Guía universitaria

Loyola University Chicago: tasa de admisión, requisitos y graduación

Loyola University Chicago: lo que dicen los números oficiales, explicado para tu familia

Loyola University Chicago en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
81.4 %

32,937 admitidos de 40,468 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$51,716

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$28,666/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
76 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
590–680

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (25 % envió el SAT)

SAT matemáticas
570–660

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
29

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
84 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
21 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando tu hijo pone el nombre de una universidad en su lista, tú también entras en el viaje. No es tu vida la que está en juego, pero sí tu dinero, tu tiempo y, muchas veces, tu tranquilidad. Loyola University Chicago es una de esas escuelas que aparece con frecuencia en las listas de familias latinas: grande, católica, urbana, con presencia hispana visible. Pero "aparece con frecuencia" no es lo mismo que "es la correcta para tu hijo". Vamos a mirarla con calma, dato por dato, para que cuando llegue el momento de decidir, decidas con información y no con impresión.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
4,060 palabras19 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de escuela es, en pocas palabras

Loyola University Chicago es una universidad privada, sin fines de lucro, de cuatro años o más. El gobierno federal la clasifica dentro del grupo de universidades con actividad de investigación alta y nivel de doctorado como el más alto que reporta ofrecer. Eso no te dice si la carrera específica de tu hijo existe ahí ni si conecta con un posgrado; eso lo verificas programa por programa.

También la describen como una escuela de cuatro años, de talla grande, principalmente residencial: en el momento en que se levantó ese dato, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda controlada por la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo. Es, en otras palabras, una universidad pensada para que la mayoría de sus estudiantes viva ahí, no sólo asista a clases.

Y hay algo que conviene decir de frente: en el perfil de admisión de pregrado, la clasifican dentro del grupo "más selectivo". Entrar no es automático. Pero ojo, "más selectiva" describe a quién deja pasar, no qué tan bien enseña. Es una etiqueta sobre la puerta, no sobre lo que hay adentro. Y no te dice cuántos de cada cien solicitantes reciben el sí — ese número lo vas a ver más adelante, y te va a sorprender.

Loyola está en Chicago, Illinois, en el condado de Cook, dentro del área metropolitana de Chicago-Naperville-Elgin. El código censal la ubica en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más. Eso no te dice si el campus está en pleno centro ni qué tan fácil es moverse cerca de él. Si tu hijo piensa vivir en casa y viajar al campus, no confíes en el mapa: maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora en que tendría clase. El tráfico real casi nunca es el que promete Google Maps.

Una nota que también vale la pena tener clara: Loyola no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio federal, 138 sí tienen alguna de esas tres designaciones; Loyola no está entre ellas. Eso no dice nada sobre a qué comunidades atiende hoy ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen, qué organizaciones estudiantiles operan, y mejor aún, hablando con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño real de la comunidad estudiantil

Loyola reportó 17,397 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Es una escuela grande — el gobierno la coloca en la banda de entre 10,000 y 19,999 estudiantes. Comparada con las 941 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva de este censo que reportan el dato, está entre las más grandes: cuando mucho una de cada diez tiene más estudiantes que ella.

Pero ese número grande esconde algo importante para una familia con un hijo que apenas entra a licenciatura: de esos 17,397, sólo 12,487 son de pregrado. Los otros 4,910 ya terminaron una carrera y están en posgrado. Si tu hijo va empezando, el número que le importa a él es 12,487, no el total de 17 mil.

Dentro de ese pregrado, 21 de cada 100 estudiantes se reportaron como hispanos o latinos en el otoño de 2023. No es mayoría, pero tampoco es un caso raro — y comparada con 941 escuelas privadas parecidas de este censo, queda en el cuarto de arriba: tres de cada cuatro de ese grupo reportaron una proporción igual o menor. Eso sí, esa comparación tiene un límite real: los pares se arman por tipo de escuela, no por estado, y Chicago no es cualquier ciudad para presencia latina. La cifra tampoco baja al nivel de carrera; es de toda la escuela.

También hay más mujeres que hombres en el pregrado — 68 de cada 100 —, y los estudiantes adultos, de 25 a 64 años, son pocos: apenas 5 de cada 100. Poco más de la mitad de los estudiantes nuevos, 56 de cada 100, reportó vivir en Illinois al momento de solicitar. Es una escuela con presencia local fuerte, pero no exclusivamente local.

Cómo funciona el año académico y qué créditos reconocen

El calendario es de semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Nada exótico ahí; es el formato más común en Estados Unidos.

Loyola declaró que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" — estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias o certificaciones previas, e incluso oportunidades militares. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de doble inscripción.

Aquí va la verdad dura de este tema: que la escuela declare que acepta AP no significa que le vaya a dar crédito a tu hijo por cualquier examen que presente. El reporte no dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica que le interesa. Antes de que tu hijo se inscriba pensando que ya se ahorró un semestre, pide la evaluación de equivalencias por escrito. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

La oferta de carreras: ancha, no concentrada

Entre julio de 2022 y junio de 2023, Loyola entregó 2,920 títulos de licenciatura, distribuidos en 26 familias de carreras (el sistema CIP que usa el gobierno para agrupar programas). Ninguna familia se lleva un pedazo grande: la más popular fue negocios y administración, y aun así representó apenas 19 de cada 100 títulos del año. Comparada con 942 escuelas parecidas, Loyola queda en el cuarto de arriba en número de familias de carrera presentes en su oferta.

Esto no significa 26 carreras exactas ni que todas tengan estudiantes activos — una fila puede reportar cero títulos ese año, y una "familia CIP" agrupa varios programas distintos bajo un mismo paraguas. Lo que sí te dice con claridad es que Loyola no es una escuela concentrada en dos o tres áreas: la oferta es ancha. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, con su nombre completo, no sólo el área general.

En cuanto a la relación entre estudiantes y profesores: la razón oficial es de 13 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente. En la escala general eso es una razón baja. Pero comparada con 941 escuelas parecidas, queda por encima de la mediana — no en el cuarto más alto, pero sí arriba de la mitad. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y por eso te las doy separadas. Y una aclaración necesaria: esta razón no te dice el tamaño real de un salón de clases. Es un promedio institucional, no informa el tamaño de las clases de primer año.

Loyola también reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, un programa completo cursable sólo por las noches o los fines de semana, educación de desarrollo (con y sin crédito), y rutas para certificación docente, incluyendo aprobación estatal del programa. Que existan reportadas no dice cómo funcionan hoy para la carrera de tu hijo — de nuevo, se pregunta por nombre.

Cómo es entrar: los requisitos y la puerta real

Loyola no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí. De las nueve consideraciones que este reporte pregunta (sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado), tres son obligatorias: el promedio de la preparatoria, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: el expediente completo de la prepa, el lugar en la generación, haber cursado el plan de materias que Loyola pide, el ensayo personal, la experiencia laboral, y si alguien de la familia estudió ahí. La tarifa de solicitud publicada es $0.

Hay una pieza que tu hijo no puede cambiar con esfuerzo: si alguien de la familia ya estudió en Loyola, eso se considera. Si no es su caso, no gastes energía ahí. Gástala en lo que sí está en sus manos.

Ahora, la cifra que de verdad importa cuando se habla de "qué tan difícil es entrar": de los 40,468 solicitantes de primer ingreso en el ciclo 2023, 32,937 recibieron oferta de lugar. Eso es 81 de cada 100. Comparada con 942 escuelas parecidas, esa tasa es de las comunes — un poco por arriba de la mitad del grupo. Dicho simple: Loyola recibe miles de solicitudes, y aun así ocho de cada diez reciben el sí. Tu hijo tiene motivo real para aplicar. También lo tiene para armar una solicitud completa y a tiempo, porque ese número es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa — si el año que le toca a tu hijo hay más solicitantes y los lugares no crecen, la cifra baja sola.

Aquí viene el contraste que vale la pena entender bien, porque confunde a muchas familias: de cada 100 estudiantes que Loyola admitió en 2023, sólo 9 se inscribieron. Comparada con 942 escuelas parecidas, esa tasa está entre las más bajas — nueve de cada diez escuelas del grupo quedan por encima. Dicho de otra forma: de cada 11 muchachos que reciben la carta de aceptación de Loyola, más o menos uno termina yendo. Los demás tenían lugar y no lo tomaron.

No leas esto como una mancha sobre la escuela. Que la mayoría de los admitidos no se inscriba no dice que la escuela sea mala; el registro federal no explica por qué cada quien decidió lo que decidió — probablemente muchos entraron a otras universidades también y eligieron otra opción. Lo que sí te dice esta cifra es algo útil: lo que otros decidieron no predice lo que a tu familia le van a ofrecer.

Sobre exámenes estandarizados: SAT y ACT no son requisito. Si se envían, se consideran; si no, la solicitud sigue su curso igual. De los estudiantes de primer ingreso que se inscribieron, 25 de cada 100 entregaron puntaje de SAT. Entre esos, la mitad de en medio sacó entre 590 y 680 en lectura y escritura, y entre 570 y 660 en matemáticas. Ese rango es de quienes se inscribieron y entregaron puntaje — no de todos los solicitantes, y no prueba que el puntaje haya definido ninguna admisión. Ese 590 no es un mínimo que tu hijo deba alcanzar, y ese 680 no es garantía de nada.

Sobre transferencias: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 16 de cada 100 se transfirieron sin terminar en Loyola y se inscribieron en otra institución. Comparada con 542 escuelas parecidas, esa proporción es común, un poco por debajo de la media del grupo. En el otro sentido, Loyola también recibe transferencias: 355 estudiantes entraron por primera vez en el otoño de 2023 viniendo de otra institución. Cambiarse de escuela no es fracasar. Si tu hijo cree que podría necesitar esa puerta algún día, conviene que sepa desde ahora cómo se solicitan los papeles — y si decide moverse, pide por escrito, con la lista exacta de materias, cuántos créditos le reconocerían en destino. Ese dato no viene incluido en ninguna de estas cifras.

El costo publicado: la cifra completa antes de la ayuda

Para el año escolar 2023–24, el costo de asistencia reportado por Loyola para un estudiante de primer ingreso, tiempo completo, viviendo en el campus, fue de $71,410. Ese presupuesto es el mismo sin importar si el estudiante es de Illinois o de otro estado — aquí no hay diferencia por residencia, algo que sí ocurre en muchas universidades públicas.

Desglosado: $51,716 de colegiatura y cuotas, $16,894 de vivienda y comida en el campus, y $1,200 de libros y materiales. El resto es una estimación de gastos personales que hace la oficina de ayuda financiera — transporte, lavandería, entretenimiento.

Comparada con 888 escuelas parecidas, este costo de asistencia está entre los más altos del grupo. Es un número real y hay que verlo de frente: $71,410 es mucho dinero, sea cual sea tu ingreso familiar.

Pero — y esto es central — ese es el precio de lista, no la factura de tu familia. Llena la FAFSA. Pide la carta de ayuda por escrito. Hasta que la tengas en la mano, no sabes cuánto le va a costar Loyola a ustedes.

El precio neto: lo que las familias realmente terminaron pagando

En Loyola University Chicago, entre 383 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $28,666. Entre 290 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $32,527; entre 883 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $40,370. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (383 estudiantes) y el de la banda de más (883 estudiantes) es de $11,704. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $37,592.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Un promedio no dice qué tan distintos fueron los casos dentro de esa banda; con este dato no se puede afirmar que hubo familias muy por debajo o por encima de la cifra publicada. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales.

La ayuda: casi todos reciben algo, pero "algo" varía mucho

91 de cada 100 estudiantes que buscan título en Loyola recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Aquí, recibir ayuda es lo común, no la excepción. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $25,808 al año — pero ese promedio esconde a quien recibió mucho más y a quien recibió mucho menos.

La beca Pell — ayuda federal para familias de bajos ingresos — le llegó a 23 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscan título.

$25,808 es dinero de verdad, pero no es un precio. Lo que decide cuánto va a pagar tu familia es el número que queda después de toda la ayuda combinada, y ese número no está en este promedio general — hay que pedirlo, escuela por escuela, con la carta en la mano.

Sobre préstamos: en el año escolar 2022-23, 48 de cada 100 estudiantes de pregrado en Loyola recibieron un préstamo estudiantil federal. De los que pidieron, cada uno se llevó $6,441 en promedio ese año. Comparada con 942 escuelas parecidas, esa proporción es común — ni de las que más estudiantes con préstamo tienen, ni de las que menos.

Aquí va una cuenta que vale la pena hacer con calma, sentados: si tu hijo pidiera un monto similar cada uno de los cuatro años del plan de estudios, la suma andaría por los $25,764 — sin contar intereses. Esa cifra se decide antes de la primera firma, no al final. Y ojo: ese promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con bancos privados, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa — eso requeriría sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

Loyola también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como mecanismo formal para administrar el costo.

Vida en el campus, apoyos y otros datos que completan el cuadro

Loyola sí tiene vivienda controlada por la institución, y respondió que no todos los estudiantes de primer ingreso y tiempo completo están obligados a vivir ahí — eso niega una obligación universal, no dice que ningún programa la tenga. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 4,989 estudiantes. También ofrece planes de comida, con número fijo de comidas por semana en el plan más grande. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo; pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: Loyola marcó que sí hay oportunidad, y marcó las tres ramas — Army, Navy y Air Force. Eso no es común: de las 3,012 universidades de este directorio, sólo 135 marcan las tres. Pero que esté marcado no confirma que el programa se curse en este campus específico ni informa cupos, becas o requisitos — eso se pregunta por rama, por separado, antes de construir un plan alrededor de esto.

En deportes, Loyola compite en atletismo intercolegial y está afiliada a la NCAA (reporta membresía para baloncesto y campo traviesa o atletismo de pista). Eso es afiliación institucional, no una promesa para tu hijo: si le interesa jugar, hay que escribirle directamente al entrenador de ese deporte y preguntar por lugar, división y si hay beca atlética, por escrito.

Sobre educación a distancia: Loyola sí la ofrece, en pregrado y posgrado. Pero en el conteo de otoño, sólo 2 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia — los otros 98 tomaban al menos una clase presencial. También reportó tener al menos un programa completo que puede terminarse a distancia, pero eso no confirma que exista en pregrado específicamente: hay que confirmar nivel y carrera exactos.

La biblioteca opera con personal contratado y su gasto anual superó el umbral de $100,000 que registra el gobierno — tiene colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que existan las bases de datos específicas que necesita la carrera de tu hijo; eso se pregunta por nombre de programa.

Entre los servicios y apoyos reportados: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon, punto de contacto para veteranos y militares y sus familias, organización estudiantil de veteranos, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estén reportados no dice qué tan buenos o accesibles son en la práctica — eso se conoce hablando con quien ya los usa.

Qué tan probable es que tu hijo se quede y se gradúe

De la generación que entró en el otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo (2,862 estudiantes), 2,410 cumplieron el criterio oficial de retención al año siguiente — 84 de cada 100 seguían inscritos o ya habían completado la carrera. Comparada con 930 escuelas parecidas, Loyola queda en la parte de arriba: retuvo una proporción mayor que la mayoría de sus pares. Este número no separa a quienes siguen estudiando de quienes ya se titularon rápido, y no explica qué pasó con el resto.

Sobre graduación: de la generación que entró en 2017 (2,660 estudiantes de tiempo completo y primer ingreso), seis años después 2,009 tenían el título en la mano — 76 de cada 100. A cuatro años, la cifra ya era de 69 de cada 100, apenas 7 puntos por debajo. Comparada con 920 escuelas parecidas, Loyola queda en el cuarto de arriba en esta medida.

Vale la pena ver el desglose completo de esa misma cohorte de 2,660: 2,009 se titularon en Loyola dentro del plazo; 97 completaron ahí un programa más corto; 430 se transfirieron a otra institución sin completar en Loyola; 10 seguían inscritos sin haber terminado; y 114 quedaron en la categoría federal de "ya no inscritos" — categoría que no explica el motivo y que puede incluir a quienes se titularon después del límite de tiempo contado.

Aquí una verdad que no hay que suavizar: un porcentaje alto de graduación no es una promesa para tu hijo. Es lo que le pasó a la generación de 2017. Lo que sí está en tus manos es asegurarte de que entre con los créditos en orden, y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero académico y cuándo se inscribe a las materias que su carrera requiere.

Por último, una mirada a más largo plazo: IPEDS siguió durante ocho años a una cohorte de 3,156 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016. Al corte de agosto de 2023, 71 de cada 100 tenían título o certificado de Loyola. Entre quienes recibieron beca Pell específicamente, esa cifra fue de 65 de cada 100 — 9 puntos por debajo de quienes no recibieron Pell. Comparada con 935 escuelas parecidas, Loyola queda igual o por encima de la mitad del grupo.

Si tu familia calificaría hoy para Pell, esta comparación no determina lo que le pasará a tu hijo — es una cohorte histórica, no una predicción. Pero sí es una pregunta que vale la pena hacer directamente en la escuela: qué existe en concreto para esos estudiantes — consejero asignado, ayuda de emergencia, si la beca interna se renueva cada año. Y pide que te lo contesten por escrito.

Cómo juntar todo esto en tu plan familiar

Ahora ya conoces con detalle una de las tres piezas que necesitas para decidir: qué es Loyola University Chicago realmente, más allá del nombre y la reputación. Es grande, es selectiva en su clasificación pero acepta a ocho de cada diez solicitantes, es cara en precio de lista pero ofrece ayuda a la gran mayoría de sus estudiantes, y sus tasas de retención y graduación están por encima de sus pares.

Esa pieza sola no decide nada. Te falta lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido para llegar hasta aquí. Y te falta lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar, un número que sólo vas a conocer con certeza cuando llegue la carta de ayuda financiera con el nombre de tu hijo.

Si viven cerca de Chicago, la pregunta del transporte diario es real y conviene resolverla manejando la ruta tú mismo. Si viven lejos, la pregunta es otra: cómo se siente tu hijo empezando de cero en una ciudad grande, y qué tan preparado está para eso. Si tu hijo apenas empieza a construir su lista, estos números le dan un punto de comparación honesto frente a otras escuelas. Si ya está por aplicar, la tarea inmediata es simple: llenar la FAFSA a tiempo y pedir por escrito lo que Loyola específicamente le ofrecería a él.

No llegaste al final de tu investigación. Llegaste a un punto donde ya puedes hacer las preguntas correctas, con los números correctos en la mano, sin que nadie te los tenga que explicar dos veces.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por Loyola University Chicago al Sistema Integrado de Datos de Educación Postsecundaria (IPEDS) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Loyola University Chicago ni al gobierno de Estados Unidos; este artículo organiza y explica cifras públicas para ayudar a las familias a entenderlas.

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