Guía universitaria

Lawrence University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Lawrence University: lo que dicen los números antes de que tu hijo suba al carro

Lawrence University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
63 %

2,199 admitidos de 3,489 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$55,461

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$12,025/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
76 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · decisión temprana: 1 de noviembre · prioritaria: 1 de diciembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
600–720

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (25 % envió el SAT)

SAT matemáticas
600–710

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
30

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
87 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
11 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento en el que la mesa de la cocina se llena de folletos, pestañas abiertas y un nombre nuevo: Lawrence University. Tu hijo lo menciona de pasada, o llegó en un correo, o alguien en la escuela lo sugirió. Y tú, que quieres ayudarlo bien, te enfrentas a la pregunta de siempre: ¿qué es esto, realmente?

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,309 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

No te voy a vender esta universidad ni te la voy a tachar de la lista. Te voy a enseñar lo que el gobierno federal reporta sobre ella —admisión, costo, ayuda, resultados— y te voy a explicar qué significa cada número para una familia como la tuya. Al final, la decisión sigue siendo de ustedes. Pero vas a llegar a ella sabiendo más de lo que sabías al empezar.

Qué tipo de escuela es Lawrence University

Empecemos por lo básico, porque no todas las universidades juegan el mismo juego. Lawrence University es un colegio privado, sin fines de lucro, de cuatro años, centrado en artes y ciencias. El sistema que clasifica a las universidades de este país la coloca en su grupo de admisión más selectiva y la describe como muy residencial: al menos la mitad de sus estudiantes de licenciatura vive en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y ocho de cada diez estudian tiempo completo.

Está en Appleton, Wisconsin, dentro del condado de Outagamie, en un área metropolitana. Eso dice dónde está el punto en el mapa, no cómo se llega desde tu casa ni cuánto tiempo real toma ese trayecto. Si tu hijo pensara vivir en casa y manejar hasta el campus, la única forma honesta de saberlo es manejar esa ruta un día entre semana, a la hora de sus clases. El mapa siempre miente un poco sobre el tráfico.

El nivel más alto que esta institución reporta ofrecer es la licenciatura. Eso es un dato institucional, no una promesa sobre el programa específico que le interesa a tu hijo: verifica la carrera concreta antes de suponer nada.

Y una aclaración que vale la pena hacer de entrada: Lawrence University no tiene ninguna de tres designaciones específicas —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant—. Esto no dice a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente, hablando con quien ya estudia en el campus.

Una comunidad chica, con una mayoría que viene de lejos

Lawrence University tenía 1,410 estudiantes inscritos en el conteo oficial más reciente, todos en licenciatura. Es un tamaño mediano, de los más comunes entre escuelas privadas de cuatro años parecidas a ella. Ni gigante ni diminuta: ni promete anonimato total ni promete atención garantizada. Ese tipo de cosas se preguntan por carrera, no por el tamaño general de la escuela.

Ahora, un dato que a muchas familias latinas les importa de entrada: 11 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica, aunque queda ligeramente arriba de la mitad de sus escuelas comparables. Eso no saca a Lawrence de la lista, pero si te importa que tu hijo encuentre comunidad, vale la pena preguntar en la visita qué grupo estudiantil latino existe, si hay centro cultural, si alguien en la oficina de admisiones o de apoyo estudiantil habla español.

Entre hombres y mujeres el campus está casi parejo —54 de cada 100 son mujeres— y hay muy pocos estudiantes adultos: apenas 1 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años. Esto es, sobre todo, un campus de estudiantes jóvenes y de tiempo completo.

Un dato que sí debe entrar en tu presupuesto mental: menos de la mitad de los estudiantes de primer ingreso —23 de cada 100, para ser exactos— reportaron residencia permanente en Wisconsin. La mayoría viene de otros estados o países. Eso no mide distancia ni costo de viaje directamente, pero si tu familia vive lejos, este dato te dice que tu hijo no estaría solo en eso: la mayoría del campus también cruzó una distancia para llegar ahí. Aun así, arma tu presupuesto con vuelos y trayectos reales, no con suposiciones.

Cómo funciona el salón de clases

Lawrence University trabaja con calendario de trimestres: el año se parte en tres periodos de unas 15 semanas cada uno. En su reporte más reciente, la escuela declaró que acepta créditos por exámenes AP, pero no marcó crédito por experiencia de vida. Que digan que aceptan AP no significa que le den crédito automático por cualquier examen que presente tu hijo. Antes de que hagas cuentas de cuánto tiempo o dinero se ahorraría, pide la evaluación de equivalencias por escrito.

En un año reciente, la escuela entregó 347 títulos de licenciatura, repartidos en 16 familias de carreras. Ninguna concentra el bulto: la más grande, artes visuales y escénicas, se lleva 25 de cada 100 títulos, y ninguna otra le sigue de cerca. Es una oferta ancha, sin un solo eje dominante. Esto cuenta títulos entregados, no calidad ni empleo después. Pregunta por la carrera exacta que le interesa a tu hijo: cuántos se titularon en ella, en cuánto tiempo, y cómo está armado el plan de estudios.

Y aquí un número que suele impresionar en el papel: 7 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. Es de las razones más bajas entre escuelas parecidas —está en el cuarto más bajo del grupo—. Pero una razón baja, calculada así, no garantiza clases chicas ni atención personalizada; el número no cuenta sillas en un salón. La pregunta que sí vale hacer en la visita es cuántos alumnos hay realmente en las clases de primer año.

La institución también reporta caminos académicos estructurados: estudio en el extranjero, y varias rutas de preparación docente, incluida la posibilidad de completar esa preparación en otra institución y la aprobación estatal para certificación docente inicial. Si a tu hijo le interesa la enseñanza, esto es un hilo que vale la pena jalar directamente con la escuela.

Entrar a Lawrence: lo que piden y lo que de verdad pasa

Aquí está uno de los puntos más importantes de todo el artículo, así que vamos con calma.

Lawrence University no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí, y tres de ellas son obligatorias: el expediente de la prepa, el ensayo personal y, para quien aplique, el examen de dominio del inglés. Eso significa que tu hijo tiene que escribir. No hay forma de rodear esa parte. Si el ensayo se empieza en el verano y no la noche antes de la fecha límite, sale mejor: el primer borrador casi nunca es el que se manda.

Otras piezas no son obligatorias pero sí cuentan si las mandas: promedio, lugar en la generación, si llevó el plan de materias que la universidad recomienda, cartas de recomendación, un portafolio o muestra de trabajo, y experiencia laboral. La tarifa de solicitud publicada, por cierto, es $0.

Ahora los números de qué tan selectiva es en la práctica. En el ciclo más reciente, Lawrence recibió 3,489 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 2,199. Eso son 63 de cada 100 solicitantes. Dicho de otra forma: 1,290 no recibieron oferta. Es una selectividad media —ni trámite seguro, ni lotería—, un poco por debajo de la mitad de sus escuelas comparables. La solicitud se revisa de verdad.

Pero aquí viene la parte que muchas familias no ven venir: ser admitido no es lo mismo que inscribirse. De cada 100 estudiantes que Lawrence admitió, solamente 15 terminaron matriculándose ahí ese otoño. Dicho de otro modo: de cada siete que recibieron el sí, más o menos uno decidió ir. Los demás seis ya tenían lugar y no lo tomaron.

No lo leas como una mancha en la escuela. El registro federal no explica por qué cada quien eligió lo que eligió; puede ser que prefirieran otra universidad, el costo, la distancia, mil razones que este dato no captura. Lo que sí te digo es esto: lo que otros decidieron no predice lo que a tu hijo le van a ofrecer. Espera su carta de admisión con el precio neto —lo que de verdad les va a costar el año— antes de descartar o de enamorarte de esta escuela.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT son opcionales en Lawrence. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue su curso igual. De los estudiantes que sí se inscribieron y entregaron SAT —solo 25 de cada 100 lo hicieron— la mitad de en medio sacó entre 600 y 720 en lectura y escritura, y entre 600 y 710 en matemáticas. Ojo: esos rangos son de quienes ya estaban inscritos y decidieron mandar su puntaje, no de todos los solicitantes. Ese 600 no es un mínimo que hay que alcanzar, y ese 720 tampoco es garantía de nada.

Sobre transferencias: en el otoño más reciente, 28 estudiantes entraron a Lawrence después de haber estudiado en otra universidad. Es un número que queda en la mitad de abajo entre sus comparables, pero recuerda que es un conteo de personas, no una tasa, y va de la mano del tamaño de la escuela. Si tu hijo llegara por esa vía, cuántos créditos le reconocerían es una pregunta que se hace directamente con la escuela.

El precio de lista: ponle números encima

Aquí vamos a hablar de dinero de frente, porque es donde más se necesita claridad.

Para el año 2023–24, Lawrence University reportó un costo total de asistencia de $69,849 para un estudiante de primer ingreso, tiempo completo, que vive en el campus. Ese número es el mismo si tu familia es de Wisconsin o de cualquier otro lugar —aquí no hay tarifa distinta por residencia—. Se divide así: $55,461 de colegiatura y cuotas, $11,838 de vivienda y comida, $900 de libros y materiales, más una estimación de otros gastos como transporte y lavandería.

Comparado con escuelas parecidas, este costo de asistencia está entre los más altos del grupo. Es un número serio, y quiero decírtelo tal cual, sin suavizarlo: $69,849 es precio de lista, antes de cualquier ayuda. No es la factura que le llegará a tu familia. Es el punto de partida.

El precio neto: aquí es donde cambia la historia

En Lawrence University, entre 31 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $12,025. Entre 37 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $17,215; entre 111 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $32,492. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (31 estudiantes) y el de la banda de más (111 estudiantes) hay $20,467 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $27,393.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Becas, ayuda y préstamos: el mapa completo del dinero

En Lawrence, 99 de cada 100 estudiantes que buscan título reciben alguna beca o ayuda que no se devuelve. Recibir algo es lo normal aquí. Entre quienes la reciben, el promedio es de $39,169 al año —una cifra grande, pero un promedio, no tu oferta—. Y del lado de la ayuda federal más específica para familias de bajos ingresos, el Pell, llega a 21 de cada 100 estudiantes.

Ahora la parte de los préstamos, que es donde muchas familias necesitan más claridad. En el año escolar más reciente reportado, 60 de cada 100 estudiantes de pregrado de Lawrence recibieron un préstamo estudiantil federal. Más de la mitad. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó, en promedio, $6,004 ese año. Si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los cuatro años del plan, la suma rondaría los $24,016, sin contar intereses.

Ese número no incluye préstamos Parent PLUS a nombre de los papás, ni deuda con bancos, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse —para eso habría que sumar todos los años, y ese dato específico no está en este reporte—. Pero sí te dice algo real: en Lawrence, financiar con deuda es lo común, no la excepción. Esa cuenta se decide antes de la primera firma, no al final del primer semestre.

Además, la institución reporta un plan de pago de colegiatura en plazos y participación en un programa Promise, opciones que vale la pena preguntar en la oficina de ayuda financiera si les interesa repartir el pago.

La vida fuera del salón

Lawrence sí tiene vivienda propia y no exige que todos los estudiantes de primer ingreso vivan ahí de forma obligatoria —aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera—. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan. La capacidad máxima reportada de vivienda es de 1,450 estudiantes. Nada de esto garantiza un cuarto asegurado: pregunta la tarifa del año, la fecha límite de solicitud, y si a tu hijo le aseguran lugar o entra a lista de espera.

Sobre ROTC: Lawrence no marcó ninguna oportunidad de este tipo en su reporte más reciente, a diferencia de más de la mitad de las escuelas de cuatro años de este directorio que sí lo hicieron. Eso no prueba que no exista ninguna vía cercana; solo dice que no se reportó en ese campo. Si esto le importa a tu familia, pregúntalo directo en admisiones antes de descartarlo.

En deportes, Lawrence sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA. Reporta membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esto no dice en qué división compite cada deporte ni si hay beca disponible: eso se pregunta directamente con el entrenador del equipo que le interese a tu hijo.

Un dato claro y sin ambigüedad: Lawrence no ofrece educación a distancia, ni un solo curso, en ningún nivel. Cero de cada 100 estudiantes llevaban clases completamente en línea. Si tu hijo necesitara flexibilidad de horario por trabajo o por cuidar a alguien en casa, aquí el horario tiene que caber en persona.

La biblioteca opera con personal contratado y un gasto anual que supera el umbral que registra el gobierno federal. Tiene colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Eso no garantiza que existan las bases de datos específicas para la carrera de tu hijo: eso se pregunta por nombre de carrera.

Finalmente, la institución reporta orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon (para veteranos) y una dirección publicada de servicios para estudiantes con discapacidad.

Qué tan probable es que tu hijo se quede y se gradúe

Ésta es la parte que más responde a la pregunta silenciosa de todo padre: si entra, ¿va a terminar?

De la generación que entró en el otoño de 2022, 87 de cada 100 seguían inscritos en Lawrence o ya habían terminado su licenciatura un año después. Es un resultado alto, arriba de la mayoría de sus escuelas comparables. Pero ojo: esta cifra mezcla a dos grupos —los que siguen estudiando y los que ya se titularon— y no separa cuál es cuál, ni explica el destino de los 13 de cada 100 que quedaron fuera.

Sobre la graduación misma: de la generación que empezó licenciatura en 2017, 76 de cada 100 tenían el título en la mano seis años después. Es una cifra que la coloca en el cuarto más alto entre sus comparables. Pero aquí viene un dato que toda familia debe tener presente al hacer el presupuesto: a los cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias tiene contemplado en el dinero— la cifra era de solo 59 de cada 100. Son 17 puntos de diferencia entre el cuarto y el sexto año.El dato no dice cuántos semestres cursó cada persona y no informa colegiatura, renta ni sueldo.

Una mirada más larga todavía: siguiendo a una cohorte que entró entre 2015 y 2016, 79 de cada 100 tenían título o certificado de Lawrence ocho años después. Entre los que recibieron beca Pell, la cifra fue de 81 de cada 100, prácticamente igual. Este es un resultado alto comparado con escuelas similares, pero describe una generación pasada, con sus propias circunstancias. No predice el camino de tu hijo. Lo que sí vale la pena preguntar hoy es por los apoyos actuales del programa y por resultados de generaciones más recientes.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir

Ahora conoces a Lawrence University con más profundidad de la que tenías cuando abriste esta página: sabes qué tan selectiva es en el papel y qué tan selectiva es en la práctica, sabes qué precio publica y qué precio termina pagando una familia según su ingreso, sabes cuánta gente pide préstamo y cuánto, y sabes qué tan probable es, según el historial reciente, que un estudiante se quede y se titule.

Ninguno de estos números decide por ustedes. La tasa de admisión no te dice si tu hijo entrará. El precio de lista no es lo que van a pagar. La tasa de graduación de una generación pasada no es una promesa sobre la suya. Lo que sí te dan es algo más valioso que una certeza: un mapa real de qué preguntar, en qué orden, y con qué número en la mano antes de firmar cualquier cosa.

Lo que le toca a tu hijo —escribir ese ensayo, escoger su carrera, encontrar su comunidad en el campus— es su parte del camino, y nadie más la puede caminar por él. Lo que te toca a ti es lo que acabas de hacer aquí: entender el terreno antes de que él tenga que decidir sobre él. Junta esto con lo que tu hijo realmente quiere estudiar, con lo que ya ha construido en la prepa, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, y no de un solo artículo, nace un plan.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por Lawrence University al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Lawrence University ni al gobierno de Estados Unidos; esta pieza organiza y explica datos públicos para ayudarte a entenderlos, no sustituye la información oficial ni la carta de admisión y ayuda financiera que reciba tu hijo directamente de la universidad.

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