Guía universitaria

Dominican University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Dominican University: lo que dicen los números oficiales sobre una escuela chica, latina y de puertas abiertas en un suburbio de Chicago

Dominican University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
79.8 %

5,216 admitidos de 6,536 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$37,844

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$10,934/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
62 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
15 de julio

regular: 15 de julio · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
480–570

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (14 % envió el SAT)

SAT matemáticas
454–570

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
18

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
79 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
65 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se sienten como un misterio hasta que alguien se sienta contigo a leer los datos en voz alta. Dominican University es una de ésas. Ni es un nombre que todo mundo reconoce, ni aparece en las listas que circulan entre las familias que sólo persiguen prestigio. Pero cuando uno mira lo que reporta al gobierno federal, año tras año, empieza a distinguirse el perfil de una escuela concreta: pequeña, mayoritariamente latina, generosa con quien solicita, y honesta sobre lo que sí sabe y lo que no.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,996 palabras19 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Yo no vengo a decirte si ésta es la universidad de tu hijo. Eso no lo puedo saber, y nadie que no los conozca a ustedes debería intentar decidirlo por ti. Lo que sí puedo hacer es sentarme contigo, como si estuviéramos en la mesa de la cocina, a leer juntos lo que Dominican University reportó al Departamento de Educación de Estados Unidos, y a traducirlo a algo que puedas usar. Vamos a ver el tamaño de la comunidad, cómo funciona el año escolar, qué tan difícil es entrar, cuánto cuesta en el papel y cuánto termina costando en la práctica, qué tanta ayuda reparte, y qué pasa con los estudiantes que ya entraron: cuántos se quedan, cuántos se gradúan y en cuánto tiempo.

Una escuela de maestría, no residencial, en un suburbio de Chicago

El sistema federal que clasifica a las universidades de Estados Unidos —se llama Carnegie— coloca a Dominican University entre las instituciones de maestría, es decir, escuelas con programas grandes de posgrado más allá de la licenciatura. Pero hay un matiz importante: según los datos usados para esa clasificación, se trata de una institución "principalmente no residencial". Eso técnicamente significa que menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución, o que menos de la mitad estudiaba tiempo completo —el archivo no aclara cuál de las dos condiciones aplicó—. Esto no quiere decir que no haya dormitorios. Sí quiere decir algo práctico: si tu hijo va a ir y venir desde la casa, lo que hay que planear no es sólo la colegiatura, es el camión, la gasolina y las horas de camino.

La misma clasificación la ubica entre las escuelas a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa entrar aquí después de haber cursado en otra institución, esto es justo el momento de pedir por escrito qué materias le van a contar y cuáles no. La etiqueta dice que llegan muchos transferidos; no dice con cuántos créditos llegan ni cuántos se pierden en el camino.

Geográficamente, Dominican University está en River Forest, Illinois, condado de Cook, dentro del área metropolitana de Chicago. El código censal la coloca en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera de la ciudad central. Cómo se siente ese lugar —si es caminable, si hay vida de noche, si el clima de invierno pesa— eso sólo se aprende yendo a verlo. Si tu hijo piensa vivir en casa, un consejo práctico: maneja la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que marca el mapa.

Es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años o más. IPEDS —el sistema federal de datos que sostiene todo este artículo— registra el doctorado como el nivel más alto que reporta ofrecer, y la clasifica como una institución donde el grueso de lo que otorga es de licenciatura o niveles superiores. Eso es un dato institucional, no un mapa de programas: no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo existe aquí, ni si conecta con un posgrado. Eso se verifica programa por programa.

Una última pieza de identidad, y ésta es simple: Dominican University no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio federal, 138 sí traen alguna de esas tres designaciones; ésta no. Eso no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso, como casi todo lo que de verdad importa, se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y —si se puede— hablar con alguien que ya esté estudiando ahí.

Una comunidad chica y mayoritariamente latina

Aquí está uno de los datos más fuertes de todo el expediente. En el otoño de 2023, 65 de cada 100 estudiantes de pregrado de Dominican University se reportaron como hispanos o latinos. No es una minoría dentro del campus: es la mayoría. Y comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años incluidas en este censo que reportan el dato, es de las más altas: nueve de cada diez de esas escuelas reportan una proporción igual o menor.

Si a tu hijo le pesa la idea de llegar a un campus donde se sienta el único latino en el salón, aquí los números no muestran eso. Pero quiero ser claro contigo en algo que se presta a confusión: un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo específico para estudiantes latinos. Este dato cuenta cuántos hay, no si hay consejero que hable español, ni tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes terminan la carrera en los mismos números que los demás. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera puntual que le interese a tu hijo.

El resto de la composición estudiantil es igual de nítido. Las mujeres son mayoría clara: 71 de cada 100 estudiantes de pregrado. Los adultos de 25 a 64 años son minoría: apenas 6 de cada 100. Y de cada 100 estudiantes nuevos que llegaron buscando título, 90 tenían dirección permanente en Illinois al momento de solicitar. Esto no es una escuela que atraiga estudiantes de todo el país; es, sobre todo, una escuela de su propio estado.

En cuanto al tamaño, Dominican University tenía 3,424 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño: mediana, dentro de la banda de 1,000 a 4,999. Comparada con escuelas parecidas, queda del lado grande de ese grupo: entre una y tres de cada diez tienen más estudiantes que ella. Pero ese total incluye posgrado: 2,397 son de pregrado y 1,027 de posgrado. Si tu hijo va entrando a la carrera, el número que le importa a él es 2,397, no el total de 3,424.

Semestres, créditos que ya trae tu hijo, y una oferta académica repartida

El año escolar en Dominican University se organiza por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Eso significa fechas parejas para todos los estudiantes.

Hay algo que vale la pena investigar a fondo si tu hijo ya trae créditos de otro lado. La institución declaró que acepta crédito de exámenes AP, y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida": aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos sin crédito, experiencia laboral, portafolio, licencias o certificaciones previas, u oportunidades militares o profesionales, incluyendo por programa de examen. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula estudiantes de high school en cursos con crédito universitario dentro de un programa formal de dual enrollment.

Aquí va la parte que no te puedes saltar: que la escuela declare estas vías no significa que le vayan a dar crédito automático a tu hijo por cualquier examen AP que presente. No dice cuántos puntos piden, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos aplican a la carrera específica que eligió. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No hagas cuentas de ahorro hasta tener ese papel en la mano.

En cuanto a qué se estudia ahí: en el último año reportado, Dominican University entregó 415 títulos de licenciatura, repartidos en 24 familias de carreras distintas. La familia más grande fue negocios y administración, con 22 de cada 100 títulos del año —una porción notable, pero lejos de acaparar todo—. Comparada con casi mil escuelas parecidas, queda en el cuarto con más variedad de familias de carreras presentes en su oferta. Eso sí, ese conteo de 24 familias no equivale a 24 carreras reales con estudiantes activos: una familia CIP agrupa varios programas, y una fila puede reportar cero títulos ese año. Si a tu hijo le interesa un programa concreto, verifícalo por su nombre exacto, no por la familia general.

Sobre el tamaño de los grupos: la razón oficial de estudiantes por personal de instrucción es de 12 a 1. En la escala general esto se lee como baja. Pero comparada con escuelas del mismo tipo, queda por encima de la mediana —ni de las más bajas ni de las más altas del grupo—. Las dos lecturas son ciertas al mismo tiempo, y ninguna te dice el tamaño real de un salón de primer año. Ese número no está en este reporte.

Lo que la escuela reporta tener: caminos y oportunidades estructuradas

Dominican University reporta ofrecer estudio en el extranjero, un programa completo que puede cursarse sólo por las noches o los fines de semana, educación de desarrollo sin crédito, y preparación —con aprobación estatal— para certificación docente inicial. Son piezas útiles si el camino de tu hijo pasa por alguna de ellas, pero conviene siempre confirmar los detalles concretos con la oficina correspondiente antes de construir un plan alrededor de una de ellas.

Entrar no es tan difícil como parece, pero hay que llenar los requisitos

Aquí llegamos a una de las partes más importantes del expediente. Dominican University no tiene admisión abierta: hay piezas que revisa antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles, marcó cuatro como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, haber llevado el plan de materias que la universidad pide, y —para quien aplique— el examen de dominio del inglés. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si se envían: el lugar que ocupa tu hijo en su generación, el ensayo personal, las cartas de recomendación, la experiencia laboral, y si algún familiar estudió ahí antes. Esta última es una pieza que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica a su caso, no gasten energía ahí; gástenla en lo que sí está en sus manos: el expediente, el promedio, las materias correctas.

La tarifa de solicitud de pregrado es de $0.

Ahora, los números duros. En el ciclo 2023, Dominican University recibió 6,536 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 5,216. Eso es 80 de cada 100. Comparada con casi mil escuelas privadas selectivas, es un porcentaje común, un poco por arriba de la mitad de ese grupo. Dicho sin rodeos: esta escuela reporta miles de solicitantes y aun así ocho de cada diez reciben el sí. Tu hijo tiene motivo real para aplicar, y también motivo para armar su solicitud completa y a tiempo. Eso sí: esa cifra es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa. Cuando le toque a tu hijo, hay que volver a checar el número del año que corresponda.

Aquí viene un dato que suena raro hasta que se explica: de cada 100 estudiantes admitidos en 2023, sólo 12 se inscribieron. Eso significa que, de cada 8 muchachos que reciben el sí, más o menos uno termina inscribiéndose de verdad. No leas esto como una mancha en la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió—, y tampoco lo leas como una señal sobre lo que a tu hijo le van a ofrecer a él. Lo único que de verdad importa es su propia carta, con su propio precio neto. Con ese número en la mano se decide si la escuela se queda en la lista.

Sobre exámenes: SAT y ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no los manda, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes que sí se inscribieron, sólo 14 de cada 100 entregaron puntaje del SAT, y entre ésos, la mitad de en medio sacó entre 480 y 570 en lectura y escritura, y entre 454 y 570 en matemáticas. Esos rangos son de quienes se inscribieron y entregaron puntaje, no de todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje se haya usado para admitir a nadie. Ese 480 no es un mínimo, y ese 570 no es garantía de nada.

Y sobre transferencias: de una cohorte de estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo buscando licenciatura, 23 de cada 100 se transfirieron a otra institución sin completar aquí. Es una proporción común frente a escuelas parecidas. Cambiarse de escuela no es fracasar. Lo que sí conviene, desde antes, es que tu hijo sepa cómo se piden los papeles para irse si hace falta —y si llega transferido de otro lado, pedir por escrito, con lista de materias en mano, qué créditos le van a reconocer antes de moverse.

El precio de lista y lo que de verdad se paga

En Dominican University, entre 136 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $10,934. Entre 92 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $15,342; entre 72 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $21,367. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (136 estudiantes) y el de la banda de más (72 estudiantes) es de $10,433. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $16,969.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

La ayuda que reparte, y la deuda que hay que planear

Casi todos reciben algo aquí. En Dominican University, 96 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $26,164 en el año —aunque dentro de ese promedio cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos—. La ayuda federal Pell, reservada para estudiantes de bajos ingresos, le llegó a la mitad de los estudiantes que buscan título: 50 de cada 100.

Nada de esto es tu oferta particular. Un promedio alto entre quienes recibieron ayuda no garantiza que la tuya vaya a ser de ese tamaño. Cuando llegue la carta, lo que hay que buscar es cuánto tendría que poner tu familia de su propio bolsillo —y comparar ese número entre escuelas, no el tamaño del descuento anunciado.

Sobre préstamos: en el año escolar 2022-23, 58 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal. De los que pidieron, cada uno se llevó $6,334 en promedio ese año. Es una proporción común comparada con escuelas parecidas —ni de las que más estudiantes con préstamo tienen, ni de las que menos—.

Aquí quiero ser franco contigo, sin dramatizar pero sin suavizarlo: aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pide un monto similar cada año durante los cuatro años del plan, la suma anda por los $25,336, sin contar intereses. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final del camino. Y ojo: ese promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un solo año. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con bancos privados, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse —eso requeriría sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, como mecanismo para administrar el gasto a lo largo del año.

Vida en el campus: vivienda, deportes, biblioteca y apoyos

Dominican University sí tiene vivienda propia, y no obliga a todos los estudiantes de primer ingreso y tiempo completo a vivir ahí —lo cual no descarta que algún programa específico sí lo requiera—. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. La capacidad máxima reportada de vivienda controlada por la institución es de 520 estudiantes. Que exista vivienda no garantiza un lugar; pide por escrito la tarifa del año en curso, la fecha límite para solicitar, y si aseguran lugar o si se entra a lista de espera.

Sobre ROTC: la institución no marcó ninguna oportunidad de ROTC en su reporte más reciente, a diferencia de 926 de las 1,786 instituciones de cuatro años de esta guía que sí lo hicieron. Esto no prueba que no exista ninguna vía cercana —sólo dice que no se marcó en este campo—. Si a tu familia le importa esa beca en particular, pregúntala directo en admisiones antes de darla por perdida.

En deportes, sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esto no dice en qué división juega cada disciplina ni si otorga beca atlética. Si a tu hijo le interesa competir, escríbele directo al entrenador del deporte específico y pide la respuesta por escrito.

Sobre educación a distancia: la ofrece en pregrado y posgrado, y reporta al menos un programa completo que puede terminarse a distancia. Pero en el conteo de otoño, sólo 2 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia; los otros 98 tomaban al menos una clase presencial. Si tu hijo busca una carrera completamente en línea, confirma nivel y programa exactos.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual superó el umbral de $100,000 que registra el gobierno federal —dato que suele asociarse con bibliotecas de escuelas selectivas—. Tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que haya bases de datos específicas para la carrera de tu hijo; eso se pregunta por nombre de programa.

Finalmente, la institución reporta estos servicios: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, cuidado infantil en el campus, participación en el programa Yellow Ribbon, punto de contacto dedicado para veteranos y militares, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estén reportados no dice qué tan accesibles, rápidos o efectivos son en la práctica. Eso se averigua preguntando directamente.

Quién se queda, quién se gradúa, y en cuánto tiempo

Ésta es, quizás, la sección donde más se juega la honestidad de este ejercicio. Vamos con calma.

De una cohorte de 598 estudiantes que entraron de tiempo completo en el otoño de 2022, 474 seguían inscritos o ya habían completado la licenciatura al año siguiente: 79 de cada 100. Es un número que queda un poco por arriba de la mitad de escuelas parecidas —ni de las mejores, ni de las peores; de la parte de en medio—. Este dato no separa a quienes siguen estudiando de quienes ya se titularon, ni dice el destino del resto. Y aquí una aclaración que vale la pena repetir: no volver a esta escuela no es lo mismo que abandonar los estudios. Alguien que se transfirió y sigue estudiando en otro lado cuenta igual, en esta cifra, que alguien que dejó la universidad por completo.

Sobre la graduación: de 441 estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 275 se habían titulado aquí a los seis años. Son 62 de cada 100 —un poco más de la mitad, y por encima de la mediana de escuelas comparables—. Con el plazo de cuatro años la cifra baja a 49 de cada 100; la diferencia entre los dos plazos es de 13 puntos, un recordatorio de que muchos estudiantes que sí terminan necesitan un poco más de tiempo del que dice el folleto.

Vale la pena ver el resto del cuadro completo de esa misma cohorte de 441:

Tabla de datos del artículo
Resultado a los seis añosEstudiantes
Se titularon aquí275
Completaron programa corto aquí0
Se transfirieron sin completar aquí100
Seguían inscritos, sin completar7
"Ya no inscritos" (categoría federal)59

Esa última fila, "ya no inscritos", no explica el motivo. Puede incluir tanto a quien dejó la universidad por completo como a quien se graduó después del plazo oficial de 150% del tiempo normal. Transferirse tampoco demuestra que la persona completó su carrera en el nuevo destino —el dato simplemente no llega hasta ahí.

Por último, la mirada más larga: una cohorte anual de 702 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 —mezclando primer ingreso y estudiantes con experiencia previa, tiempo completo y parcial—. Al corte de agosto de 2023, ocho años después, 59 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela. Aquí aparece una diferencia que vale la pena nombrar sin adornarla: entre los estudiantes que recibieron beca Pell, 55 de cada 100 se titularon a los ocho años; entre quienes no la recibieron, la cifra fue 9 puntos más alta. No es una condena, y que una familia califique para Pell hoy no determina el resultado individual de su hijo. Pero si Pell aplica en tu caso, es una pregunta legítima que vale la pena hacer directamente en la escuela: qué consejero asignan, qué ayuda de emergencia existe, y si la beca interna se renueva cada año. Y pide que te lo contesten por escrito.

Lo que sigue es tuyo

Eso es lo que los datos oficiales de Dominican University pueden decirte, y ahora lo tienes sin tener que descifrar un solo reporte técnico.

Pero esto es sólo una pieza del mapa completo. Falta lo que tu hijo quiere estudiar, lo que ya construyó en la preparatoria, y lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Ninguna cifra de este artículo decide eso por ustedes. Lo que sí pueden hacer, con lo que ya saben, es llenar el FAFSA, pedir la carta de ayuda por escrito, correr la calculadora de precio neto, y preguntar directamente lo que este reporte no puede contestar: cómo se siente el campus, qué apoyo específico existe para la carrera de tu hijo, y si esta escuela encaja en la vida que ustedes están construyendo como familia.

No estás solo en esto. Y ahora, al menos sobre esta universidad, ya no estás caminando a ciegas.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por Dominican University al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022–23 y 2023–24. Best College Aid no representa a Dominican University ni a ninguna dependencia del gobierno; este artículo es un ejercicio independiente de explicación de datos públicos.

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