Guía universitaria

Emory University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Emory University: lo que dicen los números cuando los lees con calma

Emory University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
11.1 %

3,543 admitidos de 31,929 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$60,774

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$6,895/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
92 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
1 de enero

regular: 1 de enero · decisión temprana: 1 de noviembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
No se considera

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
710–760

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (42 % envió el SAT)

SAT matemáticas
750–790

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
33

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
96 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$75

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
12 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo trae a Emory University en la lista, probablemente ya sabes dos cosas: que es difícil entrar y que suena cara. Las dos son ciertas. Pero entre esas dos frases hay una universidad entera que vale la pena entender antes de tacharla o de enamorarse de ella.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,093 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminar contigo por lo que el gobierno reporta sobre esta escuela: quién es, cómo entra la gente, cuánto cuesta, cuánto termina pagando cada familia y qué les pasa a los estudiantes una vez adentro. Nada de esto sustituye tu propia investigación ni la conversación con tu hijo. Es la primera pieza de un mapa más grande.

Quién es Emory University, en pocas palabras

Emory University está en Atlanta, Georgia, dentro del condado de DeKalb, en el área metropolitana de Atlanta-Sandy Springs-Roswell. El gobierno la clasifica en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más. Eso no te dice cómo se llega al campus ni qué hay para vivir cerca —eso lo averiguas manejando la ruta un día entre semana, a la hora en que tu hijo tendría clases, si es que piensa vivir en casa.

Es una institución privada de cuatro años o más, sin fines de lucro. El gobierno la registra ofreciendo hasta el doctorado, y la clasificación Carnegie —el sistema que ordena a las universidades de Estados Unidos por lo que hacen— la coloca entre las de actividad de investigación más alta. Es, además, una escuela muy residencial: en el momento del último corte de esa clasificación, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaba tiempo completo. Vivir en el campus no es lo mismo que pagar la colegiatura; el cuarto y la comida se cobran aparte, y eso lo verás más adelante.

Carnegie también la ubica entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de estudiar en otra escuela, esa etiqueta no te dice con cuántos créditos entra ni cuántos se pierden en el camino. Eso se pide por escrito, antes de decidir.

Una nota que a veces importa y a veces no: Emory University no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana (HBCU), como universidad tribal, ni como institución land grant. Eso no dice a qué comunidades atiende ni cómo se sentirá tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor aún, hablando con alguien que ya estudie ahí.

Una escuela grande, con más posgrado que carrera

Emory University reportó 15,046 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Es grande: el gobierno la coloca en la banda de 10,000 a 19,999 estudiantes, y entre escuelas privadas selectivas parecidas, apenas una de cada diez tiene más gente que ella.

Pero ese número grande engaña un poco si tu hijo está entrando a la licenciatura. De esos 15,046, sólo 7,359 están en pregrado; los otros 7,687 son de posgrado. Aquí el posgrado pesa más que la carrera. Si estás pensando en la experiencia de tu hijo como estudiante de licenciatura, el número que le importa es 7,359, no el total.

En ese pregrado, los latinos son una minoría chica: 12 de cada 100 estudiantes, un poco arriba de la mitad de las escuelas privadas selectivas parecidas, sin llegar al cuarto más alto. Hay más mujeres que hombres (57 de cada 100), y casi no hay estudiantes adultos: sólo 2 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. Y algo que conviene saber si tu hijo piensa quedarse cerca de casa: menos de 25 de cada 100 estudiantes de primer ingreso reportaron residencia permanente en Georgia. La mayoría viene de fuera del estado o del país. Eso no mide distancia ni costo de viaje, pero si tu familia no vive en Georgia, tu hijo estaría entre la mayoría, no entre la excepción.

Lo académico: calendario, oferta y una razón que suena mejor de lo que garantiza

El año se organiza por semestres, dos periodos largos de unas 15 semanas. La universidad acepta créditos de exámenes AP, pero no marcó crédito por experiencia de vida. Que acepten AP no significa que le den crédito por cualquier examen: no dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Eso se pide por escrito antes de inscribirse, no se presupuesta de antemano.

Entre julio de 2022 y junio de 2023, Emory entregó 1,937 títulos de licenciatura, repartidos en 21 familias de carreras. La familia más grande fue negocios y administración, con 24 de cada 100 títulos —ninguna otra le pasó por arriba, pero tampoco se lleva el bulto. Es una oferta ancha, no concentrada en una sola área. Eso sí, 21 familias con presencia en el reporte no son 21 carreras del catálogo actual ni garantizan que la carrera exacta que le interesa a tu hijo esté ahí con ese nombre. Se verifica programa por programa.

Aquí viene un número que suele impresionar: Emory reporta 9 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente, una de las razones más bajas entre escuelas parecidas. Suena a salones chicos y atención personal. Pero esa razón no cuenta sillas en un salón ni mide disponibilidad real de los profesores. Es un promedio institucional. Si el tamaño de clase te importa, pregúntalo directo: cuántos alumnos hay en las clases de primer año.

La institución también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular y un programa completo que se puede cursar sólo por las noches o los fines de semana.

Entrar aquí: lo que pide, cuántos aceptan, cuántos se quedan

Empecemos por lo que la universidad exige. Emory no tiene admisión abierta: revisa. De nueve criterios de admisión que reporta —sin contar pruebas estandarizadas ni legado—, marca dos como obligatorios: el expediente de la preparatoria y el ensayo personal. Es decir, tu hijo tiene que escribir. No basta con juntar papeles.

Hay otras piezas que no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si se envían: el lugar que ocupó en su generación, haber cursado el plan de materias que la universidad pide, cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, experiencia de trabajo, examen de dominio del inglés cuando aplica, y si alguien de la familia estudió ahí. Esta última pieza —el legado— no es algo que tu hijo pueda cambiar. Si no aplica a su caso, no gasten energía ahí. Gástenla en lo que sí está en sus manos: el expediente y el ensayo.

La tarifa de solicitud de pregrado es $75.

Ahora la parte dura. En el ciclo 2023, Emory recibió 31,929 solicitudes y ofreció lugar a 3,543. Son 11 de cada 100. Es de las universidades que menos aceptan entre las escuelas privadas selectivas de este mismo censo: nueve de cada diez de ese grupo aceptó un porcentaje mayor. Del otro lado quedaron 28,386 solicitantes sin oferta de lugar.

Y algo que hay que decir sin adornos: este número no mide lo que vale tu hijo. Dice cuántos lugares se ofrecieron frente a cuántos los pidieron. Que la lista de universidades de tu hijo tenga escuelas de este nivel de selectividad y también escuelas que aceptan a la mayoría de quienes solicitan.

De los admitidos, 40 de cada 100 terminaron matriculándose aquí en 2023 —un porcentaje alto comparado con escuelas parecidas, donde normalmente se queda una parte menor. Pero este dato tampoco mide calidad ni satisfacción: sólo cuenta cuántos admitidos de primer ingreso se inscribieron ese otoño. Cuando lleguen las cartas de admisión, lo que decide no es este porcentaje. Es poner las ofertas una junto a otra y comparar precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre exámenes: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. Entre quienes sí se inscribieron y entregaron SAT (42 de cada 100, una proporción alta comparada con escuelas similares), la mitad de en medio sacó entre 710 y 760 en lectura y escritura, y entre 750 y 790 en matemáticas. Esos números son de quienes ya estaban inscritos, no de todos los solicitantes, y no son ni mínimo ni garantía.

Sobre transferencias: en el otoño de 2023, 713 estudiantes de pregrado entraron aquí por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es de las cifras más altas entre escuelas parecidas, aunque no es una proporción —una escuela grande cuenta más gente sólo por su tamaño. La tasa de salida de estudiantes que se transfieren desde aquí no viene reportada en este archivo. Eso no prueba que nadie se transfiera; sólo que ese dato no está disponible este año.

Cuánto cuesta: el precio de lista y sus piezas

Para el año 2023–24, Emory University reportó un costo de asistencia de $83,622 para estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, viviendo en el campus. Este número es igual para estudiantes de dentro o fuera del estado —aquí no hay descuento por residencia.

Tabla de datos del artículo
ConceptoMonto
Colegiatura y cuotas$60,774
Vivienda y comida en el campus$18,972
Libros y materiales$1,250
Otros gastos estimados (transporte, lavandería, etc.)resto hasta el total
Total$83,622

Comparado con otras escuelas privadas parecidas, este costo de asistencia queda entre los más altos del grupo. Es precio de lista, no la factura que le llegará a tu familia.

El precio neto: lo que de verdad pagan las familias

En Emory University, entre 92 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $6,895. Entre 66 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $11,687; entre 118 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $54,582. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (92 estudiantes) y el de la banda de más (118 estudiantes) hay $47,687 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $27,986.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, préstamos y una realidad poco intuitiva

A 54 de cada 100 estudiantes que buscan título les llegó algún tipo de ayuda que no se devuelve —beca o subvención. Es más de la mitad, pero no todos. Entre quienes sí la recibieron, el promedio del año fue de $47,873. A 18 de cada 100 les llegó Pell, la ayuda federal para estudiantes de bajos ingresos.

Ese promedio de casi $48,000 en beca es dinero real, pero no es un precio: lo que decide es lo que queda después de la ayuda, y eso se pide escuela por escuela.

Ahora, la parte de préstamos, y aquí conviene ir despacio porque el dato sorprende. En el año escolar 2022-23, sólo 11 de cada 100 estudiantes de pregrado de Emory recibieron préstamo estudiantil federal. A la mayoría de aquí no se le otorgó préstamo federal ese año. Es de las proporciones más bajas entre escuelas privadas selectivas parecidas —nueve de cada diez de ese grupo tuvo una proporción mayor de estudiantes con préstamo.

De los que sí pidieron préstamo, cada uno se llevó $6,466 en promedio ese año. Pero que la mayoría no haya usado préstamo federal no significa que a todos les haya alcanzado el año sin apuros. El reporte no cuenta beca adicional, trabajo, ahorro familiar ni deuda de otro tipo. Y ese promedio de $6,466 es de un solo año, sólo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda bancaria, ni la deuda total con la que alguien sale al graduarse. Para saber eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como opción de pago.

Vida en el campus: vivienda, deporte, biblioteca y apoyos

Emory tiene vivienda propia, pero no obliga a todos los estudiantes de primer año a vivir ahí —eso niega una obligación universal, no dice que ningún programa la tenga. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 4,813 estudiantes. Que exista vivienda no garantiza una cama asignada: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar y si hay lugar garantizado o lista de espera.

En su reporte más reciente, Emory no marcó ninguna oportunidad de ROTC. Eso no prueba que no exista ninguna vía cerca; si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directo en admisiones antes de darla por perdida.

Sí compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Eso no dice en qué división juega cada disciplina ni si da beca atlética —eso se pregunta directo con el entrenador del deporte que le interese a tu hijo.

Ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque en el pregrado sólo 1 de cada 100 estudiantes lleva todas sus clases así; los otros 99 toman al menos una clase presencial. La biblioteca opera con personal contratado y su gasto supera el umbral de $100,000 que registra el gobierno; tiene material físico, digital y préstamo entre bibliotecas. Y reporta servicios como orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, colocación para egresados, cuidado infantil en el campus, participación en Yellow Ribbon y organización estudiantil de veteranos, entre otros. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan accesibles o efectivos son para tu hijo en particular.

Se quedan, y la mayoría se titula

Aquí hay algo que conviene mirar de frente. De la cohorte que entró en el otoño de 2022, 96 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya habían completado la licenciatura al año siguiente. Es de las tasas de retención más altas entre escuelas privadas selectivas parecidas. Ese número junta a dos grupos —los que se quedaron y los que ya se graduaron— sin separarlos.

De los que entraron a licenciatura en 2017, 92 de cada 100 salieron con título en seis años o menos: 1,269 de 1,383. En cuatro años, el número baja a 83 de cada 100 —una diferencia de 9 puntos. Es de las tasas de graduación más altas entre escuelas privadas selectivas comparables.

Un número así de alto no significa que a tu hijo le vaya a pasar lo mismo. Significa que a esa generación, en esa escuela, le alcanzó el tiempo. Lo que sí está en tus manos es que entre con los créditos en orden y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero académico y cuándo se inscriben las materias de su carrera.

Una mirada más larga, a ocho años: de una cohorte que entró entre julio de 2015 y junio de 2016 (que incluye tanto primer ingreso como transferidos, tiempo completo y parcial), 92 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela al corte de agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, el número fue 88 de cada 100 —cinco puntos abajo del resto, pero aún alto. Es, de nuevo, de las cifras más altas entre escuelas parecidas. Y de nuevo: un porcentaje alto describe lo que le pasó a una cohorte entera, no predice el resultado de una persona.

Lo que este artículo no puede decirte

No sabemos qué pasa después de la graduación en términos de empleo, sueldo o deuda al salir —eso no está en los datos que rigen esta pieza y no vamos a inventarlo. Tampoco sabemos si el programa exacto que le interesa a tu hijo existe con ese nombre, cuántos créditos de transferencia le reconocerían, ni cuál sería su precio neto real. Esas preguntas se responden llamando, escribiendo y pidiendo todo por escrito.

Cómo usar todo esto

Ya conoces una pieza importante: qué clase de universidad es Emory University, cómo admite, cuánto cuesta en el papel, cuánto termina pagando la gente según su ingreso, y qué tan seguido se quedan y se titulan los que entran.

Faltan las otras dos piezas del plan: lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido hasta ahora, y lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Si vive lejos de Georgia, la mayoría de sus compañeros también vendrían de fuera. Si lo que le importa es un deporte específico o una vía de ROTC, esa pregunta se hace directo, porque el reporte oficial no siempre cuenta toda la historia.

Con esas tres piezas juntas —la universidad, tu hijo y tu familia— se arma un plan de verdad. Esta pieza sola no es la decisión. Es el terreno sobre el que la vas a construir.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por Emory University al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Emory University ni al gobierno de Estados Unidos; organiza y explica datos públicos para ayudarte a entenderlos.

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