No voy a decirte si NYU es la escuela correcta para tu hijo. Eso nadie lo sabe todavía, ni siquiera tú. Pero si van a ponerla en la lista, mejor que la conozcan de verdad antes de enamorarse del nombre.
Quién es esta universidad, en términos simples
Empecemos por lo básico, porque lo básico importa más de lo que parece.
New York University es una institución privada sin fines de lucro, de cuatro años o más. El sistema Carnegie, que es la forma en que el país clasifica a sus universidades según lo que hacen, la coloca entre las de doctorado con la actividad de investigación más alta que existe. Es, además, una escuela de talla grande y principalmente residencial: en el periodo que Carnegie usó para esa clasificación, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado vivían en vivienda de la propia institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo.
También aparece, en el mismo sistema, entre las universidades de admisión más selectiva. Aquí quiero detenerme un segundo, porque esta palabra —selectiva— se presta a confusión. Ser más selectiva no quiere decir que enseñe mejor. Describe a quién deja pasar, no qué tan bien lo forma una vez adentro. La etiqueta tampoco te dice cuántos de cada cien solicitantes entran; ese número existe por separado y lo vas a ver más adelante, cuando hablemos de admisiones. Que ésta no sea la única escuela en la lista de tu hijo.
Geográficamente, NYU está en Nueva York, dentro del condado de Nueva York, en el área metropolitana de Nueva York–Newark–Jersey City. Eso no significa automáticamente que el campus esté en pleno centro; el código censal la ubica en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más, pero cómo se llega ahí y qué hay para vivir cerca son preguntas que ningún dato federal contesta. Si tu hijo piensa vivir en casa, no confíes en el mapa: maneja la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que promete Google Maps.
IPEDS —el sistema con el que el gobierno de Estados Unidos recopila estos datos— registra el doctorado como el nivel más alto que NYU reporta ofrecer, y la clasifica como una institución principalmente de licenciatura o niveles superiores. Esto es un dato institucional: no te dice si la carrera exacta que le interesa a tu hijo existe, ni si conecta con un posgrado. Eso se verifica programa por programa.
Una nota que vale la pena aclarar de una vez: NYU no aparece en el directorio federal con ninguna de tres designaciones específicas —no es universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal, y no es institución land grant. De las 3,012 universidades de este censo, 138 traen alguna de las tres. Que NYU no esté en esa lista no dice nada sobre a qué estudiantes atiende, ni cuántos latinos hay en el campus, ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor aún, hablando con alguien que ya estudie ahí.
Y ya que estamos en el tema del precio de lista frente al precio real —algo que va a aparecer una y otra vez en este artículo—: no descartes ni elijas esta escuela por lo que cuesta en el papel. Pide por escrito cuánto quedaría pagando tu familia después de becas y ayuda. Ése es el número que realmente se compara entre universidades, no el de la etiqueta.
Una ciudad dentro de una universidad
Si hay una palabra para describir el tamaño de NYU, es enorme. En el conteo oficial de otoño, la universidad reportó 57,335 estudiantes inscritos, una cifra que cae en la banda más alta que usa el gobierno para clasificar instituciones: 20,000 estudiantes o más. Comparada con las 941 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva de este censo que reportan este dato, es de las más grandes: cuando mucho una de cada diez tiene más estudiantes que ella.
Pero ese número grande esconde algo importante: se reparte en 29,760 estudiantes de pregrado y 27,575 de posgrado. Casi la mitad de la comunidad de NYU ya terminó una carrera y volvió por más. Si tu hijo está entrando a estudiar la licenciatura, el número que le importa de verdad es 29,760, no el total de 57,335. El total infla con el posgrado adentro.
Dentro de ese pregrado, así se ve la comunidad estudiantil: 16 de cada 100 estudiantes se reportaron como hispanos o latinos en el otoño de 2023. No son mayoría, pero tampoco son un caso raro, y comparados con 941 escuelas parecidas de este censo, esa proporción los pone en el cuarto de arriba —es decir, tres de cada cuatro escuelas similares reportaron una presencia latina igual o menor.
Hay más mujeres que hombres: de cada 100 estudiantes, 59 son mujeres. Casi no hay estudiantes adultos —solo 3 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años—, así que si tu hijo entra recién salido de la prepa, va a estar rodeado de gente en su misma etapa de vida.
Un dato que vale la pena tener presente si están pensando en la distancia: menos de 25 de cada 100 estudiantes de primer ingreso tenían residencia permanente reportada en el estado de Nueva York; exactamente 23 de cada 100. El resto viene de otros estados, de otros países, o su residencia no quedó reportada con claridad. Esto no mide distancia real ni costo de viaje, pero si aplica en su caso, sí les dice que la mayoría de la comunidad estudiantil llegó de fuera. IPEDS incluye una estimación de transporte dentro del costo de asistencia general, sin desglosar vuelos ni mudanzas. Si tu hijo vendría de lejos, arma el presupuesto con los trayectos reales, no con el promedio del gobierno.
Cómo funciona académicamente
NYU organiza su año por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno, con fechas parejas para todos.
En materia de créditos previos, la universidad marcó ambas casillas posibles en su reporte: acepta créditos de exámenes AP, y también acepta lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias previas u oportunidades militares o profesionales, y también mediante un programa de examen. Además, matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, fuera de un programa formal de dual enrollment, tratándolos como estudiantes regulares de esos cursos.
Aquí va una verdad dura que conviene decir sin adorno: que la universidad declare que acepta AP no significa que le vaya a dar crédito a tu hijo por cualquier examen. El reporte no dice cuántos puntos piden, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica que va a estudiar. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.
En cuanto a la oferta de carreras, NYU entregó 7,005 títulos de licenciatura en un año reciente, distribuidos en 23 familias de programas (lo que el gobierno llama familias CIP). Ninguna familia se llevó una porción grande: la más popular fue artes visuales y escénicas, y aun así representó solo 17 de cada 100 títulos del año. Comparada con 942 escuelas similares, NYU queda en el cuarto con más familias de programas presentes en su oferta reportada. Es, en otras palabras, una oferta ancha, repartida entre muchas áreas distintas.
Pero cuidado: 23 familias con presencia en el reporte no son 23 carreras, y una fila puede reportar cero títulos ese año. Una familia CIP agrupa varios programas. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no la categoría general.
Un número que suele impresionar en el papel es la razón estudiante-profesor: NYU reporta 8 estudiantes equivalentes de tiempo completo por cada equivalente de tiempo completo del personal de instrucción. Comparada con 941 escuelas similares, queda en el cuarto de abajo —es decir, su razón es menor que la de tres de cada cuatro escuelas parecidas. Es una de las razones más bajas que se reportan en este tipo de instituciones.
Pero una razón baja no garantiza clases chicas. El número relaciona estudiantes y personal de instrucción equivalentes de tiempo completo; no cuenta sillas en un salón. Si esto te importa, la pregunta correcta no es "¿cuál es la razón?", sino "¿cuántos alumnos hay en las clases de primer año?"
Rutas académicas que la universidad reporta tener
NYU declara ofrecer, de forma estructurada, varias oportunidades académicas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, y varias rutas relacionadas con certificación docente —preparación por debajo del nivel postsecundario, preparación en ciertas áreas de especialización docente (ya sea completada en la propia institución o en otra), y aprobación estatal del programa para certificación docente inicial.
Que estas rutas aparezcan en el reporte institucional es útil para saber por dónde empezar a preguntar. No dice cuánta gente participa, qué tan competitivo es entrar, ni cómo funciona en la práctica para la carrera específica de tu hijo. Eso se pregunta directamente con el departamento correspondiente.
Entrar a NYU: lo que piden y quién logra entrar
Aquí llegamos a una de las piezas más importantes de todo este artículo, porque es probablemente la pregunta que más te quita el sueño: ¿qué tan realista es que mi hijo entre?
Empecemos por la política. NYU declaró en su reporte oficial que no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles que este reporte evalúa —sin contar las pruebas estandarizadas ni el estatus de legado— marcó cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y una muestra formal de lo que el estudiante sabe hacer, ya sea portafolio o examen de competencias.
Dicho en corto para una familia: aquí no alcanza con juntar papeles. El ensayo es requisito, así que tu hijo tiene que escribir, y escribir bien. Que empiece ese ensayo en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador nunca es el que se manda.
Hay además otras piezas que no son obligatorias, pero que la universidad sí toma en cuenta si se las envías: haber cursado el plan de materias que la universidad pide, la experiencia laboral, y el examen de dominio del inglés para quien aplica. La tarifa de solicitud de pregrado publicada es de $80.
Ahora la parte que probablemente ya estabas esperando: qué tan selectiva es en la práctica. En el ciclo 2023, NYU reportó 113,578 solicitantes de primer ingreso y ofreció lugar a 10,693. Eso son 9 de cada 100. Del otro lado de esa cuenta hay 102,885 solicitantes que no recibieron oferta de lugar. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas de este censo, NYU es de las que menos aceptan: nueve de cada diez escuelas similares, o más, aceptaron a un porcentaje mayor de sus solicitantes.
Necesito decirte esto de frente, sin dramatizarlo pero también sin suavizarlo: este número dice cuántos lugares se ofrecieron. No dice nada de lo que vale tu hijo. Un porcentaje bajo no significa que la escuela sea mejor; uno alto tampoco significa que sea peor. Mide cuántos lugares se ofrecieron frente a cuántos los pidieron. Asegúrate de que la lista de tu hijo traiga escuelas de los dos lados —algunas donde entrar sea muy competido, y al menos una donde la mayoría de quienes aplican logran entrar.
De los que sí recibieron el sí en 2023, 54 de cada 100 decidieron inscribirse en NYU. Los otros 46 no lo hicieron. Comparada con escuelas similares, esa proporción es alta —en la mayoría de ellas se queda una parte menor de los admitidos. Este porcentaje no mide calidad ni prestigio ni satisfacción; solo cuenta cuántos admitidos de primer ingreso terminaron inscribiéndose ese otoño. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, este número no es lo que decide nada. Pon las cartas una junto a otra y compara el precio neto, la carrera y la distancia antes del día del depósito.
Sobre pruebas estandarizadas: NYU reportó que el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, los toman en cuenta; si no los manda, la solicitud sigue en pie igual. Entre quienes sí se inscribieron y entregaron SAT —27 de cada 100 de la cohorte inscrita— la mitad de en medio sacó entre 720 y 770 en lectura y escritura, y entre 760 y 800 en matemáticas. Ojo: estos números son de estudiantes que ya se habían inscrito y que decidieron entregar su puntaje. No son de todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje haya sido decisivo en la admisión de nadie. Ese 720 no es un mínimo, y ese 770 tampoco es una garantía.
Un dato final sobre movimiento entre universidades: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, solo 5 de cada 100 aparecen como transferidos a otra escuela sin haber completado sus estudios en NYU. Es una proporción baja comparada con escuelas similares. En una medida distinta —la de llegada—, en el otoño de 2023 entraron 1,141 estudiantes de pregrado que venían de haber estudiado antes en otra institución. Este número cuenta cuántos entraron por transferencia, no cuántas materias les reconocieron. Si tu hijo llega por esa vía, pide la evaluación de créditos por escrito, con la lista de materias en la mano, antes de que se mueva.
El precio de lista: lo que cuesta antes de cualquier ayuda
En New York University, entre 509 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $16,816. Entre 370 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $18,555; entre 910 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $59,931. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.
Entre el promedio de la banda de menos ingreso (509 estudiantes) y el de la banda de más (910 estudiantes) hay $43,115 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $30,730.
$16,816 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.
Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.
Becas, Pell y préstamos: cómo se paga en la práctica
Ahora vayamos a cómo se financia realmente una educación en NYU, más allá del precio de lista.
De los estudiantes que buscan un título, 46 de cada 100 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Los otros 54 no recibieron nada de ese tipo. Comparada con 942 escuelas similares, NYU cae en el cuarto donde la beca alcanza a menos estudiantes. Entre quienes sí la recibieron, el promedio anual fue de $40,311. Además, solo 19 de cada 100 estudiantes recibieron Pell, la beca federal para familias de bajos ingresos.
Aquí quiero ser honesto sin rodeos: en esta universidad, la ayuda que no se devuelve le llega a menos de la mitad de la comunidad, y Pell llega a muy pocos. No des por hecho que va a llegar. Antes de aplicar, pide la lista de becas disponibles, quién califica para cada una y para cuándo se entrega la solicitud. Y cuando llegue tu carta, recuerda que un promedio alto entre quienes recibieron ayuda no significa que la tuya vaya a ser de ese tamaño. Busca cuánto tendría que poner tu familia de su propio bolsillo, y compara ese número entre escuelas —no el tamaño del descuento que anuncian.
Y ahora llegamos a uno de los datos más reveladores de todo este artículo, uno de los que más importa recordar: en el año escolar 2022-23, solo 22 de cada 100 estudiantes de pregrado de NYU recibieron un préstamo estudiantil federal. A la mayoría de esta comunidad no se le otorgó préstamo federal ese año. Comparada con 942 escuelas similares, aquí se recurre al préstamo federal menos que en casi todas: nueve de cada diez escuelas parecidas, o más, tuvieron una proporción mayor de estudiantes endeudados con el gobierno.
De los que sí pidieron préstamo, cada uno se llevó en promedio $6,420 ese año escolar. Pero quiero que separes bien estas dos cifras en tu cabeza: el 22 de cada 100 es de todo el pregrado; los $6,420 son solo de quienes recibieron préstamo. No son la misma población.
Que la mayoría de los estudiantes de NYU no haya usado préstamo federal no significa que le haya alcanzado el año sin dificultad. Este dato no cuenta cómo le hicieron los demás: pudo haber beca, trabajo, ahorro familiar, o deuda de otro tipo que este reporte no registra. Y ese promedio de $6,420 tampoco te dice nada de la deuda con la que un estudiante sale al graduarse, porque es solo de un año y solo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los papás, ni deuda bancaria, ni tarjeta de crédito. Para saber la deuda acumulada de cuatro años habría que sumar todo, y ese número no está en este reporte.
Sobre cómo se administra el pago: NYU reporta ofrecer un plan de colegiatura prepagada y un plan de pago de colegiatura en plazos. Vale la pena preguntar por ambos si el pago de golpe no es viable para tu familia.
Vida en el campus, modalidad y apoyos
NYU sí tiene vivienda controlada por la institución, pero no exige que todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada vivan ahí. Eso descarta una obligación universal; no dice que ningún estudiante o programa particular tenga ese requisito. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. IPEDS reporta una capacidad máxima de vivienda institucional de 12,577 estudiantes, dentro o fuera del campus.
Que haya cuarto no garantiza una cama para tu hijo. Que haya plan de comida no significa que venga incluido en el precio. Antes de quitar vivienda y comida de tu presupuesto asumiendo que están cubiertos, pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran un lugar o si entras a lista de espera.
Sobre ROTC: NYU reportó que sí ofrece esta oportunidad, con dos ramas marcadas: Army (Ejército) y Air Force (Fuerza Aérea). La rama Navy (Marina) no aparece marcada. Si a tu hijo le interesa esta ruta, esas dos son por donde empezar a preguntar. Que esté marcado en el reporte no es lo mismo que estar aceptado, y tampoco aclara si el programa se cursa en este campus específico o en otro. Pregunta eso por nombre antes de armar el plan de tu hijo alrededor de ROTC.
En deportes, NYU sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA —la National Collegiate Athletic Association. La institución reporta membresía para baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esta membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa competir, escríbele directamente al entrenador del deporte, pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina otorga beca atlética. Que te lo contesten por escrito.
Sobre modalidad a distancia: NYU sí ofrece educación a distancia, tanto en pregrado como en posgrado. Pero en la práctica, solo 1 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaba todas sus clases a distancia en el conteo más reciente; los otros 99 tomaban al menos una clase presencial. La universidad también reportó tener al menos un programa completo que puede terminarse enteramente a distancia, aunque ese reporte no especifica si ese programa existe a nivel pregrado. Si esto les interesa, confirma el nivel y la carrera exacta.
La biblioteca de NYU opera con personal contratado y su gasto anual superó el umbral de $100,000 que registra el gobierno. Tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Ese umbral es solo el piso que pregunta el gobierno; pasarlo no garantiza que haya bases de datos específicas para la carrera de tu hijo. Eso se pregunta por nombre de carrera, no en general.
Finalmente, la universidad reporta varios servicios de apoyo: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y militares, una organización estudiantil de veteranos, y una página web publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan accesibles son ni qué tan efectivos resultan en la práctica; eso se verifica hablando directamente con esas oficinas.
Los que se quedan y los que terminan
Llegamos a la parte que probablemente más te importa como padre: si tu hijo entra, ¿qué tan probable es que se quede y termine?
Empecemos con la retención al primer año. De una cohorte de 6,092 estudiantes que entraron por primera vez a licenciatura de tiempo completo en el otoño de 2022, 5,818 seguían inscritos en NYU o ya habían completado su título un año después: 96 de cada 100. Es un resultado muy alto, y comparado con 930 escuelas similares, NYU queda entre las que más conservan a su cohorte —nueve de cada diez escuelas parecidas, o más, retuvieron una proporción igual o menor.
Pero hay que ser precisos con lo que este número mide: combina a quienes seguían inscritos con quienes ya se habían graduado. No separa las dos ramas ni dice qué pasó con el 4 por ciento restante.
Sobre graduación: de cada 100 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017 de tiempo completo y sin haber estudiado antes en otra universidad, 89 salieron con título en seis años o menos —5,276 de 5,955 personas. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 76 de cada 100; la diferencia entre los dos plazos es de 13 puntos. Comparada con 920 escuelas similares, NYU está entre las que más titulan.
Esto es un resultado notable, y vale la pena decirlo con la energía que merece: casi 9 de cada 10 estudiantes de esa generación, entrando de tiempo completo, salieron con título. Pero necesito decirte también la verdad dura que acompaña a todo número alto: eso no significa que a tu hijo le vaya a pasar lo mismo. Dice lo que le pasó a esa generación específica, en esa escuela. Lo que sí está en tus manos, y esto sí depende de ustedes, es que tu hijo entre con los créditos en orden y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero académico y cuándo se inscriben las materias de su carrera.
Hay una medida más amplia todavía: la cohorte que entró entre julio de 2015 y junio de 2016 —incluyendo tiempo completo y parcial, primer ingreso y quienes ya traían experiencia universitaria previa— sumó 7,236 estudiantes. Al corte de agosto de 2023, ocho años después, 87 de cada 100 tenían un título o certificado de NYU. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 85 de cada 100, apenas 3 puntos por debajo del grupo sin Pell. Comparada con 935 escuelas similares, NYU está entre las que más titulan a ocho años.
Un dato aparte: 6 de cada 100 aparecen en el indicador de quienes no habían recibido título de esta institución. La definición tiene una inconsistencia que vale la pena señalar: se describe como estudiantes inscritos al 31 de agosto de 2023, pero el conteo de quienes se matricularon en otra institución incluye cualquier momento hasta esa fecha. Por eso, este número no permite afirmar cuántos seguían inscritos exactamente en ese corte, ni descarta que algunos ya hubieran recibido un título en otra escuela.
Un porcentaje alto, aquí como en todo lo demás, no predice el resultado de una persona. Describe lo que le pasó a una cohorte específica que entró hace varios años. Si esto te importa, la pregunta útil no es repetir el porcentaje, sino preguntar por los apoyos actuales del programa y por los resultados de cohortes más recientes.
Lo que este artículo no puede decirte
No hay en ningún reporte oficial información sobre lo que pasa después de la graduación: cuánto ganan los egresados, en qué trabajan, cuánta deuda cargan al salir. Esa pieza requiere otra fuente, y no está autorizada aquí. No la inventes ni la asumas.
Juntando las piezas
Las otras dos piezas no están en ningún reporte del gobierno, y solo tu familia las tiene. Una es lo que tu hijo quiere: qué carrera le interesa de verdad, qué tan lejos está dispuesto a vivir, qué tipo de comunidad busca. La otra es lo que ustedes pueden y están dispuestos a pagar, algo que solo se sabe con certeza cuando llega la carta de ayuda financiera con números reales, no con promedios de un reporte federal.
A tu hijo le toca estudiar, escribir ese ensayo con tiempo, explorar y decidir qué quiere de su vida universitaria. A ti te toca entender el dinero de la familia, acompañar las decisiones grandes, y asegurarte de que no se pierda de vista ninguna salida en el camino solo por no conocer el mapa. A la universidad le toca admitir, negar, y ofrecer —o no— la ayuda que haga posible esa decisión.
Ninguna de las tres partes hace el trabajo de las otras dos. Pero juntas, las tres piezas sí arman un plan.
Fuente: la información de este artículo proviene de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y de reportes que New York University presenta al Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a New York University ni al gobierno de Estados Unidos, y esta pieza no sustituye la verificación directa con la oficina de admisiones o de ayuda financiera de la universidad.