Guía universitaria

Hardin-Simmons University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Hardin-Simmons University: lo que dicen los números oficiales y lo que significan para tu familia

Hardin-Simmons University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
96.5 %

2,367 admitidos de 2,452 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$31,686

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$14,534/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
50 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
480–600

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (29 % envió el SAT)

SAT matemáticas
488–590

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
20

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
65 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
26 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando tu hijo pone Hardin-Simmons University en su lista, tú no ves un nombre. Ves una pregunta: ¿aquí sí, o aquí no? Y la pregunta se siente enorme porque no traes el mapa completo. Nadie lo trae la primera vez.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,254 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Yo no te voy a decir si esta universidad es la correcta para tu familia. Nadie que no los conozca puede decirte eso. Pero sí puedo ponerte enfrente lo que el gobierno federal de Estados Unidos reporta sobre ella, traducido a un idioma que no requiere que aprendas códigos de IPEDS para entenderlo. De ahí en adelante, la decisión es tuya y de tu hijo.

Qué tipo de escuela es y dónde está parada

Hardin-Simmons University está en Abilene, Texas, dentro del condado de Taylor, en pleno corazón de un área metropolitana. Eso te dice dónde está, no cómo se llega desde tu casa: si tu hijo piensa vivir contigo y manejar todos los días, haz esa ruta tú mismo un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El mapa casi nunca coincide con el tiempo real.

Es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años o más. El sistema Carnegie —la manera en que el gobierno clasifica a las universidades del país— la coloca entre las escuelas de doctorado y carreras profesionales, y también la marca como "muy residencial": al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vivía en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaban tiempo completo. Eso no es un detalle decorativo. Si tu hijo va a vivir en el campus, el cuarto y la comida no vienen incluidos en la colegiatura. Se cobran aparte, y hay que pedirlos por separado antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

IPEDS reporta que el doctorado es el nivel más alto que la institución dice ofrecer, y que es principalmente de licenciatura o niveles superiores. Eso es un dato institucional general: no te dice si la carrera exacta que le interesa a tu hijo existe aquí, ni si conecta con un posgrado. Eso se verifica programa por programa.

Y una aclaración que vale la pena hacer de una vez: Hardin-Simmons University no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. Son tres designaciones distintas, con historias distintas, y ninguna de las tres aplica aquí. Eso no dice nada sobre qué tan bien atiende a una comunidad latina, ni cuántos centros culturales tiene, ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente, hablando con alguien que ya estudie ahí hoy.

El tamaño real de esta comunidad

Hardin-Simmons tenía 1,655 estudiantes inscritos en el conteo oficial más reciente. Es un tamaño mediano, ni de las grandes ni de las chicas, comparado con escuelas privadas selectivas parecidas. Pero ese número trae trampa si no lo desglosas: 1,283 son de pregrado y 372 de posgrado. Si tu hijo apenas entra a la licenciatura, el número que le importa es 1,283, no el total.

Aquí viene una cifra que vale la pena que te detengas a leer con calma: 26 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron hispanos o latinos. Es uno de cada cuatro, por lo menos. Y comparado con casi mil escuelas privadas selectivas parecidas que reportan este mismo dato, Hardin-Simmons está entre las que más alto reportan esa proporción. Nueve de cada diez escuelas de ese grupo reportaron una cifra igual o menor.

Dicho sin rodeos: ser latino en este campus no sería la excepción.

Pero quiero ser honesto contigo sobre lo que esta cifra no te dice. Contar cuántos hay no es lo mismo que atender bien a esa comunidad. El dato no te dice si hay un consejero que hable español, si hay tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes terminan la carrera. Y es el porcentaje de toda la escuela, no el de la carrera específica que le interesa a tu hijo. Un número alto abre una puerta a la pregunta correcta; no la contesta por ti.

El resto de la comunidad estudiantil está casi parejo entre hombres y mujeres —51 de cada 100 son mujeres—, con muy pocos estudiantes adultos de 25 a 64 años (6 de cada 100), y la gran mayoría, 96 de cada 100 de los nuevos ingresos, venía de Texas al momento de solicitar.

Cómo se organiza el año académico y qué tan ancha es la oferta

El calendario funciona por semestres: dos periodos largos de aproximadamente 15 semanas cada uno. La escuela acepta créditos de exámenes AP, pero no marcó que acepte crédito por experiencia de vida. Que digan que aceptan AP no significa que le den crédito automático por cualquier examen: no sabemos cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte, y no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a las carreras: en el año más reciente reportado, la universidad entregó 280 títulos de licenciatura repartidos en 18 familias de carreras. La familia más grande fue negocios y administración, con 23 de cada 100 títulos —una porción notable, pero lejos de acaparar todo. Ninguna otra familia académica se acerca siquiera al 30%. Es una oferta ancha y repartida, no una escuela construida alrededor de una sola especialidad. Dieciocho familias con presencia en el reporte no son necesariamente 18 carreras completas ni todo el catálogo actual: verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo.

Sobre el tamaño de los grupos, la razón reportada es de 15 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. Esa cifra la ubica en zona media si la comparamos con la escala general, pero cuando se compara sólo contra escuelas privadas selectivas parecidas, queda en el cuarto de arriba: tres de cada cuatro escuelas similares reportaron la misma razón o una menor. Las dos lecturas son ciertas al mismo tiempo. Y ninguna de las dos te dice el tamaño real de una clase de primer año: eso no está en este dato.

La institución también reporta caminos estructurados específicos: estudio en el extranjero, preparación para certificación docente por debajo del nivel universitario, y aprobación estatal para programas de certificación docente inicial. Si la carrera de tu hijo pasa por educación, vale la pena preguntar por esto directamente.

Entrar aquí: lo que sí piden y lo que no

Ésta es una de las piezas más importantes, así que vamos con calma.

Hardin-Simmons declaró que no tiene admisión abierta: revisa piezas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marcó tres como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, y el examen de dominio del inglés para quien lo necesite. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las mandas: el lugar en la generación, el plan de materias cursado, el ensayo personal, las cartas de recomendación, un portafolio o examen de habilidades, y si alguien de la familia estudió ahí. Esto último —el llamado legado— es algo que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica, no gasten energía ahí; gástenla en lo que sí está en sus manos.

La tarifa de solicitud publicada es de $0.

Ahora, la cifra que probablemente más te interesa: de 2,452 solicitantes de primer ingreso, la universidad ofreció lugar a 2,367. Eso es 97 de cada 100. Comparada con casi mil escuelas privadas selectivas parecidas, Hardin-Simmons está entre las que más aceptan. La energía de tu hijo en este proceso rinde más completando el expediente a tiempo que preocupándose por competir por un lugar.

Pero aquí es donde tengo que decirte algo que no se acolchona: que sea fácil entrar no quiere decir que sea barato, ni que la mayoría termine. De los admitidos, sólo 15 de cada 100 acabaron inscribiéndose ese otoño. Es decir, de cada 7 estudiantes que reciben el "sí", más o menos uno decide venir. No lo leas como una mancha en la escuela —el registro no dice por qué cada quien decidió lo que decidió—, pero tampoco lo ignores: espera tu propia carta con el precio neto antes de decidir si esta escuela se queda en la lista.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue en pie igual. Entre quienes sí entregaron SAT (29 de cada 100 de los inscritos), la mitad de en medio sacó entre 480 y 600 en lectura y escritura, y entre 488 y 590 en matemáticas. Estos números son de quienes ya se inscribieron, no de todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje haya definido ninguna admisión.

Un dato que merece tu atención si la transferencia entra en la conversación: siguiendo a la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 31 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin completar aquí, dentro del tiempo esperado. Es una proporción alta comparada con escuelas parecidas. Y aquí va algo que casi nadie te explica: el estudiante que se transfiere y termina su carrera en otro lado no cuenta como graduado de esta escuela. Guárdate ese dato para cuando llegues a la sección de graduación.

El precio de lista, y lo que realmente puede costarles

En Hardin-Simmons University, entre 65 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $14,534. Entre 48 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $18,485; entre 131 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $26,442. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (65 estudiantes) y el de la banda de más (131 estudiantes) es de $11,908. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $21,321.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

Cómo se paga esto en la práctica

Aquí casi todos reciben algo: 99 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve, con un promedio de $24,242 entre quienes la recibieron. Es dinero de verdad, pero no es un precio: adentro de ese promedio cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos. Lo que decide no es el tamaño del descuento, sino el número que queda después: cuánto tendría que poner tu familia de su bolsa.

De cada 100 estudiantes, 39 recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.

Ahora la parte que hay que decir sin adornos: 83 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año más reciente reportado. Es de las proporciones más altas entre escuelas privadas selectivas parecidas. Aquí salir con deuda federal es lo común, no la excepción. Entre quienes pidieron préstamo, el promedio fue de $6,699 en ese año escolar. Si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los cuatro años, la suma rondaría los $26,796, sin contar intereses —y ese número se decide antes de la primera firma, no al final.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso depende de su propia carta de ayuda y de la diferencia entre el precio neto y lo que tu familia puede pagar. Y este promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye préstamos Parent PLUS que firman los papás, ni deuda con bancos, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que se sale al graduarse; eso requeriría sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, si eso les ayuda a organizar el flujo mensual.

Vida en el campus, deportes y apoyos que reporta la escuela

Hardin-Simmons sí tiene vivienda propia, y no es obligatoria para todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso —aunque eso no significa que ningún programa la exija; pregunta por el tuyo. También ofrece planes de comida, con número de comidas variable según el plan elegido. IPEDS reporta una capacidad máxima de vivienda de 1,180 estudiantes. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible: pide la tarifa del año, la fecha límite de solicitud, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: la universidad no marcó ninguna oportunidad en su reporte más reciente, ni la casilla general ni ninguna de las tres ramas militares. De casi 1,800 instituciones de cuatro años en esta guía, 926 sí la marcaron. Ésta no quedó entre ellas. Eso no prueba que no exista ninguna vía cercana —sólo que no se reportó en este campo. Si les importa esa beca, pregúntenla directamente en admisiones antes de descartarla.

En deportes, sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con equipos reportados en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o pista. Esta afiliación es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa competir, escríbanle directamente al entrenador para saber si hay lugar, en qué división compite esa disciplina, y si hay beca atlética disponible.

También ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque sólo 3 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todos sus cursos así; los otros 97 toman al menos una clase presencial. La biblioteca cuenta con personal contratado, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas, con un gasto anual que supera el umbral de $100,000 que registra el gobierno. Y entre los servicios reportados: orientación académica y profesional combinada, bolsa de trabajo para estudiantes actuales, servicios de colocación al terminar el programa, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para familias militares, y una página de servicios para personas con discapacidad. Ninguno de estos reportes te dice qué tan bien funcionan en la práctica; eso se pregunta directamente.

Persistencia y graduación: la cifra más dura del artículo

Aquí es donde te pido que leas despacio, porque es la parte que más pesa a la hora de decidir.

De la generación que entró en el otoño de 2022 como primer ingreso y tiempo completo, 65 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya se habían graduado un año después. Comparada con escuelas privadas selectivas parecidas, esta cifra queda en la parte de abajo: siete de cada diez escuelas similares retuvieron una proporción mayor. El dato no te dice si el resto se transfirió, hizo una pausa o tomó otro camino. Retención baja no equivale a que alguien se haya rendido.

Y la cifra de graduación, la que de verdad marca el arco de esta historia: de 454 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017 como primer ingreso y tiempo completo, 225 tenían título de esta escuela seis años después. Es 50 de cada 100. Con el plazo de cuatro años, la cuenta baja a 39 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, queda por debajo de la mitad del grupo: más de la mitad de esas escuelas reportó una proporción mayor de titulados.

Dicho sin adornos: de esa generación, a los seis años, la mitad tenía licenciatura de aquí y la mitad no. Es casi mitad y mitad. Recuerda lo que vimos antes: quien se transfiere y termina en otra escuela no aparece en esta cuenta como graduado, aunque haya completado su carrera en otro lugar. El número no explica las razones de cada caso, pero sí te dice algo real sobre el camino que recorre un estudiante típico en esta universidad. Antes de decidir, pregunta qué apoyos concretos ofrece la escuela para que un estudiante termine, y cuánto tiempo toma realmente completar la carrera que le interesa a tu hijo.

Una ventana más amplia, de ocho años, sigue a otra cohorte que entró en 2015–16: 52 de cada 100 tenían título o certificado de aquí al corte de agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue 50 de cada 100, cuatro puntos abajo del grupo sin Pell. Comparada con escuelas parecidas, esta proporción a ocho años queda en el cuarto de abajo. IPEDS también reporta que un porcentaje seguía sin título de aquí y posiblemente inscrito en otro lado, pero la definición del dato tiene una contradicción interna que no permite afirmar con precisión cuántos seguían estudiando al corte exacto. Este número no es una factura ni mide ocho años de estudio continuo: antes de firmar, pide por escrito cuánto tarda en completarse el programa que le interesa a tu hijo y cómo cambia el costo total si se alarga.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por construir

Ahora conoces una pieza real de Hardin-Simmons University: quién compone su comunidad, qué tan abierta es su puerta de entrada, cuánto cuesta en el papel y cuánto ha costado en promedio para familias parecidas a la tuya, y qué pasa después de que un estudiante entra —cuántos se quedan, cuántos se van, cuántos terminan.

Ninguna de estas cifras decide por ustedes. Los datos son el suelo firme donde pisar; no son el mapa completo. Falta lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido para llegar hasta aquí. Falta lo que tu familia puede pagar y está dispuesta a pagar, una vez que tengan la carta real en la mano. De esa combinación —esta universidad, tu hijo, y ustedes— nace un plan que ningún reporte federal puede escribir por ustedes.

Lo que sí te toca a ti es esto: verificar antes de decidir, pedir por escrito lo que aquí quedó como pregunta abierta, y acompañar a tu hijo sin cargar su parte ni dejarlo cargar solo la tuya. Lo que le toca a él es su esfuerzo, su curiosidad y la dirección de su propia vida.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de reportes oficiales de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes a distintos años y periodos según se indicó en el texto. Best College Aid no representa a Hardin-Simmons University ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es una explicación de divulgación, no una comunicación oficial de la institución.

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