Guía universitaria

Hollins University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Hollins University: lo que los números federales dejan ver de un colegio pequeño en Virginia

Hollins University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
70.9 %

2,120 admitidos de 2,992 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$42,260

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$16,579/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
68 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 15 de noviembre · decisión temprana: 1 de noviembre · prioritaria: 1 de febrero · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA promedio de preparatoria
3.63

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2025–26 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
550–710

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (25 % envió el SAT)

SAT matemáticas
550–620

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
27

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
74 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
10 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio y fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se explican solas con una foto del campus. Hollins University no es de ésas. Es una escuela chica, muy residencial, en un suburbio de Roanoke, Virginia, donde en el pregrado el conteo oficial registra cero hombres: el 100 por ciento de las estudiantes son mujeres. Es selectiva en el papel —revisa varias piezas antes de decir sí— pero acepta a 71 de cada 100 personas que solicitan. Y de esas 71 que reciben el sí, apenas 9 de cada 100 admitidos terminan inscribiéndose aquí.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
4,039 palabras19 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Ninguno de esos tres datos, por separado, te dice si esta escuela le conviene a tu hija o a tu hijo. Juntos, empiezan a dibujar una institución concreta, con un perfil que vale la pena entender antes de ponerla en la lista o de sacarla de ella. Eso es lo que vamos a hacer aquí: leer juntos lo que el gobierno federal reporta sobre Hollins University, sin inflarlo y sin apagarlo. Al final, tú decides qué peso le das dentro del plan de tu familia.

Qué tipo de escuela es, en realidad

Empecemos por lo más básico: ¿qué es Hollins University?

Es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años o más. El sistema federal que clasifica a las universidades de Estados Unidos —Carnegie— la coloca como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias, de talla muy chica y muy residencial. "Muy residencial" no es un adjetivo suelto: significa que, en el momento de esa clasificación, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda propiedad de la institución o afiliada a ella, y al menos 80 de cada 100 estudiaban tiempo completo. Carnegie también la ubica en su grupo de admisión selectiva.

Aquí va la primera verdad que conviene decir de frente, sin adorno: que la clasifiquen como "muy residencial" no significa que vivir en el campus esté incluido en la colegiatura. El cuarto y la comida se cobran aparte, y casi nunca vienen juntos con la colegiatura en el folleto que te entregan primero. Si vivir en el campus es parte del plan para tu hija, pide ese costo por separado, con el plan de comida incluido, antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

En cuanto al nivel académico que ofrece: IPEDS —el sistema de datos del Departamento de Educación— la registra como una institución que otorga grados, principalmente de licenciatura o niveles superiores, y reporta que el nivel más alto que declara ofrecer es un certificado posterior a la maestría. Eso es un dato institucional general. No te dice si la carrera específica que le interesa a tu hija existe aquí, ni si hay una ruta clara de pregrado a posgrado en esa área. Eso se pregunta programa por programa.

Dónde está. Hollins University queda en Roanoke, Virginia, dentro del condado de Roanoke, en el área metropolitana de esa ciudad. Pero el código censal la ubica en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, fuera del centro de la ciudad principal. Cómo se siente vivir ahí —qué tan cerca está todo, cómo es moverse sin coche— es algo que sólo se sabe yendo a verlo. Si tu hija piensa vivir en casa y viajar a clases, maneja tú mismo esa ruta un día entre semana, a la hora exacta en que tendría clase. El tiempo real casi nunca es el que marca el mapa.

Una aclaración que vale la pena hacer temprano. Hollins University no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana (HBCU), ni como universidad tribal, ni como institución land grant. Son tres designaciones distintas, con historias distintas, y de las 3,012 universidades de este directorio federal, 138 tienen alguna de las tres. Que Hollins no esté en esa lista no dice a qué comunidades atiende, ni cómo se va a sentir tu hija en ese campus. Eso no se lee en una casilla: se pregunta directamente, visitando o llamando, qué organizaciones estudiantiles y qué apoyos culturales existen hoy.

Una comunidad chica, y con un perfil muy particular

Si tuviera que resumir Hollins University en una palabra, sería: chica. Y eso cambia casi todo lo demás.

En el conteo oficial de otoño más reciente, la escuela tenía 782 estudiantes inscritos en total: 673 en pregrado y 109 en posgrado. Es, ante todo, una escuela de licenciatura. Comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años de este censo que reportan este dato, Hollins queda del lado chico: siete de cada diez de esas escuelas, o más, tienen más estudiantes que ella.

Ese tamaño no es ni bueno ni malo por sí solo. Lo que sí conviene preguntar, si tu hija entra aquí, es si las materias de su carrera se abren cada semestre o sólo una vez al año. De eso depende, en una escuela chica, cuánto tiempo real le toma graduarse.

Ahora, la composición. En el otoño reportado, 10 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica, aunque, comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de este censo, Hollins queda arriba de la mitad del grupo en ese porcentaje —sin llegar al cuarto más alto—. Esa comparación tiene un límite real: se arma por tipo de escuela, no por estado, y no descuenta en qué parte del país está Hollins. Si los latinos son pocos en tu zona, eso también pesa en el número. Si esto te importa para tu hija, pregunta en la visita qué existe en concreto: grupo estudiantil latino, centro cultural, alguien en la oficina que hable español.

Y aquí está el dato que probablemente más te llame la atención: el conteo de pregrado registra cero hombres, y por eso el porcentaje de mujeres es 100. En este pregrado, casi no hay estudiantes adultos —apenas 3 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años—, y poco más de la mitad de los estudiantes de nuevo ingreso, 58 de cada 100, reportó una dirección permanente en Virginia al momento de solicitar. Es, en conjunto, una comunidad joven, mayoritariamente del propio estado, y compuesta enteramente por mujeres en el nivel de licenciatura.

Cómo está armado el año académico

Hollins University trabaja con un calendario 4-1-4: cuatro materias durante cuatro meses, un mes con una sola materia, y otras cuatro materias en los cuatro meses que siguen. Es un formato con fechas fijas y parejas para todos los estudiantes.

La escuela declaró dos vías para que lo que tu hija ya aprendió antes de entrar cuente como crédito: acepta créditos de exámenes AP, y también acepta lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje logrado por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias o certificaciones previas, o experiencia militar o profesional—. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar. En 2023 respondió que no matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito.

Aquí va una verdad dura que conviene no suavizar: que declaren aceptar AP no significa que le den crédito por cualquier examen que presente tu hija. El reporte no dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos aplican a la carrera que ella quiere. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No hagas cuentas de ahorro hasta tener ese papel en la mano.

¿Qué se puede estudiar ahí? En el año más reciente reportado, Hollins University entregó 153 títulos de licenciatura, repartidos en 16 familias de carreras. Ninguna familia se lleva un pedazo grande: la más numerosa fue artes visuales y escénicas, y aun así representó apenas 15 de cada 100 títulos del año. Entre las 942 escuelas privadas selectivas de este censo que reportan este dato, Hollins queda en el cuarto que menos títulos de licenciatura entrega al año.

Con números tan chicos, el conteo puede moverse bastante de un año a otro. Si te interesa un programa en particular, pide los últimos tres años de esa carrera exacta —no la foto de un solo año como si fuera la oferta actual.

Sobre la atención docente, Hollins reporta una razón de 8 estudiantes por cada equivalente de tiempo completo del personal de instrucción. Es una de las razones más bajas entre las 941 escuelas parecidas de este censo: está en el cuarto de abajo, es decir, su razón es menor que la de tres de cada cuatro escuelas comparables. Pero ojo con lo que esto no dice: una razón baja no mide tamaño real de clase ni disponibilidad docente. Relaciona números agregados de estudiantes y personal, no sillas en un salón. Si te importa, pregunta directamente cuántos alumnos hay en las clases de primer año.

Los caminos académicos que la escuela reporta tener

Hollins declara ofrecer estas rutas estructuradas: estudio en el extranjero, preparación para certificación docente por debajo del nivel universitario, la posibilidad de completar ahí mismo la preparación en ciertas áreas de especialización docente, y aprobación estatal de su programa de certificación docente inicial.

Si alguna de estas vías —sobre todo la de certificación docente— es parte del plan de tu hija, este es exactamente el tipo de dato que vale la pena confirmar en admisiones con el detalle actual: qué materias específicas, en qué estado aplica la certificación y qué requisitos adicionales existen.

Entrar a Hollins: lo que pide y lo que en verdad pasa

Aquí es donde conviene ser preciso, porque "selectiva" significa cosas distintas según la escuela.

Hollins University declaró que no tiene admisión abierta: revisa piezas específicas antes de decidir. De nueve consideraciones posibles, marcó cinco como obligatorias: expediente de la prepa, promedio de la prepa, ensayo personal, cartas de recomendación, y examen de dominio del inglés para quien aplique. Toma en cuenta, aunque no sean obligatorias, el lugar de generación, el plan de materias cursado y la experiencia laboral. La tarifa de solicitud de pregrado es $0.

La verdad simple aquí: no alcanza con juntar papeles. El ensayo es requisito, así que tu hija tiene que escribir, y escribir bien. Que empiece ese ensayo en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador casi nunca es el que se manda.

Ahora los números del ciclo más reciente:

Tabla de datos del artículo
MedidaCifra
Solicitantes de primer ingreso2,992
Recibieron oferta de lugar2,120 (71 de cada 100)
No recibieron oferta872
De los admitidos, se inscribieron9 de cada 100

Entre las 942 escuelas privadas selectivas de este censo, ese 71 por ciento de aceptación es común: queda a media tabla, un poco por debajo de la mitad del grupo. Dicho llano: siete u ocho de cada diez que solicitan reciben el sí. Eso no vuelve la entrada automática, pero sí es motivo real para que tu hija meta la solicitud a tiempo, sin dejarla al último momento. Y recuerda: ese porcentaje es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa. Cuando le toque a tu hija, vuelve a checar el número del año exacto en que aplique.

Ahora la otra cara, la que casi nadie mira: de cada 100 admitidos, sólo 9 se inscribieron. Dicho de otro modo: de cada 11 estudiantes que reciben el sí de Hollins, más o menos uno termina viniendo. Los otros diez ya tenían lugar aquí y eligieron otra cosa. Entre las 942 escuelas comparables, este es uno de los porcentajes más bajos: nueve de cada diez de esas escuelas quedan por encima.

No lo leas como una mancha sobre la institución. El registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió, y una tasa baja de matriculación no significa que la escuela sea mala. Lo que sí significa es esto: lo que otros decidieron no te dice nada sobre lo que a ustedes les van a ofrecer. Espera la carta de tu hija con el precio neto real. Con ese número en la mano —no antes— decides si Hollins se queda en la lista.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito en Hollins. Si tu hija los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes de primer ingreso que se inscribieron, 25 de cada 100 entregaron puntajes de SAT. Entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 550 y 710 en lectura y escritura, y entre 550 y 620 en matemáticas. Esos rangos son de quien ya se inscribió y decidió entregar el puntaje —no de todos los solicitantes, y no prueban que el número haya pesado en la decisión de admisión. El 550 no es un mínimo, y el 710 tampoco es garantía de nada.

Sobre transferencias: en el otoño más reciente, 13 estudiantes de pregrado entraron a Hollins por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un conteo de personas, no una proporción, y entre las 942 escuelas comparables de este censo, ese número deja a Hollins en la mitad de abajo —lo cual está ligado, en buena parte, al tamaño chico de la escuela. La tasa de salida de transferencia —cuántos de los que entraron en 2017 se fueron a otro lado dentro del plazo normal— no viene reportada este año. Eso no demuestra que nadie se transfiera desde aquí; sólo que ese dato específico está en blanco.

El precio de lista, y lo que en verdad se paga

En Hollins University, entre 28 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $16,579. Entre 29 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $24,291; entre 41 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $26,329. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (28 estudiantes) y el de la banda de más (41 estudiantes) es de $9,750. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $23,444.

$16,579 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

Becas, Pell y préstamos: el mapa completo del dinero

En Hollins University, prácticamente el 100 por ciento de los estudiantes que buscan título recibieron algún tipo de beca o subvención. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $35,258 en el año. Es dinero de verdad, pero no es un precio: adentro de ese promedio cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos. Lo que decide no es el tamaño del descuento, sino el número que queda después: lo que tu familia tendría que poner de su bolsa.

La beca Pell —ayuda federal para familias de bajos ingresos— le llegó a 33 de cada 100 estudiantes que buscan título.

Sobre préstamos: 59 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año escolar reportado. De los que pidieron, cada uno se llevó $6,565 en promedio ese año. Comparado con las 942 escuelas privadas selectivas de este censo, esa proporción de estudiantes con préstamo es de las comunes, a media tabla.

Aquí va una verdad dura que conviene no maquillar: financiar con deuda es lo normal en esta escuela. Si tu hija pide un monto parecido cada año durante los cuatro años del plan, la suma —sin contar intereses— anda por los $26,260. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final del camino. Y una aclaración importante: ese promedio es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los padres, ni deuda con bancos privados, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse; eso requeriría sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

Finalmente, Hollins reporta dos mecanismos formales para pagar: un plan de colegiatura prepagada y un plan de pago en plazos. Si el flujo de efectivo de tu familia es más parejo mes a mes que en un solo golpe al semestre, vale la pena preguntar por esas dos opciones directamente.

Vida en el campus, deporte, y lo que la escuela dice ofrecer

Hollins sí tiene vivienda propia. La institución respondió que no exige a todos sus estudiantes de tiempo completo y primer ingreso vivir ahí —lo cual niega una obligación universal, pero no descarta que algún programa o año sí lo requiera—. También ofrece planes de comida, con un número fijo de comidas por semana en el plan más grande. IPEDS reporta una capacidad máxima de vivienda de 695 estudiantes, dentro o fuera del campus.

Que haya cuarto no garantiza una cama disponible el año que tu hija llegue. Pide por escrito la tarifa actual, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: en su reporte más reciente, Hollins no marcó ninguna oportunidad de ROTC, ni la casilla general ni ninguna de las tres ramas. De las instituciones de cuatro años de esta guía, 926 de 1,786 sí la marcaron; Hollins no quedó entre ellas. Eso no prueba que no exista ninguna vía cercana o convenio no reportado en este campo. Si esa beca importa para tu familia, pregúntala directo en admisiones antes de darla por perdida.

Deporte: Hollins sí compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA —específicamente reporta membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista—. Este dato no identifica en qué división compite cada disciplina, ni si ofrece beca atlética. Si esto importa, escribe directamente al entrenador del deporte específico y pide la respuesta por escrito.

Modalidad a distancia: Hollins ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, e incluso reporta tener al menos un programa completo que puede terminarse así. Pero en el conteo de otoño más reciente, 0 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban toda su carga a distancia: todos tomaban al menos una clase presencial. Si la modalidad en línea es parte del plan, confirma por escrito el nivel y la carrera exacta donde aplica.

Biblioteca: opera con personal contratado, gasto anual por arriba del umbral de $100,000 que registra el gobierno, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que tenga las bases de datos específicas para la carrera de tu hija; eso se pregunta por nombre de programa.

Servicios y apoyos reportados: orientación académica y profesional combinada, servicios de colocación para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estén reportados no dice qué tan accesibles, efectivos o completos son en la práctica. Eso se confirma hablando con la oficina correspondiente.

Quién se queda, quién se gradúa

Llegamos a la parte que más importa para medir el compromiso de una escuela con sus propios estudiantes una vez que entraron.

Retención al primer año. De la cohorte de estudiantes que entraron por primera vez, tiempo completo y en búsqueda de licenciatura en el otoño de 2022 —210 personas—, 156 seguían inscritas o ya se habían titulado un año después: 74 de cada 100. Comparado con las 930 escuelas privadas selectivas de este censo, Hollins queda un poco por debajo de la mitad del grupo. Del otro lado, 54 personas no aparecen en ese resultado oficial, y el dato no explica su destino: no volver no es lo mismo que abandonar, porque quien se transfirió y sigue estudiando en otro lado cuenta igual que quien dejó los estudios por completo.

Graduación. IPEDS siguió a 155 estudiantes que entraron a licenciatura en Hollins en 2017, de tiempo completo y por primera vez.

Tabla de datos del artículo
PlazoTitulados en Hollins
4 años61 de cada 100
6 años68 de cada 100

La brecha entre los dos plazos es chica: apenas 7 puntos. Comparado con las 920 escuelas privadas selectivas de este censo, la mitad del grupo o más reportó una proporción igual o menor de titulados a seis años, así que Hollins queda por encima de esa mediana. Esta cuenta sigue sólo a quienes entraron por primera vez y de tiempo completo buscando licenciatura; no incluye transferidos ni estudiantes de medio tiempo. Los datos disponibles no permiten reconstruir de forma completa qué pasó con el resto: un renglón ausente no equivale a cero, y no autoriza a decir que se transfirieron, que siguieron pausados o que abandonaron.

A ocho años, con más detalle por ingreso. De una cohorte de 246 estudiantes de pregrado que entraron a Hollins entre julio de 2015 y junio de 2016, 61 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela al corte de agosto de 2023. Sólo 1 de cada 100 aparecía todavía sin título y sin haberse matriculado en otra institución —aunque esta cifra tiene una ambigüedad de definición en el reporte federal, así que no se puede leer como un conteo exacto de quién seguía inscrito ese día exacto—.

Aquí aparece una diferencia que vale la pena mirar de frente: entre los estudiantes que recibieron beca Pell, 54 de cada 100 tenían título o certificado a los ocho años, 13 puntos por debajo del grupo que no recibió Pell. Comparado con las 935 escuelas privadas selectivas de este censo, Hollins queda por debajo de la mitad del grupo en este indicador de ocho años.

Que tu familia califique hoy para Pell no determina el resultado de tu hija. Pero si aplica, es una pregunta justa y directa para hacerle a la escuela: ¿qué apoyo concreto existe para estudiantes con beca Pell? ¿Hay consejero asignado, ayuda de emergencia, renovación automática de la beca interna cada año? Pide esa respuesta por escrito.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo decidir

Ninguno de estos números decide por ti. A la universidad le toca admitir, negar y ofrecer ayuda —y ya viste cómo lo hace. A tu hija le toca escribir su ensayo, elegir su carrera, decidir si esta comunidad le hace sentido y hacer su parte una vez adentro. A ti te toca otra cosa: entender el dinero real de la familia, pedir la carta de ayuda antes de decidir, verificar por escrito lo que este reporte deja en preguntas —equivalencias de AP, vivienda garantizada, apoyos para Pell, becas atléticas o de ROTC— y acompañar la decisión sin cargarla tú solo ni dejar que tu hija la cargue sola.

Ahora ya conoces profundamente una de las piezas que necesitas para decidir. Júntala con lo que tu hija quiere estudiar, con lo que ya ha construido en la prepa, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, y no de un solo número, nace un plan.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por Hollins University al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, con comparaciones frente a un censo de 3,012 instituciones y sus subgrupos de escuelas privadas selectivas de cuatro años. Best College Aid no representa a Hollins University ni a ninguna agencia de gobierno; este artículo organiza y explica datos públicos, no sustituye la carta de admisión ni de ayuda financiera que la escuela envíe directamente a tu familia.

¿Quieres entender qué significa esto para tu hijo?

En nuestra presentación gratuita te enseñamos, paso a paso, a armar la lista de universidades de tu hijo y a entender la ayuda financiera.

Regístrate gratis