Guía universitaria

Hobart William Smith Colleges: tasa de admisión, requisitos y graduación

Hobart William Smith Colleges: lo que dicen los números oficiales, explicado para tu familia

Hobart William Smith Colleges en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
57.3 %

3,185 admitidos de 5,560 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$63,268

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$10,969/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
73 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
1 de febrero

regular: 1 de febrero · acción temprana: 15 de noviembre · decisión temprana: 15 de noviembre · prioritaria: 15 de noviembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
620–690

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (27 % envió el SAT)

SAT matemáticas
600–670

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
28

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
89 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
10 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que uno conoce por el boca a boca del vecindario y otras que apenas aparecen en una lista que tu hijo armó una noche buscando "colleges pequeños de artes y ciencias en Nueva York". Hobart William Smith Colleges suele caer en el segundo grupo. No es mala señal. Simplemente significa que, antes de que tu hijo escriba una sola palabra de su ensayo, te toca a ti entender qué es realmente este lugar, con los números que el gobierno federal exige que toda universidad reporte. No para decidir por él. Para que cuando él decida, tú puedas acompañarlo con información real y no con suposiciones.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
4,548 palabras21 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Vamos a recorrer esta universidad con calma: quién es, a quién atiende, qué tan difícil es entrar, cuánto cuesta en el papel, cuánto termina costando en la práctica, y qué pasa con los estudiantes una vez que entran. Cada cifra viene de reportes oficiales. Ninguna te dice qué le va a pasar a tu hijo. Todas, juntas, te ayudan a entender el terreno antes de que él ponga un pie ahí.

Qué tipo de escuela es, y dónde está parada

Empecemos por lo básico, porque lo básico aquí no es trivial. El sistema federal de clasificación de universidades en Estados Unidos, conocido como Carnegie, ordena a las escuelas según lo que hacen. A Hobart William Smith la clasifica como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias: cuatro años, tamaño chico, y —dato que sí vale la pena subrayar— muy residencial. Eso quiere decir que, según los datos con los que se construyó esta clasificación, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda propiedad de la institución o afiliada a ella, y al menos 80 de cada 100 estudiaba tiempo completo.

Traducido: esto no es una escuela de ir y venir en carro todos los días. Es una escuela pensada para que el estudiante viva ahí. Si tu hijo se imagina yendo a clases desde tu casa, este dato ya te dice que el diseño de la experiencia apunta en otra dirección. Vivir en el campus no es lo mismo que pagar la colegiatura, eso lo vemos más adelante, pero conviene tenerlo presente desde ahora.

Carnegie también coloca a Hobart William Smith en su grupo de admisión más selectiva. Esa etiqueta describe una categoría, no un porcentaje. No te dice cuántos de cada cien solicitantes entran —ese número lo vas a ver más abajo, con cifras concretas— y tampoco significa que ésta deba ser la única escuela en la lista de tu hijo.

¿Dónde queda? En Geneva, Nueva York, dentro del condado de Ontario. El entorno alrededor del campus está clasificado como pueblo alejado de las ciudades, no dentro de una zona urbana grande. Si tu familia no vive cerca, esto importa de verdad: calcula por separado dónde viviría tu hijo, cómo llegaría al campus y qué tan lejos se sentiría de casa. El dato oficial sólo ubica la dirección de la escuela en una zona clasificada como pueblo; no dice dónde vive tu familia ni cuánto dura el trayecto entre un lugar y otro. Eso lo averiguas tú, con un mapa y con honestidad sobre qué tan lejos está dispuesta a mandar a su hijo esta familia en particular.

En cuanto al tipo de institución: Hobart William Smith es privada, de cuatro años o más, y está registrada sin fines de lucro. El nivel más alto que reporta ofrecer es la maestría, aunque ese dato institucional no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo existe ahí, ni si hay una ruta clara entre el pregrado y el posgrado. Eso se pregunta programa por programa.

Y aquí va algo que quiero decirte de frente, sin adornos: no la descartes ni la elijas por el precio de lista. Ser una escuela privada suele significar un precio de etiqueta alto. Pide por escrito cuánto quedaría pagando tu familia después de becas y ayuda. Ése es el número que realmente se compara entre universidades, no el que aparece en la página web.

Una última pieza de identidad, breve pero importante: Hobart William Smith no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio federal, 138 traen alguna de esas tres designaciones; ésta no. Eso no dice a qué estudiantes atiende hoy, ni cuántos latinos hay en el campus, ni cómo se va a sentir tu hijo caminando por ahí. Eso se avería preguntando qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen actualmente, y hablando con alguien que ya estudie ahí.

Quiénes son sus estudiantes hoy

Aquí viene un número que quiero que veas de frente, sin rodeos: de los estudiantes de pregrado que Hobart William Smith reportó en el otoño de 2023, 10 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica. Comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años incluidas en este censo que reportaron el mismo dato, queda arriba de la mitad del grupo, sin llegar al cuarto más alto.

Dicho sin vueltas: aquí los latinos son pocos. Eso no saca automáticamente a la escuela de la lista de tu hijo, pero sí es información que debe pesar en la conversación familiar. Si esto le importa a tu hijo, en la visita al campus pregunta qué existe concretamente: un grupo estudiantil, un centro cultural, alguien en la oficina de admisiones o de vida estudiantil que hable español.

El resto del perfil demográfico, en cifras rápidas:

Tabla de datos del artículo
DatoCifra reportada
Estudiantes hispanos o latinos en pregrado10 de cada 100
Estudiantes entre 25 y 64 años1 de cada 100
Mujeres en el pregrado51 de cada 100
Primer ingreso con residencia permanente en el estado de la escuela41 de cada 100

Casi no hay estudiantes adultos —apenas 1 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años— y entre hombres y mujeres el campus está casi parejo. El dato de residencia es el que más quiero que notes: menos de la mitad de los estudiantes de primer ingreso tenía residencia permanente reportada en Nueva York. El resto viene de otros estados, de otros países, o su residencia no quedó reportada con claridad; este dato no separa esas tres categorías entre sí. Lo que sí te dice, con claridad, es que la mayoría de quienes llegan aquí vienen de fuera. Este dato no mide distancia real, ni viaje, ni costo de transporte —eso vive en otra parte del presupuesto, dentro de la categoría de "otros gastos" del costo de asistencia— pero si tu familia también vendría de otro lugar, arma tu presupuesto pensando en vuelos, mudanzas y visitas, no sólo en colegiatura.

En cuanto a tamaño: Hobart William Smith tenía 1,669 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Es una escuela mediana, dentro de la banda de 1,000 a 4,999 estudiantes, y comparada con sus 941 pares selectivas privadas, su tamaño es de los más comunes: ni entre las grandes ni entre las chicas. De ese total, 1,618 van en pregrado y 51 en posgrado. Esto es, sobre todo, una escuela de carrera de licenciatura, no un campus con vida de posgrado grande.

Vale la pena decir algo que aplica a cualquier universidad, no sólo a ésta: ser grande no quiere decir más opciones, y ser chica no quiere decir más atención para tu hijo. Lo que de verdad importa se pregunta por carrera específica, no por el tamaño general de la escuela.

Cómo funciona académicamente

El año en Hobart William Smith se organiza por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La institución acepta créditos por exámenes AP, pero no marcó que acepte crédito por experiencia de vida, y en 2023 declaró que no matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito.

Aquí va una verdad práctica que muchas familias pasan por alto: que digan que aceptan AP no significa que den crédito por cualquier examen o cualquier puntaje. El dato no especifica cuántos puntos piden, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera exacta de tu hijo. Antes de presupuestar cualquier ahorro de tiempo o dinero por los AP que ya tiene, pide la evaluación de equivalencias por escrito.

En cuanto a qué se estudia ahí: en el año más reciente reportado, la institución entregó 357 títulos de licenciatura, repartidos en 18 familias de carreras (lo que el gobierno llama familias CIP). La familia que más tituló fue ciencias sociales, con 23 de cada 100 títulos del año —ninguna otra área le pasó por arriba, pero tampoco se llevó la mayoría del total. Ninguna familia concentró 30 de cada 100 títulos. Es una oferta repartida, no una escuela construida alrededor de una sola carrera dominante.

Ojo con un matiz importante: 18 familias con fila en el reporte no son 18 carreras completas ni garantizan que todas tengan títulos activos —algunas filas pueden reportar cero. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no sólo el área general.

Sobre la relación entre estudiantes y profesores: la razón oficial en Hobart William Smith es de 10 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. Comparada con sus 941 pares, cae abajo de la mitad —es decir, la razón es menor que la de la mayoría, sin llegar al cuarto más bajo. Es una cifra agregada, y agregada quiere decir esto: no te dice el tamaño real de las clases de primer año ni cuántos profesores hay disponibles para tu hijo en particular. El archivo público no explica el método exacto que usó la institución para calcularla.

Los caminos que la institución dice tener

Más allá del salón de clases tradicional, Hobart William Smith reporta varias rutas académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, un programa completo que puede cursarse sólo por las noches o los fines de semana, y varias vías relacionadas con la certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación inicial. Que la institución reporte estas oportunidades confirma que existen como estructura formal; no te dice todavía cómo se accede a ellas, con qué cupo, ni qué tan competido está cada camino. Eso se pregunta directamente en admisiones.

Entrar aquí: lo que piden y qué tan difícil es

Vamos a la parte que probablemente más te interesa: cómo es el proceso de admisión y qué tan selectivo es en la práctica.

Primero, la política. Hobart William Smith no tiene admisión abierta: hay piezas específicas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles —sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado, que van aparte— marcó cinco como obligatorias: el expediente de la preparatoria, haber llevado el plan de materias que la universidad exige, el ensayo personal, cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Dicho de frente para que quede claro: aquí no alcanza con juntar papeles. El ensayo es requisito, así que tu hijo tiene que sentarse a escribir, y escribir bien.

Hay otras piezas que no son obligatorias pero que la universidad sí toma en cuenta si se las mandas: el promedio de la prepa, el lugar que tu hijo ocupa en su generación, su experiencia de trabajo, y si alguien de la familia estudió ahí. Sobre esto último quiero ser honesto contigo: es una pieza que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica a su caso, no gasten energía preocupándose por eso. Gástenla en lo que sí está en sus manos: el ensayo, las cartas, el expediente.

La tarifa de solicitud de pregrado publicada es de $0. Eso ya es una barrera menos.

Ahora, los números de selectividad real. En el ciclo 2023, Hobart William Smith recibió 5,560 solicitudes de primer ingreso. De ellas, 3,185 recibieron oferta de lugar: son 57 de cada 100. Comparada con sus 942 pares privadas selectivas, queda del lado bajo —siete de cada diez de esas escuelas, o más, aceptaron a un porcentaje mayor de sus solicitantes.

Dicho para que se sienta real: de cada 100 estudiantes que solicitan, 57 reciben el sí. La cuenta está casi partida a la mitad. No es trámite seguro, y tampoco es lotería. La solicitud sí se revisa, con criterio.

Pero aquí viene una distinción que muchas familias no hacen y que vale oro: ser admitido no es lo mismo que inscribirse. De cada 100 estudiantes que Hobart William Smith admitió, sólo 15 terminaron matriculándose ahí ese otoño. Los otros 85 tenían el sí en la mano y eligieron otro lugar. Comparado con sus pares, ese 15 de cada 100 es de los más comunes: ni particularmente alto ni particularmente bajo.

No lo leas como una mancha en la escuela. Que la mayoría de los admitidos no se haya inscrito no dice que la institución sea mala; el registro federal no explica por qué cada quien tomó la decisión que tomó. Lo que otros decidieron tampoco te dice qué le van a ofrecer a tu hijo. Lo importante es esperar tu propia carta con el precio neto —lo que de verdad les va a costar el año— y decidir con ese número en la mano si esta escuela se queda en la lista final.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito aquí. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no los manda, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes que sí se inscribieron, 27 de cada 100 entregaron puntajes del SAT. Entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 620 y 690 en lectura y escritura, y entre 600 y 670 en matemáticas. Importante: esos rangos describen únicamente a quienes entregaron el puntaje y se inscribieron, no a todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje haya definido la admisión de nadie. Ese 620 no es un mínimo que tu hijo deba alcanzar, y ese 690 tampoco es garantía de nada.

Y sobre transferencias: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 14 de cada 100 aparecen como transferidos a otra escuela sin haber completado ahí. Comparada con sus pares, esa proporción queda del lado bajo —la mayoría de escuelas similares vio irse a más estudiantes. Por otro lado, en el otoño de 2023 llegaron 27 estudiantes de pregrado que entraron por primera vez a Hobart William Smith después de haber estudiado en otra institución. Estos dos números no se suman ni se comparan entre sí; miden cosas distintas. Y si tu hijo llegara a transferirse hacia o desde aquí, este dato no dice nada sobre cuántos créditos le reconocerían. Eso se pide por escrito, con la lista exacta de materias en la mano, antes de mover a nadie de escuela.

El precio de lista, y lo que de verdad se paga

En Hobart William Smith Colleges, entre 42 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $10,969. Entre 36 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $19,579; entre 185 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $41,860. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (42 estudiantes) y el de la banda de más (185 estudiantes) hay $30,891 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $33,172.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, préstamos y opciones

La buena noticia primero: 96 de cada 100 estudiantes que buscan título en Hobart William Smith recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Aquí recibir algo es lo común, no la excepción. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $44,528 en el año. Es dinero de verdad, pero adentro de ese promedio cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos —no es tu oferta, es un promedio de grupo. Lo que decide de verdad es el número que queda después de la ayuda, y ése hay que pedirlo escuela por escuela.

La beca federal Pell, que llega a estudiantes con necesidad económica demostrada, le tocó a 24 de cada 100 estudiantes que buscan título aquí.

Ahora la parte que exige más atención: los préstamos. De cada 100 estudiantes de pregrado en Hobart William Smith, 71 recibieron préstamo estudiantil federal en el año escolar 2022-23. Es la mayoría, y comparada con sus 942 pares selectivas privadas, queda del lado alto —siete de cada diez de esas escuelas, o más, tuvieron una proporción menor de estudiantes endeudados.

El préstamo promedió $5,242 en el año entre quienes lo recibieron. Si tu hijo pidiera algo parecido cada año durante los cuatro años que dura la carrera, la suma andaría cerca de $20,968, sin contar intereses. Quiero decir esto con toda claridad: financiar con deuda es lo común aquí. Haz la cuenta completa antes de firmar nada, y recuerda que esa decisión se toma antes de la primera firma, no al final del proceso.

Este promedio sólo cubre préstamos federales a nombre del estudiante, del año más reciente reportado. No incluye los préstamos PLUS que a veces firman los padres, ni deuda con bancos privados, ni tarjetas de crédito. Tampoco representa la deuda total con la que un estudiante sale al graduarse —para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número específico no está en este reporte. Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar: eso sale de su carta de ayuda concreta y de la diferencia entre el precio neto y lo que tu familia puede aportar. Si aparece deuda en la oferta, pide el estimado de pago mensual antes de aceptar nada.

Del lado práctico, la institución también reporta dos mecanismos para administrar el pago: un plan de colegiatura prepagada y un plan de pago en plazos. Vale la pena preguntar por ambos si a tu familia le ayuda repartir el gasto en el tiempo.

Vida en el campus: vivienda, deporte, biblioteca y apoyos

Hobart William Smith sí tiene vivienda controlada por la institución, y la capacidad máxima reportada es de 1,704 estudiantes, dentro o fuera del campus. No todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada están obligados a vivir ahí —la institución respondió que no hay esa obligación universal, aunque eso no descarta que algunos programas específicos sí lo requieran. También ofrece planes de comida, con un plan grande donde el número de comidas por semana viene fijo. Que haya cuarto disponible no garantiza una cama para tu hijo en particular, y que haya plan de comida no dice si viene incluido en el precio o si es opcional. Pide por escrito la tarifa exacta de este año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si aseguran lugar o si tu hijo entraría a lista de espera.

Sobre ROTC: en su reporte más reciente, Hobart William Smith no marcó ninguna oportunidad de ROTC, ni la casilla general ni ninguna de las ramas específicas. De las 1,786 instituciones de cuatro años en esta guía, 926 sí marcaron alguna oportunidad; ésta no quedó entre ellas. Si el plan de tu hijo pasa por ROTC —por la beca o por la carrera militar— antes de tachar esta escuela de la lista, pregunta directamente en admisiones. Este campo refleja lo que se reportó formalmente, no necesariamente todo lo que existe en la práctica.

En deportes, la institución sí compite en atletismo intercolegial y está afiliada a la NCAA —la asociación deportiva universitaria más conocida del país. Reporta membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esta membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa competir, escríbanle directamente al entrenador del deporte específico, pregunten si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina otorga beca atlética. Pide que te lo contesten por escrito.

Sobre educación a distancia: aquí no hay. La institución reporta que no ofrece ni un solo curso a distancia, ni en pregrado ni en posgrado, y en el conteo de otoño, 0 de cada 100 estudiantes llevaba todas sus clases así. Si tu hijo trabaja o cuida a alguien en casa, el horario completo tendría que caber en persona. Este dato es de un solo año; si eso te importa, pregunta si hay planes de cambiar antes de que tu hijo entre.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual alcanzó el umbral de $100,000 que registra el gobierno como referencia. Tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Lo que el dato no dice es el horario exacto, quién atiende, ni cuánto tarda en llegar un libro pedido a otra institución —eso se pregunta directamente.

Finalmente, la institución reporta varios servicios de apoyo: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para quienes terminan sus programas, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados confirma que existen formalmente; no mide su calidad ni qué tan bien funcionan en la práctica. Eso se pregunta en la visita.

Lo que pasa una vez que entran: retención y graduación

Ésta es, para muchas familias, la pregunta de fondo: si mi hijo entra aquí, ¿qué tan probable es que termine?

Empecemos por la retención de un año a otro. De 437 estudiantes que entraron por primera vez a licenciatura de tiempo completo en el otoño de 2022, 390 seguían inscritos o ya habían completado su título un año después: son 89 de cada 100. Comparada con sus 930 pares selectivas privadas, esta cifra queda en la parte alta de la tabla. Es una proporción sólida, y conviene entender exactamente qué mide: junta en un solo número a quienes siguen estudiando ahí y a quienes ya se titularon, sin separar ambos grupos ni explicar qué pasó con el resto.

Ahora, la graduación completa. La generación que empezó licenciatura en 2017 —634 estudiantes de tiempo completo y primer ingreso— fue seguida durante seis años. Al final de ese plazo, 461 tenían el título en la mano: 73 de cada 100. A cuatro años la cifra ya era de 66 de cada 100, apenas 7 puntos por debajo del resultado final a seis años. Comparada con sus 920 pares, Hobart William Smith queda en el cuarto de arriba: tres de cada cuatro escuelas similares, o más, se quedaron por debajo de esta proporción.

Para que veas la cuenta completa de esa misma generación de 634 estudiantes:

Tabla de datos del artículo
Resultado a seis añosNúmero de estudiantes
Completaron licenciatura aquí461
Se transfirieron sin completar aquí86
Seguían inscritos sin completar31
Ya no inscritos (categoría federal)56

Quiero ser honesto sobre lo que este número no te dice. Un porcentaje alto de graduación no significa que tu hijo se vaya a titular; describe lo que le pasó a la generación que entró en 2017, no una promesa sobre nadie más. Lo que sí está en tus manos, de manera concreta, es asegurarte de que entre con los créditos en orden y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero académico y cuándo se inscribe en las materias que necesita su carrera.

Por último, un vistazo a más largo plazo: IPEDS siguió a una cohorte de 660 estudiantes que entraron a Hobart William Smith entre julio de 2015 y junio de 2016, combinando primer ingreso y estudiantes con experiencia postsecundaria previa. Ocho años después, en agosto de 2023, 73 de cada 100 tenían título o certificado de esta institución. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 75 de cada 100 —apenas 2 puntos de diferencia con quienes no la recibieron. Comparada con sus 935 pares, esta escuela también queda en el cuarto de arriba en este indicador de ocho años.

Un número alto en cualquiera de estas medidas no predice el resultado de una persona. Describe a una cohorte anterior, en circunstancias que no necesariamente se repiten. Lo que sí puedes hacer con esta información es preguntar por los apoyos actuales del programa específico de tu hijo, y pedir, si es posible, resultados de generaciones más recientes.

Lo que esta pieza no puede decirte

No hay en estos reportes ningún dato sobre lo que pasa después de la graduación: no hay cifras de empleo, de sueldo, ni de deuda acumulada al momento de titularse. Eso requiere otras fuentes, y no está autorizado inventarlo ni sugerirlo aquí.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces, con números reales y no con impresiones, qué clase de universidad es Hobart William Smith Colleges: chica, muy residencial, en un pueblo alejado de las grandes ciudades del estado de Nueva York, con admisión selectiva de verdad —57 de cada 100 solicitantes reciben el sí—, con un precio de lista alto pero con un historial de tratar particularmente bien, comparada con sus pares, a las familias de bajos ingresos. Una escuela donde la mayoría de los estudiantes termina con préstamo federal, donde casi todos reciben alguna beca, y donde la mayoría de quienes entran, terminan.

Esto es una pieza del mapa, no el mapa completo. Te falta juntarla con lo que tu hijo quiere estudiar y con lo que ya ha construido en la preparatoria. De esa combinación —la universidad, tu hijo, y la realidad de tu casa— nace un plan que tenga sentido, no sólo para esta escuela, sino para toda la lista que estén construyendo juntos.

Nota de fuente: La información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, con los periodos indicados a lo largo del texto (principalmente admisiones y precio 2023, préstamos 2022-23, y cohortes de graduación 2017 y 2015-16). Best College Aid no representa a Hobart William Smith Colleges ni al gobierno de Estados Unidos; esta pieza organiza y explica datos públicos para ayudar a las familias a entenderlos.

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