Guía universitaria

Linfield University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Linfield University: lo que dicen los datos oficiales y lo que significan para tu familia

Linfield University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
87.9 %

1,726 admitidos de 1,963 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$49,530

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$24,625/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
65 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · prioritaria: 1 de febrero · Common Data Set 2024–25 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
79 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
21 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo te ha mencionado Linfield University, en McMinnville, Oregón, es probable que tengas más preguntas que respuestas. Es normal. Cada universidad es un mundo con su propio calendario, su propio precio, sus propias reglas de entrada. Y ese mundo no viene traducido para ti: viene en reportes federales, en porcentajes sin contexto, en palabras como "cohorte" y "EFC" que nadie te explicó nunca.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,086 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Yo llegué a este país a los 14 años y crucé este sistema como estudiante antes de dedicarme a explicárselo a otras familias. Sé lo que se siente estar frente a una universidad y no saber si esos números son buenos, malos o simplemente son. Este artículo no te va a decir si Linfield es la escuela correcta para tu hijo. Eso nadie puede decidirlo por ustedes. Pero sí te va a dar, con la mayor claridad posible, la pieza que sólo los datos oficiales pueden darte: qué es esta universidad, cómo funciona, cuánto cuesta y qué les pasa a los estudiantes que entran ahí.

Quién es Linfield University

Empecemos por lo básico. Linfield es una universidad privada sin fines de lucro, de cuatro años, ubicada en McMinnville, un pueblo del condado de Yamhill, Oregón, alejado de las zonas urbanas grandes. Si tu familia no vive cerca, vale la pena calcular por separado dónde viviría tu hijo y cómo se movería desde y hacia el campus. La clasificación oficial no mide distancias desde tu casa; sólo ubica la dirección de la escuela.

El sistema que clasifica a las universidades de Estados Unidos —Carnegie— la describe como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias, de tamaño chico y muy residencial: al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscan título vive en vivienda de la institución, y al menos 80 de cada 100 estudian tiempo completo. También la ubica en su grupo de admisión selectiva.

"Muy residencial" no es un adorno. Significa que vivir en el campus es parte normal de la experiencia ahí, y eso trae un costo que casi nunca viene junto a la colegiatura en el folleto. Pídelo aparte, con el plan de comida incluido, antes de comparar Linfield con cualquier otra escuela.

En cuanto a niveles, Linfield ofrece licenciatura y también reporta maestría como su nivel más alto. Eso es un dato institucional: no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo existe ahí ni si conecta con un posgrado. Eso se pregunta programa por programa.

Y una aclaración que vale la pena hacer de una vez: Linfield no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio federal, 138 traen alguna de esas tres designaciones. Que Linfield no esté en esa lista no dice nada sobre a qué comunidades atiende hoy ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Eso se investiga preguntando por los centros culturales y las organizaciones estudiantiles actuales, y hablando con alguien que ya estudie en ese campus.

Cuántos son y quiénes son

Linfield tenía 1,726 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño más reciente. Es un tamaño mediano —entre 1,000 y 4,999 estudiantes— y, comparada con 941 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva, queda justo en la mitad de la tabla: ni de las grandes ni de las chicas. De ese total, 1,678 estudian pregrado y sólo 48 posgrado. Esto es, sobre todo, una escuela de licenciatura.

Un dato que vale la pena subrayar: 21 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron hispanos o latinos. Comparado con 941 escuelas privadas selectivas parecidas, eso la coloca en el cuarto de arriba del grupo. No son mayoría, pero tampoco es un caso raro. Esa comparación tiene un límite importante: se arma por tipo de escuela, no por estado, y aquí eso pesa, porque Oregón no es lo mismo que otras regiones del país.

También hay más mujeres que hombres —64 de cada 100— y los estudiantes adultos, de 25 a 64 años, son minoría: 11 de cada 100. Ser grande no significa más opciones, y ser chica no significa más atención para tu hijo. Lo que de verdad importa se pregunta sobre la carrera específica, no sobre la escuela entera.

Cómo está armado el año académico

Linfield opera con un calendario 4-1-4: cuatro materias durante cuatro meses, luego un mes con una sola materia, y otras cuatro materias en los cuatro meses siguientes. Es un formato con periodos fijos y fechas parejas para todos.

La universidad declaró que acepta crédito de exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, experiencia laboral, portafolios, licencias, certificaciones previas o entrenamiento militar—. Que lo declare no significa que se lo vayan a reconocer automáticamente a tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse, y no calcules el ahorro hasta tenerla en la mano.

Un dato que puede sorprenderte: más de la mitad de los títulos de licenciatura que entrega Linfield —305 de 534, es decir 57 de cada 100— son de profesiones de la salud. Comparada con 942 escuelas parecidas, queda en el cuarto con más variedad de áreas presentes en su catálogo. Esa concentración en salud no te dice si es la mejor opción para la carrera que le interesa a tu hijo. Si no es medicina o enfermería lo que busca, pregunta puntualmente por ese programa: el plan de estudios, cuántos se titularon en él el año pasado, y qué tan fácil es conseguir cupo en las clases que necesita.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción, medida en equivalentes de tiempo completo, es de 10 a 1. Comparada con escuelas parecidas, cae abajo de la mitad, es decir, es relativamente baja. Pero esta cifra agregada no te dice el tamaño real de las clases de primer año, ni cuánta atención recibirá tu hijo. Es una razón institucional, no una garantía.

Linfield también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, y rutas de preparación y certificación para quienes quieren enseñar en escuelas antes del nivel universitario, incluyendo aprobación estatal para certificación docente inicial.

Cómo se entra

Aquí viene una de las piezas más importantes para cualquier familia: Linfield no tiene admisión abierta. Hay requisitos que revisa antes de decir sí.

De nueve consideraciones posibles (sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado), marcó cinco como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Eso significa que en esta universidad no basta con juntar papeles: el ensayo es requisito, así que tu hijo tiene que escribir.

Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si se envían: el lugar que ocupó en su generación, haber cursado el plan de materias que la universidad pide, experiencia laboral, y si alguien de la familia estudió ahí. Esta última es una pieza que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica en su caso, no gasten energía ahí; gástenla en lo que sí está en sus manos.

La tarifa de solicitud de pregrado publicada es $0.

En cuanto a qué tan accesible es entrar: en el ciclo más reciente, Linfield recibió 1,963 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 1,726. Son 88 de cada 100. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas parecidas, queda del lado alto: siete de cada diez de ese grupo, o más, aceptaron a un porcentaje igual o menor. Es de las que sí aceptan. Aun así, hay que meter la solicitud completa y a tiempo.

Pero entrar probable no vuelve fácil lo que sigue. Ese porcentaje no dice cuánto va a costar, ni cuántos terminan, ni si la carrera específica que quiere tu hijo tiene su propio filtro. Esas tres preguntas se hacen aparte.

Aquí viene un dato que puede parecer contradictorio pero no lo es: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 20 terminaron inscribiéndose. Los otros 80 tenían lugar ahí y no lo tomaron. Comparado con escuelas parecidas, es un número común, ni alto ni bajo. Y no lo leas como una mancha sobre la escuela: el registro federal no dice por qué cada familia decidió lo que decidió. Lo que sí te dice es esto: espera tu propia carta con el precio neto —lo que de verdad les va a costar el año— antes de decidir si Linfield se queda en la lista.

Linfield reportó que no considera los puntajes del SAT ni del ACT en la decisión de admisión, aunque se los envíen. Eso no dice si los usa para becas o para otros fines; pregúntalo directamente con admisiones.

Sobre transferencias: en el otoño más reciente, 151 estudiantes de pregrado entraron a Linfield por primera vez después de haber estudiado en otra universidad. Comparada con escuelas parecidas, es un número que la ubica en la mitad de arriba en cuanto a cantidad de estudiantes transferidos que recibe. Cuántos créditos les reconocen es otra pregunta, y esa se hace directamente con la escuela.

Cuánto cuesta

En Linfield University, entre 45 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $24,625. Entre 56 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $21,378; entre 93 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $32,957. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (45 estudiantes) y el de la banda de más (93 estudiantes) es de $8,332. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $31,462.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Un promedio no dice qué tan distintos fueron los casos dentro de esa banda; con este dato no se puede afirmar que hubo familias muy por debajo o por encima de la cifra publicada. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales.

La ayuda y los préstamos

La buena noticia, si se puede llamar así, es que casi nadie paga el precio de lista completo aquí: 97 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $28,898 al año. Es dinero real, pero no es un precio: lo que decide es lo que queda después de la ayuda, y eso se pide escuela por escuela.

La beca federal Pell, destinada a familias de bajos ingresos, le llegó a 29 de cada 100 estudiantes.

Ahora la parte que hay que mirar de frente: 81 de cada 100 estudiantes de pregrado en Linfield recibieron un préstamo estudiantil federal en el año más reciente reportado. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas, es de las que más estudiantes con préstamo tienen —al menos nueve de cada diez escuelas de ese grupo tuvieron una proporción igual o menor. Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción.

Entre quienes recibieron préstamo, el promedio anual fue de $7,174. Si tu hijo pidiera algo parecido cada año durante los cuatro años que dura la licenciatura, la suma rondaría los $28,696, sin contar intereses. Y ese número se decide antes de la primera firma, no al final. Este promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los padres, ni deuda con bancos, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse; eso requeriría sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso sale de su propia carta de ayuda y de la diferencia entre el precio neto y lo que tu familia puede pagar. Si aparece deuda en la oferta, pide el estimado de pago mensual antes de aceptar nada.

Linfield también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como opción para administrar el costo.

Vida en el campus y apoyos

Linfield sí tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 1,098 estudiantes dentro o fuera del campus. No todos los estudiantes de primer ingreso están obligados a vivir ahí, según lo que reportó la institución, aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si hay lugar asegurado o lista de espera.

En cuanto a ROTC, Linfield marcó que sí hay oportunidad, específicamente de la rama Air Force (Fuerza Aérea). No aparecieron marcadas Army ni Navy. Que esté marcado no confirma que el programa se curse en este campus específico; pregúntalo por nombre si le interesa a tu hijo.

Linfield compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA. Reporta membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. La membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa competir, hay que escribirle directamente al entrenador del deporte y preguntar por cupo, división y si hay beca atlética.

También ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque sólo 5 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases así; el resto toma al menos un curso presencial.

La biblioteca opera con personal contratado y un gasto anual que supera el umbral de $100,000 que registra el gobierno federal; tiene colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y entre los servicios reportados están orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al terminar, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para familias militares, y una página de servicios para personas con discapacidad.

Qué pasa con los estudiantes que entran

Esta es, para muchas familias, la pregunta que más pesa: si mi hijo entra aquí, ¿qué tan probable es que se quede y se titule?

De una cohorte de 379 estudiantes que entraron por primera vez, tiempo completo, buscando licenciatura, 299 —79 de cada 100— seguían inscritos o ya se habían titulado al año siguiente. Comparado con escuelas parecidas, queda un poco por arriba de la mitad del grupo. Los otros 80 quedaron fuera de esa cuenta oficial, y el dato no revela su destino: no volver a esa escuela no es lo mismo que abandonar los estudios. Alguien que se cambió a otra universidad y sigue ahí cuenta igual que alguien que dejó de estudiar.

En cuanto a graduación: de 396 estudiantes que empezaron licenciatura en 2017, tiempo completo y por primera vez, 258 se habían titulado en Linfield a los seis años. Son 65 de cada 100. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 56 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, queda arriba de la mitad del grupo.

Es importante ser claro sobre a quién sigue esta cuenta: sólo a quienes entraron por primera vez y de tiempo completo. No incluye a los transferidos ni a quienes empezaron medio tiempo. Los datos disponibles tampoco permiten reconstruir por completo qué pasó con el resto: un renglón vacío no se convierte en cero, y no autoriza a asumir que transfirieron, que siguen estudiando o que abandonaron.

Hay un dato de más largo plazo que vale la pena conocer. Una cohorte de 836 estudiantes que entraron a Linfield entre 2015 y 2016 fue seguida por ocho años. Al corte de agosto de 2023, 74 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, el porcentaje bajó a 69 de cada 100 —ocho puntos por debajo de quienes no la recibieron. Comparada con escuelas parecidas, esta tasa a ocho años queda en el cuarto de arriba.

Es una cohorte histórica, no una predicción sobre tu hijo. Pero si tu familia calificaría hoy para Pell, vale la pena preguntar en la escuela qué existe concretamente para esos estudiantes: consejero asignado, ayuda de emergencia, si la beca interna se renueva cada año. Y pedir que te lo contesten por escrito.

Lo que sigue

Ahora ya conoces, con la profundidad que permiten los datos oficiales, una de las tres piezas que necesitas para decidir. Sabes qué tipo de universidad es Linfield, cómo entra la gente, cuánto cuesta en el papel y cuánto termina costando en la práctica, y qué les ha pasado a generaciones anteriores de estudiantes ahí.

Lo que no puede darte ningún reporte federal es lo que tu hijo quiere estudiar, qué tan lejos está dispuesto a vivir de casa, o cuánto puede y está dispuesta a pagar tu familia. Esas dos piezas les corresponden a ustedes. A tu hijo le toca explorar, escribir ese ensayo, decidir qué carrera quiere perseguir. A ti te toca el dinero, los plazos, la carta de ayuda financiera, acompañar sin cargar tú solo el peso de una decisión que también es de él.

Junta esta pieza con esas otras dos. De esa combinación nace un plan.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por Linfield University al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente al ciclo 2023 y a cohortes específicas señaladas en cada cifra. Best College Aid no representa a Linfield University ni al gobierno de Estados Unidos, y esta pieza no sustituye la información oficial que la propia universidad puede proporcionar directamente a tu familia.

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