Guía universitaria

Lincoln University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Lincoln University: lo que dicen sus propios números

Lincoln University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
78.4 %

4,692 admitidos de 5,987 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$12,512 / $19,384

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$11,585/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
52 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
1 de agosto

regular: 1 de agosto · prioritaria: 1 de mayo · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
450–530

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (14 % envió el SAT)

SAT matemáticas
420–520

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
22

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
71 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
6 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se conocen por reputación, por el boca en boca del vecindario o por el logo en una sudadera. Lincoln University, en Pensilvania, es distinta: es una de las 76 instituciones marcadas como Historically Black College or University (HBCU) dentro del archivo federal más reciente, y su historia empieza ahí, no en un ranking. Pero tu trabajo como padre o madre no es admirar una etiqueta. Es entender qué hay detrás de ella para decidir si esta escuela merece un lugar en la lista de tu hijo.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,609 palabras17 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a llevarte por lo que el gobierno federal reporta sobre Lincoln University: quién es, a quién admite, cuánto cuesta, cómo se paga y qué pasa con los estudiantes que entran. No te voy a decir si es la escuela correcta para tu familia. Eso no lo sabe ningún dato. Pero si terminas este artículo entendiendo esta pieza del mapa, vas a tomar la siguiente decisión con más criterio del que tenías al empezar a leer.

Quién es Lincoln University

Empecemos por lo básico. Lincoln University es una institución pública de cuatro años, ubicada en el pueblo de Lincoln University, dentro del condado de Chester, Pensilvania. Queda dentro del área metropolitana de Philadelphia-Camden-Wilmington, aunque el código censal la ubica en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera del corazón de la ciudad. Si tu hijo pensara vivir en casa y manejar todos los días, no confíes en lo que dice el mapa: haz la ruta tú mismo, un día entre semana, a la hora en que él saldría a clase.

El sistema Carnegie, que clasifica a las universidades del país por lo que hacen, la coloca como una universidad de maestría con programas medianos, de cuatro años y muy residencial: al menos la mitad de los estudiantes que buscan título vive en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudian tiempo completo. Eso te dice algo importante de entrada: aquí vivir en el campus es parte de la experiencia normal, no la excepción. Y eso trae un costo aparte que casi nunca viene junto a la colegiatura en el folleto. Pídelo por separado, con el plan de comida incluido, antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

IPEDS, la base de datos oficial del Departamento de Educación, reporta que el nivel más alto que Lincoln University ofrece es la maestría. Eso es un dato institucional: no te dice si la carrera exacta que le interesa a tu hijo existe ni si hay una ruta clara entre su licenciatura y un posgrado. Eso se verifica programa por programa.

Y aquí está la pieza que define su identidad: en el archivo federal de 2023, Lincoln University aparece marcada como HBCU. En ese mismo censo, de 3,012 instituciones, sólo 76 tienen esa marca. Eso te cuenta de dónde viene la escuela y con qué misión nació. No te dice a quién admite hoy ni cómo la va a pasar tu hijo ahí dentro. Ser HBCU no la vuelve mejor ni peor que otra escuela. No lo leas como veredicto. Léelo como una pregunta abierta: ¿qué centro estudiantil existe, qué beca aplica, quién te contesta el teléfono en abril? Eso se pregunta con nombres, no con etiquetas.

Una comunidad chica, y lo que eso significa

Lincoln University tuvo 1,848 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño más reciente: 1,717 en pregrado y 131 en posgrado. Es, sobre todo, una escuela de licenciatura. Y es chica: comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo, está entre las de menor tamaño. Al menos nueve de cada diez de esas escuelas tienen más estudiantes que ella.

¿Qué significa "chica" para tu hijo? No lo que tú imaginas de entrada. Ser grande no quiere decir más opciones, y ser chica no garantiza más atención. Eso se pregunta por carrera específica, no por el tamaño general de la escuela.

Dentro de esa comunidad, hay algo que vale la pena mirar de frente: 6 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con escuelas parecidas, queda debajo de la mitad del grupo. Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena por sí solos. Es sólo un hecho de quién está matriculado hoy. Si tu hijo va a ser de los pocos, esto merece una pregunta directa en la visita: ¿qué grupo estudiantil existe, hay centro cultural, hay alguien en la oficina que hable español? Habla con un estudiante latino que ya esté ahí antes de decidir. El número es de toda la escuela; la experiencia de tu hijo, en su carrera concreta, puede verse distinta.

Otros datos de esta comunidad: hay más mujeres que hombres —66 de cada 100 estudiantes son mujeres—, los adultos de 25 a 64 años son minoría —apenas 5 de cada 100— y menos de la mitad de los estudiantes de primer ingreso, 46 de cada 100, reportó residencia permanente en Pensilvania. El resto viene de otros estados, de otros países, o su residencia no se reportó con claridad. Es una comunidad, en ese sentido, mayoritariamente de fuera del estado.

Cómo funciona académicamente

El calendario es de semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. En su reporte oficial, la universidad marcó que acepta dos vías de crédito previo: exámenes AP y lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —estudio independiente, experiencia laboral, certificaciones previas, entrenamiento militar. Que lo declaren no significa que se lo vayan a reconocer a tu hijo automáticamente. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse, y no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano. Un dato aparte: no matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, así que si tu hijo busca esa vía, no es aquí.

En cuanto a la oferta de títulos, en el último año reportado Lincoln University entregó 303 títulos de licenciatura, repartidos en 20 familias de carreras. La familia que más tituló fue profesiones de la salud, con 21 de cada 100 títulos del año, pero ninguna otra familia se lleva el bulto de lo demás: es una oferta repartida, no concentrada. Comparada con escuelas similares, queda en el cuarto que menos títulos entrega al año en total. Veinte familias con fila en el reporte no son veinte carreras garantizadas: una familia agrupa varios programas y algunas filas pueden reportar cero. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no la categoría general.

Sobre el personal de instrucción: la razón oficial es de 13 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo, lo cual la coloca en el cuarto más bajo comparada con escuelas similares —es decir, una razón agregada baja. Pero cuidado: este número no dice el tamaño real de las clases. Es un promedio institucional, no una promesa sobre el salón donde se va a sentar tu hijo.

La institución también reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, un programa completo cursable sólo de noche o fin de semana, y rutas de preparación y certificación para quienes quieren ser maestros, incluyendo aprobación estatal para certificación docente inicial. Vale la pena preguntar por estas directamente si algo ahí conecta con lo que tu hijo quiere hacer.

Admisiones: quién entra y quién se queda

Aquí hay varias piezas que conviene mirar juntas, sin mezclarlas.

Lincoln University no tiene admisión abierta: revisa cosas antes de decir que sí. De las nueve consideraciones que el reporte federal pregunta, sólo dos están marcadas como obligatorias: el promedio de la preparatoria y, para quien aplique, el examen de dominio del inglés. La lista de lo que la universidad declaró como no considerado es más larga: el expediente completo de la prepa, el lugar en la generación, el plan de materias cursado, portafolio o examen de competencias, experiencia laboral, y si algún familiar estudió ahí. El ensayo personal o las cartas de recomendación aparecen como no obligatorios pero sí considerados si se envían.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos, o hizo la prepa en español, esto te importa hoy, no en marzo: el examen de dominio del inglés está marcado como obligatorio cuando aplica. Pregúntalo con tiempo.

Un dato práctico: la tarifa de solicitud de pregrado publicada es $0.

Sobre qué tan accesible es entrar: de 5,987 solicitantes de primer ingreso en el ciclo más reciente, 4,692 recibieron oferta de lugar. Eso da 78 de cada 100. Comparada con escuelas similares, es una tasa común, un poco por debajo de la mitad de la tabla. Dicho simple: esta escuela reporta miles de solicitantes y aun así 78 de cada 100 reciben el sí. Tu hijo tiene motivo para aplicar, y también para armar su solicitud completa y a tiempo. Eso sí, recuerda que ese número es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa: vuelve a checarlo cuando le toque a tu hijo.

Ahora viene la parte que más confunde a las familias, y que vale la pena explicar con calma. De cada 100 estudiantes admitidos, sólo 12 se inscribieron. Es decir: de cada 8 muchachos que reciben el sí de esta escuela, aproximadamente uno acaba yendo. Los otros 88 no aparecen matriculados aquí en ese periodo —el dato no dice a dónde fueron ni por qué. Comparada con escuelas similares, esta cifra es baja: en siete de cada diez escuelas parecidas, se queda una proporción mayor de los admitidos.

No leas esto como una mancha de la escuela. Que la mayoría de los admitidos no se haya inscrito no dice que algo esté mal aquí; el registro federal no explica las razones de nadie. Lo que sí importa: lo que otros decidieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu propia carta con el precio neto —lo que de verdad les va a costar el año— y decide con ese número en la mano si esta escuela se queda en la lista.

Sobre exámenes estandarizados: SAT y ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes que sí se inscribieron, 14 de cada 100 entregaron puntajes del SAT, y entre ellos la mitad de en medio sacó entre 450 y 530 en lectura y escritura, y entre 420 y 520 en matemáticas. Esos rangos son de quienes ya estaban inscritos, no de todos los solicitantes: ese 450 no es un mínimo para entrar, y ese 530 tampoco garantiza nada.

Por último, sobre transferencias: siguiendo a la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 27 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin completar su carrera aquí. Es una proporción común comparada con escuelas similares. Y hay una cuenta que casi nadie ve, pero que aquí pesa: el estudiante que se transfiere no aparece como graduado de Lincoln University, aunque termine su carrera en otro lado. Guarda esto en la mente para cuando lleguemos a las tasas de graduación más adelante. Que muchos se cambien no significa que les haya ido mal; el reporte cuenta el movimiento, no el resultado.

El costo: lo que dice el papel, lo que puede costar en realidad

En Lincoln University, entre 55 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $11,585. Entre 34 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $12,623; entre 15 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $16,615. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (55 estudiantes) y el de la banda de más (15 estudiantes) hay $5,030 de diferencia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $12,910.

$11,585 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Ayuda financiera y préstamos: lo común aquí

En Lincoln University, 90 de cada 100 estudiantes que buscan un título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Es lo normal aquí, no la excepción, y comparada con escuelas similares, está en el cuarto donde la beca alcanza a más estudiantes. Entre quienes la recibieron, el promedio anual fue de $12,500.

La beca federal Pell —para estudiantes con necesidad económica demostrada— le llegó a 67 de cada 100 estudiantes. Es una proporción alta. Pero cuidado con leer un número así como una promesa: es lo que pasó con otros estudiantes el año pasado, no tu probabilidad ni tu monto garantizado. Pide por escrito qué solicitudes hay que llenar, las fechas límite, y qué pasa con la beca si las calificaciones de tu hijo bajan.

Sobre préstamos: 83 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal el año pasado. Salir de aquí con deuda federal es lo común, no la excepción. Comparada con escuelas similares, Lincoln University está entre las que más estudiantes tienen con préstamo. De los que pidieron, cada uno se llevó en promedio $6,811 ese año. Si tu hijo pidiera algo parecido cada año durante los cuatro años de la carrera, la suma rondaría los $27,244, sin contar intereses — y esa cuenta se decide antes de la primera firma, no al final.

Una aclaración importante: ese promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los padres, ni deuda con bancos, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa —ese número no está en este reporte.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso sale de su carta de ayuda personal y de la diferencia entre el precio neto y lo que tu familia puede pagar. Si aparece deuda en la carta, pide el estimado de pago mensual antes de aceptarla.

La institución también reporta mecanismos de pago: un plan de colegiatura garantizada, pagos en plazos, y participación en un programa Promise. Vale la pena preguntar por los detalles de cada uno.

Vida en el campus, deportes y apoyos

Lincoln University tiene vivienda propia, y no exige a todos los estudiantes de primer ingreso vivir ahí —aunque eso no descarta que algún programa sí lo pida. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas semanales en su opción más grande. IPEDS reporta capacidad máxima de 1,714 espacios de vivienda. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay ROTC, y la única rama confirmada en el reporte es Army (Ejército); Navy y Air Force no aparecen marcadas. Si a tu hijo le interesa otra rama, no está confirmada aquí —eso no la hace imposible, pero sí algo que hay que preguntar directamente.

Lincoln University compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo quiere jugar, escríbele directamente al entrenador de ese deporte: pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina da beca atlética. Que te lo contesten por escrito.

Sobre educación a distancia: la escuela sí ofrece cursos así en pregrado, pero en el conteo más reciente, ningún estudiante llevaba toda su carga completamente a distancia. Y reportó que no ofrece un programa completo donde todos los cursos requeridos puedan tomarse a distancia. Si esto es importante para tu familia, confírmalo directamente antes de asumir nada.

La biblioteca tiene personal contratado, material físico y digital, préstamo entre bibliotecas, y su gasto anual supera el umbral de $100,000 que registra el gobierno. Eso es sólo el piso: no garantiza que haya bases de datos específicas para la carrera que le interesa a tu hijo. Pregunta por nombre de carrera.

Entre los servicios reportados: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, organización estudiantil de veteranos, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad.

¿Se quedan y se gradúan?

Esta es, quizás, la sección que más peso tiene para una familia, así que vamos despacio.

Retención. De la generación de estudiantes de primer ingreso, tiempo completo, que entró buscando licenciatura, 71 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya se habían graduado un año después. Comparada con escuelas similares, esta proporción está en la parte baja: siete de cada diez escuelas parecidas retuvieron una proporción mayor. El dato no separa a quienes siguen estudiando de quienes ya se graduaron rápido, ni explica qué pasó con el resto. Y algo clave: no volver no es lo mismo que abandonar. El que se transfirió a otra universidad y sigue estudiando allá cuenta igual, en este número, que el que dejó los estudios del todo.

Graduación a seis años. De los estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo y primer ingreso, 344 de 660 tenían título de esta escuela seis años después. Son 52 de cada 100 — casi mitad y mitad. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 39 de cada 100, una diferencia de 13 puntos. Comparada con escuelas similares, esta tasa a seis años queda por debajo de la mitad del grupo.

¿Qué hacer con este número? No es una sentencia sobre tu hijo. Es una pregunta que vale la pena llevar a la visita: ¿qué apoyos concretos existen para terminar a tiempo, y cuánto tarda en promedio la carrera que le interesa? Y recuerda lo que vimos antes: quien se transfiere no cuenta como graduado aquí, aunque termine su carrera en otro lado. Esta tasa sólo sigue a quienes entraron por primera vez y de tiempo completo — no a transferidos, no a quienes empezaron medio tiempo.

A ocho años. Siguiendo a una generación distinta, la que entró entre julio de 2015 y junio de 2016, 50 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela al corte de agosto de 2023. Comparada con escuelas similares, también queda por debajo de la mitad del grupo.

Aquí hay un dato que merece atención especial: entre los estudiantes de esa generación que recibieron beca Pell, sólo 45 de cada 100 se graduaron en ocho años — 16 puntos menos que quienes no recibieron Pell. Esto no es un juicio sobre ningún estudiante individual. Es una pregunta concreta que vale la pena hacer si tu familia calificaría para Pell: ¿qué existe en específico para esos estudiantes? ¿Hay consejero asignado, ayuda de emergencia, se renueva la beca interna cada año? Pide que te lo contesten por escrito.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir

Ahora conoces una pieza real de Lincoln University: una universidad pública, históricamente negra, chica, muy residencial, con admisión relativamente accesible pero con pocos de los admitidos inscribiéndose, con ayuda financiera que le llega a la gran mayoría de sus estudiantes, con deuda federal común, y con resultados de graduación que rondan la mitad — ni una promesa ni una condena.

Nada de esto te dice si es la escuela correcta para tu hijo. Eso depende de tres cosas que sólo tu familia puede juntar: lo que esta universidad realmente ofrece — que ya conoces mejor —, lo que tu hijo quiere estudiar y ha construido hasta ahora, y lo que ustedes pueden y están dispuestos a pagar. De esa combinación nace un plan, no de un solo dato ni de una sola cifra.

Si tu hijo aún no ha aplicado, pregúntale qué quiere estudiar y qué tan lejos se imagina viviendo mientras lo hace. Si ya está armando su lista, pide la carta con el precio neto antes de tachar o subrayar nada. Y si algo de lo que leíste aquí — el examen de inglés, la vivienda, ROTC, una beca — te dejó con una pregunta abierta, ese es exactamente el tipo de pregunta que vale la pena escribirle directamente a la universidad, por correo, y guardar la respuesta por escrito.

Nota de fuente: La información de este artículo proviene de datos reportados por Lincoln University al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, además de la clasificación Carnegie basada en datos de 2019-20. Best College Aid no representa a Lincoln University ni al gobierno de Estados Unidos, y no garantiza admisión, ayuda financiera ni resultado alguno.

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