Guía universitaria

Connecticut College: tasa de admisión, requisitos y graduación

Connecticut College: lo que dicen los números oficiales antes de que tu hijo firme nada

Connecticut College en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
38.3 %

3,597 admitidos de 9,397 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$64,812

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$13,666/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
84 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
15 de enero

regular: 15 de enero · decisión temprana: 15 de noviembre · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
680–740

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (18 % envió el SAT)

SAT matemáticas
660–730

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
32

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
87 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
11 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, en algún punto del proceso, en que una universidad deja de ser un nombre en una lista y empieza a ser un lugar posible para tu hijo. Ese momento es peligroso si llega antes que los datos. Aquí te comparto lo que el registro federal —no el folleto, no la página de admisiones— dice sobre Connecticut College, en New London, Connecticut. Léelo antes de que la emoción decida por ti.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,426 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de escuela es, en una frase

Connecticut College es un colegio privado, sin fines de lucro, de cuatro años, centrado en artes y ciencias, de tamaño mediano y con vida muy residencial. El sistema que clasifica a las universidades de este país la ubica dentro de su grupo de admisión más selectiva. Eso no te dice cuántos de cada cien solicitantes entran —eso lo vemos más adelante, con su propio número—, pero sí te dice el tipo de puerta a la que tu hijo estaría tocando.

"Muy residencial" no es una frase decorativa. Significa que, en los datos usados para esta clasificación, al menos la mitad de los estudiantes que buscaban título vivía en vivienda propiedad de la escuela o controlada por ella, y que al menos 80 de cada 100 estudiaban tiempo completo. Si tu hijo piensa vivir en casa, ese dato importa: aquí el patrón dominante es vivir en el campus, aunque eso no significa que sea obligatorio ni que sea la única opción para su caso. Y vivir ahí no es gratis: el cuarto y la comida se cobran aparte de la colegiatura, algo que veremos con cifras exactas en la sección de costos.

Connecticut College está en New London, dentro del área metropolitana de Norwich-New London-Willimantic. Eso dice dónde está el campus, no cómo se llega ni cuánto tarda tu hijo en cruzar la ciudad. Si viven cerca y consideran que viva en casa, maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora real de sus clases. El mapa casi nunca dice la verdad completa.

Es una institución que otorga licenciaturas como su nivel más alto reportado. Eso es un dato institucional, no una garantía sobre el programa específico que le interesa a tu hijo: antes de decidir, hay que verificar que esa carrera exista y en qué termina.

Y una aclaración que vale la pena hacer temprano: Connecticut College no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, como universidad tribal ni como institución land grant. Son tres designaciones distintas, con historias distintas, y de las 3,012 universidades de este directorio sólo 138 tienen alguna. Que Connecticut College no traiga ninguna no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y si se puede hablar con alguien que ya estudie ahí.

Quién más está en el salón con tu hijo

Aquí hay 1,995 estudiantes inscritos, casi todos en pregrado —no hay matrícula de posgrado en el conteo—, y casi todos de tiempo completo. Es un tamaño mediano: ni de las grandes ni de las chicas, comparado con escuelas privadas selectivas parecidas.

De cada 100 estudiantes, 61 son mujeres. Y de cada 100 estudiantes de pregrado, 11 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, aunque está arriba de la mitad de las 941 escuelas privadas selectivas comparables que reportan este dato, sin llegar al cuarto más alto. Dicho sin adornos: aquí los latinos son pocos. Eso no tiene que sacar a la escuela de la lista de tu hijo, pero sí es razón para preguntar, en la visita, qué existe concretamente para estudiantes latinos: grupo estudiantil, centro cultural, alguien en la oficina que hable español.

Otro dato que vale la pena tener en la cabeza: menos de 25 de cada 100 estudiantes de primer ingreso tenían residencia permanente en Connecticut. Fueron 12 de cada 100. El resto viene de otros estados, de otros países, o su residencia no quedó reportada con claridad. Esto no mide distancia ni costo de viaje, pero si tu hijo consideraría ir lejos de casa, conviene que sepas que aquí la mayoría de sus compañeros también vino de fuera.

Ser una escuela mediana no significa automáticamente más opciones ni más atención personal para tu hijo. Eso se pregunta por carrera específica, no por el tamaño general de la institución.

Cómo está organizado el año académico

El calendario funciona por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La institución acepta créditos por exámenes AP, pero no marcó que otorgue crédito por experiencia de vida. Que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje: eso hay que pedirlo por escrito, con la tabla de equivalencias en la mano, antes de inscribirse y antes de presupuestar cualquier ahorro de tiempo o dinero.

También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal.

En un año reciente, Connecticut College entregó 420 títulos de licenciatura, repartidos en 17 familias de carreras. La familia con más títulos fue ciencias sociales: 127 de los 420, es decir 30 de cada 100. Esto cuenta títulos entregados, no calidad ni empleabilidad. Si a tu hijo le interesa una carrera específica, pregunta directamente cuántos se titularon en ella el año pasado, en cuánto tiempo, y cómo es el plan de estudios completo.

Un número que suele importarle mucho a las familias: la razón de estudiantes por personal de instrucción es de 9 a 1. Es una de las razones más bajas entre las 941 escuelas privadas selectivas comparables —está en el cuarto de abajo, es decir, más baja que la de tres de cada cuatro escuelas parecidas. Pero cuidado: esta razón agregada no mide tamaño real de salón ni atención individual garantizada. Pregunta directamente cuántos alumnos hay en las clases de primer año de la carrera que le interesa.

Connecticut College también reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero e investigación de pregrado como actividad cocurricular.

Entrar aquí: lo que la universidad pide y lo que en realidad pasa

Empecemos por lo más simple: la solicitud de pregrado no tiene costo. La tarifa publicada es $0.

Connecticut College no tiene admisión abierta: hay piezas que revisa antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles (sin contar pruebas estandarizadas ni legado), marca cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Dicho simple: aquí no basta con juntar papeles. Tu hijo tiene que escribir un ensayo, sí o sí.

Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si se envían: el promedio de la prepa, el lugar en su generación, haber cursado el plan de materias que la universidad pide, un portafolio o muestra de trabajo, experiencia laboral, y si algún familiar estudió ahí. Ese último punto —legado— es algo que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica a su caso, no gasten energía ahí. Gástenla en lo que sí está en sus manos.

Ahora las cifras de la puerta real. En el ciclo 2023, Connecticut College recibió 9,397 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 3,597. Son 38 de cada 100. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas similares, queda del lado bajo: siete de cada diez de esas escuelas, o más, aceptan a un porcentaje mayor de sus solicitantes. Del otro lado de esa cuenta hay 5,800 solicitantes que no recibieron oferta. Que Connecticut College esté en la lista de tu hijo está bien. Que sea la única, no.

Y aquí viene un número que muchas familias no conocen y que vale la pena entender bien: de cada 100 admitidos, sólo 15 terminaron inscribiéndose. Los otros 85 tenían lugar aquí y no lo tomaron. No lo leas como una mancha de la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió—, pero tampoco lo ignores: recibir la carta de aceptación no es lo mismo que decidir ir. Lo que otros decidieron no te dice qué le van a ofrecer a tu hijo a él. Espera su carta de ayuda financiera, con el precio neto por delante, antes de decidir si esta escuela se queda en la lista final.

El SAT y el ACT no son requisito aquí. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes que se inscribieron, 18 de cada 100 entregaron puntaje SAT, y entre ellos la mitad de en medio sacó entre 680 y 740 en lectura y escritura, y entre 660 y 730 en matemáticas. Ese 680 no es un mínimo para entrar, y ese 740 tampoco es garantía de nada: son datos de quienes ya se habían inscrito, no de todos los que solicitaron.

Sobre transferencias: de una generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 15 de cada 100 se transfirieron sin completar aquí y se inscribieron en otra escuela. Cambiarse no es fracasar. Pero si existe la posibilidad de que tu hijo necesite moverse en algún momento, conviene que sepa desde antes cómo se piden los papeles y qué créditos se reconocen en el destino —eso no lo dice este número, hay que pedirlo por escrito.

El precio de lista: la cifra que asusta antes de saber lo que en realidad se paga

En Connecticut College, entre 37 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $13,666. Entre 34 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $26,760; entre 137 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $44,604. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (37 estudiantes) y el de la banda de más (137 estudiantes) hay $30,938 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $42,941.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

La ayuda que existe, y la que no es para todos

En Connecticut College, 99 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Aquí recibir algo es lo común, no la excepción. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $36,740 en el año —un promedio que esconde a quien recibió mucho más y a quien recibió mucho menos.

Pero hay una distinción importante: la beca Pell, que es ayuda federal específicamente para familias de bajos ingresos, sólo le llegó a 15 de cada 100 estudiantes. Es decir, al menos 84 de cada 100 recibieron ayuda que no fue Pell, sino de otra fuente —de la propia escuela, del estado, o de otro lado. El reporte no distingue de dónde vino cada beca. Así que de aquí no se puede sacar qué le tocaría específicamente a tu familia: hay que preguntar directamente quién otorga esa beca, quién califica, y qué se necesita para renovarla cada año.

Un promedio alto entre quienes recibieron ayuda no anticipa el tamaño de la oferta de tu hijo. Cuando llegue su carta, lo que importa es cuánto tendría que poner tu familia de su propio bolsillo. Ese es el número que se compara entre escuelas, no el tamaño del descuento anunciado.

Los préstamos: quién pide, cuánto, y de quién es esa deuda

36 de cada 100 estudiantes de pregrado en Connecticut College recibieron un préstamo estudiantil federal en el año 2022-23. Es más de dos de cada diez, pero menos de la mitad. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas similares, esta escuela queda del lado bajo: siete de cada diez de esas escuelas, o más, tuvieron una proporción mayor de estudiantes con préstamo.

De los que sí pidieron, cada uno se llevó $6,088 en promedio ese año. Aquí conviene ser preciso: esta cifra es sólo de quienes recibieron préstamo, no de todo el pregrado. Y es de un solo año, sólo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los padres, ni deuda bancaria, ni tarjeta de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse; para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

En qué grupo cae tu hijo —el de quienes pasan sin deuda o el de quienes piden prestado— no lo decide este porcentaje. Lo decide la carta de ayuda financiera que le llegue a él, por escrito. Espérenla antes de descartar la escuela y antes de comprometerse con ella.

Connecticut College también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, como mecanismo para administrar el costo.

Vida en el campus, deportes y apoyos

Connecticut College tiene vivienda propia. No exige que todos los estudiantes de primer ingreso de tiempo completo vivan ahí —eso niega una obligación universal, aunque algún programa específico sí podría requerirlo, así que conviene confirmarlo. La capacidad máxima reportada es de 1,947 estudiantes. También ofrece planes de comida, con el más grande con número fijo de comidas por semana. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: en su reporte más reciente, Connecticut College no marcó ninguna oportunidad de ROTC, ni la casilla general ni ninguna rama específica. De las 1,786 instituciones de cuatro años de esta guía, 926 sí la marcaron; ésta no quedó entre ellas. Que no esté marcado no prueba que no exista ninguna vía cercana. Si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directamente en admisiones antes de darla por perdida.

En deportes, Connecticut College sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA —no a la NAIA ni a otras asociaciones. Reporta membresía específicamente en baloncesto y campo traviesa o atletismo de pista. La afiliación es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa jugar, hay que escribirle directamente al entrenador, preguntar si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina otorga beca atlética.

Sobre educación a distancia: la escuela sí ofrece cursos a distancia en pregrado, pero en el conteo más reciente, cero de cada 100 estudiantes llevaban toda su carga de esa forma. Todos tomaban al menos una clase presencial. La institución también reportó que no ofrece un programa completo en el que todas las materias requeridas puedan tomarse a distancia. Si esto es relevante para tu hijo, confírmalo por escrito y por carrera específica.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual superó el umbral de $100,000 que registra el gobierno. Tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no significa que tenga las bases de datos específicas que necesita la carrera de tu hijo: eso se pregunta por nombre de carrera.

Entre los servicios que la institución reporta: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para quienes completan sus programas, participación en el programa Yellow Ribbon, y una dirección publicada para servicios a estudiantes con discapacidad.

¿Se quedan? ¿Se gradúan? Lo que dice el registro

De la generación que entró en el otoño de 2022 (630 estudiantes de tiempo completo, primer ingreso, buscando licenciatura), 548 cumplieron el criterio oficial de retención: 87 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya habían completado su título un año después. Comparada con 930 escuelas privadas selectivas similares, Connecticut College queda en la parte de arriba: retiene a una proporción mayor de su cohorte que la mayoría de sus pares. Pero este número junta dos grupos distintos —los que siguen inscritos y los que ya se titularon— sin separarlos, y no dice nada del destino de los 82 que quedaron fuera de esa cuenta.

Sobre graduación: de una generación de 443 estudiantes de tiempo completo que entró en 2017, 371 tenían el título en la mano seis años después. Son 84 de cada 100. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 76 de cada 100 —una diferencia de 8 puntos entre esperar cuatro años y esperar seis. Comparada con 920 escuelas privadas selectivas similares, Connecticut College está entre las que más titulan: nueve de cada diez de esas escuelas, o más, reportaron una proporción igual o menor.

De esos 443 estudiantes originales: 371 completaron aquí, 66 se transfirieron a otra institución sin completar en Connecticut College, 2 seguían inscritos sin completar dentro del plazo, y 4 quedaron en la categoría federal de "ya no inscritos" —una categoría que no explica el motivo y que puede incluir a personas que después completaron fuera del plazo de conteo.

Un número alto de graduación no es una promesa para tu hijo en particular: es lo que le pasó a la generación que entró en 2017. Lo que sí está en manos de tu familia es que entre con los créditos en orden y que, desde el primer semestre, sepa quién es su consejero y cuándo se inscriben las materias que le corresponden.

Por último, un dato de más largo plazo: siguiendo a una cohorte que entró entre julio de 2015 y junio de 2016, al corte de agosto de 2023 (ocho años después), 81 de cada 100 tenían título o certificado de esta institución. Entre quienes recibieron beca Pell específicamente, la cifra fue 79 de cada 100 —tres puntos abajo del grupo sin Pell. Comparada con 935 escuelas similares, Connecticut College queda en el cuarto de arriba de este indicador. Es una cohorte anterior, y un porcentaje alto no predice el resultado de una persona en particular. Vale la pena preguntar por los apoyos actuales del programa y por resultados de generaciones más recientes.

Lo que este artículo no puede decirte

No hay, en los datos oficiales que consulté, información sobre qué pasa después de la graduación: empleo, salarios o deuda al momento de terminar la carrera. Ese es territorio de otra investigación, con otras fuentes.

Juntando las piezas

Ya conoces, con bastante profundidad, una de las piezas del rompecabezas: lo que Connecticut College realmente es y ofrece, según su propio reporte federal. Es selectiva, cara en precio de lista, generosa en el porcentaje de estudiantes que reciben alguna beca, con una razón estudiante-profesor baja, con buena retención y buena graduación comparada con escuelas parecidas, y con una comunidad latina todavía pequeña.

Ahora falta juntar esto con lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Ninguna de esas dos piezas la tiene este artículo, y ninguna cifra de aquí decide por ustedes. La decide la carta de admisión, la carta de ayuda financiera, y la conversación que tengan en casa con toda la información delante.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de IPEDS y del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente de reportes correspondientes a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a Connecticut College ni a ninguna agencia del gobierno; este artículo es una explicación independiente de datos públicos.

¿Quieres entender qué significa esto para tu hijo?

En nuestra presentación gratuita te enseñamos, paso a paso, a armar la lista de universidades de tu hijo y a entender la ayuda financiera.

Regístrate gratis