Guía universitaria

Jackson State University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Jackson State University: lo que dicen los números y lo que significan para tu familia

Jackson State University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
91 %

12,873 admitidos de 14,141 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$9,090 / $10,110

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$19,018/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
32 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
440–550

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (12 % envió el SAT)

SAT matemáticas
410–530

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
18

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
68 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$25

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
0 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se entienden en una frase y otras que necesitan que te sientes con los números un rato antes de que empiecen a hablarte. Jackson State University es de las segundas. Acepta a la gran mayoría de quienes le tocan la puerta, pero pocos de los que reciben el sí terminan inscribiéndose. Cobra un precio de lista alto comparado con escuelas parecidas, pero también reparte beca y Pell a la mayoría de sus estudiantes. Gradúa a menos de la mitad en el plazo largo, pero tiene una identidad —la de ser una históricamente afroamericana, HBCU— que no vas a encontrar explicada en ninguna tabla de admisión.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,319 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Nada de esto se resuelve solo. Se resuelve cuando tú, que llevas el volante en esta parte del camino, entiendes cada pieza por lo que es, sin que una cifra le preste dramatismo a otra que no tiene nada que ver. Vamos a caminarlas juntos.

Quién es esta universidad

Jackson State University está en Jackson, Misisipi, dentro del condado de Hinds, en el área metropolitana de esa ciudad. Eso te dice dónde está, no cómo se llega desde tu casa: si tu hijo piensa vivir contigo y manejar todos los días, haz la ruta tú mismo un día entre semana a la hora exacta de sus clases. El mapa casi nunca coincide con el tiempo real.

Es una universidad pública de cuatro años, y el sistema federal de datos —IPEDS— la registra con doctorado como el nivel más alto que reporta ofrecer. Eso es un dato institucional, no una promesa sobre la carrera específica de tu hijo: si a él le interesa una ruta que conecte licenciatura con posgrado, esa conexión programa por programa hay que verificarla directamente con el departamento.

La clasificación Carnegie, que ordena a las universidades del país por lo que hacen, la coloca entre las de doctorado con actividad de investigación alta, y en sus datos de 2019-20 la describe como una escuela mediana y muy residencial: en ese momento, al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución. Ojo con algo importante: vivir en el campus no es lo mismo que pagar la colegiatura. El cuarto y la comida se cobran aparte, y lo vas a ver en los números de costo más adelante. Carnegie también la ubica, en su perfil más reciente, entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de estudiar en otro lado, pide por escrito qué materias le van a contar y cuáles no. La etiqueta de "mucha transferencia" no te dice ese detalle.

Y hay algo que define su identidad de fondo: en el archivo oficial del gobierno, Jackson State aparece marcada como Historically Black College or University (HBCU). De las 3,012 instituciones en esta base de datos, sólo 76 tienen esa marca. Es información sobre de dónde viene la escuela y con qué misión nació, no un veredicto sobre si es mejor o peor, ni sobre cuánto apoyo real va a recibir tu hijo ahí dentro. Eso último se pregunta con nombres propios: qué centro estudiantil existe, qué beca aplica, quién contesta el teléfono en abril.

El tamaño de la comunidad y quién la forma

En el conteo oficial de otoño, Jackson State tenía 6,564 estudiantes inscritos: 4,769 de pregrado y 1,795 de posgrado. No es una escuela chiquita ni gigante; cae justo en la banda media entre escuelas parecidas. Pero si tu hijo va entrando a la licenciatura, el número que le importa de verdad es 4,769, no el total. El total se infla con el posgrado.

Dentro del pregrado hay más mujeres que hombres: 64 de cada 100 estudiantes son mujeres. Y 19 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años, así que no es un campus exclusivamente de dieciochoañeros recién salidos de la prepa.

Aquí viene un dato que vale la pena decir con toda claridad porque puede importarte directamente: el porcentaje de estudiantes de pregrado reportado como hispano o latino redondea a cero. IPEDS publica esta cifra en números enteros, así que un cero redondeado no significa que no haya nadie —significa casi nadie. Comparada con 519 escuelas públicas selectivas parecidas que reportan este dato, Jackson State está entre las más bajas: nueve de cada diez de esas escuelas reportan una proporción mayor. Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena por sí solo. Es un dato de quién está matriculado, nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, vale la pena preguntar qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen, y hablar con algún estudiante latino que ya esté ahí antes de decidir. El número es de la escuela entera; su experiencia en su carrera puede ser distinta.

Sobre residencia: con la cifra redondeada, sólo 30 de cada 100 estudiantes de primer ingreso tenían residencia permanente reportada en Misisipi. El resto viene de fuera del estado o del país, o su residencia no está clara en el reporte. Es una comunidad con mucha gente llegada de otros lados.

Cómo funciona académicamente

El calendario es de semestres: dos periodos de unas 15 semanas. La universidad acepta crédito por exámenes AP y por entrenamiento militar, pero no marcó aceptar crédito por experiencia de vida. Que digan que aceptan AP no significa que te den crédito por cualquier examen: no se sabe cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos aplican a la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

También ofrece dual enrollment formal, es decir, estudiantes de high school que ya toman cursos universitarios con crédito.

En cuanto a la oferta de licenciaturas: en el último año reportado, Jackson State entregó 839 títulos repartidos en 20 familias de programas académicos. Ninguna familia se lleva una porción grande —la más numerosa fue educación y magisterio, y aun así representó apenas 13 de cada 100 títulos del año. Es una oferta ancha y repartida, no concentrada en dos o tres carreras estrella. Eso sí, 20 familias con actividad no equivale a 20 carreras puntuales: cada familia agrupa varios programas. Verifica el nombre exacto del programa que le interesa a tu hijo.

La razón de estudiantes por personal de instrucción es de 15 a 1. Comparada con escuelas parecidas, cae por debajo de la mediana, en un punto medio, ni de los más bajos ni de los más altos. Este número solo no te dice el tamaño real de las clases de primer año; IPEDS no lo reporta así.

Además, la universidad reporta caminos estructurados como estudio en el extranjero, un programa completo cursable sólo de noche o fines de semana, y rutas de preparación para certificación docente, incluida la aprobación estatal para certificación inicial.

Entrar: qué tan selectiva es y qué tan probable es que tu hijo se quede

Aquí hay tres preguntas distintas que muchas familias mezclan sin querer, y vale la pena separarlas desde el principio: ¿qué tan fácil es que admitan a tu hijo?, ¿qué tan probable es que, admitido, decida inscribirse?, y ¿cuánto va a costar? Son tres números diferentes, de fuentes diferentes, y ninguno predice al otro.

Sobre admisión: Jackson State no tiene admisión abierta —revisa piezas específicas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, haber llevado el plan de materias requerido, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde ahora si le toca ese examen y qué lo exenta —es de las cosas que se descubren tarde. La tarifa de solicitud de pregrado es de $25.

De cada 100 que solicitaron en el ciclo 2023, 91 recibieron oferta de lugar. Es una de las escuelas más accesibles entre sus pares selectivos: siete de cada diez escuelas parecidas aceptan a un porcentaje igual o menor. Aun así, 1,268 de los 14,141 solicitantes no recibieron oferta. Que entrar sea probable no vuelve fácil lo que sigue: ese porcentaje no dice nada sobre costo, sobre cuántos se gradúan, ni si la carrera específica que quiere tu hijo tiene su propio filtro interno. Esas preguntas se hacen aparte.

Sobre matriculación después de la admisión, aquí viene un contraste fuerte: de cada 100 admitidos, sólo 8 se inscribieron. Dicho de otra forma, de cada 13 que recibieron el sí, más o menos uno terminó tomando su lugar. No lo leas como mancha en la escuela —el registro no explica por qué cada quien decidió lo que decidió, y probablemente muchos ya tenían lugar en otro lado. Lo que sí te dice algo directo: lo que otros decidieron no predice qué te van a ofrecer a ustedes. Espera tu propia carta de ayuda financiera con el precio neto real antes de decidir si esta escuela se queda en tu lista.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT son opcionales. Si se envían se consideran; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los inscritos que sí entregaron SAT (sólo 12 de cada 100), la mitad de en medio sacó entre 440 y 550 en lectura y escritura, y entre 410 y 530 en matemáticas. Ese rango describe a quienes ya estaban inscritos y decidieron mandar puntaje, no a todos los solicitantes; no es mínimo ni garantía.

Sobre transferencias, en el otoño de 2023, 433 estudiantes de pregrado entraron por primera vez a Jackson State después de haber estudiado en otra universidad. Es un conteo de personas en la mitad baja frente a escuelas parecidas de tamaño similar. Cuántos créditos les reconocieron es otra pregunta que se hace directamente en la escuela; el archivo no reporta una tasa de salida de transferencia para esta institución, y eso no significa que nadie se transfiera fuera.

Lo que de verdad cuesta, y lo que probablemente pague tu familia

En Jackson State University, entre 152 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $19,018. Entre 42 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $22,679; entre 14 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $23,333. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (152 estudiantes) y el de la banda de más (14 estudiantes) hay $4,315 de diferencia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $19,892.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Cómo se paga: beca, Pell y préstamos

De cada 100 estudiantes que buscan título en Jackson State, 84 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Es una proporción alta comparada con escuelas parecidas —está en el cuarto donde la beca alcanza a más gente. Entre quienes la recibieron, el promedio anual fue de $8,036.

Pell —la ayuda federal para familias de bajos ingresos— llegó a 69 de cada 100 estudiantes. Pedir esta ayuda aquí no es cosa rara ni de unos cuantos: la recibe la mayoría. Pregunta sin pena qué papeles piden y para cuándo los quieren.

Pero también hay que ver el otro lado de la moneda. 78 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo estudiantil federal, y los que pidieron cargaron en promedio $9,068 en un solo año escolar. Si tu hijo pide algo similar cada año durante los cuatro años de la carrera, la suma acumulada ronda los $36,272, sin contar intereses —y esa cifra se decide antes de la primera firma, no al final. Comparado con escuelas parecidas, Jackson State está entre las que más estudiantes con préstamo federal tienen.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso sale de su propia carta de ayuda y de la diferencia entre el precio neto y lo que la familia puede pagar. Si aparece deuda en la oferta, pide el estimado de pago mensual antes de aceptarla. Y recuerda: ese promedio de $9,068 es de un año, sólo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye préstamos PLUS de los padres, deuda con banco, ni la suma total con la que se sale al graduarse. Ese número no está en este reporte, y hay que armarlo tú, año por año.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, si prefieren dividir el costo a lo largo del año en lugar de pagarlo de golpe.

Vida en el campus, deporte, distancia y apoyos

Jackson State tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 2,149 estudiantes, y ningún grupo de primer ingreso está obligado a vivir ahí de manera universal. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo específicamente: pide por escrito la tarifa, la fecha límite de solicitud, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas por semana en su opción más grande.

Hay ROTC disponible en dos ramas: Army y Air Force (no Navy). Que esté marcado en el reporte no significa que se curse necesariamente en este campus ni que haya cupo garantizado —pregúntalo por nombre antes de construir un plan alrededor de esto.

En deporte, Jackson State compite en la NCAA, con membresía reportada en fútbol americano, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. La membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa jugar, hay que escribirle directamente al entrenador de esa disciplina y preguntar por cupo, división y si hay beca atlética.

Sobre educación a distancia: 27 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases en línea, una proporción alta comparada con escuelas similares. Esto describe al pregrado en conjunto, no la carrera específica de tu hijo —una carrera puede estar casi toda en línea y la de al lado casi toda presencial.

La biblioteca tiene personal contratado, material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas, con gasto anual por encima del umbral de $100,000 que registra el gobierno. Pasar ese umbral no garantiza que existan las bases de datos específicas que necesita la carrera de tu hijo —eso se pregunta por nombre de programa.

Entre los servicios reportados están orientación académica y profesional combinada, bolsa de trabajo para estudiantes actuales y para egresados, cuidado infantil en el campus, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, organización estudiantil de veteranos, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice cuánto acceso real, calidad o efectividad tienen para tu hijo en particular. Eso se confirma con nombres y personas concretas.

Lo más difícil de decir con claridad: quién se queda y quién termina

Aquí está el número que más pesa, y hay que decirlo sin suavizarlo y sin dramatizarlo.

De la cohorte que entró de tiempo completo en el otoño de 2022, 68 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención —es decir, seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Es un número por debajo de lo que reportan la mayoría de escuelas parecidas: siete de cada diez o más de esas escuelas retienen una proporción mayor. Entre estudiantes de tiempo parcial, la retención fue mucho más baja, 28 de cada 100 —pero son grupos distintos, con vidas distintas; no se pueden comparar como si midieran lo mismo.

Sobre graduación: de 932 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017 de tiempo completo y sin universidad previa, 300 se habían titulado seis años después. Son 32 de cada 100. En el plazo de cuatro años, la cifra baja a 19 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, Jackson State queda entre las más bajas de su grupo en graduación a seis años. Los datos disponibles no permiten reconstruir completamente qué pasó con el resto de esa cohorte —no aparecer titulado aquí no significa abandono; puede significar transferencia, pausa o continuidad en otro lado que este reporte no capta.

Y hay un tercer corte, más largo todavía: siguiendo a una cohorte completa de 3,695 estudiantes que entraron entre 2015 y 2016 —de tiempo completo y parcial, primer ingreso y con experiencia previa— 38 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela ocho años después. Entre quienes recibieron Pell, la cifra sube a 42 de cada 100, nueve puntos arriba de quienes no lo recibieron.

Estos tres números son de la escuela entera, no de ninguna carrera en particular. IPEDS no reporta graduación programa por programa. Si tu hijo va por una carrera específica, ese dato hay que pedirlo directamente en el departamento. Y con una cifra así sobre la mesa, vale la pena preguntar con toda calma qué pasó con esa cohorte, qué apoyo concreto existe para sostener a un estudiante hasta el final, y llevar más de una universidad en la lista final.

Lo que te toca a ti, lo que le toca a tu hijo, y lo que le toca a la escuela

A Jackson State le toca admitir, cobrar, ofrecer ayuda y reportar estos números al gobierno. Ya lo hizo, y ahora tú los conoces con más profundidad que la mayoría de quienes van a solicitar ahí.

A tu hijo le toca estudiar, decidir su carrera, escribir su ensayo, mandar o no mandar su SAT, y construir su propia relación con este lugar si termina eligiéndolo.

A ti te toca otra cosa: entender el dinero real detrás del precio de lista, pedir la carta de ayuda antes de descartar o enamorarte de una escuela, verificar por escrito lo que el reporte deja en ambigüedad —créditos AP, requisito de inglés, vivienda garantizada, ROTC, beca atlética— y sostener la conversación con tu hijo sin cargarle solo el peso de decidir entre números que apenas está aprendiendo a leer.

Ahora ya conoces con profundidad una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que esta universidad realmente es y ofrece. Te falta juntarla con lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, no de una sola cifra, nace el plan.

Nota sobre las fuentes: la información de este artículo proviene de datos reportados por Jackson State University al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente del ciclo 2023 y del año escolar 2022-23 a 2023-24, según el indicador. Best College Aid no representa a Jackson State University ni a ninguna agencia del gobierno; este artículo organiza información pública para ayudar a las familias a entenderla.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.