Guía universitaria

Lipscomb University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Lipscomb University: lo que dicen sus números y lo que significan para tu familia

Lipscomb University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
66.6 %

2,828 admitidos de 4,244 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$38,824

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$21,886/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
69 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
580–680

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (14 % envió el SAT)

SAT matemáticas
565–670

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
26

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
86 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
11 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento en el que dejas de manejar tú y tu hijo empieza a leer el mapa. Todavía vas al volante, todavía decides el ritmo del viaje, pero él ya está viendo nombres de universidades y tú tienes que entender qué significan antes de que lleguen a una salida. Lipscomb University, en Nashville, Tennessee, es una de esas salidas. Aquí te explico lo que los datos oficiales dicen de ella, sin adornarla ni condenarla, para que la puedas meter con inteligencia en la conversación que están teniendo en casa.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,237 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de escuela es

Empecemos por lo básico. Lipscomb es una institución privada, sin fines de lucro, de cuatro años o más. El sistema federal que clasifica a las universidades de Estados Unidos —Carnegie— la ubica entre las escuelas de doctorado y de carreras profesionales, y el nivel más alto que reporta ofrecer es justamente el doctorado. Eso es un dato institucional: no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo llega hasta ese nivel. Eso lo confirmas programa por programa.

Según la clasificación más reciente con datos de 2019-20, Carnegie la describe también como una escuela de tamaño mediano y muy residencial: en ese momento, al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda de la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaban tiempo completo. Vivir en el campus no es lo mismo que pagar la colegiatura — el cuarto y la comida se cobran aparte, y ya llegaremos a esos números.

Por otro lado, en la clasificación de 2021, su perfil de pregrado la coloca entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otra escuela, esto es una señal de que vale la pena preguntar temprano: pide por escrito qué materias le van a contar y cuáles no. La etiqueta de Carnegie no te dice con cuántos créditos entra la gente ni cuántos se pierden en el camino.

Nashville está en el condado de Davidson, dentro de un área metropolitana grande, y el código censal la ubica en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más. Eso no te dice cómo se llega al campus desde donde tú vives, ni qué hay para vivir cerca. Si tu hijo piensa vivir en casa, maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que dice el mapa.

Una nota que vale la pena tener clara: Lipscomb no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, universidad tribal, ni institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio nacional, 138 sí traen alguna de esas tres designaciones. Que Lipscomb no esté en esa lista no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué organizaciones estudiantiles y qué centros culturales existen hoy, y mejor aún, se platica con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño de la comunidad

En el otoño reportado, Lipscomb tenía 5,047 estudiantes inscritos en total — ni de las escuelas chiquitas ni de las enormes. Pero ese número trae adentro tanto pregrado como posgrado, y la mezcla importa: 3,270 eran de pregrado y 1,777 de posgrado. Si tu hijo va entrando a estudiar la licenciatura, el número que le toca a él es 3,270, no el total de 5,047. Buena parte de esta escuela es gente que ya terminó una carrera y volvió por más.

Comparada con casi mil escuelas privadas selectivas parecidas, Lipscomb queda del lado grande: entre una y tres de cada diez de esas escuelas tienen más estudiantes que ella.

Dentro del pregrado, hay más mujeres que hombres — 61 de cada 100 — y los estudiantes de 25 a 64 años son minoría, apenas 8 de cada 100. Es, en su mayoría, una comunidad joven y tradicional.

Sobre diversidad, hay un dato que conviene ver de frente sin rodeos: 11 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica. Comparada con escuelas privadas selectivas parecidas, queda arriba de la mitad del grupo, sin llegar al cuarto más alto — o sea, ni de las que tienen más presencia latina ni de las que tienen menos. Esa comparación no descuenta en qué parte del país está la escuela, y eso pesa: no compara a Lipscomb contra otras universidades de Tennessee, sino contra un grupo nacional. Si esto te importa para tu hijo, la conversación que sigue no es con un número, es con la oficina de vida estudiantil: qué grupo latino existe, si hay alguien en admisiones o en apoyo académico que hable español, cómo se siente esa comunidad hoy.

Cómo funciona el calendario y qué tan flexible es con lo que tu hijo ya trae aprendido

El año en Lipscomb se organiza por semestres — dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Nada exótico ahí.

Lo que sí vale la pena saber: la escuela declaró que acepta crédito por exámenes AP, y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" — aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias previas, o experiencia militar. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar. Y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de dual enrollment.

Aquí va la parte que no te puedes saltar: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje. El dato no dice cuántos puntos piden ni si esos créditos van a contar para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Qué se puede estudiar ahí

En el año más reciente reportado, Lipscomb entregó 663 títulos de licenciatura, repartidos en 26 familias de carreras distintas. La familia más grande fue negocios y administración, con 22 de cada 100 títulos — es la más fuerte, pero no se lleva ni la mitad de la oferta. Comparada con escuelas parecidas, Lipscomb queda en el cuarto con más familias de carreras representadas: es una oferta ancha, no concentrada en dos o tres áreas.

Eso sí, 26 familias con presencia en el reporte no son 26 carreras que puedas elegir mañana — una familia agrupa varios programas y algunas filas pueden reportar cero títulos ese año. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, con su nombre completo, no la categoría amplia.

Sobre el tamaño de las clases: la razón oficial es de 13 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. Es una razón baja en términos generales, pero comparada específicamente con escuelas privadas selectivas parecidas, Lipscomb queda por encima de la mediana — es decir, otras escuelas de su mismo tipo tienen razones aún más bajas. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y ninguna te dice el tamaño real de la clase de primer año de tu hijo. Eso se pregunta directamente al departamento.

La institución también reporta oportunidades estructuradas como estudio en el extranjero, investigación de pregrado, un programa completo de noches o fines de semana, y rutas de certificación docente aprobadas por el estado. Que estén reportadas confirma que existen como opción declarada; no dicen calidad ni cuántos estudiantes las usan.

Entrar a Lipscomb: lo que pide y lo que de verdad pasa

Aquí hay algo que quiero que quede claro desde el principio: Lipscomb no tiene admisión abierta. Revisa piezas concretas antes de decir que sí.

De nueve consideraciones posibles, marca cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Eso significa una cosa muy directa para tu hijo: tiene que escribir. El ensayo no es opcional.

También toma en cuenta, aunque no sea obligatorio, el lugar que ocupa en su generación y si alguien de la familia estudió ahí — legado. Si ese no es el caso de tu hijo, no gasten energía preocupándose por eso. Gástenla en lo que sí está en sus manos: el ensayo, las cartas, el expediente.

La tarifa de solicitud es $50.

Ahora, los números de qué tan selectiva es en la práctica. En el ciclo más reciente, Lipscomb recibió 4,244 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 2,828 — 67 de cada 100. No es trámite seguro, tampoco es lotería. Comparada con escuelas privadas selectivas parecidas, esa tasa queda a media tabla, ligeramente por debajo de la mitad del grupo.

Pero aquí viene el número que de verdad importa y que casi nadie mira: de cada 100 estudiantes que Lipscomb admitió, sólo 25 acabaron inscribiéndose ahí. Los otros 75 tenían la carta de aceptación en la mano y no la tomaron. Ser admitido no es lo mismo que inscribirse — este porcentaje no mide calidad ni prestigio, sólo cuenta decisiones. Cuando le lleguen las cartas a tu hijo, este número no es lo que decide nada. Pongan las cartas de todas las escuelas una junto a otra y comparen precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre pruebas estandarizadas: Lipscomb es test optional. El SAT o el ACT se toman en cuenta si los mandas, pero no son requisito. Entre los estudiantes que sí se inscribieron, apenas 14 de cada 100 entregaron puntaje SAT. Entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 580 y 680 en lectura y escritura, y entre 565 y 670 en matemáticas. Esos números son de quienes se inscribieron y decidieron mandar su puntaje — no son de todos los solicitantes, y ese 580 no es un mínimo ni ese 680 una garantía de nada.

Sobre transferencias: en el otoño más reciente, 181 estudiantes de pregrado entraron a Lipscomb por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un conteo alto comparado con escuelas parecidas. Lo que no se sabe — porque Lipscomb no lo reportó — es cuántos créditos les reconocieron al llegar. Esa pregunta se hace directamente en la escuela.

El precio de lista, sin rodeos

Para el año escolar 2023–24, Lipscomb reportó un costo total de asistencia de $59,678 para un estudiante de primer ingreso, tiempo completo, viviendo en el campus. Ese número es el mismo sin importar si tu familia vive en Tennessee o en cualquier otro estado — Lipscomb es privada, no cobra distinto por residencia.

Desglosado: $38,824 de colegiatura y cuotas, $14,804 de vivienda y comida, y $1,650 de libros y materiales. El resto es una estimación de gastos personales que hace la oficina de ayuda financiera.

Comparado con casi 900 escuelas del mismo tipo, este costo total queda por arriba de la mitad del grupo. Es una escuela cara dentro de su categoría.

Y aquí va la verdad dura, sin acolchonarla: este número de $59,678 es precio de lista. No es lo que tu familia va a pagar. Es el punto de partida antes de cualquier beca o ayuda. Hasta que no tengas la carta de ayuda financiera en la mano, no sabes cuánto cuesta esta escuela para ustedes específicamente.

Lo que las familias terminan pagando de verdad

En Lipscomb University, entre 73 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $21,886. Entre 63 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $23,820; entre 126 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $30,873. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (73 estudiantes) y el de la banda de más (126 estudiantes) es de $8,987. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $27,386.

Aun con las becas descontadas, el precio neto promedio de las familias de menos ingreso fue de $21,886 en el año académico 2022-23. Si ese número no cabe en tu bolsillo, mejor verlo hoy que en agosto.

Un promedio no dice qué tan distintos fueron los casos dentro de esa banda; con este dato no se puede afirmar que hubo familias muy por debajo o por encima de la cifra publicada. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales.

La ayuda que sí llega, y los préstamos que quedan

Aquí hay una señal fuerte: 96 de cada 100 estudiantes en Lipscomb reciben alguna beca o ayuda que no se devuelve. Recibir algo es lo normal ahí, no la excepción. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $25,210 al año — pero ese promedio esconde a quien recibió mucho más y a quien recibió mucho menos. No es tu oferta, es sólo un promedio.

La beca Pell, que es ayuda federal específicamente para familias de bajos ingresos, llegó a 23 de cada 100 estudiantes.

Sobre préstamos: 33 de cada 100 estudiantes de pregrado tomaron préstamo federal en el año más reciente reportado. Es más de dos de cada diez, pero menos de la mitad. Comparada con escuelas parecidas, Lipscomb queda del lado bajo — siete de cada diez escuelas similares tuvieron una proporción mayor de estudiantes con préstamo. Entre quienes sí pidieron prestado, el promedio fue de $6,519 ese año — y ojo, esto es de un solo año, sólo préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye lo que los papás piden aparte, ni tarjetas, ni la deuda total con la que alguien se gradúa después de cuatro años. Ese número no está en este reporte.

Lo que decide si tu hijo entra al grupo que pide prestado o al que no, no es este porcentaje. Lo decide la carta de ayuda financiera que le llegue, con su nombre. Espérala antes de descartar la escuela y antes de comprometerte con ella.

Como opción de pago, Lipscomb también reporta un plan de colegiatura en plazos — útil para organizar el flujo de efectivo familiar, aunque no cambia el total que se debe.

Vida en el campus, deportes y apoyos

Lipscomb sí tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 1,600 estudiantes. No exige a todos los de primer ingreso vivir ahí, pero eso no dice si tu hijo específicamente tiene esa opción o esa obligación según su programa — pregúntalo por escrito, junto con la tarifa exacta y la fecha límite para solicitar cuarto.

También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido.

Sobre ROTC: Lipscomb reporta oportunidad en dos ramas, Ejército y Fuerza Aérea, pero no Marina. Que esté marcado en el reporte no significa que el programa se curse en este campus — hay que preguntar directamente por cupos, beca y requisitos antes de armar un plan alrededor de esto.

En deportes, Lipscomb compite en la NCAA, con membresía confirmada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Eso es la escuela, no una promesa para tu hijo — si le interesa un equipo, hay que escribirle directamente al entrenador y preguntar por lugar, división y si esa disciplina otorga beca.

Ofrece también educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque sólo 5 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases así — la gran mayoría, 95 de cada 100, toma al menos una clase presencial.

La biblioteca opera con personal contratado, gasto por arriba del umbral federal de $100,000, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y en apoyos, la institución reporta orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, un programa para estudiantes con discapacidad intelectual, y apoyo específico para veteranos y familias militares, incluyendo participación en el programa Yellow Ribbon.

Los que se quedan y los que terminan

Aquí está uno de los números más sólidos de todo este perfil: de los estudiantes que entraron por primera vez, tiempo completo, buscando licenciatura, 86 de cada 100 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Comparada con escuelas privadas selectivas parecidas, Lipscomb queda en la parte alta del grupo — retiene una proporción mayor de sus estudiantes que la mayoría de sus pares.

Sobre graduación: de una cohorte que empezó en 2017, 69 de cada 100 se había titulado en Lipscomb dentro de seis años. En cuatro años, ese número baja a 61 de cada 100 — una diferencia de 8 puntos que refleja cuántos necesitan tiempo extra. Comparada con escuelas parecidas, queda por arriba de la mediana.

Ese 69% no es todo el cuento. Los datos disponibles no permiten reconstruir completamente qué pasó con el 31 de cada 100 que no se graduó ahí en ese plazo — un dato ausente no significa que abandonaron, ni que se transfirieron, ni que siguen estudiando. Simplemente no está.

Hay una medida más amplia, a ocho años, que incluye tanto a quienes entraron por primera vez como a quienes ya traían experiencia universitaria previa. De esa cohorte, 67 de cada 100 tenían un título o certificado de Lipscomb al corte de agosto de 2023. Entre estudiantes con beca Pell específicamente, el número baja a 62 de cada 100 — siete puntos por debajo del grupo sin Pell. Esa brecha es real y vale la pena preguntarla directamente en la oficina de admisiones: qué apoyos concretos existen para sostener a estudiantes con necesidad económica hasta la meta.

Lo que este perfil te deja, y lo que sigue siendo tuyo

Ahora conoces a Lipscomb con más profundidad de la que tenías hace media hora: una escuela privada, mediana, en Nashville, con admisión selectiva pero no imposible, con precio de lista alto y precio neto que sigue siendo alto incluso con ayuda, con buena retención y una graduación sólida comparada con sus pares, y con una comunidad latina todavía pequeña.

Nada de esto te dice si Lipscomb es la escuela correcta para tu hijo. Eso depende de piezas que este perfil no puede tener: qué quiere estudiar, qué tan lejos está dispuesto a vivir de casa, qué construyó en la prepa que encaje con lo que esta admisión pide, y qué puede pagar tu familia una vez que llegue la carta real con el número real.

A tu hijo le toca escribir ese ensayo, armar su expediente, decidir qué quiere. A ti te toca leer la carta de ayuda financiera con calma, comparar el precio neto real contra otras opciones, y hacer las preguntas que ningún formulario contesta solo. Ninguno de los dos hace el trabajo del otro.

Junta esta pieza con las demás. De ahí nace el plan.

La información de este artículo proviene de IPEDS y del Departamento de Educación de Estados Unidos, con base en los reportes más recientes disponibles de Lipscomb University. Best College Aid no representa a Lipscomb University ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo no sustituye la verificación directa con la universidad antes de tomar decisiones.

¿Quieres entender qué significa esto para tu hijo?

En nuestra presentación gratuita te enseñamos, paso a paso, a armar la lista de universidades de tu hijo y a entender la ayuda financiera.

Regístrate gratis

Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.