Guía universitaria

Florida International University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Florida International University: lo que dicen los números y lo que le toca a tu familia decidir

Florida International University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
58.8 %

14,729 admitidos de 25,034 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$6,565 / $18,963

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$7,112/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
74 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Obligatorio

obligatorio · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA promedio de preparatoria
4.10

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2024–25 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
550–640

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (91 % envió el SAT)

SAT matemáticas
510–610

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
24

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
92 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$30

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
67 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo está mirando hacia Florida International University, probablemente ya sabes algo de ella: que es grande, que está en Miami, que la mayoría de sus estudiantes son latinos. Lo que quizás no sabes es qué significa exactamente cada una de esas cosas para tu familia, y cuáles de esas cifras deberían cambiar cómo planean el próximo año.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,246 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Yo llegué a este país a los 14 años, desde Monterrey, y estudié en una universidad donde era estudiante de fuera del estado. Sé lo que es sentarse frente a una carta de admisión sin tener del todo claro qué preguntas hacer. Este artículo no te va a decir si FIU es la universidad correcta para tu hijo. Eso nadie lo puede decidir por ustedes. Pero sí te va a dar, con números reales y sin adornos, una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que esta universidad realmente es.

Quién es esta escuela

FIU es una universidad pública de cuatro años, y el gobierno la clasifica entre las instituciones con la actividad de investigación más alta que existe: doctorado con investigación de máximo nivel. Eso la coloca en una liga académica seria. El doctorado es el nivel más alto que reporta ofrecer, aunque eso no te dice si el programa específico que le interesa a tu hijo llega hasta ahí. Eso se pregunta por programa.

También la clasifican como una institución "principalmente no residencial". No significa que no haya dormitorios —sí los hay, y hablaremos de eso más adelante—. Significa que, según cómo se contó hace unos años, menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución, o que menos de la mitad estudiaba tiempo completo. Si tu hijo piensa ir y venir desde casa, lo que importa no es esa etiqueta: es el camión, la gasolina y las horas reales de camino. Vale la pena manejar la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases, antes de dar nada por hecho.

FIU está en Miami, Florida, dentro del condado de Miami-Dade, en el área metropolitana de Miami-Fort Lauderdale-West Palm Beach. El código censal la ubica como suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera del corazón de la ciudad. Cómo se siente eso en la vida diaria es algo que solo se aprende yendo a verlo.

Una nota que vale la pena tener clara desde ahora: FIU no tiene ninguna de tres designaciones especiales que el gobierno rastrea —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant—. Eso no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se investiga preguntando por los centros culturales y las organizaciones estudiantiles que existen hoy, y hablando con alguien que ya estudie ahí.

Si tu hijo llega por transferencia, hay algo que vale la pena saber: en la clasificación Carnegie, FIU está entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Pide por escrito, antes de que se mueva, qué materias le van a contar y cuáles no.

Una comunidad enorme, y mayoritariamente latina

FIU no es una escuela pequeña. En el conteo oficial de otoño reportó 53,953 estudiantes inscritos: 44,363 en pregrado y 9,590 en posgrado. Eso la pone en la categoría más alta que usa el gobierno para medir tamaño, y entre las universidades públicas selectivas comparables, es de las más grandes que existen. Cuando mucho una de cada diez escuelas de ese grupo tiene más estudiantes que ella.

Un número tan grande no te dice cuánta gente hay al mismo tiempo en un salón. Con tantos estudiantes de medio tiempo dentro de esa cifra, pregunta directamente a qué horas se abren las materias de la carrera que le interesa a tu hijo, antes de asumir un horario.

Ahora la cifra que probablemente más te importa: 67 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron como hispanos o latinos. Es más de dos terceras partes. Entre las universidades públicas selectivas de este país, es de las que más alto reporta esa proporción; nueve de cada diez de esas escuelas reportan un número igual o menor. Si a tu hijo le pesa la idea de ser el único latino en su salón, los datos de esta escuela no muestran eso.

Pero contar no es lo mismo que atender. Un porcentaje alto de estudiantes latinos no te dice si hay consejeros que hablen español, si hay tutorías pensadas para esa comunidad, ni si esos estudiantes terminan la carrera. Y es el porcentaje de toda la escuela, no el de la carrera específica que le interesa a tu hijo. Ese dato hay que pedirlo aparte.

También hay más mujeres que hombres en el pregrado —56 de cada 100— y una porción real de estudiantes adultos: 19 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. No es solamente un campus de jóvenes de 18 a 22.

Cómo funciona el año académico

El calendario de FIU se organiza por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno, con fechas iguales para todos.

Aquí viene algo útil si tu hijo llega con créditos de high school: la universidad declaró que acepta crédito de exámenes AP y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje por estudio independiente, experiencia laboral, portafolios, licencias o certificaciones, y oportunidades militares—. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal de dual enrollment, y acepta crédito por entrenamiento militar.

Pero que lo declaren no significa que se lo reconozcan automáticamente. No dice cuántos puntos piden en el examen AP, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a la oferta académica: FIU entregó 11,472 títulos de licenciatura en un año, repartidos en 25 familias de carreras distintas. La más grande fue negocios y administración, con 22 de cada 100 títulos —una porción real, pero no un monopolio—. Comparada con universidades similares, FIU queda en el cuarto con más variedad de familias de carreras presentes en su oferta. Es una oferta ancha. Pero "25 familias con actividad" no significa 25 carreras completas ni garantiza que la carrera exacta que le interesa a tu hijo esté ahí con ese nombre. Eso se verifica en el catálogo, programa por programa.

Un número que sí conviene tener presente: la razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 24 a 1. Entre escuelas comparables, eso la coloca en el cuarto más alto —es decir, una razón alta. Ese número no es el tamaño de un salón de clases; es un promedio agregado de toda la institución. Si te importa saber el tamaño real de las clases de primer año, ese dato no viene aquí. Pídelo aparte.

FIU también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, un programa completo cursable solo de noche o fines de semana, y rutas de certificación docente aprobadas por el estado.

Entrar a FIU: lo que revisan y lo que no

FIU no tiene admisión abierta. Hay requisitos que revisa antes de decir que sí. De las piezas que evalúa, cuatro son obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, haber llevado el plan de materias que la universidad exige, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. El ensayo y las cartas de recomendación están marcados como no considerados para la admisión. La tarifa de solicitud es $30.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde ahora si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exentaría. Es de esas cosas que se descubren tarde si no se preguntan a tiempo.

Ahora las cifras de qué tan competido es entrar. En el ciclo más reciente, FIU recibió 25,034 solicitudes de primer ingreso y admitió a 14,729. Son 59 de cada 100 — poco más de la mitad. Comparada con universidades públicas selectivas similares, esto la coloca del lado más exigente: siete de cada diez escuelas de ese grupo aceptan a una proporción mayor de quienes solicitan. No es trámite seguro, y tampoco es lotería. La solicitud se revisa de verdad.

Pero admitido no es lo mismo que inscrito. De cada 100 estudiantes que FIU admitió, solo 35 terminaron inscribiéndose ahí. Los otros 65 tenían la carta en la mano y eligieron otro camino. Eso pone a FIU del lado alto entre sus pares en este número —muchas escuelas retienen una proporción menor de sus admitidos—. Para tu familia, esto no mide calidad ni prestigio: solo dice cuántos, teniendo el sí, decidieron ir. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, pon varias juntas y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito. Ese porcentaje no es lo que decide por ustedes.

El SAT o ACT es requisito para que tomen la solicitud en cuenta. De los estudiantes de primer ingreso que se inscribieron, 91 de cada 100 entregaron puntaje SAT —una proporción muy alta comparada con escuelas similares—. La mitad de esos estudiantes sacó entre 550 y 640 en lectura y escritura, y entre 510 y 610 en matemáticas. Si tu hijo anda por debajo de esos números, no significa que quede fuera —esos rangos son de quienes ya se inscribieron, no un mínimo oficial de admisión—, pero es algo que conviene ver con tiempo, no la semana antes de aplicar.

Sobre transferencias: solo 14 de cada 100 estudiantes de la cohorte de primer ingreso de FIU aparecen como transferidos a otra escuela sin haber completado ahí. Es una proporción baja comparada con escuelas similares. Al mismo tiempo, FIU recibe una cantidad grande de estudiantes que llegan por transferencia desde otras instituciones: 4,266 en un solo otoño. Si tu hijo llega así, ese número no dice cuántos créditos le van a reconocer. Eso se pide por escrito, con la lista de materias en mano, antes de que se mueva.

Lo que cuesta y lo que realmente se paga

En Florida International University, entre 721 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $7,112. Entre 264 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $11,393; entre 87 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $17,313. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (721 estudiantes) y el de la banda de más (87 estudiantes) es de $10,201. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $10,742.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Cómo se paga: becas, préstamos y otras opciones

70 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron algún tipo de ayuda que no se devuelve —becas o subvenciones—, con un promedio de $8,835 al año entre quienes la recibieron. Y 46 de cada 100 recibieron Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos. Recuerda: el porcentaje y el promedio no se multiplican entre sí. Uno cuenta a cuántos les llegó; el otro cuenta cuánto le tocó a los que sí recibieron.

Sobre préstamos federales, el número es notablemente bajo: solo 18 de cada 100 estudiantes de pregrado de FIU recibieron un préstamo estudiantil federal ese año —una de las proporciones más bajas entre escuelas públicas selectivas comparables—. Entre quienes sí pidieron prestado, el promedio fue de $7,386 en el año. Eso no incluye préstamos PLUS que los papás puedan haber firmado, ni deuda de tarjeta o de banco, ni la deuda acumulada de toda la carrera. Que la mayoría no haya usado préstamo federal no dice cómo le hicieron los demás: pudo haber sido beca, trabajo, ahorro familiar u otro tipo de deuda que este reporte no captura.

FIU también reporta mecanismos de pago: plan de colegiatura prepagada, plan de pago en plazos, y participación en un programa Promise estatal. Vale la pena preguntar por cada uno con nombre y apellido.

Vida en el campus, modalidad y apoyos

FIU sí tiene vivienda propia, con capacidad para 4,403 estudiantes. Ningún estudiante de primer ingreso y tiempo completo está obligado a vivir ahí —pero eso no significa que ningún programa específico tenga ese requisito—. También hay planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan. Antes de sacar cuarto y comida del presupuesto familiar, pide la regla exacta que aplica al programa y al año de tu hijo, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te garantizan un lugar o entras a lista de espera.

Si a tu hijo le interesa ROTC, FIU reporta oportunidades en dos ramas: Army y Air Force. Navy no aparece marcada. Que esté marcado no significa que el programa se curse en este campus específico —eso hay que preguntarlo por nombre antes de construir un plan alrededor de esto.

FIU compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo quiere jugar, la membresía es de la escuela, no de él: hay que escribirle directamente al entrenador del deporte específico y preguntar por cupo, división y beca.

Sobre modalidad: 25 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases a distancia —una proporción alta comparada con escuelas similares—. Eso es un promedio de toda la institución; no dice si la carrera específica de tu hijo se ofrece en línea. Una carrera puede estar casi toda en línea y la de al lado casi toda presencial.

La biblioteca tiene personal contratado, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y FIU reporta una lista amplia de servicios de apoyo: orientación académica y profesional combinada, bolsa de trabajo para estudiantes actuales, servicios de colocación al graduarse, cuidado infantil en el campus, un programa de transición para estudiantes con discapacidad intelectual, punto de contacto dedicado para veteranos y sus familias, y una organización estudiantil de veteranos. Que estén reportados no dice qué tan buenos son ni cuánta gente los usa. Eso se pregunta directamente.

Qué tan probable es que tu hijo se quede y se gradúe

Este es, quizás, el número que más debería importarte, así que vamos con cuidado.

De los estudiantes que entraron de tiempo completo en el otoño de 2022, 92 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Es una proporción alta, de las más altas entre escuelas públicas selectivas comparables. Pero este número junta a dos grupos —los que siguen ahí y los que ya terminaron— y no te dice cuál es cuál.

La cifra de graduación es la que de verdad aterriza el plan familiar. De una generación de 3,464 estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo, 2,559 tenían el título en la mano seis años después: 74 de cada 100. A cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias tiene presupuestado— la cifra baja a 59 de cada 100. Son 15 puntos de diferencia entre el cuarto y el sexto año.El dato no dice cuántos semestres cursó cada persona y no informa colegiatura, renta ni sueldo. Antes de firmar nada, pregunta por escrito cuánto suele tardar el programa específico que quiere tu hijo, cómo se programan sus materias obligatorias, y cómo cambia el costo total si se alarga.

Comparada con escuelas públicas selectivas similares, FIU queda en el cuarto de arriba en graduación a seis años: tres de cada cuatro escuelas de ese grupo reportan una proporción igual o menor.

Hay una medida más amplia que sigue a los estudiantes durante ocho años, incluyendo a quienes entraron de tiempo parcial o con experiencia universitaria previa. De 13,547 estudiantes que entraron entre 2015 y 2016, 70 de cada 100 tenían título o certificado de FIU al cabo de ocho años. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue casi idéntica: 71 de cada 100. Esto también la coloca en el cuarto de arriba comparada con escuelas similares.

Ninguno de estos números predice lo que le va a pasar a tu hijo. Son promedios de generaciones anteriores, no una promesa sobre la suya. Lo que sí puedes hacer con ellos es preguntar, con esa cifra en la mano, por los apoyos actuales del programa que le interesa y por los resultados de las cohortes más recientes.

Juntando las piezas

Ya conoces bastante bien una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que FIU realmente es, cuánto cuesta, qué tan competido es entrar, y qué tan probable es que un estudiante como el tuyo se quede y termine.

Las otras dos piezas no están en ningún reporte del gobierno. Una es lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido en la prepa. La otra es lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar, con números reales, no con esperanzas. Si viven en Florida, la colegiatura de residente cambia por completo la cuenta frente a un estudiante de fuera del estado. Si tu hijo todavía no sabe qué quiere estudiar, esa oferta ancha de 25 familias de carreras es una ventaja real, pero solo si la exploran juntos. Si el dinero es la preocupación más grande, el precio neto por banda de ingreso —no el precio de lista— es la cifra que deben anotar en algún lado y volver a revisar cuando llegue la carta de ayuda financiera.

Nada de esto lo puede resolver un artículo. Pero ahora tienen algo mejor que antes: una universidad que dejó de ser un nombre en una lista y se convirtió en algo que pueden entender, cuestionar y comparar con criterio propio.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de datos reportados por Florida International University al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Florida International University ni a ninguna dependencia del gobierno; este artículo no sustituye la verificación directa con la oficina de admisiones o de ayuda financiera de la universidad.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.