Guía universitaria

Concordia University-Chicago: tasa de admisión, requisitos y graduación

Concordia University-Chicago: lo que dicen sus números y lo que tu familia decide

Concordia University-Chicago en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
93.4 %

4,301 admitidos de 4,607 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$36,258

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$13,573/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
46 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
63 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
33 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento en este camino en el que dejas de leer folletos y empiezas a leer datos. Es un cambio bueno. Los folletos venden una idea de la universidad. Los datos, aunque vengan fríos, te dejan pararte en algo real. Esto es lo que los datos oficiales dicen sobre Concordia University-Chicago, una universidad privada en River Forest, Illinois, y lo que ese suelo firme te permite construir para tu hijo.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,319 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Antes de entrar en materia: nada de lo que sigue te dice si esta es la universidad correcta para tu hijo. Eso lo decides tú, con él, juntando esta pieza con lo que él quiere estudiar, con lo que ha construido hasta ahora y con lo que tu familia puede pagar. Lo que sí puedo darte es la pieza que le corresponde a la universidad: clara, completa y sin adornos.

Quién es esta escuela, en pocas palabras

Concordia University-Chicago es una institución privada sin fines de lucro, de cuatro años, que llega hasta el doctorado. Está en River Forest, un suburbio dentro del área metropolitana de Chicago-Naperville-Elgin, fuera de la ciudad principal. Si tu hijo pensara vivir en casa y manejar todos los días, te recomiendo algo simple: haz esa ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El mapa nunca te dice el tiempo real del tráfico.

El sistema federal que clasifica a las universidades de este país —Carnegie— la describe como una universidad de maestría, con programas grandes, en un campus de talla mediana donde, según su clasificación más reciente basada en datos de hace algunos años, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución y ocho de cada diez estudiaban tiempo completo. Ese mismo sistema también la marca como una escuela a la que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa entrar aquí después de haber estudiado en otro lugar, no des nada por sentado: pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no.

Un dato más de identidad, y este importa porque despeja confusiones: Concordia University-Chicago no aparece en el listado federal de universidades históricamente afroamericanas, universidades tribales ni instituciones land grant. No es una crítica ni un elogio; es información. Que no traiga ninguna de esas tres etiquetas no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí dentro. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y mejor aún, se platica con alguien que ya esté estudiando ahí.

Cuántos son y quiénes son

Cuando IPEDS —el sistema de datos del Departamento de Educación— cuenta a todos los estudiantes inscritos en el otoño, llega a 5,066 personas. Pero ese número mezcla dos mundos distintos: 1,377 están en pregrado y 3,689 en posgrado. Aquí el posgrado pesa más que la carrera universitaria tradicional. Si tu hijo va entrando a estudiar su licenciatura, el número que le importa no es el 5,066. Es el 1,377.

Y dentro de ese pregrado hay algo que vale la pena que sepas de entrada: al menos uno de cada cuatro estudiantes se reportó hispano o latino, con una cifra oficial de 33 de cada 100. Comparada con las 941 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva que reportan este dato en el país, Concordia University-Chicago está entre las que más alto reportan: nueve de cada diez de esas escuelas tienen una proporción igual o menor. Ser latino aquí no sería la excepción.

Pero quiero ser honesto contigo sobre lo que este número sí y no te dice. Contar cuántos estudiantes latinos hay no es lo mismo que tener apoyo diseñado para ellos. El dato no dice si hay un consejero que hable español, si hay tutorías dirigidas, ni si esos muchachos terminan la carrera en la misma proporción que los demás. Y es el porcentaje de toda la escuela, no el de la carrera específica que le interese a tu hijo. Es un buen punto de partida para preguntar más, no una respuesta completa.

El resto del retrato: entre hombres y mujeres el pregrado está casi parejo, con 53 de cada 100 siendo mujeres. Un 21 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años, así que hay mezcla de edades en los salones. Y 67 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso reportaron vivir en Illinois al momento de solicitar.

Cómo funciona el calendario y qué reconoce de lo que tu hijo ya sabe

El año escolar aquí se organiza por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. Es el formato estándar, con fechas parejas para todos.

Algo que vale la pena verificar de cerca: la universidad declaró ante el gobierno que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje adquirido por estudio independiente, trabajo, portafolio, licencias o experiencia militar previa. También matricula estudiantes de preparatoria en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de dual enrollment, y reporta aceptar crédito por entrenamiento militar.

Aquí va la parte que no te puedo suavizar: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen o cualquier puntaje. No sabemos cuántos puntos piden ni si esos créditos aplican a la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro de tiempo o dinero hasta tenerla en la mano.

Qué se puede estudiar ahí

En el último año que reporta, Concordia University-Chicago entregó 333 títulos de licenciatura, repartidos en 23 familias de carreras distintas. Ninguna se lleva el bulto: la más grande, deporte, recreación y acondicionamiento físico, concentra 26 de cada 100 títulos del año, y ninguna otra le pasa por arriba. Comparada con otras 942 escuelas privadas selectivas, queda en el cuarto con más variedad de familias de carreras presentes en su oferta.

Esto es una oferta ancha, no una oferta profunda en un solo punto. Pero 23 familias con presencia en el reporte no son 23 carreras completas ni garantía de que cada una tenga muchos títulos: una fila puede reportar cero. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no solo la familia general.

Sobre el tamaño de los grupos: la razón oficial es de 13 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo. Es una cifra baja en términos absolutos, pero comparada con escuelas parecidas queda por encima de la mediana —ni de las más apretadas ni de las más amplias. Ojo: esta razón no te dice el tamaño real de un salón de primer año. Es un promedio institucional, no una promesa de clase pequeña.

Además, la institución reporta oportunidades estructuradas como estudio en el extranjero y caminos de preparación y certificación para quien quiera ser maestro, incluyendo aprobación estatal para certificación docente inicial.

Entrar aquí: lo que piden y qué tan probable es que digan sí

Empecemos por algo que sorprende a muchas familias: la solicitud de pregrado no tiene costo. La tarifa publicada es $0.

Concordia University-Chicago no tiene admisión abierta; sí revisa piezas antes de decidir. De las nueve consideraciones que el gobierno le pregunta, marcó tres como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: el plan de materias cursadas, el ensayo personal, cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, la experiencia laboral, y si alguien de la familia ya estudió ahí. Esto último —el estatus de legado— es algo que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica en su caso, no gasten energía ahí. Gástenla en lo que sí está en sus manos.

Y sobre los exámenes estandarizados: la universidad reportó que no considera los puntajes del SAT ni del ACT en la decisión de admisión, aunque se los envíen. Esto no cubre becas ni colocación; eso se pregunta aparte.

Ahora la cifra que probablemente más te va a llamar la atención: en el ciclo más reciente reportado, Concordia University-Chicago aceptó a 93 de cada 100 personas que solicitaron. De 4,607 solicitantes, solo 306 se quedaron sin oferta. Comparada con otras 942 escuelas privadas selectivas, queda del lado más accesible: siete de cada diez de esas escuelas aceptan a un porcentaje igual o menor.

Que entrar sea probable no vuelve fácil lo que sigue. Ese 93 de cada 100 es del ciclo completo y de la escuela entera. No dice cuánto va a costar, ni cuántos terminan la carrera, ni si el programa específico que quiere tu hijo tiene su propio filtro más estricto. Esas tres preguntas se hacen aparte.

Y aquí hay un número que vale la pena que veas, porque cuenta una historia distinta a la de la admisión: de cada 100 estudiantes que recibieron el sí, solo 8 terminaron inscribiéndose. Dicho de otra forma, de cada 13 admitidos, más o menos uno acabó viniendo aquí. Comparada con escuelas similares, esta proporción está entre las más bajas del grupo.

No lo leas como una mancha sobre la escuela. Que la mayoría de los admitidos no se haya inscrito no dice que la escuela sea mala; el registro federal no explica por qué cada familia decidió lo que decidió. Lo que sí te digo es esto: lo que otros decidieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu carta con el precio neto —lo que de verdad te va a costar el año— y con ese número en la mano decides si esta escuela se queda en tu lista.

Sobre transferencias: de cada 100 estudiantes que entraron aquí en 2017 buscando licenciatura, 35 se transfirieron a otra escuela sin terminar aquí, dentro del tiempo esperado. Comparada con escuelas similares, esta proporción está del lado alto. Hay algo importante que casi nadie ve: el estudiante que se transfiere no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en otro lugar. Guarda esto en mente cuando más adelante veamos las tasas de graduación. Y que muchos se cambien no significa que les haya ido mal aquí; el reporte cuenta el movimiento, no el resultado de cada persona.

El precio de lista, sin adornos

En Concordia University-Chicago, entre 68 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $13,573. Entre 41 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $17,318; entre 34 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $23,731. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (68 estudiantes) y el de la banda de más (34 estudiantes) es de $10,158. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $17,767.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

Becas, ayuda federal y préstamos

De cada 100 estudiantes que buscan un título aquí, 85 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $22,477 al año. Es dinero de verdad, pero es un promedio: adentro cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos. No es una cotización para tu hijo.

Además, 46 de cada 100 estudiantes recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.

Sobre préstamos: en el año escolar más reciente reportado, 59 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal. De los que pidieron, cada uno se llevó en promedio $6,480 ese año. Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pidiera un monto parecido cada año durante los cuatro años de la carrera, la suma rondaría los $25,920, sin contar intereses. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final.

Una aclaración importante: ese promedio de préstamo es solo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con bancos privados, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse; para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, como opción para administrar el costo a lo largo del año.

Vida en el campus, deportes y apoyos

Concordia University-Chicago tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 651 estudiantes. No exige que todos los estudiantes de primer ingreso vivan ahí, aunque eso no significa que ningún programa tenga ese requisito específico. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. Antes de sacar cuarto y comida del presupuesto familiar, pide por escrito la tarifa exacta de este año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te garantizan un lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: en su reporte más reciente, la universidad no marcó ninguna oportunidad de ROTC, ni la casilla general ni ninguna rama específica. De las instituciones de cuatro años en esta guía, 926 de 1,786 sí marcaron alguna oportunidad. Esta no quedó entre ellas. Eso no prueba que no exista ninguna vía cerca —solo dice que no se marcó en este campo. Si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directamente en admisiones antes de darla por perdida.

En deportes, sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con equipos reportados en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. La membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa, escríbele directamente al entrenador del deporte, pregunta si hay lugar en el equipo y si esa disciplina ofrece beca atlética.

La universidad también ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado. En el conteo más reciente, 31 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia —una proporción alta comparada con escuelas similares. Pero este número es de todo el pregrado junto, no de la carrera de tu hijo. Una carrera puede estar casi toda en línea y la de al lado casi toda en el campus.

La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y ofrece préstamo entre bibliotecas. Su gasto anual supera el umbral que el gobierno usa para considerarla una biblioteca de tamaño sustancial. Eso no garantiza que tenga bases de datos específicas para la carrera de tu hijo; eso se pregunta por nombre de programa.

Entre los servicios y apoyos que la institución reporta: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, cuidado infantil en el campus, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para militares y sus familias, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad.

Los que se quedan y los que terminan

Aquí llegamos a los números más difíciles, y te los voy a dar sin suavizarlos, porque son los que más importan para planear.

De la generación que entró en el otoño de 2022 a estudiar licenciatura de tiempo completo, 63 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya se habían graduado un año después. Comparada con 930 escuelas similares, esta proporción queda del lado bajo: siete de cada diez de esas escuelas conservan una proporción mayor de su generación.

Ese dato no te dice qué le pasó al otro 37 de cada 100. No sabemos si se transfirieron, si pausaron sus estudios, si empezaron a trabajar o si tuvieron cualquier otro motivo. El dato registra el resultado, no las causas, y no aparecer retenido no significa que alguien se haya rendido.

De los estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura, seis años después, 46 de cada 100 tenían título de esta escuela. Es casi mitad y mitad. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 35 de cada 100. Comparada con 920 escuelas similares, esta universidad queda en el cuarto de abajo: tres de cada cuatro escuelas parecidas gradúan a una proporción mayor de su generación.

Recuerda lo que vimos sobre transferencias: el estudiante que se cambia de escuela y termina en otro lugar no cuenta aquí como graduado. Esta tasa sigue solo a quienes entraron por primera vez y de tiempo completo; no incluye a quienes llegaron transferidos ni a quienes estudiaron medio tiempo.

Ampliando la ventana a ocho años, con una cohorte más amplia que incluye tiempo parcial y experiencia previa, 52 de cada 100 tenían título o certificado de aquí. Entre quienes recibieron beca Pell, esa cifra baja a 44 de cada 100 —trece puntos por debajo de quienes no la recibieron. Y dentro de esa misma cohorte amplia, el subgrupo de primer ingreso y tiempo completo queda en 41 de cada 100, once puntos por debajo del promedio general.

Estos números pesan. Antes de decidir, pregúntale directamente a la escuela qué apoyos concretos ofrece —consejero asignado, ayuda de emergencia, si la beca interna se renueva cada año— y cuánto tiempo real toma terminar la carrera específica que le interesa a tu hijo. Pide que te lo contesten por escrito.

Lo que esta pieza no puede decirte

No sé si esta universidad es la correcta para tu hijo. Nadie que no los conozca puede saberlo. Lo que acabas de leer es una sola pieza del mapa: qué es esta universidad, cómo admite, cuánto cuesta, cómo se ve la ayuda real que reciben otras familias, y qué tan seguido los estudiantes se quedan o se van.

Las otras dos piezas no están en ningún reporte federal. Una es lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido hasta ahora: sus calificaciones, sus intereses, su energía para esta carrera en particular.

A tu hijo le toca investigar el programa, escribir su ensayo, contactar al entrenador si el deporte le importa, y decidir si esta escuela lo emociona. A ti te toca el dinero, los plazos, el FAFSA, y hacer las preguntas incómodas antes de firmar cualquier cosa. Ninguno de los dos hace el trabajo del otro.

Con esto ya conoces profundamente una pieza real de la decisión. Júntala con las otras dos, y de ahí nace un plan.

Nota de fuente: La información de este artículo proviene de datos reportados por Concordia University-Chicago al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes a distintos años y ciclos según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a Concordia University-Chicago ni a ninguna agencia gubernamental.

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