Te voy a llevar por lo que el gobierno federal reporta sobre ella: quién estudia ahí, cuánto cuesta, qué tan difícil es entrar, cuánta ayuda dan y qué tan probable es que un estudiante se titule. No te voy a decir si es la universidad correcta para tu hijo. Eso no lo puede decir ningún artículo. Pero si terminas de leer esto, vas a entender esta pieza del mapa mejor que la mayoría de las familias que aplican aquí sin haberla investigado.
Qué tipo de escuela es
El sistema Carnegie, que es como el gobierno ordena a las universidades de este país según lo que hacen, clasifica a Earlham como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias. Es una escuela de cuatro años, de talla muy chica, y muy residencial: al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vive en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudian tiempo completo. También la marca dentro del grupo de admisión selectiva.
Muy residencial no es lo mismo que barata. El costo de vivir en el campus casi nunca aparece junto a la colegiatura en el folleto. Pídelo por separado, con el plan de comida incluido, antes de comparar Earlham con cualquier otra escuela.
Earlham es privada, de cuatro años o más, sin fines de lucro. IPEDS registra la maestría como el nivel más alto que reporta ofrecer, y la clasifica como una institución que otorga grados principalmente de licenciatura o niveles superiores. Eso es un dato institucional, no un mapa de programas: no te dice si la carrera que tu hijo quiere existe ahí, ni si conecta con un posgrado. Eso se verifica programa por programa.
No la descartes ni la elijas por el precio de lista. Eso viene más adelante, con calma, porque es la pieza que más pesa.
Earlham no tiene ninguna de tres designaciones específicas: no es universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal, y no es institución land grant. Son tres respuestas separadas, con historias distintas, y de las 3,012 universidades de este directorio nacional, 138 sí traen alguna de las tres. Que Earlham no traiga ninguna no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy.
Sobre la ubicación: Earlham está en un entorno de pueblo, alejado de las ciudades grandes. Si tu familia no vive cerca, calcula por separado dónde viviría tu hijo y cómo llegaría al campus. El dato sólo ubica la dirección de la escuela; no dice nada sobre tu situación ni sobre el trayecto.
Una comunidad chica
Earlham tenía 696 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño más reciente. Es de las escuelas chicas: dentro de la banda de menos de 1,000, y comparada con 941 escuelas privadas selectivas parecidas, siete de cada diez tienen más estudiantes que ella. De ese total, 635 van en pregrado y 61 en posgrado: ésta es, sobre todo, una escuela de carrera universitaria.
Que sea chica no la hace mejor ni peor. Pero sí cambia algo práctico: pregunta si las materias de la carrera que le interesa a tu hijo se abren cada semestre o sólo una vez al año. De eso depende cuánto tarda en salir.
¿Quién forma esa comunidad? De los estudiantes de pregrado reportados en otoño de 2023, 8 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de este censo, Earlham queda abajo de la mitad del grupo. Casi no hay estudiantes adultos: apenas 1 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años. Entre hombres y mujeres está casi parejo, con 54 de cada 100 siendo mujeres. Y menos de la mitad de los estudiantes de primer ingreso, 33 de cada 100, reportó residencia permanente en Indiana; el resto viene de otros estados, de otros países, o su residencia no quedó reportada.
Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena. Si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen, y habla con algún estudiante latino antes de decidir. El número describe a la escuela completa; la experiencia de tu hijo puede verse distinta.
Cómo está armada la vida académica
El año en Earlham se organiza por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. La institución acepta créditos por exámenes AP, pero no marcó aceptar crédito por experiencia de vida. Que digan que aceptan AP no significa que den crédito por cualquier examen: no dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.
En el último año reportado, Earlham entregó 140 títulos de licenciatura, repartidos en 19 familias de carreras. La que más tituló fue biología y ciencias biomédicas, con 27 de cada 100 títulos del año, pero ninguna otra área se lleva el bulto: la oferta está repartida de forma ancha. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas parecidas, Earlham queda en el cuarto que entrega menos títulos al año. Diecinueve familias de carreras con actividad no son diecinueve programas exactos ni garantizan que la carrera de tu hijo esté ahí en el catálogo actual; verifícalo directamente.
Un número que suele llamar la atención: por cada equivalente de tiempo completo del personal de instrucción, hay 7 estudiantes equivalentes de tiempo completo. Es una razón muy baja, y comparada con 941 escuelas parecidas, Earlham cae en el cuarto de abajo, es decir, entre las razones más bajas del grupo. Pero una razón baja no mide tamaño real de clase ni atención individual garantizada. Pregunta directamente cuántos alumnos hay en las clases de primer año.
Earlham también reporta caminos académicos estructurados: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, y rutas de preparación para certificación docente, incluyendo aprobación estatal del programa para certificación inicial. Que estén reportados confirma que existen como opción; no dice nada sobre su alcance ni sobre si encajan con lo que tu hijo busca.
Entrar a Earlham: quién pide qué, y quién dice sí
Earlham no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca seis como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, haber llevado el plan de materias que la universidad pide, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. El lugar en la generación entra si se lo mandan, aunque no es obligatorio. Es una solicitud larga: se arma con tiempo, no en una noche. El ensayo se empieza en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador nunca es el que se manda.
La tarifa de solicitud publicada es de $0.
Ahora, los números del ciclo más reciente. Earlham recibió 1,765 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 1,310. Eso da 74 de cada 100 aceptados: siete u ocho de cada diez. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas de este censo, es una tasa común, un poco por arriba de la mitad del grupo. No es admisión automática, pero tu hijo tiene motivo real para aplicar y también para no dejarlo al último momento. Y recuerda: ese porcentaje es de un solo ciclo. Si el próximo año hay más solicitantes y los lugares no crecen, la cifra baja sola. Cuando le toque a tu hijo, vuelve a checar el número vigente.
Aquí viene algo que confunde a muchas familias: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 15 terminaron inscribiéndose en Earlham. Los otros 85 tenían el sí en la mano y eligieron otro camino. Comparado con escuelas parecidas, es un porcentaje típico, a media tabla. No lo leas como una mancha: el registro federal no explica por qué cada quien decidió lo que decidió. Lo que otros hicieron no te dice qué le van a ofrecer a tu hijo. Espera su carta con el precio neto —lo que de verdad costaría el año— y decide con ese número en la mano.
Sobre pruebas estandarizadas: Earlham reportó que el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes que sí se inscribieron, 32 de cada 100 entregaron puntajes SAT —una proporción alta comparada con escuelas similares—, y entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 608 y 690 en lectura y escritura, y entre 570 y 673 en matemáticas. Ojo: esos rangos son de quienes se inscribieron y entregaron puntaje, no de todos los solicitantes. Ese 608 no es un mínimo, y ese 690 no es garantía de nada.
Sobre transferencias: en el otoño de 2023, 23 estudiantes de pregrado llegaron a Earlham por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Comparado con escuelas parecidas, es un conteo del lado bajo, aunque va de la mano del tamaño chico de la escuela. Cuántos créditos les reconocieron es otra pregunta que se hace directamente ahí. La tasa de salida —cuántos se van a transferir a otro lado— no está reportada por esta institución; eso no demuestra que nadie se transfiera, sólo que el dato no viene en el archivo.
El precio de lista, pieza por pieza
En Earlham College, entre 19 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $18,306. Entre 15 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $22,527; entre 41 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $29,101. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.
La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (19 estudiantes) y el de la banda de más (41 estudiantes) es de $10,795. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $26,517.
$18,306 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.
Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.
La ayuda que sí llega, y la deuda que puede quedar
En Earlham, 99 de cada 100 estudiantes que buscan título reciben alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la reciben, el promedio fue de $40,546 en el año. Es dinero real, pero no es un precio: lo que decide es cuánto queda después de esa ayuda, y eso se calcula caso por caso.
La beca Pell —ayuda federal para familias de bajos ingresos— le llegó a 26 de cada 100 estudiantes.
Sobre préstamos: 42 de cada 100 estudiantes de pregrado recibió un préstamo estudiantil federal en el año escolar más reciente. Es más de dos de cada diez, pero menos de la mitad. De los que pidieron prestado, cada uno se llevó $5,880 en promedio ese año. Comparado con 942 escuelas parecidas, Earlham queda del lado bajo: siete de cada diez de esas escuelas tuvieron una proporción mayor de estudiantes con préstamo.
Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir sale de su propia carta de ayuda financiera. Y ese promedio de $5,880 es de un solo año, sólo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye los préstamos que a veces piden los padres, ni deuda con bancos, ni la deuda total con la que alguien sale al graduarse. Ese número, sumado a lo largo de los años, no está en este reporte.
Earlham también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos y participación en un programa tipo Promise. Vale la pena preguntar los detalles directamente en la oficina de finanzas.
Vida en el campus y apoyos
Earlham sí tiene vivienda controlada por la institución, con capacidad reportada para 976 estudiantes. No todos los estudiantes de primer ingreso están obligados a vivir ahí —la institución respondió que no hay esa obligación universal—, aunque eso no dice si algún programa específico sí la exige. También ofrece planes de comida, con número fijo de comidas por semana en el plan más grande. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.
Sobre ROTC: Earlham no marcó ninguna oportunidad de ROTC en su reporte más reciente, ni la casilla general ni ninguna rama específica. De 1,786 instituciones de cuatro años en esta guía, 926 sí la marcaron; Earlham no quedó entre ellas. Eso no prueba que no exista ninguna vía cercana, sólo que no se reportó en este campo. Si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directo antes de descartarla.
Earlham sí compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o pista. Esto no identifica en qué división juega cada disciplina ni si da beca atlética. Si tu hijo tiene un deporte, escríbele directamente al entrenador y pide la respuesta por escrito.
La escuela ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque en el conteo de otoño más reciente, 0 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban toda su carga académica a distancia. Todos tomaban al menos una clase presencial. Earlham sí reportó que ofrece al menos un programa donde todos los cursos requeridos pueden completarse a distancia, pero eso no confirma que sea a nivel de pregrado ni en la carrera de tu hijo. Confírmalo por escrito.
La biblioteca opera con personal contratado, tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. El gasto anual superó el umbral que registra el gobierno, pero el dato no revela la cifra exacta ni en qué se usó. Pregunta cuánto tarda en llegar un libro pedido a otra institución.
Earlham también reporta servicios de orientación académica y profesional combinados, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al completar el programa, y una dirección web de servicios para estudiantes con discapacidad.
¿Y cuántos se quedan? ¿Cuántos se titulan?
De la cohorte de estudiantes que entraron por primera vez, de tiempo completo, buscando licenciatura, en el otoño de 2022: 173 estudiantes formaron el grupo, y 138 cumplieron el criterio oficial de retención al año siguiente —80 de cada 100 seguían inscritos ahí o ya se habían titulado. Comparado con 930 escuelas privadas selectivas parecidas, Earlham queda un poco por arriba de la mitad del grupo: ni entre las mejores, ni entre las peores.
Se quedaron más de los que se fueron. Pero el dato no separa quién sigue estudiando de quién ya se tituló, y no volver no es lo mismo que abandonar: alguien que se cambió de universidad y sigue estudiando en otro lado cuenta igual, en esta cuenta, que alguien que dejó los estudios por completo.
Sobre graduación: IPEDS siguió a 287 estudiantes que empezaron licenciatura en Earlham en 2017, de tiempo completo y por primera vez. A los seis años, 195 se habían titulado ahí mismo. Eso es 68 de cada 100. A cuatro años, la cifra ya estaba en 61 de cada 100 —apenas 7 puntos abajo del resultado final a seis años, una brecha chica. Comparada con 920 escuelas parecidas, la mitad del grupo o más reportó una proporción igual o menor de titulados.
| Plazo | Titulados de cada 100 |
|---|---|
| 4 años | 61 |
| 6 años | 68 |
Los datos disponibles no permiten reconstruir por completo qué pasó con el resto de esa cohorte. Un renglón ausente no se convierte en cero, y no autoriza a decir que se transfirieron, que hicieron pausa o que abandonaron. Simplemente no está reportado con ese detalle.
Un último corte, más largo: IPEDS siguió a una cohorte de 279 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016. Al corte de agosto de 2023 —ocho años después— 73 de cada 100 tenían título o certificado de Earlham. La mayoría, con algo en la mano. Comparado con 935 escuelas parecidas, Earlham queda en el cuarto de arriba de ese grupo.
Aquí hay una diferencia que vale la pena mirar de frente: entre los estudiantes de esa cohorte que recibieron beca Pell, 64 de cada 100 se habían titulado a los ocho años. Entre quienes no recibieron Pell, la cifra fue 13 puntos más alta. Es una cohorte histórica, de hace años; que tu familia califique para Pell hoy no determina el resultado de tu hijo. Pero si la beca Pell aplica en tu caso, vale la pena preguntar directamente en la escuela qué apoyo concreto existe: consejero asignado, ayuda de emergencia, si la beca interna se renueva cada año. Y que te lo contesten por escrito.
Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir
Ya tienes una fotografía bastante completa de lo que Earlham es según sus propios reportes al gobierno federal: una escuela chica, selectiva pero accesible en su tasa de admisión, cara en el precio de lista pero con ayuda real y consistente, con una comunidad donde los latinos son pocos, y con resultados de graduación que están por encima de la mitad de sus pares.
Ninguno de estos números decide nada por sí solo. La tasa de admisión no te dice si tu hijo va a entrar. El precio de lista no es lo que tu familia va a pagar. La tasa de graduación de una cohorte de hace ocho años no predice la suya. Lo que estos datos hacen es algo distinto: te dan el terreno real sobre el cual pisar, en vez de un folleto que sólo quiere convencerte.
A esta pieza le falta lo que sólo tu hijo puede aportar —qué quiere estudiar, qué tan lejos está dispuesto a vivir, qué tanto le importa esta comunidad— y lo que sólo tu familia puede definir —cuánto pueden y están dispuestos a pagar, y qué tanto pesa esa distancia hasta Richmond, Indiana. Junta esas tres piezas y ahí sí empieza a tomar forma un plan.
La información de este artículo proviene de reportes de Earlham College al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Earlham College ni al gobierno federal; este artículo tiene fines informativos y no sustituye la carta de ayuda financiera ni la información oficial que la escuela envíe directamente a tu familia.