Guía universitaria

Colorado School of Mines: tasa de admisión, requisitos y graduación

Colorado School of Mines: cuando el mapa dice que hay que subir la montaña de ingeniería

Colorado School of Mines en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
59.7 %

5,864 admitidos de 9,821 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$21,186 / $44,376

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$19,231/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
79 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
650–720

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (42 % envió el SAT)

SAT matemáticas
670–750

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
31

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
93 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
13 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que parecen abrirse en abanico, con un poco de todo para todos. Colorado School of Mines no es una de ésas. Es una escuela que apuesta casi todo a una cosa, y esa apuesta se ve en cada número que vas a leer aquí. Antes de que tu hijo la ponga en su lista —o antes de que tú te asustes con el precio y la quites de un plumazo— vale la pena entender exactamente qué clase de lugar es.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,453 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminar contigo por los datos oficiales, los que Colorado School of Mines le reporta cada año al gobierno de Estados Unidos. No te voy a vender esta escuela ni te la voy a espantar. Te la voy a explicar, para que la puedas poner en su lugar dentro del plan de tu familia.

Qué tipo de escuela es, en corto

Colorado School of Mines está clasificada, según el sistema Carnegie, entre las universidades de doctorado con la actividad de investigación más alta. Es una escuela pública de cuatro años, principalmente residencial: en el corte usado por esa clasificación, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo.

También está en el grupo de admisión más selectiva según Carnegie. Y aquí quiero detenerme un segundo, porque es fácil confundirse: que sea "más selectiva" no significa que enseñe mejor. Describe a quién deja entrar, no cómo enseña una vez adentro. Más adelante vas a ver el número exacto de cuántos entran de cada cien que solicitan, y ese número es el que de verdad te sirve para planear.

La escuela otorga hasta el doctorado, aunque eso es un dato institucional: no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo llega hasta ahí. Eso lo tienes que verificar programa por programa.

Una cosa que Colorado School of Mines no es: no aparece con ninguna de tres designaciones específicas que el gobierno rastrea —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant—. Que no traiga ninguna de esas tres etiquetas no te dice nada sobre a cuántos latinos atiende, ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales hay hoy, qué organizaciones estudiantiles existen, y mejor aún, hablando con alguien que ya esté estudiando ahí.

Dónde está y qué tan cerca puede quedarte

Golden, Colorado, dentro del condado de Jefferson, es la dirección. El campus queda dentro del área metropolitana de Denver-Aurora-Centennial, aunque eso no significa que esté en el centro de Denver: el código censal la ubica en un suburbio, dentro del área urbanizada pero fuera de la ciudad principal.

Si tu hijo piensa vivir en casa, no confíes en lo que dice el mapa. Maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que promete Google Maps.

El tamaño de la comunidad y quiénes la forman

En el otoño reportado, Colorado School of Mines tenía 7,599 estudiantes inscritos en total. No es una escuela chiquita ni una gigantesca: cae en la banda oficial de entre 5,000 y 9,999, justo a media tabla frente a escuelas parecidas.

Pero ese número grande esconde algo importante: se reparte en 5,839 de pregrado y 1,760 de posgrado. Si tu hijo va entrando a la carrera, el número que le importa a él es 5,839, no el total. Buena parte de esta comunidad ya terminó una licenciatura y está de regreso estudiando algo más avanzado.

Sobre quiénes son esos estudiantes de pregrado: 13 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, comparada con escuelas parecidas queda un poco arriba de la mitad del grupo, sin llegar al cuarto más alto. Si eso te importa, en la visita pregunta directamente qué existe para estudiantes latinos: grupo estudiantil, centro cultural, alguien en la oficina que hable español.

Hay más hombres que mujeres —de cada 100 estudiantes, 32 son mujeres— y casi no hay estudiantes adultos: sólo 3 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. Y aquí un dato que a veces sorprende: menos de la mitad de los estudiantes de primer ingreso, 49 de cada 100, tenía residencia permanente en Colorado. La mayoría viene de fuera del estado o de otro país. Eso no mide distancia ni costo de traslado directamente, pero si tu familia vive lejos, conviene que armes tu presupuesto pensando en viajes reales, no en el mapa.

Cómo funciona el año académico

El calendario es de semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La escuela declaró que acepta crédito por exámenes AP y también por lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —estudio independiente, experiencia laboral, licencias previas, entre otras rutas—, además de crédito por entrenamiento militar. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios dentro de un programa formal de dual enrollment.

Aquí va una verdad dura que vale la pena decir sin adornos: que la escuela declare que acepta AP no significa que le vaya a dar crédito por cualquier examen. No dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Una escuela construida alrededor de ingeniería

Si hay un número que resume el carácter de Colorado School of Mines, es éste: en el año que reporta, la escuela entregó 1,211 títulos de licenciatura, y 917 de ellos —76 de cada 100, más de tres de cada cuatro— fueron en ingeniería.

Comparada con escuelas parecidas, Colorado School of Mines queda en el cuarto con menos familias de carreras distintas presentes en su oferta de licenciatura. Dicho simple: aquí no vas a encontrar el mismo abanico amplio de carreras que en una universidad general. Esto es una escuela construida, casi entera, alrededor de la ingeniería.

Eso no dice si es la mejor opción ni nada sobre la carrera específica que le interesa a tu hijo. Si no es ingeniería lo que busca, pregunta por el programa exacto: pide el plan de estudios, cuántos se titularon en él el año pasado, y qué tan fácil es conseguir las clases que necesita.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 17 a 1, una cifra media, ni de las más bajas ni de las más altas entre escuelas parecidas. Este número no te dice el tamaño real de las clases de primer año; eso no está en el reporte.

La institución también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, y algunas rutas para preparación docente. Que estén reportadas es el punto de partida para preguntar, no una promesa de acceso automático.

Entrar aquí: lo que piden y quién pasa

Colorado School of Mines no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí, y cuatro de ellas son obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, haber llevado el plan de materias que la universidad exige, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las mandas: el lugar en la generación, el ensayo personal, cartas de recomendación y experiencia de trabajo.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le toca el examen de inglés y qué lo exenta. Es de esas cosas que se descubren tarde y complican todo.

La tarifa de solicitud publicada es de $50.

Ahora los números duros de quién entra. En el ciclo más reciente, 9,821 estudiantes solicitaron entrar como primer ingreso. De ellos, 5,864 recibieron oferta de lugar: 60 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, Colorado School of Mines queda del lado más exigente: siete de cada diez escuelas similares, o más, aceptaron a un porcentaje mayor de sus solicitantes.

De cada 100 que solicitaron, 60 recibieron el sí. No es trámite seguro, pero tampoco es lotería. La solicitud sí se revisa.

Pero hay un segundo número que casi nadie mira, y que importa igual o más: de cada 100 estudiantes que Colorado School of Mines admitió, sólo 25 acabaron inscribiéndose ahí. Los otros 75 tenían la carta en la mano y no vinieron. Ser admitido no es lo mismo que inscribirse, y este porcentaje —conocido como matriculación— cae justo a media tabla frente a escuelas parecidas.

Este dato no mide calidad ni prestigio ni si la gente terminó contenta. Sólo cuenta cuántos de los admitidos llegaron a clases. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, este número no es lo que decide nada: pon las cartas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. Entre los que sí se inscribieron y entregaron SAT —42 de cada 100, una proporción alta comparada con escuelas similares—, la mitad de en medio sacó entre 650 y 720 en lectura y escritura, y entre 670 y 750 en matemáticas. Ese 650 no es un mínimo que tu hijo necesite alcanzar, y ese 720 tampoco es una garantía de nada. Son los números de quienes ya estaban dentro, no de todos los que solicitaron.

Y sobre transferencias: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 15 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin terminar aquí. Comparada con escuelas parecidas, esa proporción es baja: la mayoría de escuelas similares vio irse a más gente. Cambiarse no es fracasar. Pero sí conviene que tu hijo sepa desde antes cómo pedir sus papeles si algún día necesita moverse.

El precio de lista, y por qué la brecha entre estado y fuera importa tanto

En Colorado School of Mines, entre 60 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $19,231. Entre 84 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $25,347; entre 273 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $33,931. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (60 estudiantes) y el de la banda de más (273 estudiantes) hay $14,700 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $29,785.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Ayuda financiera: mucha beca, poco Pell

De cada 100 estudiantes que buscan título en Colorado School of Mines, 85 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver. Comparada con escuelas parecidas, eso la coloca en el cuarto donde la beca alcanza a más estudiantes. Entre quienes la recibieron, el promedio del año fue de $10,790.

Pero aquí está la letra fina que sí importa: la beca federal Pell —para familias con necesidad económica demostrada— sólo le llegó a 13 de cada 100 estudiantes. Eso significa que al menos 72 de cada 100 recibieron ayuda que no fue Pell, sino de otra fuente: gobierno estatal, la propia escuela, u otra parte. El reporte no separa de dónde vino cada beca, así que de este dato no se puede saber qué le tocaría exactamente a tu familia.

Que Pell aparezca poco no significa que aquí no quepan familias como la tuya. El dato cuenta a los que ya están adentro, no a los que podrían entrar. Pregunta directamente en la oficina de ayuda financiera qué le tocaría a una familia con tu ingreso, y pide ese ejemplo por escrito.

Sobre préstamos: 34 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo estudiantil federal en el año más reciente reportado. De los que pidieron, cada uno se llevó $6,370 en promedio ese año. Ese porcentaje es de todo el pregrado; ese monto es sólo de quienes sí pidieron prestado. No incluye préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con banco, ni tarjeta, y tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa después de varios años.

Aquí hay muchachos que pasaron el año sin deuda y muchachos que pidieron prestado. En cuál grupo cae tu hijo no lo decide este porcentaje. Lo decide la carta de ayuda financiera que le llegue a él, por escrito.

Colorado School of Mines también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como mecanismo para administrar el costo.

Vida en el campus: vivienda, ROTC, deportes y apoyos

Colorado School of Mines sí tiene vivienda controlada por la institución, y no exige que todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada vivan ahí obligatoriamente. Eso no dice si algún programa específico sí lo requiere. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana cambia según el plan que elijas. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 2,280 estudiantes. Que haya cuarto no te garantiza una cama: pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Para quien busque la ruta militar: la escuela reportó oportunidad de ROTC en dos ramas, Ejército y Fuerza Aérea. La Marina no aparece marcada. Que esté marcado no significa que el programa se curse en este campus específico; pregunta eso por nombre antes de acomodar el plan de tu hijo alrededor de ROTC.

En deportes, Colorado School of Mines compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA. El reporte no identifica los equipos actuales ni en qué división juega cada disciplina, ni si da beca atlética. Eso se pregunta directo con el entrenador del deporte que le interese a tu hijo, y que te lo contesten por escrito.

Sobre educación a distancia: la escuela sí ofrece cursos así en pregrado y posgrado, pero en el conteo más reciente, prácticamente nadie —0 de cada 100— llevaba toda su carga de pregrado a distancia. Es de las escuelas con menos matrícula así comparada con escuelas parecidas. La institución reportó que sí tiene al menos un programa completo a distancia, pero eso no confirma que sea a nivel pregrado ni en la carrera de tu hijo. Confírmalo por escrito.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual pasa el umbral que rastrea el gobierno. Tiene material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Eso es el piso, no una garantía de que existan bases de datos específicas para la carrera de tu hijo: pregunta eso por nombre de carrera.

Finalmente, la institución reporta servicios de orientación académica y profesional combinados, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al completar el programa, un punto de contacto dedicado para veteranos y militares, organización estudiantil de veteranos, y una página de servicios para personas con discapacidad.

Los que se quedan y los que terminan

Aquí Colorado School of Mines muestra uno de sus números más fuertes. De la generación que entró en el otoño más reciente reportado, 93 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya habían completado la licenciatura al año siguiente. Comparada con escuelas parecidas, está entre las que más conservan a su generación: nueve de cada diez escuelas similares, o más, retuvieron una proporción igual o menor.

Ese número junto no separa a quién le fue bien de cada forma —cuántos siguieron inscritos y cuántos ya se titularon—, así que no es una tasa de graduación final.

Y hablando de graduación: de la generación que entró en 2017, 79 de cada 100 tenían el título en la mano seis años después. Con el plazo de cuatro años la cuenta baja a 66 de cada 100 —trece puntos de diferencia, un recordatorio de que aquí muchos se toman más de cuatro años—. Comparada con escuelas parecidas, es de las que más titulan: nueve de cada diez escuelas similares, o más, reportaron una proporción igual o menor.

Vale la pena ver el detalle completo de esa cohorte de 1,133 estudiantes: 900 completaron la licenciatura aquí, 171 se transfirieron a otra institución sin completar aquí, 17 seguían inscritos sin completar al corte, y 45 quedaron en la categoría "ya no inscritos" —una categoría que no explica el motivo y que puede incluir a quienes terminaron después del plazo oficial—.

Un número alto no es una promesa para tu hijo. Es lo que le pasó a la generación que entró en 2017. Lo que sí está en tus manos: que entre con los créditos en orden y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero y cuándo se inscriben las materias de su carrera.

Hay una tercera medida, a ocho años, que sigue a una cohorte distinta —estudiantes de pregrado que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016, mezclando primer ingreso y quienes ya traían experiencia universitaria—. Al corte de ocho años, 84 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 78 de cada 100 —siete puntos abajo del grupo sin Pell—. Comparada con escuelas parecidas, también está entre las que más gente titulan a este plazo.

De nuevo: un porcentaje alto describe a una cohorte anterior, no predice el resultado de tu hijo. Vale más preguntar por los apoyos actuales del programa y por resultados de generaciones más recientes que confiar ciegamente en el promedio histórico.

Lo que este artículo no puede decirte

Nada de lo que leíste aquí habla de qué pasa después de la graduación: salarios, empleo, cuánta deuda queda al terminar. Esos datos requieren otra fuente, y no están autorizados en esta pieza. Si eso te importa —y probablemente te importe mucho—, es la siguiente pregunta que debes investigar por separado.

Cómo se junta todo esto con lo tuyo

Ahora ya conoces con detalle una pieza del rompecabezas: qué clase de escuela es Colorado School of Mines, qué tan selectiva es en realidad, cuánto cuesta según el ingreso de tu familia, y qué tan probable es que un estudiante que entra ahí se quede y termine.

Pero esta pieza sola no decide nada. Le falta lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido para llegar hasta aquí —si ingeniería de verdad lo mueve, porque en esta escuela casi todo gira alrededor de eso—. Y le falta lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar, algo que sólo la carta de ayuda financiera real, con el nombre de tu hijo, te va a decir con certeza.

A tu hijo le toca decidir si esta apuesta tan concentrada en ingeniería es la suya. A ti te toca entender el dinero, pedir las cartas por escrito, y acompañarlo sin cargar tú solo el peso de un sistema que ninguno de los dos heredó. No hacen el proceso el uno por el otro. Lo hacen juntos.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos que Colorado School of Mines reportó al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, en los años y periodos indicados a lo largo del texto. Best College Aid no representa a Colorado School of Mines ni al gobierno de Estados Unidos, y esta pieza no constituye asesoría de admisión personalizada.

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