la mayoría no haya usado préstamo federal no significa que a todos les haya alcanzado con lo demás. El reporte no dice cómo cubrieron el resto —pudo ser beca, trabajo, ahorro familiar o deuda de otro tipo que este reporte no registra. Y ese promedio de $6,226 es solo de un año, solo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye los préstamos que a veces firman los padres, ni tarjetas de crédito, ni la deuda total con la que alguien sale al graduarse. Para eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

CSULB también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, como mecanismo adicional para administrar el costo.

Vida en el campus: vivienda, deporte y apoyos

CSULB sí tiene vivienda propia. No está obligado que todos los estudiantes de primer ingreso vivan ahí —la institución respondió que no hay esa obligación universal, aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 3,216 estudiantes. También ofrece planes de comida, con un número fijo de comidas por semana en el plan más grande. Que exista la opción no garantiza un lugar: pide por escrito la tarifa, la fecha límite de solicitud, y si te aseguran cupo o entras a lista de espera.

Hay oportunidad de ROTC en dos ramas: Army y Air Force. Navy no aparece marcada. Que esté en el reporte no es lo mismo que estar aceptado, ni tampoco confirma que el programa se curse en este campus específico: eso se pregunta por nombre antes de construir un plan alrededor de esto.

CSULB compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. La membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa, hay que escribirle directamente al entrenador de esa disciplina.

En cuanto a modalidad: solo 4 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases a distancia; los otros 96 toman al menos una clase presencial. La universidad sí ofrece al menos un programa que puede completarse enteramente a distancia, aunque el dato no confirma en qué nivel exacto. Eso se confirma directamente.

La biblioteca cuenta con personal contratado, gasto por arriba del umbral que exige el gobierno, material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y entre los servicios reportados están orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo, cuidado infantil en el campus, un punto de contacto para veteranos y militares, y una página de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios existan en el reporte no dice qué tan efectivos son ni cómo los va a vivir tu hijo. Eso se pregunta en persona.

¿Se quedan? ¿Se gradúan?

Este es, quizás, el bloque más importante para entender el destino real de los estudiantes que entran aquí.

De la generación que entró de tiempo completo en otoño de 2022 (5,260 estudiantes), 85 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya se habían graduado un año después. Es una proporción alta, y comparada con escuelas similares, CSULB queda en la parte de arriba. Pero cuidado: este número mezcla dos grupos —los que siguen inscritos y los que ya terminaron— y no separa cuál es cuál, ni dice qué pasó con el resto.

Ahora, la pregunta que de verdad le importa a una familia: ¿se gradúan? La generación que entró en 2017 —4,107 estudiantes de tiempo completo y primer ingreso— tuvo estos resultados: al sexto año, 70 de cada 100 tenían título en mano. Pero al cuarto año, el plazo que casi toda familia tiene en el presupuesto, la cifra era de apenas 38 de cada 100.

La brecha de 32 puntos mide cuánto aumentó la proporción con licenciatura entre el corte de cuatro años y el de seis, sobre la misma cohorte. El dato no dice cuántos semestres cursó cada persona y no informa colegiatura, renta ni sueldo. Antes de firmar, pide por escrito cuánto suele tardar el programa que quiere tu hijo, cómo se programan sus cursos obligatorios y cómo cambia el costo total si tarda más.

De esa misma cohorte exacta de 4,107 estudiantes: 2,869 se graduaron aquí dentro del plazo; 73 se transfirieron sin completar en CSULB; 135 seguían inscritos sin haber terminado; y 1,030 quedaron en la categoría "ya no inscritos", sin que el dato explique el motivo.

Visto a un plazo aún más largo —ocho años, siguiendo a una cohorte distinta que entró en 2015-16, con 9,449 estudiantes tanto de primer ingreso como con experiencia previa—, 83 de cada 100 habían obtenido un título o certificado de CSULB. Comparada con escuelas similares, CSULB está entre las que más gente titula a este plazo. Entre los estudiantes con beca Pell, el resultado fue prácticamente el mismo: también 83 de cada 100.

Es una cifra alta, y vale la pena sentirla como tal. Pero un porcentaje alto no es una promesa personal. Describe a una cohorte que entró hace años, en circunstancias que no son necesariamente las de tu hijo hoy. Vale la pena preguntar por los apoyos actuales del programa específico, y por resultados de generaciones más recientes.

Juntando las piezas

Ya conoces, con bastante profundidad, una pieza del rompecabezas: quién es California State University-Long Beach según sus propios reportes al gobierno federal.

A la universidad le toca admitir, decidir cuánta ayuda ofrecer, y sostener los programas que ya tiene. A tu hijo le toca explorar qué quiere estudiar, esforzarse, y decidir si esto se siente como su lugar. A ti te toca el dinero, los plazos, las preguntas incómodas que hay que hacer por escrito, y acompañarlo sin cargar tú solo con un sistema que, seguramente, tampoco heredaste tú.

Esta información, sola, no es un plan. Se vuelve un plan cuando la juntas con lo que tu hijo realmente quiere estudiar, con lo que ya ha construido en la prepa, y con lo que la economía de tu familia puede sostener sin ponerlos en riesgo. Esa combinación —no un solo artículo, ni una sola cifra— es lo que les va a permitir decidir con los ojos abiertos.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por California State University-Long Beach al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes a distintos años y cohortes según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a California State University-Long Beach ni a ninguna dependencia del gobierno federal o estatal.

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