Guía universitaria

Miami University-Oxford: tasa de admisión, requisitos y graduación

Miami University-Oxford: lo que dicen sus números y lo que significan para tu familia

Miami University-Oxford en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
82.1 %

28,319 admitidos de 34,498 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$17,809 / $40,025

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$14,775/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
82 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
610–690

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (10 % envió el SAT)

SAT matemáticas
600–690

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
28

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
90 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
5 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que parecen un enigma hasta que alguien te sienta y te explica los datos con calma. Miami University-Oxford es una de ellas: pública, grande, en un pueblo de Ohio, con una reputación de exigencia que Carnegie certifica y con un precio que puede sorprender a una familia que no lo esperaba. Nada de esto la vuelve buena o mala para tu hijo. La vuelve una posibilidad que vale la pena entender a fondo antes de decidir si entra en su lista.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,234 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Eso es lo que vamos a hacer aquí: leer juntos lo que el gobierno de Estados Unidos reporta sobre esta universidad —quién estudia ahí, cuánto cuesta, quién entra, quién se queda y quién se gradúa— y traducirlo a un lenguaje que te sirva a ti, sin tecnicismos y sin venderte nada.

Qué tipo de universidad es, y dónde queda

Miami University-Oxford aparece clasificada por Carnegie entre las universidades de doctorado con actividad de investigación alta. Es pública, de cuatro años, de tamaño grande y principalmente residencial: en el momento de esa clasificación, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado vivían en vivienda propiedad de la institución o afiliada a ella, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo.

En su perfil de pregrado, Carnegie la coloca en el grupo de admisión más selectiva. Esto es importante decirlo con precisión: "más selectiva" describe a quién deja pasar, no qué tan bien enseña. No te dice cuántos de cada cien solicitantes reciben el sí —ese número lo vemos más adelante, y conviene que lo veas antes de que tu hijo arme su lista final.

La universidad está en Oxford, Ohio, dentro del condado de Butler. El entorno alrededor del campus es de pueblo, cerca de una zona urbana pero no dentro de ella. Si tu familia no vive cerca, esto significa una cosa concreta: tendrás que calcular por separado dónde viviría tu hijo y cómo se movería. El dato solo ubica la escuela; no te dice cuánto dura el trayecto desde tu casa.

Como institución, Miami reporta el doctorado como el nivel más alto que ofrece, y el gobierno la clasifica como una institución que otorga grados principalmente de licenciatura o niveles superiores. Que reporte oferta de posgrado no significa que la carrera que tu hijo quiere conecte pregrado con posgrado ahí mismo: eso hay que verificarlo programa por programa.

Una nota que vale la pena tener clara: Miami University-Oxford no aparece con ninguna de tres designaciones específicas que el gobierno rastrea —no es universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal, y no es institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio, 138 traen alguna de las tres. Que Miami no traiga ninguna no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy.

El tamaño de la comunidad, y quién la compone

Miami University-Oxford reportó 18,618 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Es una escuela grande —el gobierno la coloca en la banda de entre 10,000 y 19,999— y comparada con universidades públicas parecidas, queda del lado grande: sólo entre una y tres de cada diez tienen más estudiantes que ella. De ese total, 16,478 van en pregrado y 2,140 en posgrado: es sobre todo una escuela de carrera universitaria, no de posgrado.

Pero que la escuela sea grande no significa que las clases lo sean. Eso hay que preguntarlo directamente: cuántos alumnos hay por clase en primer año y en la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Sobre quién forma esa comunidad, hay un dato que merece tu atención si eres una familia latina: de los estudiantes de pregrado reportados en otoño de 2023, sólo 5 de cada 100 son hispanos o latinos. Comparada con 519 escuelas públicas selectivas parecidas, Miami queda en el cuarto más bajo de ese grupo en esta proporción. Esto no la saca de la lista ni la vuelve mala escuela —el dato cuenta quién está matriculado, nada más. Pero si tu hijo va a ser de los pocos, vale la pena preguntar en la visita qué grupos estudiantiles, centro cultural o personal que hable español existen, y hablar con algún estudiante latino que ya esté ahí antes de decidir.

Entre hombres y mujeres el pregrado está casi parejo: 52 de cada 100 son mujeres. Y casi no hay estudiantes adultos: sólo 1 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años. El 63 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso venía del mismo estado de Ohio.

Cómo funciona el año académico, y qué tan amplia es la oferta

El calendario es de semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. Miami declaró aceptar crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, licencias previas, entre otros. También matricula estudiantes de high school en cursos con crédito universitario dentro de un programa formal de dual enrollment, y reporta aceptar crédito por entrenamiento militar.

Aquí va una verdad dura que te conviene escuchar de frente: que declaren aceptar AP no significa que le den crédito por cualquier examen. No dice cuántos puntos piden ni si esos créditos aplican a la carrera de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a la oferta académica: Miami entregó 4,165 títulos de licenciatura en un año, repartidos en 25 familias de carreras distintas. La más grande fue negocios y administración, con 28 de cada 100 títulos —ninguna otra la supera, pero tampoco se lleva todo. Comparada con escuelas similares, Miami está en el cuarto con más variedad de familias de carreras presentes. Es una oferta ancha, aunque "25 familias con fila en el reporte" no significa 25 carreras activas con estudiantes graduándose cada año: algunas filas pueden reportar cero títulos. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 15 a 1 —una cifra de en medio, ni de las más bajas ni de las más altas entre escuelas parecidas. Este número, solo, no decide nada sobre el tamaño real de las clases.

Miami también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, programas de educación de desarrollo con y sin crédito, y rutas de preparación y certificación para quienes quieren ser maestros, incluyendo aprobación estatal del programa.

Cómo es el proceso de admisión

Miami University-Oxford no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí, y son varias: de nueve consideraciones que el gobierno rastrea, seis son obligatorias —el expediente de la prepa, el promedio, haber llevado el plan de materias que la universidad pide, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplica. Además considera, si se las mandas, el lugar que ocupa tu hijo en su generación y su experiencia de trabajo.

Es una solicitud larga. Se arma con tiempo, no en una noche. La tarifa de solicitud es de $50. El ensayo es requisito: que tu hijo lo empiece en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador nunca es el que se manda.

Ahora la cifra que probablemente más te interesa: de los 34,498 solicitantes de primer ingreso en el ciclo 2023, 28,319 recibieron oferta de lugar. Son 82 de cada 100. Comparada con escuelas públicas selectivas parecidas, esta proporción es común, un poco por debajo de la mitad del grupo. Dicho simple: esta escuela reporta miles de solicitantes y aun así 8 de cada 10 reciben el sí. Tu hijo tiene motivo para aplicar, y también para armar su solicitud completa y a tiempo. Pero recuerda que este porcentaje es de un solo ciclo, no una regla fija: cuando a tu hijo le toque aplicar, vuelve a checar el número del año que le corresponde.

Aquí viene una cifra que puede confundir si no se explica bien. De cada 100 estudiantes admitidos en 2023, sólo 14 se inscribieron. Los otros 86 no aparecen matriculados en Miami dentro de ese periodo —el dato no dice si fueron a otra universidad ni qué hicieron. Comparada con escuelas parecidas, esta proporción es baja: en siete de cada diez de esas escuelas, o más, se queda una parte mayor de los admitidos. Dicho para una familia: de cada 7 muchachos que recibieron el sí de Miami, más o menos uno acabó inscribiéndose. Y no lo leas como una mancha en la escuela: el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió. Lo que sí importa es esto: lo que otros decidieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu propia carta con el precio neto —lo que de verdad les costaría el año— antes de decidir si esta escuela sigue en la lista.

Sobre exámenes: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. Entre quienes se inscribieron y sí entregaron SAT (10 de cada 100), la mitad de en medio sacó entre 610 y 690 en lectura y escritura, y entre 600 y 690 en matemáticas. Esos números son de quien ya se inscribió, no de todos los que aplicaron, y ese 610 no es un mínimo ni ese 690 una garantía.

Sobre transferencias: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, sólo 12 de cada 100 aparecen como transferidos a otra escuela sin haber completado ahí. Esta cifra no cuenta cuántas materias reconocen a quien llega transferido a Miami; eso hay que pedirlo por escrito, con la lista de materias en mano, antes de que tu hijo se mueva.

El costo publicado, y por qué no es lo que vas a pagar

En Miami University-Oxford, entre 146 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $14,775. Entre 166 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $24,142; entre 1,064 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $30,943. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (146 estudiantes) y el de la banda de más (1,064 estudiantes) hay $16,168 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $27,928.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, préstamos y opciones

De cada 100 estudiantes que buscan un título en Miami, 84 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver, con un promedio de $13,332 entre quienes la recibieron. Comparada con escuelas parecidas, esto la pone en el cuarto donde la beca alcanza a más estudiantes.

Pero hay que separar dos cosas que suelen confundirse. La beca Pell —ayuda federal específica para familias de bajos ingresos— llegó sólo a 11 de cada 100 estudiantes. Es decir: casi todos reciben algún tipo de ayuda, pero muy pocos reciben específicamente Pell. El reporte junta toda la ayuda sin decir de dónde vino cada peso, así que de aquí no se puede saber qué le tocaría a tu familia. Pregunta directo en la oficina de ayuda financiera: quién da esa beca, quién califica, y qué se necesita para renovarla cada año.

Sobre préstamos: 33 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal en el año 2022-23, con un promedio de $6,221 por estudiante ese año. Es una proporción común comparada con escuelas parecidas —ni de las que más préstamos tienen, ni de las que menos. Ese promedio es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye los préstamos que a veces firman los papás, ni deuda con banco o tarjeta, y no es la deuda total con la que alguien sale al graduarse. En cuál de los dos grupos —con deuda o sin ella— caería tu hijo, no lo decide este porcentaje. Lo decide la carta de ayuda financiera que reciba él, por escrito.

Miami también reporta opciones estructuradas para pagar: un plan de colegiatura garantizada y un plan de pago en plazos.

La vida en el campus: vivienda, servicios y actividades

Miami sí tiene vivienda controlada por la institución, con capacidad reportada para 8,279 estudiantes dentro o fuera del campus. No todos los estudiantes de primera entrada y tiempo completo están obligados a vivir ahí —aunque eso no significa que ningún programa tenga ese requisito. También ofrece planes de comida, con número de comidas variable según el plan elegido. Que exista la opción no garantiza una cama ni que el plan venga incluido: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si hay lugar asegurado o lista de espera.

Sobre ROTC: Miami marcó tener las tres ramas —Army, Navy y Air Force—, algo poco común: de 3,012 universidades en esta guía, sólo 135 marcan las tres. Pero que esté marcado no confirma que el programa opere en este campus específico, ni cupos ni becas. Pregunta por cada rama por separado.

En deportes, Miami compite en el nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA. El reporte confirma membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista, pero no identifica todos los equipos actuales ni si cada disciplina otorga beca. Esa membresía es de la escuela, no de tu hijo: escríbele directamente al entrenador del deporte que le interesa y pide respuesta por escrito.

En modalidad: sólo 1 de cada 100 estudiantes de pregrado lleva todas sus clases a distancia; los otros 99 toman al menos una clase presencial. Miami sí ofrece al menos un programa completo a distancia, aunque el reporte no especifica si es en pregrado o posgrado —confirma el nivel y la carrera exacta si esto le interesa a tu hijo.

La biblioteca opera con personal contratado y gasto anual por encima del umbral que rastrea el gobierno, con material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y la institución reporta una lista amplia de servicios: orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo, cuidado infantil en el campus, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, punto de contacto dedicado para familias militares, organización estudiantil de veteranos y una página de servicios para estudiantes con discapacidad. Que estos servicios existan y estén reportados no dice qué tan accesibles o efectivos son en la práctica: eso se pregunta directamente.

Quién se queda, y quién se gradúa

Aquí hay números que hablan bien de Miami, y vale la pena decirlos con la misma claridad que los difíciles. De la generación que entró en otoño de 2022, 90 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Comparada con escuelas públicas selectivas parecidas, Miami está entre las que más conservan a su generación de primer ingreso.

Sobre graduación: de la generación que entró en 2017, 82 de cada 100 tenían el título en la mano seis años después. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 73 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, Miami está entre las que más titulan.

Vale la pena decirlo de frente: un número alto no es una promesa para tu hijo. Es lo que le pasó a la generación que entró en 2017. Lo que sí está en tus manos es asegurarte de que entre con los créditos en orden, y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero y cuándo se inscriben las materias de su carrera.

Un dato más, mirando más lejos: siguiendo a una cohorte que entró entre 2015 y 2016 —incluyendo primer ingreso y quienes ya traían experiencia universitaria previa— 82 de cada 100 tenían título o certificado de Miami ocho años después. Entre quienes recibieron beca Pell, esa proporción fue de 74 de cada 100, diez puntos menos que quienes no la recibieron. Que una familia califique para Pell hoy no determina el resultado individual de tu hijo, pero si aplica, vale la pena preguntar en la escuela qué existe en concreto para esos estudiantes: consejero asignado, ayuda de emergencia, y si la beca interna se renueva cada año. Pide esa respuesta por escrito.

Lo que estos números no pueden decirte

Esta información no incluye qué gana o qué hace un egresado de Miami después de salir. Ese pedazo del mapa —el después— requiere otra fuente, y no está autorizado en esta pieza.

Para armar tu plan

Ahora ya conoces con profundidad una de las piezas que tu familia necesita: qué tipo de universidad es Miami University-Oxford, quién estudia ahí, cuánto cuesta en el papel y cuánto ha costado en la práctica para familias en distintas situaciones de ingreso, qué tan difícil es entrar, y qué le pasó a las generaciones anteriores una vez adentro.

Esa pieza sola no decide nada. Júntala con lo que tu hijo quiere estudiar y con lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Si viven lejos de Ohio, súmale el cálculo real de mudarse. Si Pell o la ayuda federal es parte de su situación, pide el ejemplo concreto por escrito antes de decidir. Si el precio de fuera del estado los preocupa, pregunta primero qué significaría la residencia para ustedes.

De esa combinación —la universidad, el estudiante, la familia— nace un plan verdadero. Este artículo te entrega la primera pieza con la mayor claridad posible. Las otras dos les tocan a ustedes.

Nota sobre las fuentes: la información de este artículo proviene de datos reportados por Miami University-Oxford al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada cifra. Best College Aid no representa a Miami University-Oxford ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza información pública con fines informativos para familias.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.