Guía universitaria

Lewis & Clark College: tasa de admisión, requisitos y graduación

Lewis & Clark College: lo que dicen los números cuando aprendes a leerlos

Lewis & Clark College en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
74.5 %

4,721 admitidos de 6,334 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$62,350

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$17,251/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
71 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · decisión temprana: 1 de noviembre · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA promedio de preparatoria
3.63

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2024–25 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
620–720

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (10 % envió el SAT)

SAT matemáticas
590–670

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
29

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
82 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
12 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio y fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, en toda familia que empieza este camino, en que un nombre de universidad deja de ser una palabra suelta y se convierte en una pregunta seria: ¿esta escuela es para mi hijo? Lewis & Clark College, en Portland, Oregón, es uno de esos nombres que llega a la mesa de la cocina con más preguntas que respuestas. Aquí vamos a resolver la parte que sí se puede resolver con datos oficiales: qué tipo de escuela es, quién estudia ahí, cuánto cuesta, qué tan difícil es entrar, y qué le pasa a la gente que sí entra. Lo demás —si es la escuela correcta para tu hijo— nadie te lo puede decir sin conocer a tu hijo. Pero puedes tomar esta decisión con los ojos bien abiertos, y eso ya es mucho.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,076 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de escuela es, en pocas palabras

Lewis & Clark College es un colegio privado, sin fines de lucro, de cuatro años, que Carnegie clasifica dentro del grupo de licenciatura centrado en artes y ciencias. Es chica, muy residencial —al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución— y Carnegie la coloca en su grupo de admisión más selectiva. IPEDS registra que reporta ofrecer hasta el doctorado, aunque eso es un dato institucional general: no te dice si la carrera específica de tu hijo existe ahí ni si conecta con un posgrado. Eso se pregunta por nombre de programa, no se asume.

Está en Portland, dentro del condado de Multnomah, en el área metropolitana de Portland-Vancouver-Hillsboro, una ciudad grande de 250,000 habitantes o más. Eso no significa que el campus esté en pleno centro. Si tu hijo pensara vivir en casa, la única forma de saber si es viable es manejar la ruta un día entre semana, a la hora real de sus clases. El mapa casi nunca dice la verdad completa.

Una cosa que vale la pena aclarar de una vez: Lewis & Clark College no tiene ninguna de tres designaciones específicas que el gobierno rastrea —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant—. De 3,012 universidades en este directorio, 138 traen alguna de esas tres etiquetas. Que Lewis & Clark no esté ahí no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente: qué organizaciones estudiantiles y qué centros culturales existen hoy.

Quién estudia ahí y qué tan grande es

Aquí hay algo que sí conviene ver de frente si tu hijo es latino: de los estudiantes de pregrado que la escuela reportó en otoño de 2023, 12 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica. Comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años en este censo que reportaron el dato, Lewis & Clark queda arriba de la mitad del grupo, sin llegar al cuarto más alto. No es la peor cifra que vas a encontrar, pero tampoco es una comunidad grande. Eso no la saca de la lista; sí es algo para preguntar en la visita: qué grupo estudiantil, qué centro cultural, quién en la oficina habla español.

Una nota honesta sobre esa comparación: se arma por tipo de escuela, no por estado. No descuenta que Oregón, geográficamente, pesa distinto que otros estados en composición demográfica. Y todos estos números son de la escuela completa, no de una carrera en particular.

El resto del perfil estudiantil: casi no hay adultos —apenas 1 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años— y hay más mujeres que hombres, 63 de cada 100. De dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso, IPEDS simplemente no lo reporta para esta escuela en este ciclo. No está, y no se inventa.

En cuanto a tamaño: 3,526 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, lo que la ubica en la banda mediana (entre 1,000 y 4,999), del lado grande de sus pares. Pero aquí hay un detalle que cambia el número que te importa: de esos 3,526, sólo 2,194 son de pregrado. El resto, 1,332, es posgrado. Si tu hijo está entrando a la licenciatura, el número que describe su mundo real es 2,194, no el total. El total infla con gente que ya terminó una carrera.

Cómo funciona académicamente

El calendario es de semestres, dos periodos de unas 15 semanas. La escuela acepta créditos de exámenes AP, pero no marcó aceptar crédito por experiencia de vida. Que digan que aceptan AP no significa que le den crédito automático por cualquier examen: no dice cuántos puntos piden ni si esos créditos van a contar para la carrera de tu hijo. Eso se pide por escrito, antes de inscribirse, no se presupuesta de antemano.

En un año reciente, la escuela entregó 426 títulos de licenciatura, repartidos en 16 familias de carreras. La familia más grande fue ciencias sociales, con 25 de cada 100 títulos —ninguna otra área se acerca, pero tampoco domina el total. Es una oferta repartida, no concentrada en un solo camino. Esto cuenta títulos entregados, no mide calidad ni lo que pasa después. Antes de decidir, pregunta por la carrera exacta: cuántos se titularon en ella y en cuánto tiempo.

La razón oficial estudiante-profesor es de 12 a 1. Comparada con escuelas parecidas, queda por encima de la mediana —o sea, dentro de su grupo, es de las que tienen razón más baja, aunque en términos absolutos igual es una razón moderada, no minúscula. Este número no te dice el tamaño real de un salón de primer año; es un promedio institucional, no una medida de clase.

La institución también reporta caminos estructurados: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, y rutas de preparación para certificación docente. Si algo de esto interesa a tu hijo, es terreno para preguntar directamente por los detalles del programa.

Entrar: lo que pide, y qué tan accesible es en realidad

Aquí viene una de las piezas centrales de esta historia. Lewis & Clark declaró que no tiene admisión abierta: revisa piezas específicas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marcó cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el ensayo personal, cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Dicho simple: en esta universidad no basta con juntar papeles. El ensayo es requisito, así que tu hijo tiene que escribir, y escribir bien. La tarifa de solicitud, por cierto, es de $0.

Y ahora la cifra que probablemente rompe una idea preconcebida: de 6,334 solicitantes de primer ingreso en el ciclo 2023, 4,721 recibieron oferta de lugar. Eso es 75 de cada 100. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas parecidas, ese porcentaje queda a media tabla, un poco por arriba de la mitad. No es una escuela que rechace a la mayoría de quienes solicitan; es más accesible de lo que su etiqueta de "más selectiva" podría sugerir a primera vista. Eso sí, esta cifra es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa: cuando a tu hijo le toque aplicar, hay que revisar el número del año que le corresponda.

Aquí viene el contraste que de verdad importa entender: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 12 terminaron inscribiéndose. Dicho de otra forma, de cada 8 que recibieron el sí, más o menos uno decidió venir. Los demás tenían lugar y no lo tomaron. Comparada con escuelas parecidas, esta tasa de matriculación queda del lado bajo —en siete de cada diez escuelas similares, se queda una proporción mayor de los admitidos. Y aquí hay algo que quiero decirte de frente, sin adornar: esto no es una mancha sobre la escuela. El registro federal no dice por qué cada quien escogió lo que escogió. Lo que sí significa es esto: recibir la carta de admisión no es lo mismo que decidir ir, y lo que decidieron otras familias no te dice nada sobre lo que a ti te van a ofrecer. Espera tu propia carta de ayuda financiera —el precio neto real— antes de decidir si esta escuela se queda en la lista.

Sobre pruebas estandarizadas: SAT y ACT no son requisito. Entre quienes sí se inscribieron y entregaron SAT (apenas 10 de cada 100), la mitad de en medio sacó entre 620 y 720 en lectura y escritura, y entre 590 y 670 en matemáticas. Esos números son de quienes ya estaban dentro y decidieron mandar puntaje; no son un mínimo que hay que alcanzar ni una garantía de nada.

Sobre transferencias hacia esta escuela: en otoño de 2023 llegaron 42 estudiantes que venían de otra institución. Es un conteo del lado bajo comparado con escuelas similares, pero recuerda que es un número de personas, no una proporción, y va de la mano del tamaño de la escuela. Cuántos créditos les reconocieron a esos 42, eso se pregunta directamente en la oficina de admisiones.

El precio de lista, y por qué no es el precio real

En Lewis & Clark College, entre 57 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $17,251. Entre 48 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $25,542; entre 305 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $43,993. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (57 estudiantes) y el de la banda de más (305 estudiantes) hay $26,742 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $38,247.

$17,251 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, préstamos y lo que significan

Aquí la escuela reparte ayuda de forma amplia: 99 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. El promedio entre quienes la recibieron fue de $38,604 al año. Eso suena enorme, y lo es, pero es un promedio: adentro cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos. No es tu oferta.

Ahora la otra cara: Pell, la ayuda federal específica para familias de bajos ingresos, llegó a sólo 19 de cada 100 estudiantes. Eso significa que la gran mayoría de la ayuda que reparte esta escuela viene de otras fuentes —de la propia institución, del estado, de otros programas— y no del apoyo federal dirigido a familias con más necesidad económica. Ayuda amplia no es lo mismo que ayuda para todos por igual: pregunta directamente quién otorga la beca que te ofrezcan, quién califica, y qué se necesita para renovarla cada año.

Y aquí llega una verdad que no se puede suavizar: 68 de cada 100 estudiantes de pregrado de Lewis & Clark recibieron préstamo estudiantil federal en el año escolar 2022-23. Es la mayoría. Comparada con escuelas parecidas, esta proporción queda del lado alto: en siete de cada diez escuelas similares, hubo menos estudiantes endeudados que aquí. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó en promedio $6,336 ese año. Si tu hijo pidiera algo similar los cuatro años del programa, la suma ronda los $25,344, sin contar intereses —y esa cuenta se decide antes de la primera firma, no al final del camino. Este número, además, es sólo del préstamo federal a nombre del estudiante: no incluye préstamos Parent PLUS, deuda bancaria, ni tarjetas. No es la deuda total con la que alguien se gradúa.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso depende de su carta de ayuda real y de lo que tu familia pueda aportar. Si aparece deuda en esa carta, pide el estimado de pago mensual antes de firmar nada.

Vivir ahí: campus, apoyos y lo que falta confirmar

Lewis & Clark tiene vivienda propia y no exige que todos los estudiantes de primer ingreso vivan ahí —lo cual no significa que ningún programa lo requiera; eso se pregunta caso por caso. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas por semana. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 1,516 estudiantes. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible: pide la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay oportunidad de ROTC, pero sólo la rama Army (Ejército) aparece confirmada por escrito. Las otras dos ramas no están marcadas —lo cual no significa que sean imposibles, significa que hay que preguntar directamente.

En deportes, la escuela sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA. Esto no te dice en qué división juega cada disciplina ni si hay beca atlética disponible: eso se pregunta directamente al entrenador del deporte que le interese a tu hijo.

Sobre educación a distancia, el propio archivo oficial se contradice: una parte dice que no hay cursos de pregrado a distancia, otra dice que sí. No lo vamos a resolver nosotros; si esa modalidad importa para tu hijo, pide confirmación por escrito para la carrera específica.

La biblioteca tiene personal contratado, material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y la institución reporta servicios de orientación académica y profesional, empleo estudiantil, y participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos.

Lo que le pasa a quienes entran: retención y graduación

Esta es quizás la parte más útil de todas, porque habla de resultados, no sólo de promesas.

De la generación que entró en otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo (623 estudiantes), 508 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después: 82 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, queda un poco por arriba de la mitad del grupo, en la parte de en medio. Este número no te dice qué le pasó al 18% restante —no volver no siempre significa abandonar los estudios; algunos se transfirieron y siguen estudiando en otro lugar.

Y aquí está el número que probablemente más peso tiene en toda esta historia: de la generación que empezó licenciatura en 2017 (525 estudiantes de tiempo completo), seis años después 374 tenían el título en la mano. Son 71 de cada 100. Comparada con 920 escuelas parecidas, esa cifra la coloca en el cuarto de arriba: tres de cada cuatro escuelas similares tuvieron una tasa igual o menor. Con el plazo de cuatro años, en cambio, la cifra baja a 62 de cada 100 —una diferencia de 9 puntos que muestra que muchos se gradúan, pero tomándose un poco más de tiempo.

Quiero decirte esto con toda claridad, porque es la verdad y no una advertencia de trámite: un porcentaje alto de graduación no es una promesa sobre tu hijo. Es lo que le pasó a una generación específica que entró en 2017. Lo que sí está en tus manos, y en las de él, es que entre con los créditos en orden desde el primer semestre, que sepa quién es su consejero académico, y que conozca a tiempo cuándo se inscriben las materias de su carrera.

Un dato adicional, mirando más lejos: siguiendo a una cohorte que entró entre 2015 y 2016, al cabo de ocho años, 75 de cada 100 habían obtenido título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 79 de cada 100 —cuatro puntos arriba del grupo sin Pell. Comparada con escuelas similares, también queda en el cuarto de arriba. Otra vez: esto describe una cohorte anterior, no decide el futuro de nadie que entre hoy.

Lo que estos números sí te permiten hacer

Ahora ya conoces con detalle una pieza real de esta decisión: qué tipo de escuela es Lewis & Clark, quién estudia ahí, cuánto cuesta de verdad según el ingreso de una familia, qué tan realista es entrar y qué le suele pasar a quien entra. Eso es mucho más de lo que la mayoría de las familias logra reunir antes de decidir.

Pero esta pieza, por sí sola, no completa el plan. Le falta lo que sólo tu hijo sabe —qué quiere estudiar, qué tan lejos de casa está dispuesto a vivir, qué tanto le importa el tamaño de esta comunidad latina específica— y le falta lo que sólo tu familia puede definir: cuánto pueden y están dispuestos a pagar, y qué tanta deuda están dispuestos a aceptar entre todos.

Si tu hijo apenas está armando su lista de universidades, este es un buen momento para sentarse con él y hacer las preguntas que aquí quedaron abiertas: sobre su carrera exacta, sobre vivir en Portland, sobre lo que de verdad le importa de una comunidad estudiantil. Si ya está por aplicar, verifica el número de admisión y de precio del ciclo que le toca, porque estos cambian año con año.

Esa combinación —lo que la escuela es, lo que tu hijo quiere, y lo que ustedes pueden pagar— es lo que convierte un nombre de universidad en una decisión de familia bien tomada.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por Lewis & Clark College al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24, y de directorios de instituciones comparables construidos a partir de la misma fuente. Best College Aid no representa a Lewis & Clark College ni a ninguna agencia del gobierno de Estados Unidos.

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