Guía universitaria

Fairfield University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Fairfield University: lo que dicen los números oficiales antes de que tu hijo firme algo

Fairfield University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
45 %

6,956 admitidos de 15,463 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$56,360

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$32,161/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
84 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
15 de enero

regular: 15 de enero · acción temprana: 1 de noviembre · decisión temprana: 15 de noviembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA promedio de preparatoria
3.76

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2024–25 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
620–690

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (21 % envió el SAT)

SAT matemáticas
620–690

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
30

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
90 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$60

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
7 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio y fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, cuando tu hijo empieza a mencionar universidades por su nombre, en que quisieras tener un mapa confiable. No un folleto bonito. Un mapa. Algo que te diga con claridad qué es este lugar, cuánto cuesta de verdad, quién entra, quién se queda y qué tan lejos llegan los que empiezan ahí.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,154 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Eso es lo que vamos a construir aquí para Fairfield University, en Fairfield, Connecticut. No para decirte si es la escuela correcta para tu hijo —eso nadie más que ustedes dos lo puede decidir— sino para que cuando la pongan en la mesa junto a otras opciones, la conozcan de verdad y no por su nombre y su reputación.

Qué tipo de universidad es

Fairfield University es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años. El sistema Carnegie, que clasifica a las universidades del país por lo que hacen, la coloca entre las escuelas que llegan hasta el doctorado y las carreras profesionales, y dentro de su perfil de pregrado la ubica en el grupo de admisión más selectiva.

También la describe como muy residencial: en los datos más recientes de esa clasificación, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda propiedad de la universidad o afiliada a ella, y ocho de cada diez estudiaban tiempo completo. Eso te dice el tipo de comunidad que es, no si a tu hijo le conviene mudarse ahí. Vivir en el campus tampoco es gratis: el cuarto y la comida se cobran aparte, y lo vamos a ver más adelante.

Está en un suburbio dentro del área metropolitana de Bridgeport-Stamford-Danbury, no en el centro de una ciudad grande. Si tu hijo pensara vivir en casa y trasladarse, la única forma real de saber cuánto tiempo le tomaría es manejar esa ruta un día entre semana, a la hora de sus clases. El mapa casi nunca dice la verdad completa.

Una nota que vale la pena aclarar de una vez: Fairfield University no tiene ninguna de tres designaciones específicas —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant. Eso no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor todavía, hablar con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño real de la comunidad

Fairfield tenía 6,289 estudiantes inscritos en el conteo oficial más reciente. No es una escuela chica ni una enorme; cae en la banda de entre 5,000 y 9,999, y comparada con sus pares —941 escuelas privadas selectivas de cuatro años— queda del lado grande: entre una y tres de cada diez de esas escuelas tienen más estudiantes que ella.

Pero ese número total trae trampa si tu hijo está entrando a la carrera: 4,968 de esos estudiantes son de pregrado y 1,321 de posgrado. Si tu hijo va empezando, el número que le importa a él es 4,968, no el total. Buena parte de lo que hace grande a esta universidad es gente que ya terminó una carrera y volvió por otra.

Dentro de ese pregrado, aquí va algo que merece tu atención si tu familia es latina: 7 de cada 100 estudiantes son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con 941 escuelas privadas selectivas parecidas, queda por debajo de la mitad del grupo. Eso no hace mala a la escuela ni buena a otra que tenga más. Sólo cuenta quién está matriculado hoy. Si tu hijo va a ser de los pocos, vale la pena preguntar en la visita qué grupo estudiantil, qué centro cultural o qué persona en la oficina de admisiones habla español, y hablar con algún estudiante latino que ya esté ahí antes de decidir.

También hay más mujeres que hombres —57 de cada 100— y casi nada de estudiantes adultos: apenas 1 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años. Y algo que sorprende a muchas familias: de los estudiantes de primer ingreso, menos de 25 de cada 100 —exactamente 15— tenían su residencia permanente en Connecticut. La mayoría viene de otros estados o países. Esta es una universidad que atrae a gente de fuera, no una escuela primordialmente local.

Cómo está armada la vida académica

El año se organiza en semestres, dos periodos de unas 15 semanas cada uno. La universidad acepta créditos de exámenes AP —no marcó que acepte crédito por experiencia de vida— y sí matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios dentro de un programa formal de dual enrollment. Pero aceptar AP no significa que cualquier examen dé crédito automático: pide por escrito, antes de inscribirse, la evaluación exacta de equivalencias. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Entre julio de 2022 y junio de 2023, Fairfield entregó 1,157 títulos de licenciatura repartidos en 22 familias de carreras. Pero la distribución no es pareja: negocios y administración concentró 483 de esos 1,157 títulos, 42 de cada 100. Es, con claridad, la fuerza académica más visible de esta escuela. Comparada con 942 escuelas parecidas, Fairfield queda en el cuarto con más familias de carreras presentes en su oferta reportada. Eso sugiere una oferta ancha, aunque una fila con carrera listada puede reportar cero títulos ese año. Si tu hijo tiene una carrera específica en mente, verifica que exista activamente hoy.

En cuanto a la relación entre estudiantes y profesores, la razón oficial es de 12 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo. Es una razón baja en términos absolutos. Pero comparada con escuelas de su mismo tipo, queda por encima de la mediana: la mitad o más de esas escuelas reportó una razón igual o menor. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y ninguna te dice el tamaño real de una clase de primer año. Eso no está en este dato.

La universidad también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, un programa completo que puede cursarse sólo de noche o fin de semana, y rutas de preparación para certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación inicial.

Entrar aquí: lo que pide la solicitud

Fairfield no tiene admisión abierta. De nueve consideraciones que revisa —sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado— marca seis como obligatorias: expediente de la prepa, promedio, haber cursado el plan de materias que piden, ensayo personal, cartas de recomendación y examen de dominio del inglés cuando aplica. Además toma en cuenta, aunque no sean obligatorias, el lugar en la generación, la experiencia de trabajo y si algún familiar estudió ahí. Esta última pieza tu hijo no la puede cambiar. Si no es su caso, no gastes energía ahí; gástala en lo que sí está en sus manos. La solicitud es larga y se construye con tiempo, no en una noche. La tarifa de solicitud publicada es $60.

En el ciclo 2023, Fairfield recibió 15,463 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 6,956. Son 45 de cada 100. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas parecidas, esa tasa la coloca del lado bajo: siete de cada diez de esas escuelas, o más, aceptaron a un porcentaje mayor de sus solicitantes. Eso es selectividad real, medida en la escuela completa, no en la carrera específica de tu hijo —ese número, si le importa, hay que pedirlo directo en admisiones.

Aquí viene un dato que suele sorprender: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 21 terminaron inscribiéndose. Los otros 79 tenían lugar y no lo tomaron. No lo leas como una mancha para la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien eligió lo que eligió. Lo que sí importa es esto: lo que otros decidieron no predice lo que a ustedes les van a ofrecer. Esperen su carta con el precio neto —lo que de verdad les va a costar— antes de sacar o meter esta escuela de la lista.

El SAT y el ACT no son requisito aquí. Entre quienes sí se inscribieron y entregaron SAT —21 de cada 100— la mitad de en medio sacó entre 620 y 690 en lectura y escritura, y entre 620 y 690 en matemáticas. Esos números describen a quien ya entró y ya mandó puntaje, no a todos los solicitantes; no son un mínimo que hay que alcanzar ni una garantía si se alcanza.

Sobre transferencias: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 13 de cada 100 aparecen como transferidos a otra escuela sin haber completado ahí. Es una proporción baja frente a escuelas parecidas. Y por separado, muy pocos estudiantes —24 en el otoño más reciente— llegaron a Fairfield transferidos de otra institución. Si tu hijo piensa transferirse hacia o desde aquí, este dato no dice qué materias le reconocerían: eso se pide por escrito, con la lista de créditos en mano, antes de moverse.

El precio de lista, y lo que realmente pagan las familias

En Fairfield University, entre 49 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $32,161. Entre 34 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $35,003; entre 582 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $49,644. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (49 estudiantes) y el de la banda de más (582 estudiantes) hay $17,483 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $47,630.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

La ayuda que reparte, y la deuda que deja

En Fairfield, 92 de cada 100 estudiantes reciben alguna beca o ayuda que no se devuelve. Recibir algo es lo normal aquí. Entre quienes la reciben, el promedio fue de $25,085 al año —pero adentro de ese promedio caben quienes recibieron mucho más y quienes recibieron mucho menos.

Un dato que conviene separar: la beca Pell, que es ayuda federal para familias de bajos ingresos, llegó a sólo 7 de cada 100 estudiantes. Eso significa que la mayoría de la ayuda que se reparte aquí no es Pell, sino de otras fuentes —de la propia universidad, del estado, o de otras becas. Recibir ayuda no es lo mismo que recibir Pell, y de este dato no se puede saber qué le tocaría exactamente a tu hijo. Pregunta directo quién otorga cada beca, quién califica y qué se necesita para renovarla cada año.

Y aquí viene una verdad que hay que decir sin adornos: 48 de cada 100 estudiantes de pregrado de Fairfield recibieron un préstamo federal en el año escolar 2022-23. Casi la mitad. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó en promedio $6,498 ese año. Si tu hijo pide algo parecido cada año durante los cuatro años de la carrera, la suma anda por los $25,992, sin contar intereses. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final del camino.

Este promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye lo que los papás pidan aparte, ni deuda de banco, ni tarjeta. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse —para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte. Lo que sí puedes hacer, desde ahora, es esperar la carta de ayuda antes de comprometerse con la escuela.

La universidad también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos y participa en un programa Promise, dos mecanismos que vale la pena preguntar cómo funcionan exactamente para su caso.

Vida en el campus y lo que hay alrededor

Fairfield tiene vivienda propia, y no obliga a todos los estudiantes de primer ingreso a vivir ahí, aunque eso no significa que ningún programa lo exija —hay que preguntar la regla específica. Ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 3,959 estudiantes. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar y si aseguran lugar o hay lista de espera.

Para quien le interese ROTC, la universidad reportó oportunidad en dos ramas: Army y Air Force. No aparece Navy. Que esté marcado en el reporte no significa que el programa se curse en este campus específico ni que haya cupo garantizado — eso se pregunta por nombre directamente.

Fairfield compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. La membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa, hay que escribirle directamente al entrenador de ese deporte y preguntar si hay lugar, en qué división compiten y si hay beca atlética.

También ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque en el conteo más reciente menos de 1 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaba toda su carga académica así. Si tu hijo busca una carrera completamente en línea, confírmalo por escrito para su programa específico.

La biblioteca opera con personal contratado y superó el umbral de gasto anual de $100,000 que registra el gobierno. Tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Eso confirma que hay una biblioteca funcional y con recursos, pero no dice si tiene las bases de datos específicas para la carrera de tu hijo —eso se pregunta por nombre.

Entre los servicios reportados están orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, colocación laboral al completar el programa, cuidado infantil en el campus, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para familias militares, y una página de servicios para estudiantes con discapacidad.

¿Y los que entran, se quedan y terminan?

Aquí están las cifras que más le importan a una familia que está pensando en invertir cuatro años y bastante dinero.

De la generación que entró en el otoño de 2022, 90 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Es una cifra alta, comparada con 930 escuelas parecidas queda en la parte de arriba. Pero hay que decirlo con precisión: ese número junta a dos grupos distintos —los que siguen estudiando y los que ya terminaron— y no separa cuál es cuál, ni dice qué pasó con el resto.

De la generación que empezó en 2017, seis años después 84 de cada 100 tenían su título en la mano. A cuatro años, la cifra ya estaba en 81 de cada 100 —apenas tres puntos abajo del plazo completo. Comparada con 920 escuelas parecidas, Fairfield está entre las que más titulan: nueve de cada diez de esas escuelas, o más, reportaron una proporción igual o menor.

De esos mismos 993 estudiantes de la cohorte 2017: 832 se graduaron aquí, 132 se transfirieron sin completar en Fairfield, 1 seguía inscrito sin terminar, y 28 quedaron en la categoría federal de "ya no inscritos" —una categoría que no explica el motivo y que puede incluir a personas que sí terminaron después del plazo oficial.

Un porcentaje alto como éste no es una promesa para tu hijo. Es lo que le pasó a la generación que entró en 2017. Lo que sí está en las manos de tu familia es que entre con los créditos en orden y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero y cuándo se inscriben las materias de su carrera.

Hay una tercera medida, todavía más larga: siguiendo a la cohorte que entró entre julio de 2015 y junio de 2016 —que mezcla primer ingreso con estudiantes que ya tenían experiencia universitaria previa—, ocho años después 83 de cada 100 habían obtenido título o certificado de Fairfield. Entre los que recibieron beca Pell, la cifra fue 80 de cada 100, apenas tres puntos abajo del resto. Comparada con 935 escuelas parecidas, Fairfield queda en el cuarto de arriba. De nuevo: esto describe a una cohorte que entró hace años, no predice el resultado de tu hijo. Vale más preguntar por los apoyos actuales y por resultados de generaciones más recientes.

Lo que este artículo no puede decirte

No hay datos aquí sobre qué gana alguien después de graduarse de Fairfield, ni sobre empleo, ni sobre cuánta deuda total carga un estudiante al recibir su título. Esa información necesita otra fuente, y no está incluida en este análisis.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces a Fairfield University con la profundidad que permiten los datos oficiales: qué tipo de escuela es, quién la compone, qué tan selectiva es, cuánto cuesta de lista y cuánto terminan pagando familias distintas, cómo se financia esa diferencia con becas y con deuda, y qué tan lejos llegan los que empiezan ahí.

Eso es una pieza del mapa, no el mapa completo. Te falta juntarla con lo que tu hijo quiere estudiar y con lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, y no de una sola cifra, nace un plan real.

Si Fairfield sigue en la lista después de esto, que sea porque ustedes decidieron con los ojos abiertos, no porque el nombre sonaba bien. Y si sale de la lista, que también sea por eso.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Fairfield University ni al gobierno de Estados Unidos, y este artículo no constituye asesoría de admisión personalizada.

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