Guía universitaria

Northwestern State University of Louisiana: tasa de admisión, requisitos y graduación

Northwestern State University of Louisiana: lo que dicen los números oficiales, explicado como te lo explicaría yo

Northwestern State University of Louisiana en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
93.7 %

2,994 admitidos de 3,194 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$8,864 / $19,652

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$12,129/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
44 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

prioritaria: 1 de mayo · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA promedio de preparatoria
3.40

estudiantes de primer año y primer ingreso que buscan título y enviaron su GPA · Common Data Set 2025–26 (C12), publicado por la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
495–620

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (3 % envió el SAT)

SAT matemáticas
430–623

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
21

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
70 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$20

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
5 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; GPA promedio y fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo te trajo el nombre de Northwestern State University of Louisiana y no sabes por dónde empezar a evaluarla, no estás solo. La mayoría de las familias aprendemos este proceso con el primer hijo, y el primer hijo es quien paga el aprendizaje de todos los que vienen atrás. Yo prefiero que tú no pagues ese aprendizaje a ciegas. Por eso vamos a recorrer juntos lo que el gobierno federal reporta sobre esta universidad: quién es, a quién admite, cuánto cuesta, y qué le pasa a la gente que entra ahí. Sin adornos y sin espantos. Sólo lo que dicen los datos y lo que significan para una familia como la tuya.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,620 palabras17 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Una universidad de pueblo, hecha para carreras, no para vivir ahí

Northwestern State University of Louisiana está en Natchitoches, Luisiana, dentro de la parroquia de Natchitoches. El entorno alrededor del campus es de pueblo remoto, no de una ciudad grande. Eso importa antes de cualquier otra cosa: si tu familia no vive cerca, vas a tener que calcular por separado dónde viviría tu hijo y cómo llegaría al campus, porque el dato sólo ubica la dirección de la escuela, no la tuya ni el trayecto.

Es una institución pública de cuatro años, y el sistema Carnegie —la forma en que Estados Unidos cataloga a sus universidades— la clasifica como una universidad de maestría, con programas grandes. IPEDS, la base de datos oficial del Departamento de Educación, registra el doctorado como el nivel más alto que reporta ofrecer, aunque eso es un dato institucional general: no te dice si el doctorado existe en la carrera que le interesa a tu hijo. Verifica el programa específico antes de asumir nada.

Aquí viene algo que a muchas familias las agarra desprevenidas: Carnegie la clasifica como principalmente no residencial. Eso significa que, cuando se hizo esa medición, o vivía en el campus menos de uno de cada cuatro estudiantes de pregrado, o menos de la mitad estudiaba tiempo completo. El dato no dice cuál de las dos condiciones se cumplió, y tampoco significa que no haya dormitorios —de hecho sí los hay, y hablaremos de eso más adelante—. Pero si te estabas imaginando un campus donde "todo mundo vive ahí", ajusta esa imagen. Si tu hijo va a ir y venir, lo que hay que presupuestar es el camión, la gasolina y las horas de camino.

Carnegie también la coloca entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otro lugar, pide por escrito, desde ahora, qué materias le van a contar y cuáles no. Esa etiqueta no te dice con cuántos créditos llega la gente ni cuántos se pierden en el cambio; eso lo averiguas tú, directamente con la escuela.

Una nota que vale la pena aclarar de una vez: Northwestern State University of Louisiana no tiene ninguna de tres designaciones federales específicas —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal y no es institución land grant—. De las 3,012 universidades en el censo que usamos para este artículo, 138 sí tienen alguna de esas tres. Que ésta no las tenga no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy.

Una comunidad mediana, con pocos latinos y más mujeres que hombres

En el otoño de 2023, Northwestern State University of Louisiana tenía 8,847 estudiantes inscritos. No es una escuela chiquita ni una gigante: cae justo en la banda de tamaño más común entre universidades públicas de cuatro años parecidas a ella, con admisión selectiva, dentro del censo que usamos. De ese total, 7,898 estaban en pregrado y 949 en posgrado —es decir, ésta es sobre todo una escuela de carrera universitaria, no de posgrado—.

Aquí hay un número que quiero que veas de frente porque cambia la forma de planear los horarios: mucha gente ahí estudia de tiempo parcial. El número total de inscritos no te dice cuánta gente hay en el salón a la vez ni a qué horas se abren las materias. Antes de dar por hecho un horario típico de universidad de tiempo completo, pregunta directamente cuándo se ofrecen las clases de la carrera que le interesa a tu hijo.

Sobre quién compone esa comunidad: de cada 100 estudiantes de pregrado, 5 son hispanos o latinos. Es una minoría chica. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este censo que reportaron el dato, queda en el cuarto de abajo —es decir, tres de cada cuatro escuelas parecidas reportaron una proporción mayor de estudiantes latinos—.

Quiero ser claro contigo aquí, porque es fácil que este número se lea mal en cualquiera de las dos direcciones: que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, y muchos tampoco la volverían buena. Es un conteo de quién está matriculado, nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, la pregunta correcta no es "¿debería ir?", es "¿qué grupos y qué apoyos hay para mí ahí?" — y esa pregunta se le hace a un estudiante que ya esté en el campus, no a una tabla.

En el pregrado también hay más mujeres que hombres: 69 de cada 100 estudiantes son mujeres. Y de cada 100 estudiantes, 22 tienen entre 25 y 64 años — es decir, no es un campus formado únicamente por adolescentes recién salidos de la prepa; hay una mezcla real de edades.

Cómo funciona el año académico y qué crédito previo aceptan

El calendario es de semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Eso es lo estándar en la mayoría de universidades estadounidenses, con fechas parejas para todos los estudiantes.

Ahora, algo que puede ahorrarte tiempo y dinero si lo manejas bien: la universidad declaró que acepta crédito por exámenes AP, y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias o certificaciones previas, u oportunidades militares o profesionales—. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar. Y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de inscripción dual.

Aquí va la verdad dura que no quiero suavizarte: que la escuela declare que acepta AP no significa que le vayan a dar crédito por cualquier examen. El reporte no dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos van a contar específicamente para la carrera de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte, y no le restes ese "ahorro" al presupuesto hasta que la tengas en la mano.

Qué se estudia ahí, y qué tan repartida está la oferta

Entre julio de 2022 y junio de 2023, la universidad entregó 1,282 títulos de licenciatura, repartidos en 19 familias de programas académicos. La familia que más tituló fue profesiones de la salud, con 29 de cada 100 títulos del año — ninguna otra área le pasó por encima, pero tampoco se llevó la mayoría. Es una oferta ancha, no concentrada en un solo campo.

Diecinueve familias con presencia en el reporte no son diecinueve carreras exactas ni garantizan que la que le interesa a tu hijo esté activa hoy: una "familia" académica agrupa varios programas, y una fila puede reportar cero títulos ese año. Verifica el programa exacto en el catálogo actual.

Sobre el tamaño de los grupos: la universidad reporta 16 estudiantes de tiempo completo por cada profesor de tiempo completo equivalente. Comparada con escuelas similares, queda justo en medio — ni de las más apretadas ni de las más holgadas. Pero ojo: esta razón institucional no te dice el tamaño real de un salón de clases de primer año. Es un promedio de toda la escuela, no una medida directa de la experiencia de tu hijo.

La institución también reporta oportunidades estructuradas concretas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado como actividad cocurricular, y programas de preparación y certificación para quienes quieren ser maestros.

Entrar aquí es probable — pero hay requisitos que sí cuentan

Vamos al corazón de lo que probablemente te trajo a este artículo: ¿qué tan difícil es entrar, y qué piden?

Northwestern State University of Louisiana no tiene admisión abierta. Hay piezas específicas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles que mide este reporte, marcó cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, haber llevado el plan de materias que la universidad exige, y el examen de dominio del inglés para quien aplica.

La lista de lo que no considera es más larga: el lugar que tu hijo ocupó en su generación, el ensayo personal, las cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, la experiencia laboral, y si algún familiar estudió ahí. Aunque se envíen, el reporte dice que no entran en la decisión de admisión.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, apunta esto ya: el examen de dominio del inglés está marcado como obligatorio cuando aplica. Pregunta desde hoy qué lo exenta — es de esas cosas que se descubren tarde y complican todo si se dejan para el final.

La tarifa de solicitud publicada es de $20.

Ahora, la cifra que más tranquiliza: en el ciclo 2023, la universidad recibió 3,194 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 2,994. Eso son 94 de cada 100 solicitantes aceptados. Comparada con escuelas públicas parecidas, queda del lado más accesible — siete de cada diez universidades similares aceptaron un porcentaje igual o menor. Sólo 200 de esos 3,194 solicitantes se quedaron sin oferta.

Dicho simple: es de las escuelas que sí aceptan. Pero entrar fácil no vuelve fácil lo que sigue. Ese porcentaje no te dice cuánto va a costar, ni cuántos terminan la carrera, ni si el programa específico que quiere tu hijo tiene su propio filtro interno. Esas tres preguntas se hacen aparte.

Aquí hay un dato que vale la pena que te sientes a pensar: de cada 100 estudiantes admitidos para el primer año de 2023, sólo 35 terminaron inscribiéndose realmente ahí. Los otros 65 tenían la carta de aceptación en la mano y no la usaron. No es que hayan sido rechazados por alguien más — decidieron ir a otro lado. Recibir el "sí" no es lo mismo que decidir ir. Cuando le lleguen las cartas a tu hijo, ponlas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito. Ese porcentaje de matriculación no mide calidad ni prestigio; sólo cuenta cuántos dijeron que sí después del sí.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue su curso normal. En la práctica, casi nadie los manda: sólo 3 de cada 100 estudiantes inscritos entregaron puntajes de SAT, y ese grupo fue tan pequeño —28 estudiantes— que cualquier rango que te muestren ahí no debe tratarse como un umbral confiable ni una garantía.

Por último sobre este capítulo: en el otoño de 2023, 426 estudiantes de pregrado llegaron por primera vez a esta universidad después de haber estudiado en otra institución. Es un conteo de personas, no una proporción, y coloca a la escuela en la mitad de abajo entre universidades parecidas en cuanto a volumen de transferencias que llegan. Lo que no sabemos —porque la escuela no lo reportó— es cuántos estudiantes se van de aquí hacia otras instituciones. Ese dato viene en blanco. No demuestra que nadie se transfiera; simplemente no está.

El precio de lista: dos cifras, según de dónde seas

En Northwestern State University of Louisiana, entre 289 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $12,129. Entre 104 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $14,216; entre 86 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $18,107. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (289 estudiantes) y el de la banda de más (86 estudiantes) hay $5,978 de diferencia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $13,156.

$12,129 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Ayuda y préstamos: quién recibe qué

De cada 100 estudiantes que buscan un título en esta universidad, 80 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. El promedio de esa ayuda, contando sólo a quienes la recibieron, fue de $9,766 al año. Y 47 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.

Ten presente algo importante: el porcentaje y el promedio no comparten la misma base de cálculo. Uno se saca sobre todos los estudiantes; el otro, sólo sobre los que sí recibieron ayuda. No se multiplican entre sí para sacar una conclusión nueva.

Sobre préstamos: 37 de cada 100 estudiantes de pregrado recibió un préstamo federal en el año escolar 2022-23. De los que pidieron, cada uno se llevó en promedio $6,920 ese año. Esta proporción está a media tabla comparada con escuelas parecidas — ni de las que más deuda generan ni de las que menos.

Aquí va una verdad que no pienso suavizar: ese 37 por ciento habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo específicamente tendría que pedir prestado sale únicamente de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de descartar la escuela y antes de comprometerte con ella. Y ese promedio de $6,920 es sólo de un año de préstamos federales a nombre del estudiante — no incluye préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda de banco, ni tarjeta de crédito, y tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa.

La universidad también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, como mecanismo para administrar el costo.

Vivienda, ROTC, deportes, modalidad en línea y biblioteca

La universidad sí tiene vivienda propia. No exige a todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso vivir ahí — eso niega una obligación general, no dice que ningún programa tenga requisito. La capacidad máxima reportada de vivienda controlada por la institución es de 1,492 estudiantes. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas semanales en su plan más grande. Que exista la opción no te garantiza una cama disponible ni un costo fijo: pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si aseguran lugar o hay lista de espera.

Sobre ROTC: la universidad marcó que sí ofrece esta oportunidad, con la rama del Ejército (Army) confirmada. Marina y Fuerza Aérea no aparecen marcadas en el reporte. No confirmado no es lo mismo que imposible — es una pregunta pendiente que hay que hacer directamente, incluyendo si el programa se cursa en este campus o en otro.

En deportes: la universidad compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA. Reporta membresía para fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo quiere jugar, esa membresía es de la escuela, no una garantía individual — escríbele directamente al entrenador del deporte que le interesa y pregunta por cupo, división y si hay beca atlética disponible.

Un dato que vale la pena que sepas si estabas imaginando un campus completamente presencial: 53 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia en el conteo de otoño. Eso coloca a esta universidad en el cuarto más alto de su tipo en proporción de estudiantes completamente en línea. No sabemos con qué frecuencia esos estudiantes van físicamente al campus, ni si la carrera de tu hijo específicamente se ofrece así — conviértelo en pregunta directa, no en suposición.

La biblioteca opera con personal contratado y superó el umbral de $100,000 en gasto anual que registra el gobierno. Tiene material físico y digital, y ofrece préstamo entre bibliotecas.

Finalmente, la universidad reporta estos apoyos disponibles: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, y una página web de servicios para personas con discapacidad.

Lo que pasa después de entrar: retención y graduación

Ahora llegamos a la parte que, con honestidad, más debería importarte, porque no basta con entrar — importa lo que pasa después.

De los estudiantes que entraron por primera vez, de tiempo completo, en el otoño de 2022 (879 personas), 70 de cada 100 seguían inscritos ahí o ya se habían graduado un año después. Ese es el criterio oficial de retención. Comparado con escuelas parecidas, queda en la parte de abajo — siete de cada diez universidades similares retuvieron una proporción mayor de su cohorte.

Entre estudiantes de tiempo parcial ese mismo otoño, la retención fue de sólo 33 de cada 100 — pero son grupos distintos, con circunstancias distintas, y uno no prueba nada sobre el otro. Si tu hijo va a entrar de tiempo parcial, el número que le corresponde es ese, no el de tiempo completo.

Sobre graduación, aquí está el dato central, dicho de frente: de los 1,233 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y primer ingreso, 547 tenían título de esta escuela seis años después. Son 44 de cada 100. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 32 de cada 100. Comparada con escuelas públicas parecidas, queda por debajo de la mitad del grupo — más de la mitad de esas universidades graduó a una proporción mayor de su gente.

Es casi mitad y mitad, y no te lo voy a suavizar: a los seis años, poco más de la mitad de esa generación no tenía un título de esta escuela. El reporte no dice por qué — no distingue entre quien se fue a otra universidad, quien lo dejó por razones económicas, o quien simplemente tardó más. Antes de decidir, pregúntale directamente a la escuela qué apoyos concretos ofrece para que los estudiantes terminen, y cuánto tiempo toma en promedio la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Ampliando la ventana a ocho años, y contando también a estudiantes de tiempo parcial y con experiencia previa (una cohorte de 3,206 personas que entraron entre 2015 y 2016), 46 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela para agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 44 de cada 100 — apenas 3 puntos por debajo del grupo sin Pell. Comparada con escuelas parecidas, esta tasa a ocho años queda en el cuarto de abajo.

Un 25 de cada 100 de esa cohorte tenía estado de matrícula "desconocido" al corte — eso significa que el reporte no logró determinar si seguían inscritos en algún lado. Desconocido no es lo mismo que abandono, y no informa el motivo.

Lo que te toca a ti, lo que le toca a tu hijo, y lo que le toca a la escuela

Ya viste el mapa completo: quién entra, cuánto cuesta, cuánta ayuda hay, y qué tan probable es terminar. A la universidad le corresponde admitir, cobrar lo que cobra, y ofrecer los apoyos que reporta — ni más ni menos de lo que estas cifras muestran. A tu hijo le toca estudiar, involucrarse, aprovechar los recursos y decidir su carrera. A ti te toca algo distinto: entender el dinero de la familia, pedir la carta de ayuda financiera antes de descartar o aceptar nada, verificar por escrito lo que estas cifras dejan como pregunta abierta —créditos AP, tarifa de residencia, cupo de vivienda, rama de ROTC—, y acompañar la decisión sin cargarla tú solo ni dejar que tu hijo la cargue solo.

Ahora ya conoces a fondo una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que esta universidad realmente es y ofrece. Te falta juntarla con lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Ninguna cifra de este artículo decide eso por ti. De esa combinación, hecha en casa, con las cartas reales en la mano, nace el plan.

Nota sobre las fuentes: la información de este artículo proviene de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y de reportes que las universidades entregan al Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Northwestern State University of Louisiana ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza y explica datos públicos para ayudarte a entenderlos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.