Guía universitaria

Lindenwood University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Lindenwood University: lo que dicen los números oficiales, explicado para tu familia

Lindenwood University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
65.9 %

4,441 admitidos de 6,743 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$21,100

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$14,581/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
50 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
22

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
73 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
5 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando escuchas el nombre de una universidad por primera vez —porque tu hijo la mencionó, porque le llegó un correo, porque alguien en la escuela se la recomendó— pasa algo curioso: la mente quiere una respuesta rápida. ¿Es buena? ¿Es cara? ¿Le conviene? Y la verdad es que ninguna de esas preguntas se contesta con una palabra. Se contesta mirando con calma lo que la propia institución reportó al gobierno federal, año tras año, y traduciendo eso a un lenguaje que tú puedas usar en tu mesa de cocina.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
4,218 palabras20 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Eso es lo que vamos a hacer aquí con Lindenwood University, en Saint Charles, Misuri. No te voy a vender esta escuela ni te la voy a tumbar. Te voy a mostrar lo que los datos oficiales realmente dicen, pieza por pieza, para que cuando termines de leer sepas qué clase de universidad tienes enfrente y qué preguntas todavía te tocan a ti hacer.

Quién es esta universidad y dónde vive

Lindenwood University es una institución privada de cuatro años, sin fines de lucro. No es un colegio comunitario ni una escuela técnica: reporta el doctorado como el nivel más alto que ofrece, y el sistema federal la clasifica como una institución que otorga grados y que es, en su mayoría, de licenciatura o niveles superiores. Eso no significa que cada programa llegue hasta el doctorado ni que la carrera de tu hijo tenga esa ruta completa: significa que la escuela, como conjunto, opera en ese rango. Si a tu hijo le interesa una conexión específica entre pregrado y posgrado, esa es una pregunta que le toca hacer directamente a la escuela.

Carnegie —el sistema que ordena a las universidades de Estados Unidos según lo que hacen— la describe, con datos de 2019-20, como una escuela de cuatro años de tamaño mediano y muy residencial: en ese momento, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 8 de cada 10 estudiaban tiempo completo. Con datos más recientes, Carnegie también la ubica entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos, y clasifica su perfil de posgrado —basado en títulos entregados en 2019-20— dentro de las de doctorado en investigación. Ese último dato es histórico: no te dice qué programas ofrece hoy.

¿Qué significa "muy residencial" para tu familia? Que vivir en el campus es parte normal de la experiencia aquí, no la excepción. Pero vivir en el campus y pagar la colegiatura son dos cuentas distintas: el cuarto y la comida se cobran aparte, y ya llegaremos a esos números.

Y si tu hijo llega pensando en transferirse desde otra institución, hay algo concreto que puedes hacer desde ahora: pide por escrito qué materias le van a contar y cuáles no. Carnegie la coloca en la rama de mayor llegada de transferidos de su categoría, pero esa etiqueta no dice con cuántos créditos entra cada quien ni cuántos se pierden en el camino.

En cuanto a ubicación: el campus está en Saint Charles, Misuri, dentro del condado de St. Charles, y esa sede queda dentro del área metropolitana de St. Louis. Eso no quiere decir que esté en el centro de esa ciudad. El código censal la ubica dentro de una ciudad, lo cual te dice dónde está, no cómo se llega. Si tu hijo pensara vivir en casa y trasladarse, maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora en que tendría clases. El tiempo real casi nunca es el que promete el mapa.

Una nota que vale la pena tener clara: Lindenwood University no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana (HBCU), ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio federal, 138 sí traen alguna de esas tres designaciones; ésta no trae ninguna. Eso no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Que no tenga esas etiquetas no significa que no haya comunidad para ese estudiante en particular; tampoco significa lo contrario. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y —si se puede— platicar con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño de la escuela y quién la compone

En el conteo oficial de otoño, Lindenwood tenía 7,288 estudiantes inscritos. No es una escuela chiquita ni una enorme: cae en la banda oficial de entre 5,000 y 9,999 estudiantes, y comparada con las 941 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva de este censo que reportan el dato, queda del lado grande —entre una y tres de cada diez tienen más estudiantes que ella.

Pero ese total de 7,288 esconde algo importante: se reparte en 4,933 de pregrado y 2,355 de posgrado. Buena parte de la comunidad escolar ya terminó una carrera y volvió por más. Si tu hijo está entrando ahora a licenciatura, el número que le importa de verdad no es el total de 7,288 sino el 4,933: ese es su universo real de compañeros de pregrado.

Dentro de ese pregrado, ¿quiénes son? De cada 100 estudiantes, 58 son mujeres. Hay también una mezcla de edades: 18 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años, así que tu hijo compartirá salón con adultos que ya trabajan o que regresaron a estudiar, no sólo con compañeros recién salidos de la prepa.

Y aquí viene un dato que vale la pena decir sin rodeos: de los estudiantes de pregrado reportados en el otoño de 2023, sólo 5 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica. Comparada con las 941 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva de este censo que reportaron esta cifra, queda en el cuarto de abajo: tres de cada cuatro escuelas parecidas reportaron una proporción mayor de estudiantes latinos.

No te digo esto para descartar la escuela ni para pintarla como un problema. Un número bajo de latinos no vuelve mala a una universidad, así como un número alto no la vuelve automáticamente buena. Lo que sí te digo es que si tu hijo va a ser de los pocos, vale la pena preguntar en la visita qué grupo estudiantil latino existe, si hay centro cultural, si hay alguien en la oficina que hable español, y —si puedes— hablar con un estudiante latino que ya esté ahí antes de decidir. El dato es de la escuela completa; su experiencia particular en su carrera puede verse distinta.

Un detalle más sobre este mismo censo: no sabemos de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso en términos de estado o país de origen, porque IPEDS no reporta ese renglón para esta escuela en este ciclo. No está el dato, y no se inventa.

Cómo está construido el año académico

Lindenwood declaró en su reporte más reciente un calendario 4-1-4: cuatro materias durante cuatro meses, luego un mes intensivo con una sola materia, y otras cuatro materias en los cuatro meses siguientes. Es un calendario con fechas parejas para todos los estudiantes.

Sobre crédito previo, la escuela marcó las dos casillas disponibles: acepta crédito por exámenes AP, y también lo que el reporte federal llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos sin crédito, experiencia laboral, portafolio, licencias o certificaciones previas, u oportunidades militares, gubernamentales o profesionales, incluso mediante un programa de examen. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar. Y declaró que matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, tanto dentro como fuera de un programa formal de inscripción dual.

Aquí va una verdad que no puedo suavizar: que la escuela declare estas dos vías no significa que a tu hijo automáticamente le vayan a reconocer sus créditos de AP o su experiencia previa. No dice cuántos puntos piden en el examen, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan específicamente para la carrera que él quiere. Antes de que hagan cualquier cuenta de ahorro de tiempo o dinero por créditos previos, pide la evaluación de equivalencias por escrito.

En cuanto a qué se estudia aquí: entre julio de 2022 y junio de 2023, la escuela entregó 1,001 títulos de licenciatura, distribuidos en 21 familias de programas académicos. La familia con más títulos fue, por mucho margen, negocios y administración: 308 de los 1,001, es decir 31 de cada 100 títulos del año. Comparada con 942 escuelas parecidas de este censo, Lindenwood queda en el cuarto con más familias de programas presentes en su detalle de licenciatura —una oferta ancha en el papel, aunque una fila con cero títulos también cuenta como "presente". Veintiún familias con fila reportada no son veintiún carreras activas ni veintiún familias con estudiantes graduándose; una familia agrupa varios programas distintos. Si a tu hijo le interesa un programa concreto, ese es exactamente el nombre que hay que verificar, no la categoría general.

Sobre el tamaño de los grupos: la razón oficial es de 13 estudiantes de tiempo completo por cada profesor equivalente de tiempo completo. Suena baja, y en la escala general lo es. Pero comparada con escuelas del mismo tipo, queda por encima de la mediana —no en el cuarto más alto, pero sí arriba de la mitad. Las dos lecturas son ciertas al mismo tiempo, y por separado. Lo que este número no te dice es el tamaño real de las clases de tu hijo, ni el método exacto que usó la escuela para calcularlo. Una razón de 13 a 1 no garantiza salones pequeños en cada materia.

Lo que la escuela ofrece más allá del salón

Lindenwood reporta varias rutas académicas estructuradas que vale la pena tener en el radar si tu hijo tiene intereses particulares: estudio en el extranjero, investigación de pregrado fuera del salón regular, un programa completo que puede cursarse sólo por las noches o los fines de semana, educación de desarrollo sin crédito para quien necesita reforzar bases, preparación para certificación docente por debajo del nivel universitario, la posibilidad de completar aquí la preparación en ciertas áreas de especialización docente, y aprobación estatal de su programa para certificación docente inicial. Si alguna de estas líneas conecta con lo que tu hijo quiere hacer, ese es el punto de partida para preguntar directamente a la escuela los detalles.

Cómo se entra: requisitos, posibilidades y lo que realmente pasa

Empecemos por la política: Lindenwood no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí. De las consideraciones de admisión que el reporte federal registra, marcó dos como obligatorias: el promedio de la preparatoria, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: el expediente completo de la prepa, el lugar que tu hijo ocupó en su generación, si llevó el plan de materias que la universidad pide, el ensayo personal y las cartas de recomendación. El reporte no permite decir cuánto pesa cada una en la decisión final.

Un dato práctico que vale oro: la tarifa de solicitud de pregrado publicada es de $0.

Y una advertencia concreta, no genérica: si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la preparatoria en español, pregunta desde hoy si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exentaría. Esta escuela lo marcó como obligatorio cuando aplica, y es justo el tipo de requisito que las familias descubren tarde, cuando ya no hay tiempo cómodo para resolverlo.

Ahora, los números de qué tan selectiva es en la práctica. En el ciclo 2023, Lindenwood recibió 6,743 solicitudes de primer ingreso. De ellas, 4,441 recibieron oferta de lugar: son 66 de cada 100. Comparada con las 942 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva de este censo, ese porcentaje es común —queda a media tabla, un poco por debajo de la mitad del grupo. Es decir: no es una escuela que rechace casi a todos, pero tampoco acepta automáticamente a cualquiera. La solicitud sí se revisa.

Pero aquí está uno de los datos más reveladores de todo este artículo, y quiero que lo leas dos veces: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 20 terminaron inscribiéndose. Los otros 80 tenían el sí en la mano y no lo usaron ese otoño. Comparada con escuelas parecidas, esa proporción también es de las comunes —ni especialmente alta ni especialmente baja.

No lo leas como una mancha sobre la escuela. Que la mayoría de los admitidos haya elegido otro lugar no dice que Lindenwood sea mala; el registro federal no explica por qué cada familia decidió lo que decidió. Y lo más importante: lo que otras familias eligieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Lo que de verdad importa es tu propia carta de ayuda financiera, con el precio neto real. Con ese número en la mano decides si esta escuela se queda en tu lista.

Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito aquí. Si tu hijo los envía, se consideran; si no los envía, la solicitud sigue en pie igual. Menos de 1 de cada 100 estudiantes inscritos entregó puntaje de SAT. Del ACT sí hay dato entre quienes lo entregaron: la mediana fue 22. Que casi nadie entregue SAT no te dice si la escuela lo usa para admisión, para becas o para colocación en clases — son preguntas distintas que este dato no responde.

Y sobre transferencias, un dato que pesa: Lindenwood siguió a la generación de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que entró en 2017 buscando licenciatura. Dentro del tiempo esperado, 277 de ellos se transfirieron a otra institución sin haber terminado aquí: son 30 de cada 100, una tajada grande. Comparada con escuelas parecidas, queda del lado alto de las que ven irse gente. Al mismo tiempo, en el otoño de 2023 llegaron 597 estudiantes de pregrado que entraron por primera vez a Lindenwood después de haber estudiado en otra institución — una llegada también considerable.

Aquí hay algo que casi ninguna familia sabe y que conviene tener presente: el estudiante que se transfiere fuera no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en cualquier otro lado. Acuérdate de esto cuando compares tasas de graduación más adelante en este mismo artículo. Y que muchos se cambien no significa que les haya ido mal — el reporte cuenta el movimiento, no el resultado de cada persona.

El precio de lista y lo que realmente termina pagando cada familia

En Lindenwood University, entre 103 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $14,581. Entre 88 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $17,960; entre 262 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $20,715. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (103 estudiantes) y el de la banda de más (262 estudiantes) es de $6,134. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $18,698.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

La ayuda financiera y las opciones de pago

De cada 100 estudiantes que buscan título o certificado aquí, 88 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes sí la recibieron, el promedio del año fue de $11,490 —ese promedio no se reparte entre todos, sólo describe a quienes recibieron algo.

La beca Pell —ayuda federal para familias con necesidad económica demostrada— llegó a 30 de cada 100 estudiantes. Es una brecha importante frente al 88 de cada 100 que recibió alguna ayuda: la diferencia puede incluir ayuda estatal, institucional u otras fuentes, y el propio reporte no permite atribuirla puntualmente a un programa. Vale la pena preguntar en la escuela qué programas específicos forman esa diferencia.

En cuanto a préstamos: 52 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año escolar 2022-23. Entre quienes pidieron, el promedio fue de $6,864 ese año. Comparada con escuelas parecidas, esa proporción es común, ni de las que más ni de las que menos financian con deuda. Si tu hijo pidiera algo similar cada año durante los cuatro años de la carrera, la suma rondaría los $27,456, sin contar intereses — y esa cuenta conviene hacerla antes de la primera firma, no después.

Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Y este promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año: no incluye los préstamos que a veces firman los padres, ni deuda con bancos o tarjetas, ni la deuda total con la que alguien se gradúa después de varios años. Ese número no está en este reporte.

Como opción concreta para administrar el pago, la institución reporta un plan de pago de colegiatura en plazos.

Vida en el campus, modalidad y apoyos disponibles

Lindenwood sí tiene vivienda controlada por la institución, y respondió que no todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso están obligados a vivir ahí — eso descarta una obligación universal, no dice que ningún programa tenga ese requisito particular. También ofrece planes de comida, con un número fijo de comidas semanales en el plan más grande. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 2,541 estudiantes, dentro o fuera del campus. Que exista vivienda no garantiza un lugar asegurado: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar cuarto y si te garantizan lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: la escuela marcó que sí hay oportunidad, en dos ramas —Army y Air Force. La rama de Navy no aparece marcada. Que esté marcado no significa que el programa se curse en este campus específicamente; eso se pregunta por nombre antes de construir un plan alrededor de esta ruta.

En deportes: Lindenwood compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA. Reporta membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. La afiliación es de la escuela, no de tu hijo — si le interesa jugar, hay que escribirle directamente al entrenador de ese deporte y preguntar por lugar, división y posibilidad de beca atlética.

En modalidad a distancia: la escuela ofrece educación en línea tanto en pregrado como en posgrado. En el pregrado, 26 de cada 100 estudiantes llevaban todas sus clases a distancia — una proporción que la ubica en el cuarto más alto entre escuelas parecidas. Pero este número describe a todo el pregrado junto, no a la carrera específica de tu hijo: una carrera puede darse casi completa en línea mientras la de al lado es casi toda presencial.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual supera el umbral de $100,000 que registra el gobierno federal. Tiene colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Superar ese umbral no garantiza que existan las bases de datos específicas para la carrera de tu hijo — eso se pregunta por nombre de programa.

Finalmente, entre los servicios y apoyos reportados están: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y militares, una organización estudiantil de veteranos, y una dirección web publicada para servicios a personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan efectivos son ni con qué facilidad se accede a ellos — eso se experimenta y se verifica en persona.

Cuántos se quedan, cuántos terminan, y qué significa eso

Aquí llegamos a los números que más pesan cuando se trata de imaginar el futuro de tu hijo en esta escuela — y también los que más se prestan a malentenderse si no se explican bien.

Retención: de la cohorte que entró de primer ingreso, tiempo completo y buscando licenciatura en el otoño de 2022 —865 estudiantes—, 632 cumplieron el criterio oficial de retención un año después: 73 de cada 100. Ese criterio significa que seguían inscritos aquí, o ya habían completado la licenciatura. Comparada con escuelas parecidas, esa proporción queda un poco por debajo de la mitad del grupo. Lo que este número no separa es cuántos de esos 632 siguen estudiando y cuántos ya se titularon; tampoco explica el destino del resto. Y hay algo clave: no volver no es lo mismo que abandonar. Quien se cambió de universidad y sigue estudiando allá cuenta igual, en este número, que quien dejó los estudios por completo.

Graduación a seis años: de los 934 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y primer ingreso, 470 tenían título de esta escuela seis años después. Es exactamente la mitad: 50 de cada 100. A cuatro años, la cuenta cambia a 37 de cada 100 — una diferencia de 13 puntos entre esperar dos años más y no esperarlos. Comparada con escuelas parecidas, esta tasa a seis años queda por debajo de la mitad del grupo.

Dicho sin adornos: de esa generación que entró en 2017, la mitad tenía licenciatura de Lindenwood seis años después, y la mitad no. El reporte cuenta resultados, no explica las razones de cada quien. Y recuerda lo que vimos antes sobre transferencias: quien se fue a otra escuela y ahí terminó su carrera no aparece en este número como graduado de Lindenwood, aunque sí se haya graduado en algún lado.

Hay una medida más amplia, a ocho años, que junta una cohorte distinta: 2,785 estudiantes de pregrado que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016, contando tanto primer ingreso como quienes ya tenían experiencia universitaria previa, tiempo completo y parcial. Al corte de agosto de 2023, 58 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela. Otro 22 de cada 100 aparece en el indicador de quienes no habían recibido credencial de esta institución — aunque, por cómo está construida la definición, ese número no permite afirmar con certeza cuántos seguían inscritos exactamente en esa fecha, ni descarta que algunos ya se hubieran graduado en otro lado.

Dentro de esa misma cohorte de ocho años, el reporte separa a quienes recibieron beca Pell: 53 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela, 8 puntos por debajo del grupo que no recibió Pell. Comparada con escuelas parecidas, esta tasa a ocho años también queda por debajo de la mitad del grupo.

Que una familia califique hoy para Pell no determina el resultado individual de su hijo. Pero si tu situación se parece a la de esos estudiantes, vale la pena preguntar en concreto: si hay consejero asignado, si hay ayuda de emergencia disponible, y si la beca institucional se renueva cada año — y que te lo contesten por escrito.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir

Eso es lo que la universidad, por su cuenta, puede mostrarte a través de estos reportes.

Pero esta pieza sola no arma el plan completo. Falta lo que tu hijo quiere estudiar, lo que ha construido hasta ahora, y qué tan lejos de casa está dispuesto —o dispuesta tu familia— a que viva mientras estudia. Falta también lo que ustedes pueden y quieren pagar, una vez que tengan en la mano la carta de ayuda real, no el precio de lista.

De esas tres piezas juntas —la universidad, el estudiante, la familia— nace un plan que de verdad les sirva. Los números que acabas de leer no deciden por ti. Te dan con qué decidir. Y eso, cuando se trata de una decisión de esta magnitud, ya es tener mucho más de lo que la mayoría de las familias tiene cuando empieza este camino.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por la propia institución al Integrated Postsecondary Education Data System (IPEDS) del Departamento de Educación de Estados Unidos, en distintos ciclos y reportes según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a Lindenwood University ni a ninguna agencia gubernamental, y este artículo no constituye asesoría de admisión personalizada.

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