Guía universitaria

California State University-San Bernardino: tasa de admisión, requisitos y graduación

Cal State San Bernardino: lo que dicen sus números y lo que significan para tu familia

California State University-San Bernardino en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
98.2 %

12,548 admitidos de 12,772 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$7,675 / $19,555

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$3,298/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
55 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

prioritaria: 16 de diciembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
78 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$70

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
71 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que uno entiende a partir de una anécdota. Ésta se entiende mejor a partir de un patrón: casi todo el que toca la puerta, entra. Eso cambia la pregunta que debe hacerse tu familia. Aquí la batalla no es "¿nos va a aceptar?". Es otra: ¿qué va a costar, cuánto tiempo va a tomar, y quién de los que entran realmente termina?

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,149 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminar contigo por lo que el gobierno federal reporta sobre California State University-San Bernardino: quién estudia ahí, cómo se admite, cuánto cuesta, cuánta ayuda hay, y qué tan probable es que un estudiante llegue hasta el título. No es toda la información que tu familia necesita. Es una pieza —la que trata sobre la universidad misma— que debes juntar con lo que tu hijo quiere y con lo que ustedes pueden pagar.

Qué tipo de escuela es

California State University-San Bernardino está en la ciudad de San Bernardino, dentro del condado del mismo nombre, en el área metropolitana de Riverside-San Bernardino-Ontario. Es pública, de cuatro años, y el nivel más alto que reporta ofrecer es el doctorado. El sistema Carnegie, que clasifica universidades por lo que hacen, la ubica entre las instituciones de investigación con actividad alta — una categoría que normalmente asociamos con escuelas grandes, con laboratorios, con producción académica seria.

También la clasifica como una institución "no residencial". Eso no significa que no tenga dormitorios —sí los tiene, y volveremos a eso—. Significa que, según el criterio de Carnegie, o vive en el campus menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado, o menos de la mitad estudia tiempo completo. Si tu hijo va a manejar hacia la escuela en vez de vivir ahí, lo que hay que presupuestar es la gasolina y las horas de camino, no sólo la colegiatura. Y si piensan que vivirá en casa, te recomiendo algo simple: maneja tú mismo esa ruta un día entre semana, a la hora en que él tendría clase. El tiempo real casi nunca es el que dice el mapa.

Carnegie también la marca como una escuela a la que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de estudiar en otro lado, pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no. Esa etiqueta no dice con cuántos créditos entra la gente ni cuántos se les caen en el camino.

Una nota que vale la pena aclarar de una vez: esta universidad no aparece en las listas federales de universidad históricamente afroamericana, universidad tribal ni institución land grant. Son tres designaciones distintas, tres historias distintas, y de las 3,012 universidades de este censo, sólo 138 llevan alguna. Que no aparezca ahí no dice nada sobre a quién atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente, con centros culturales y organizaciones estudiantiles de hoy, no con una etiqueta federal.

Quién comparte el salón con tu hijo

En el otoño de 2023, 71 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron como hispanos o latinos. Es una de las proporciones más altas entre las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este censo que reportan el dato: nueve de cada diez de esas escuelas reportaron una proporción igual o menor. Si a tu hijo le preocupa ser el único, los números no muestran eso.

Pero un número alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo diseñado para estudiantes latinos. El dato cuenta cuántos hay, no si hay consejero que hable español, ni tutorías específicas, ni si esos estudiantes terminan la carrera en mayor proporción. Y es el porcentaje de toda la escuela, no el de la carrera puntual que le interese a tu hijo. Contar no es lo mismo que atender.

El resto del retrato: hay más mujeres que hombres —61 de cada 100— y una cuarta parte del pregrado tiene entre 25 y 64 años, es decir, no es un campus donde todos acaban de salir de la prepa. Y de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso, 98 reportaron domicilio en California al momento de aplicar. Ésta es, sobre todo, una escuela local.

En tamaño total, California State University-San Bernardino reportó 18,925 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño: 16,067 en pregrado, 2,858 en posgrado. Es grande —del lado más grande entre sus pares—, y es sobre todo una escuela de carrera de licenciatura, no de posgrado. Que sea grande no dice que las clases sean grandes: eso pregúntalo directamente para el primer año y para la carrera específica.

Cómo funciona el año académico

El calendario es de semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. La institución declaró que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, trabajo previo, licencias, certificaciones—. También reportó aceptar crédito por entrenamiento militar y ofrece un programa formal de dual enrollment para estudiantes de high school.

Aquí va la letra chica que de verdad importa: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen. No sabemos cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera que tu hijo quiere estudiar. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro de tiempo hasta tenerla en la mano.

En cuanto a qué se puede estudiar: la escuela otorgó 4,286 títulos de licenciatura en un año, repartidos entre 24 familias de carreras. Ninguna se lleva una tajada grande —ni siquiera negocios y administración, la más popular, pasó de 18 de cada 100 títulos—. Comparada con escuelas similares, está en el cuarto con más variedad de familias de carreras presentes en su detalle. Es una oferta ancha. Pero "24 familias con fila en el reporte" no son 24 carreras exactas ni garantiza que todas tuvieran títulos ese año: verifica el programa preciso que le interesa a tu hijo.

La razón de estudiantes por personal de instrucción de tiempo completo es 19 a 1 — media entre escuelas de este tipo en la escala general, pero en el cuarto más alto cuando se compara sólo contra escuelas similares. Las dos lecturas son ciertas al mismo tiempo, y ninguna de las dos te dice el tamaño real de un salón de clase. Eso se pregunta aparte.

Adicionalmente, la institución reporta oportunidades estructuradas como estudio en el extranjero, investigación de pregrado fuera del salón, educación de desarrollo sin crédito, y rutas para certificación docente.

Admisiones: la puerta está casi siempre abierta

Aquí está el dato que más debería cambiar cómo tu familia gasta su energía. En el reporte de 2023, California State University-San Bernardino recibió 12,772 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 12,548. Eso es 98 de cada 100. Entre las 519 escuelas públicas selectivas de este censo, es de las que más aceptan — al menos nueve de cada diez de ese grupo aceptó a un porcentaje igual o menor.

Aun así, 224 solicitantes se quedaron sin oferta. La admisión no es automática: la institución declaró que no tiene política de puerta abierta, y marca como obligatorias cuatro cosas —el expediente de la prepa, el promedio, haber cursado el plan de materias requerido, y el examen de dominio del inglés cuando aplica—. El ensayo y las cartas de recomendación están marcados como no considerados. Los puntajes de SAT y ACT tampoco se consideran para la decisión de admisión, aunque esa casilla no cubre becas ni colocación de cursos, que son asuntos aparte.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exenta de tomarlo. Es de las cosas que se descubren tarde, cuando ya no hay tiempo cómodo para resolverlas.

La tarifa de solicitud es $70.

Dado que casi todo el que aplica entra, la energía de tu hijo rinde más completando el expediente a tiempo que preocupándose por competir por un lugar. Pero que sea fácil entrar no significa que sea barato ni que la mayoría termine. Esas dos cuentas —precio y graduación— pesan más que la de la entrada, y las vas a ver más adelante en este mismo artículo.

Una cifra que conviene mirar con calma: de cada 100 admitidos, sólo 18 se inscribieron aquí en 2023. Es un número típico entre sus pares — ni alto ni bajo. No lo leas como una mancha: que la mayoría de los admitidos haya elegido otro lado no dice que la escuela sea mala, sólo que cada quien decidió algo distinto por razones que este registro no captura.

Sobre transferencias: en la cohorte que entró en 2017, sólo 1 de cada 100 estudiantes se transfirió a otra escuela sin haber completado aquí — una proporción baja comparada con escuelas similares. Al mismo tiempo, en el conteo de 2023 llegaron 2,010 estudiantes que entraron por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Esta escuela recibe más de lo que deja ir. Pero ese número no dice cuántas materias les reconocieron a los que llegaron transferidos. Pide esa lista por escrito antes de que tu hijo se mueva.

El precio: dos números, y luego el que realmente importa

En California State University-San Bernardino, entre 604 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $3,298. Entre 372 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $6,381; entre 165 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $15,250. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (604 estudiantes) y el de la banda de más (165 estudiantes) es de $11,952. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $6,645.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Ayuda financiera: quién recibe qué

De cada 100 estudiantes que buscan un título aquí, 79 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre los que sí la recibieron, el promedio del año fue $10,364 — ese promedio no se reparte entre todos, sólo describe a quienes recibieron algo.

Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos, le llegó a 58 de cada 100 estudiantes — más de la mitad. Pedir esta ayuda aquí no es raro ni excepcional. Es lo común.

En préstamos, el panorama es distinto: sólo 23 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo estudiantil federal en el año escolar 2022–23. La mayoría no usó préstamo federal ese año — una proporción baja comparada con escuelas similares, donde siete de cada diez, o más, tuvieron una proporción mayor de estudiantes con préstamo. De los que sí pidieron, el promedio fue $6,770 en ese año.

Pero cuidado con leer esto como una promesa. Que un estudiante no haya pedido préstamo no significa que le haya alcanzado el año — pudo cubrir la diferencia con beca, trabajo, ahorro familiar o deuda de otro tipo que este reporte no registra. Y ese promedio de $6,770 es de un solo año, sólo de préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye lo que piden los papás con préstamos Parent PLUS, ni tarjetas, ni deuda con el banco. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse — para eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

Cuando llegue la carta de ayuda de tu hijo, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar para ganar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y ahí es donde las familias se confunden.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, por si prefieren repartir el costo dentro del año en vez de pagarlo de golpe.

Vida en el campus y apoyos disponibles

Sí hay vivienda controlada por la institución, con capacidad máxima reportada de 1,486 estudiantes, dentro o fuera del campus. No es obligatoria para todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada — pero eso no dice si algún programa específico sí la exige. También hay planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. Que haya cuarto no garantiza una cama; pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar y si aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay oportunidad de ROTC en dos ramas: Army y Air Force. Navy no aparece marcada. Que esté marcado no dice si el programa se cursa en este campus específico o en otro cercano — pregúntalo por nombre antes de construir un plan alrededor de esto.

En deportes, la escuela compite en la NCAA, con membresía confirmada para baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esto no dice en qué división juega cada disciplina ni si otorga beca — eso se pregunta directamente al entrenador del deporte específico.

Hay educación a distancia en pregrado y posgrado. En el conteo de otoño, 10 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban toda su carga en línea; los otros 90 tomaban al menos una clase presencial. La escuela también reportó tener al menos un programa completo que puede terminarse totalmente a distancia — confirma si aplica al nivel y la carrera que le interesa a tu hijo.

La biblioteca tiene personal contratado, material físico y digital, préstamo entre bibliotecas y gasto que supera el umbral federal de $100,000. Eso es el piso, no la garantía de que tenga las bases de datos específicas de la carrera de tu hijo — eso se pregunta por nombre de programa.

Finalmente, la institución reporta servicios de orientación académica y profesional, empleo para estudiantes, colocación laboral para egresados, cuidado infantil en el campus, punto de contacto para veteranos y militares, organización estudiantil de veteranos, y una página de servicios para personas con discapacidad.

¿Y los que entran, terminan?

Ésta es la pregunta que más pesa después del dinero, y aquí están los números completos, sin suavizarlos.

De la cohorte que entró de tiempo completo en el otoño de 2022, 78 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían titulado un año después — el criterio oficial de retención. Es una posición media entre sus pares: ni de las de arriba ni de las de abajo. Entre estudiantes de tiempo parcial, la retención fue de 52 de cada 100, pero es un grupo distinto, con circunstancias distintas — no cruces los dos números como si midieran lo mismo.

Ahora la graduación, que es donde el tiempo se vuelve dinero real:

Tabla de datos del artículo
PlazoProporción titulada
4 años24 de cada 100
6 años55 de cada 100

Entre el cuarto y el sexto año hay 31 puntos de diferencia.El dato no dice cuántos semestres cursó cada persona y no informa colegiatura, renta ni sueldo. La tasa a seis años, 55 de cada 100, queda arriba de la mediana entre las 518 escuelas comparables de este censo.

De la cohorte completa de 2,483 estudiantes que entraron en 2017: 1,357 se titularon aquí dentro del plazo, 34 se transfirieron sin completar y luego se inscribieron en otra escuela, 161 seguían inscritos sin haber terminado, y 931 quedaron en la categoría federal de "ya no inscritos" — que no explica el motivo, y puede incluir a quienes se graduaron después del límite de tiempo medido.

Antes de que tu hijo elija una carrera aquí, pregunta por escrito cuánto suele tardar el programa específico que le interesa, cómo se programan sus materias obligatorias, y cómo cambia el costo total si el quinto año se vuelve necesario. Un año extra no es sólo tiempo — es colegiatura, vivienda y comida que probablemente no estaban en el presupuesto original.

Una mirada más larga, a ocho años: de una cohorte de 5,655 estudiantes que entraron entre 2015 y 2016 —mezclando primer ingreso y transferidos, tiempo completo y parcial— 71 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela para agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue casi idéntica: 70 de cada 100. Esta proporción está en el cuarto más alto comparado con escuelas similares.

Un número alto no es una promesa individual. Describe a una cohorte que entró hace años, en circunstancias que no son necesariamente las de tu hijo. Lo que sí puedes hacer con este dato es preguntar por los apoyos actuales del programa específico y por los resultados de cohortes más recientes cuando hables con la escuela.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces con detalle una de las tres piezas que tu familia necesita para decidir.El dato no dice cuántos semestres cursó cada persona y no informa colegiatura, renta ni sueldo.

Lo que no puede decirte este artículo es qué quiere estudiar tu hijo, qué tan lejos está dispuesto a vivir de casa, ni cuánto puede pagar tu familia sin comprometer lo que necesitan para vivir. Esa segunda y tercera pieza sólo las tienen ustedes.

Júntalas. De esa combinación —lo que la universidad es, lo que tu hijo ha construido y quiere, y lo que la familia puede sostener— nace un plan de verdad. No una corazonada, no un nombre que suena bien. Un plan.

La información de este artículo proviene de datos reportados por California State University-San Bernardino al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a California State University-San Bernardino ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo no constituye asesoría de admisión personalizada.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.