Guía universitaria

Midwestern State University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Midwestern State University: lo que dicen los números cuando los sabes leer

Midwestern State University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
87.4 %

5,089 admitidos de 5,824 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$10,310 / $12,260

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$9,575/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
41 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
63 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$40

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
26 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, cuando estás sentado con tu hijo frente a la computadora buscando universidades, en el que un nombre desconocido se convierte en algo que tienes que decidir si tomar en serio. Midwestern State University puede ser uno de esos nombres. No la conocías, no sabes si es "buena", no sabes si tu hijo cabría ahí. Ese momento de no saber es normal. Casi todos lo vivimos.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,297 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Yo no te voy a decir si Midwestern State University es la universidad correcta para tu hijo. Nadie que no te conozca puede decirte eso. Pero sí puedo ayudarte a entender qué es esta universidad realmente, con los números que el propio gobierno de Estados Unidos recoge de ella cada año. Esa comprensión es una pieza del mapa. No es todo el mapa. Pero sin ella, manejas a ciegas.

Quién es esta universidad y dónde vive

Midwestern State University está en Wichita Falls, Texas, dentro del condado de Wichita, en el área metropolitana de esa ciudad. Es una institución pública de cuatro años, y el gobierno federal registra el doctorado como el nivel más alto que reporta ofrecer, aunque eso no dice qué credencial ofrece cada programa específico ni si la carrera que le interesa a tu hijo llega hasta ese nivel. Si a tu hijo le interesa una ruta que conecte pregrado con posgrado, pregúntalo directamente por el programa: la etiqueta general no resuelve esa duda.

El sistema que clasifica a las universidades de Estados Unidos, conocido como Carnegie, la describe como una universidad de maestría, con programas grandes, de tamaño mediano y principalmente residencial: en el periodo que se usó para esa clasificación, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda de la institución. También aparece, en un perfil distinto y más reciente, entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otro lugar, esto importa: pide por escrito, desde antes, qué materias le van a reconocer y cuáles no. La etiqueta dice que llegan muchos transferidos; no dice con cuántos créditos llegan ni cuántos se pierden en el camino.

Una aclaración que vale la pena hacer de una vez: Midwestern State University no tiene ninguna de tres designaciones especiales que sí tienen otras universidades de este país —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant—. De las 3,012 universidades en este directorio federal, 138 sí tienen alguna de esas tres. Que Midwestern State no las tenga no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Eso se pregunta hablando con la escuela, buscando qué centros culturales y organizaciones estudiantiles existen hoy.

Y si tu hijo pensara vivir en casa mientras estudia: maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que dice el mapa.

El tamaño de esta comunidad y quién la forma

Midwestern State tenía, en el conteo oficial más reciente, 5,573 estudiantes inscritos. No es una escuela chica ni una escuela enorme: cae en la banda de entre 5,000 y 9,999, justo a media tabla comparada con universidades públicas selectivas parecidas. De ese total, 4,508 estaban en pregrado y 1,065 en posgrado. Es, sobre todo, una escuela de licenciatura.

Aquí viene algo que vale la pena que sepas de inmediato: 26 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron hispanos o latinos. Uno de cada cuatro, o más. Comparada con otras 519 escuelas públicas selectivas de cuatro años que reportan este dato, Midwestern State queda en el cuarto de arriba. Ser latino en este campus no sería la excepción.

Pero quiero ser honesto contigo sobre lo que ese número sí dice y lo que no dice. Un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo para estudiantes latinos. El dato cuenta cuántos hay; no dice si hay un consejero que hable español, ni si hay tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes terminan la carrera en la misma proporción que los demás. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera específica que le interesa a tu hijo. Contar no es lo mismo que atender.

Otros dos datos de la comunidad: 22 de cada 100 estudiantes de pregrado tienen entre 25 y 64 años, así que no es un campus donde todos tengan 18 recién salidos de la prepa. Y hay más mujeres que hombres —63 de cada 100 estudiantes son mujeres.

Un detalle práctico que no debes pasar por alto: con tanto estudiante de medio tiempo en la mezcla, no des por sentado un horario típico de universidad. Pregunta a qué horas se abren las materias de la carrera exacta que le interesa a tu hijo.

Cómo funciona el año académico y qué reconocen de lo que ya aprendió

El año en Midwestern State se organiza por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Eso significa fechas parejas para todos, sin las sorpresas de un calendario irregular.

La institución declaró que acepta crédito de exámenes AP, y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida: aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias previas u oportunidades militares o profesionales. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito a través de un programa formal de dual enrollment.

Aquí va la verdad dura detrás de esas buenas noticias: que declaren que aceptan AP no quiere decir que le den crédito por cualquier examen ni que ese crédito cuente para la carrera que tu hijo quiera estudiar. No sabemos cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Entre julio de 2022 y junio de 2023, la universidad entregó 1,165 títulos de licenciatura, repartidos en 21 familias de programas. La familia con más títulos, por mucho, fue profesiones de la salud: 453 de los 1,165, es decir 39 de cada 100. Es una oferta ancha en nombre —21 familias— pero visiblemente concentrada en resultado. Si la carrera de tu hijo no es salud, eso no la descarta; simplemente significa que hay que verificar directamente el programa que le interesa, porque una familia de programas puede agrupar varias opciones y una fila puede reportar cero títulos ese año.

En cuanto a la relación entre estudiantes y profesores: la universidad reporta 16 estudiantes por cada profesor de tiempo completo equivalente, un número medio comparado con escuelas similares. No es de las más bajas ni de las más altas, y por sí solo no te dice el tamaño real de las clases de primer año. Ese dato IPEDS no lo reporta.

La institución también declara oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, y varias rutas relacionadas con certificación docente, incluyendo aprobación estatal del programa para certificación inicial. Si a tu hijo le interesa alguna de éstas, pregunta directamente por los detalles del programa vigente.

Entrar aquí: qué tan selectiva es y qué pide

Vamos al número que probablemente más te interesa primero. En el ciclo más reciente reportado, Midwestern State recibió 5,824 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 5,089. Son 87 de cada 100. Es una universidad que sí acepta a la gran mayoría de quienes solicitan, comparada a media tabla —un poco por arriba de la mitad— entre escuelas públicas selectivas parecidas.

Aun así, 735 solicitantes no recibieron oferta. Entrar sea probable no vuelve fácil lo que sigue: hay que meter la solicitud completa, dentro de la fecha, y ese número de 87 de cada 100 no dice nada sobre cuánto va a costar, cuántos terminan, o si la carrera específica que quiere tu hijo tiene su propio filtro dentro de la universidad.

La universidad no tiene admisión abierta; sí revisa piezas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca tres como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. El ensayo y las cartas de recomendación están marcados como no considerados para la decisión de admisión. Los puntajes de SAT y ACT tampoco se consideran en la decisión de admisión, aunque esa casilla no cubre becas ni colocación —eso se pregunta aparte.

Hay una pieza que la universidad sí toma en cuenta y que tu hijo no puede cambiar: si alguien de la familia estudió ahí. Si no es tu caso, no gastes energía ahí. Gástala en lo que sí está en sus manos: el expediente y el promedio.

La tarifa de solicitud publicada es de $40.

Ahora, un número que merece tu atención completa porque suele sorprender a las familias: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 16 terminaron inscribiéndose. Los 84 restantes, con oferta de lugar en mano, decidieron no venir. Comparado con escuelas similares, es un número bajo —en siete de cada diez escuelas parecidas se queda una proporción mayor de los admitidos.

No lo leas como una mancha sobre la universidad. El registro federal no dice por qué cada quien escogió lo que escogió, y lo que otros decidieron no te dice qué le van a ofrecer a tu hijo a él. Lo que sí importa es esto: espera la carta con el precio neto —lo que de verdad costaría el año— antes de decidir si esta escuela se queda o sale de la lista.

Sobre estudiantes que llegan transferidos de otra universidad: en el conteo más reciente, 397 estudiantes de pregrado entraron aquí por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un conteo de personas, no una proporción, y coloca a Midwestern State en la mitad de abajo comparada con escuelas similares —aunque esto va de la mano del tamaño de la escuela, no necesariamente de qué tan abierta es a transferencias. Cuántos créditos les reconocen a los que llegan transferidos es otra pregunta, y esa se hace directamente con la escuela.

El precio de lista y lo que realmente se paga

En Midwestern State University, entre 226 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $9,575. Entre 88 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $11,235; entre 67 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $18,593. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (226 estudiantes) y el de la banda de más (67 estudiantes) es de $9,018. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $11,798.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $9,575 en el año académico 2022-23.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

La ayuda que llega y la deuda que se pide

De cada 100 estudiantes que buscan un título en Midwestern State, 89 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver. Ese porcentaje coloca a la universidad en el cuarto más alto comparada con escuelas similares. Entre los que sí recibieron algo, el promedio del año fue de $8,530. Recuerda: el porcentaje y el promedio no se multiplican entre sí, porque no comparten el mismo grupo de referencia. Uno cuenta a cuántos les llegó algo; el otro dice cuánto le tocó a los que sí recibieron.

44 de cada 100 estudiantes recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.

Ahora la otra cara: 42 de cada 100 estudiantes de pregrado pidieron préstamo estudiantil federal ese año escolar. Más de dos de cada diez, pero menos de la mitad. Los que pidieron se llevaron, en promedio, $6,451 ese año. Ese promedio es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye préstamos que piden los papás, ni deuda con bancos, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse; para eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

Este porcentaje de préstamos habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir sale de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta, en mano, antes de descartar la escuela y antes de comprometerte con ella. Cuando llegue, sepárala en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y ahí es donde las familias se confunden.

La universidad también reporta mecanismos formales para pagar: un plan de colegiatura garantizada, un plan de pago en plazos, y participación en un programa Promise. Vale la pena preguntar por los detalles de cada uno.

Vivienda, entrenamiento militar, deporte y vida en el campus

Midwestern State sí tiene vivienda propia, y no exige que todos los estudiantes de primer ingreso y tiempo completo vivan ahí. También ofrece planes de comida, con un número fijo de comidas por semana en el plan más grande. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 1,536 estudiantes. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: la universidad marcó que sí hay oportunidad, con Air Force como la única rama confirmada por escrito. Army y Navy no aparecen marcadas. No confirmada no significa imposible —significa que hay que preguntar directamente si tu hijo tiene interés en otra rama.

En deportes, la universidad compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto y campo traviesa o atletismo de pista. Eso no dice en qué división juega cada disciplina ni si otorga beca deportiva. La membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa, hay que escribirle directamente al entrenador y pedir respuesta por escrito.

La universidad ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado. De cada 100 estudiantes de pregrado, 21 llevaban toda su carga en línea, y los otros 79 tomaban al menos una clase presencial. También reporta al menos un programa donde todos los cursos requeridos pueden completarse a distancia, aunque hay que confirmar el nivel y la carrera exactos.

La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Su gasto anual pasa el umbral de $100,000 que registra el gobierno federal —eso es sólo un piso, no una garantía de que haya bases de datos específicas para la carrera de tu hijo. Eso se pregunta por nombre de carrera.

Finalmente, la universidad reporta servicios de orientación académica y profesional combinados, empleo para estudiantes actuales, colocación laboral para egresados, un punto de contacto dedicado para veteranos y militares, y una página de servicios para personas con discapacidad.

Cuántos se quedan y cuántos terminan

Aquí llegamos a los números que más pesan cuando decides confiarle cuatro años de vida y una cantidad importante de dinero a una universidad.

De la generación que entró por primera vez, de tiempo completo, en búsqueda de licenciatura, 773 estudiantes formaron la cohorte. Un año después, 63 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya habían terminado la carrera. Comparada con escuelas públicas selectivas similares, esta universidad queda entre las que menos retienen a su primera generación: nueve de cada diez escuelas parecidas retuvieron una proporción mayor.

Eso significa que 286 personas de esa cohorte no cumplieron el criterio de retención. El dato no dice qué les pasó —si se transfirieron, si pausaron, si empezaron a trabajar, o cualquier otra razón. No aparecer retenido no permite concluir que alguien se rindió.

Sobre la graduación: de 814 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y primer ingreso, 336 tenían título de esta escuela seis años después. Son 41 de cada 100. A cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias trae en el presupuesto— la cifra es de sólo 23 de cada 100, dieciocho puntos menos. Comparada con escuelas similares, Midwestern State queda en el cuarto de abajo: tres de cada cuatro escuelas parecidas gradúan a una proporción mayor.

Dicho sin adornos: a los seis años, es casi mitad y mitad entre quienes tienen título de aquí y quienes no. El reporte cuenta resultados, no explica las razones de cada caso individual. Antes de decidir, pregunta directamente qué apoyos concretos ofrece la universidad para que un estudiante termine a tiempo, y cuánto suele tardar realmente la carrera que le interesa a tu hijo —porque cada semestre extra tiene un costo que no aparece en el precio de lista.

Hay un último ángulo, con una ventana más larga: de una cohorte de 1,799 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 —incluyendo primer ingreso y quienes ya traían experiencia postsecundaria previa—, 56 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela ocho años después. Entre quienes recibieron beca Pell específicamente, la cifra fue de 50 de cada 100, nueve puntos abajo de quienes no la recibieron. Comparada con escuelas similares, esta proporción también queda por debajo de la mitad del grupo.

Que una familia califique para Pell hoy no determina el resultado de su propio hijo. Pero si tu familia calificaría, vale la pena preguntar directamente qué existe en concreto para esos estudiantes en esta universidad: si hay consejero asignado, ayuda de emergencia, y si la beca interna se renueva cada año. Pide que te lo contesten por escrito.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir

Ninguno de estos números decide por ti. Le toca a tu hijo decidir qué quiere estudiar, visitar si puede, hablar con estudiantes actuales, sentir si ese lugar le hace sentido. A ti te toca el dinero, los plazos, las cartas que hay que leer con calma y las preguntas que hay que hacer por escrito antes de firmar nada. Ninguno de los dos le toca resolver solo.

Esta pieza es una parte del mapa, no el mapa completo. Júntala con lo que tu hijo quiere estudiar, con lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, y no de un solo número, nace un plan que de verdad les sirva.

Nota sobre la fuente: la información de este artículo proviene de datos que Midwestern State University reportó al gobierno de Estados Unidos a través de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y del Departamento de Educación, en distintos ciclos entre 2019 y 2023-24 según se indica en el texto. Best College Aid no representa a Midwestern State University ni a ninguna dependencia del gobierno federal.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.