Guía universitaria

Indiana State University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Indiana State University: lo que dicen los números cuando los sabes leer

Indiana State University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
91.5 %

12,445 admitidos de 13,601 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$9,992 / $21,734

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$7,702/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
41 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

prioritaria: 1 de junio · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
69 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$25

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
7 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, en algún punto de este camino, en que un padre o una madre se sienta frente a la computadora con el nombre de una universidad que su hijo mencionó y no sabe por dónde empezar. Terre Haute, Indiana. Nunca la habían escuchado. ¿Es buena? ¿Es cara? ¿Va a estar bien ahí?

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,384 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Esa pregunta no tiene una sola respuesta, pero sí tiene datos reales detrás. Vamos a recorrerlos juntos, con calma, para que cuando termines este artículo entiendas qué clase de universidad es Indiana State University: qué ofrece, cuánto cuesta de verdad, a quién admite, quién se queda y quién no, y qué preguntas te tocan a ti hacer antes de que tu hijo tome una decisión.

Qué tipo de escuela es y dónde está parada

Indiana State University es una universidad pública de cuatro años. El sistema federal que clasifica a las instituciones de este país —Carnegie— la coloca entre las universidades de doctorado y de carreras profesionales, y dentro de su familia más amplia de instituciones doctorales. Eso no significa que tu hijo vaya a ver mucha investigación en su primer año; esa familia agrupa categorías muy distintas entre sí. Lo que sí dice IPEDS, el sistema de datos del Departamento de Educación, es que el doctorado es el nivel más alto que la institución reporta ofrecer, y que la escuela otorga sobre todo licenciaturas y grados superiores.

Carnegie también la describe, con datos de 2019-20, como una escuela de cuatro años, tamaño mediano, principalmente residencial: entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda de la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo. Y la coloca en su categoría "incluyente" de admisión, una etiqueta que junta a dos tipos de escuela: las que no reportaron puntajes de admisión y las que reportaron puntajes que indicaron acceso amplio. La etiqueta sola no te dice cuál de las dos es Indiana State — para eso hay datos más específicos que vas a ver más adelante. Y si en algún momento te topas con una lista vieja, ten cuidado: la categoría que tenía en 2015 no es la que tiene hoy.

Físicamente, la universidad está en Terre Haute, Indiana, condado de Vigo, dentro de su área metropolitana. Eso no te dice si el campus está en pleno centro ni cómo se llega desde donde tú vives. Si tu hijo piensa vivir en casa mientras estudia, hazte un favor: maneja la ruta un día entre semana, a la hora en que tendría clase. El tiempo que marca el mapa casi nunca es el tiempo real.

Una nota que vale la pena aclarar de una vez: Indiana State University no tiene ninguna de tres designaciones especiales que sí tienen otras 138 universidades de este país —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant. Eso no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y hablando con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño de la comunidad y quién la compone

Indiana State tenía, en el conteo oficial más reciente, 8,304 estudiantes inscritos: 6,668 en pregrado y 1,636 en posgrado. No es una escuela chica ni una escuela enorme — está justo a media tabla comparada con otras públicas selectivas parecidas. Es, sobre todo, una escuela de carrera de licenciatura.

Dentro del pregrado hay más mujeres que hombres: de cada 100 estudiantes, 56 son mujeres. Y hay una mezcla de edades — 19 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años, así que no es un campus donde todos acaban de salir de la prepa.

Aquí viene un número que vale la pena decir con claridad, sin adornarlo: de los estudiantes de pregrado en el otoño de 2023, 7 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con otras 519 públicas selectivas del país, queda por debajo de la mitad de ese grupo. Eso no saca a la escuela de tu lista, ni la mete. Un número no vuelve mala ni buena a una universidad; cuenta quién está matriculado y nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, la tarea es preguntar en la visita qué grupos estudiantiles latinos existen, si hay centro cultural, si hay alguien en las oficinas que hable español — y hablar con un estudiante que ya esté ahí antes de decidir. Recuerda también que ese 7 de cada 100 es de la escuela completa; la carrera específica de tu hijo puede verse muy distinta.

Ser grande no significa más opciones, y ser chica no significa más atención para tu hijo. Lo que de verdad importa se pregunta por carrera, no por la escuela entera.

Cómo funciona el año académico y qué tan ancha es la oferta

El calendario es de semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. La universidad declaró que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" — estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, certificaciones previas, y experiencia militar o profesional. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de dual enrollment, y acepta crédito por entrenamiento militar.

Ojo con algo importante: que la escuela declare que acepta AP no significa que le den crédito por cualquier examen. No sabemos, con este dato, cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerlo confirmado.

En cuanto a la oferta académica: entre julio de 2022 y junio de 2023, Indiana State entregó 1,567 títulos de licenciatura, repartidos en 27 familias de carreras distintas. La familia que más tituló fue negocios y administración, con 21 de cada 100 títulos del año — ninguna otra le pasó por encima, pero tampoco se llevó la mayoría. Comparada con otras 514 públicas selectivas, queda en el cuarto con más familias de carreras presentes en su oferta. Es una oferta ancha, sin una sola área que se lo trague todo. Pero ojo: 27 familias con presencia en el reporte no son 27 carreras exactas, y algunas filas pueden tener cero títulos ese año. Verifica el programa preciso que le interesa a tu hijo, con su nombre exacto.

Sobre el tamaño de las clases: Indiana State reporta 17 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. Es una cifra de en medio, ni de las más bajas ni de las más altas entre escuelas parecidas. Y algo que hay que decir con toda claridad: ese número no te dice el tamaño real de un salón. Es una razón institucional, no una medida de las clases de primer año.

La universidad también reporta caminos estructurados como estudio en el extranjero, educación de desarrollo con crédito, y preparación para certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación docente inicial.

Entrar no es difícil — pero entrar no es lo único que importa

Aquí hay un dato que probablemente cambia lo que imaginabas: Indiana State no tiene admisión abierta. Revisa piezas concretas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, haber llevado el plan de materias que la universidad pide, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. El ensayo personal, las cartas de recomendación y una muestra de trabajo (portafolio o examen de competencias) no son obligatorios, pero sí los toma en cuenta si se los envías. La tarifa de solicitud publicada es de $25.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos, o hizo la prepa en español, pregunta desde ahora si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exenta. Es de esas cosas que se descubren tarde si no se preguntan a tiempo.

Ahora, el número que de verdad importa entender: en el ciclo 2023, Indiana State recibió 13,601 solicitudes y ofreció lugar a 12,445. Son 92 de cada 100. Es una universidad muy accesible — de las que sí aceptan, comparada con el resto de públicas selectivas del país, queda del lado alto en aceptación. Aun así, 1,156 solicitantes se quedaron sin oferta. Meter la solicitud completa y a tiempo sigue importando.

Pero aquí viene la parte que la mayoría de las familias no ve venir: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 13 terminaron inscribiéndose. Dicho de otra forma, de cada 8 muchachos que reciben el sí de esta escuela, más o menos uno acaba matriculándose ahí. Los otros siete ya tenían lugar y no lo tomaron. Y quiero ser claro en algo: eso no es una mancha para la escuela. El registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió. Lo que sí te dice es esto: recibir la carta de aceptación no es lo mismo que decidir ir. Lo que otros hicieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu carta con el precio neto — lo que de verdad va a costar el año — antes de decidir si esta escuela se queda en tu lista.

Un dato más que puede aliviarte si tu hijo no es fuerte en exámenes estandarizados: Indiana State no considera el SAT ni el ACT en su decisión de admisión, aunque se los envíen. Eso no cubre becas ni colocación en cursos — eso pregúntalo por separado.

Y si tu hijo viene de otra universidad: en el otoño de 2023, entraron 510 estudiantes de pregrado por transferencia. Es un conteo de gente real, no un porcentaje, y va de la mano del tamaño de la escuela. Cuántos créditos les reconocen es otra conversación completamente aparte, y esa se tiene directamente con la universidad.

El precio de lista, y por qué no es la factura real

En Indiana State University, entre 308 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $7,702. Entre 157 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $11,400; entre 168 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $19,574. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (308 estudiantes) y el de la banda de más (168 estudiantes) es de $11,872. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $13,321.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $7,702 en el año académico 2022-23.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Cómo se paga: becas, Pell y préstamos

En Indiana State, 73 de cada 100 estudiantes que buscan título reciben algún tipo de ayuda que no se devuelve — beca o subvención. Entre quienes sí la reciben, el promedio anual fue de $10,147. Y de cada 100 estudiantes, 39 reciben Pell, la ayuda federal para familias de ingreso bajo demostrado.

Ojo con algo que confunde a muchas familias: el porcentaje que recibe ayuda y el promedio de cuánto reciben no se multiplican entre sí — son dos cuentas distintas, con distinto denominador. Cuando llegue tu carta de ayuda financiera, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna y eso confunde más de lo que ayuda.

Sobre préstamos: en el año escolar 2022-23, 51 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal, y el promedio entre quienes pidieron fue de $6,385 ese año. Comparado con otras públicas selectivas, esta proporción de estudiantes con préstamo queda del lado alto. Aquí, financiar con deuda es lo común. Si tu hijo pidiera algo parecido cada año durante los cuatro años del plan, la suma andaría cerca de $25,540 sin contar intereses — y ese es un número que se decide antes de la primera firma, no al final.

Una aclaración honesta: ese promedio es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos PLUS que a veces piden los papás, ni deuda con banco, ni tarjeta de crédito. Y no es la deuda total con la que alguien sale al graduarse — para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte. Lo que tu hijo tendría que pedir en realidad sale de su propia carta de ayuda financiera, no de este promedio nacional. Espera esa carta antes de descartar la escuela o comprometerte con ella.

La universidad también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como opción para administrar el costo.

Vivir ahí: campus, modalidad y apoyos

Indiana State tiene vivienda propia, con capacidad para 3,743 estudiantes dentro o fuera del campus. No es obligatorio vivir ahí para todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso — pero eso no dice si algún programa específico sí lo exige. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana cambia según el plan que elijan. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible; pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar cuarto, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Si a tu hijo le interesa ROTC, la universidad reporta dos ramas: Army y Air Force. Navy no aparece marcada. Que esté marcado no significa que el programa se curse en este campus específico — pregunta eso por nombre antes de armar el plan alrededor de esa opción.

En deportes, Indiana State compite en la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Eso no te dice si hay lugar en el equipo, en qué división compite cada disciplina, ni si da beca atlética — eso se pregunta directamente al entrenador, por escrito.

Sobre educación a distancia: la universidad la ofrece en pregrado y posgrado. De cada 100 estudiantes de pregrado, 23 llevan toda su carga en línea, y 77 toman al menos una clase presencial. También reporta al menos un programa completo que puede terminarse totalmente a distancia — pero confirma el nivel y la carrera exacta antes de asumir que aplica a lo que tu hijo quiere estudiar.

La biblioteca tiene personal contratado, gasto anual por encima del umbral de $100,000 que registra el gobierno, materiales físicos y digitales, y préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que haya bases de datos específicas para la carrera de tu hijo — eso se pregunta por nombre de carrera.

Y en apoyos generales, la universidad reporta: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, servicios de colocación al terminar el programa, cuidado infantil en el campus, participación en Yellow Ribbon para veteranos, punto de contacto para veteranos y militares, organización estudiantil de veteranos, y una página dedicada a servicios para personas con discapacidad.

Quién se queda y quién se gradúa

Esta es, quizás, la parte más importante de todo el artículo — y la que más merece leerse sin prisa.

De la cohorte que entró en el otoño de 2022, de tiempo completo y buscando licenciatura, 69 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Es tres de cada cuatro, aproximadamente. Comparado con otras públicas selectivas, esta proporción queda en la parte de abajo. El dato no separa cuántos siguen inscritos de cuántos ya se graduaron, ni explica qué pasó con el resto. No aparecer retenido no significa que alguien se haya rendido — pudo haberse transferido, pausado, o simplemente cambiado de camino. El dato publica el resultado, no las razones.

Ahora la graduación: de los 2,671 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y primer ingreso, 1,097 tenían título de esta escuela seis años después. Son 41 de cada 100. En cuatro años, la cifra baja a 30 de cada 100. Comparada con otras 518 públicas selectivas, Indiana State queda en el cuarto de abajo del grupo.

Dicho sin adornos: a los seis años, 41 de cada 100 de esa generación se graduaron de aquí, y 59 no. Es casi mitad y mitad. El dato no dice por qué cada quien se fue o se quedó — pero sí es una pregunta legítima que hacerle a la universidad: qué apoyos concretos existen y cuánto tarda en promedio terminar la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Mirando un horizonte más largo — ocho años, siguiendo a una cohorte que entró en 2015-16, incluyendo tiempo completo y parcial — 45 de cada 100 tenían título o certificado de esta institución al corte de agosto de 2023. Dentro de ese grupo, los estudiantes que recibieron beca Pell se graduaron en una proporción notablemente menor: 37 de cada 100, dieciséis puntos por debajo de quienes no recibieron Pell. Es una diferencia que vale la pena nombrar de frente, sin suavizarla: los estudiantes de bajos ingresos, en esta cohorte histórica, tuvieron un camino más difícil para llegar al título. Eso no determina lo que le va a pasar a tu hijo si hoy califica para Pell — pero sí es una razón concreta para preguntar en la escuela qué existe específicamente para esos estudiantes: consejero asignado, ayuda de emergencia, si la beca interna se renueva cada año. Y pide que te lo contesten por escrito.

Lo que tú puedes hacer con todo esto

Ya conoces, con bastante profundidad, una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que Indiana State University realmente es y ofrece. Sabes que es accesible para entrar, que la brecha entre lo que se anuncia y lo que se paga puede ser enorme dependiendo del ingreso de tu familia, que la deuda estudiantil es algo común ahí, y que la mitad de quienes entran no termina graduándose de esa misma escuela en seis años.

Ninguno de esos números decide nada por sí solo. Y ninguno te dice qué va a pasar con tu hijo en particular.

Las otras dos piezas del plan no están en este artículo, y no pueden estarlo: lo que tu hijo realmente quiere estudiar y lo que ya ha construido para llegar ahí, y lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Esas dos las conoces tú, no un archivo federal.

Si tu hijo apenas está armando su lista de universidades, esta es una buena para poner al lado de otras y comparar precio neto real, no precio de lista. Si ya la tiene en la mira, pide la evaluación de créditos AP por escrito, pregunta por la carrera exacta que le interesa, y no tomes ninguna decisión de dinero hasta tener la carta de ayuda financiera en la mano. Y si vives fuera de Indiana, recuerda que la diferencia de precio entre residente y no residente aquí es de casi $12,000 al año — pregunta primero qué te clasifica antes de comparar cifras.

Ahora ya conoces esta pieza a fondo. Júntala con las otras dos, y de ahí nace un plan de verdad.

La información de este artículo proviene de IPEDS y del Departamento de Educación de Estados Unidos, con datos correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Indiana State University ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo no sustituye la verificación directa con la oficina de admisiones y ayuda financiera de la institución.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.