Guía universitaria

Ohio State University Agricultural Technical Institute: admisión abierta y graduación

Ohio State University Agricultural Technical Institute: una escuela pequeña en un pueblo de Ohio, vista de cerca

Ohio State University Agricultural Technical Institute en datos

Datos federales · IPEDS
Admisión
Abierta

IPEDS reporta una política de admisión abierta para todos o casi todos los estudiantes de primer ingreso a pregrado · 2023–24 · no garantiza que cada solicitante sea admitido; algunos programas pueden tener requisitos adicionales

Colegiatura y cuotas
$9,310 / $34,816

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$12,891/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
41 %

terminó un título o certificado en 150 % del tiempo normal · cohorte ajustada de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan título o certificado · cohorte 2020 (institución de menos de 4 años) · IPEDS 2023

Más datos
Cuota de solicitud
$60

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
2 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se explican solas y hay universidades que necesitas conocer despacio porque los números no gritan, susurran. Ohio State University Agricultural Technical Institute es de las segundas. Es chica, está en un pueblo, admite a casi todos los que solicitan, y detrás de esa sencillez hay decisiones de dinero y de tiempo que tu familia sí necesita ver antes de decidir.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
2,960 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminarla contigo como la caminaría con cualquier familia que me pidiera ayuda para entenderla: sin venderla, sin descartarla, mostrándote lo que los datos oficiales realmente dicen.

Qué tipo de escuela es, y qué tipo de escuela no es

Empecemos por lo básico. Ohio State University Agricultural Technical Institute está en Wooster, Ohio, dentro del condado de Wayne. El entorno alrededor del campus es de pueblo, alejado de las ciudades grandes. Eso no es un defecto ni una virtud: es una realidad logística. Si tu familia no vive cerca, vas a tener que resolver aparte dónde viviría tu hijo y cómo llegaría al campus. El dato solo ubica la dirección de la escuela; no te dice cuánto dura tu viaje ni dónde se quedaría a dormir.

Es una institución pública de dos años. En el lenguaje del gobierno federal, "dos años" significa que sus programas duran entre dos y cuatro años, y el nivel más alto que reporta ofrecer es un grado de asociado. La clasificación académica nacional (Carnegie) la describe como una escuela mixta de transferencia y carrera técnica, de tamaño chico, con estudiantes de tiempo completo y de medio tiempo conviviendo en el mismo campus. Eso te dice a qué tipo de escuela se parece, no si te conviene. Y ojo: entre 2018 y 2021 le cambiaron esa categoría. Si ves una guía vieja que la describe distinto, ninguna de las dos está necesariamente equivocada; solo cambiaron de año.

Una cosa que sí vale aclarar de entrada porque las familias suelen preguntarla: no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal y no es institución land grant. Son tres designaciones distintas, y esta escuela no trae ninguna. Eso no dice a qué estudiantes atiende hoy ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente, hablando con alguien que ya estudie ahí.

Una comunidad chica, y con quién la comparte tu hijo

Aquí es donde el tamaño empieza a importar de verdad. En el otoño de 2023, esta escuela tenía 462 estudiantes inscritos en total. Es de las más chicas entre las 587 escuelas públicas de dos años que forman el grupo comparable de este análisis: al menos nueve de cada diez de esas escuelas tienen más estudiantes que ella. Todos esos 462 están en pregrado; no hay matrícula de posgrado en el conteo.

De esos estudiantes, 56 de cada 100 son mujeres. Casi todos, 99 de cada 100 entre quienes entraron por primera vez, reportaron domicilio en Ohio antes de solicitar. Y casi no hay estudiantes adultos: solo 2 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años.

Ahora la cifra que más me importa mostrarte con cuidado: 2 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron hispanos o latinos. Es de las proporciones más bajas entre esas 587 escuelas comparables; nueve de cada diez reportan una proporción mayor. Esto no vuelve mala a la escuela, ni una proporción alta la volvería buena por sí sola. Es un dato de quién está matriculado, nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, la pregunta que vale la pena hacer en la visita es concreta: ¿qué grupo estudiantil, qué centro cultural, qué persona en la oficina habla español? Y habla con un estudiante actual antes de decidir. El número es de toda la escuela; la experiencia de tu hijo en su propia carrera puede verse distinta.

Cómo funciona el año académico, y qué créditos reconoce

El calendario funciona por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. La escuela declaró que acepta crédito por exámenes AP y por entrenamiento militar, pero no marcó crédito por experiencia de vida. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal de doble inscripción.

Aquí va la advertencia que de verdad importa: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito a cualquier examen. No sabemos cuántos puntos piden ni si esos créditos aplican a la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte, y no cuentes ese ahorro en tu presupuesto hasta tenerla en la mano.

Un dato que ayuda a imaginar el tamaño de las clases, aunque no lo mide directamente: la razón entre estudiantes y personal de instrucción equivalentes de tiempo completo es de 14 a 1. Es una razón baja comparada con escuelas similares —está en el cuarto más bajo de las 587 comparables—, pero por sí sola no te dice el tamaño real de un salón ni cuánta atención individual recibirá tu hijo.

Algo que conviene tener muy claro si la meta final es una licenciatura: en el reporte de títulos entregados más reciente, esta escuela no aparece otorgando ninguna licenciatura. Eso es normal en un colegio de dos años —586 de las 587 escuelas comparables están en la misma situación—, pero significa que si el plan es llegar a un título de cuatro años, necesitas preguntar desde hoy, por escrito, qué acuerdos de transferencia existen y qué materias se le reconocerán a tu hijo en la siguiente escuela. Eso no se pregunta al final del camino. Se pregunta antes de subirse al carro.

La institución también reporta algunas oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado, un programa completo que puede cursarse solo por las noches o los fines de semana, y educación de desarrollo con crédito. Vale la pena preguntar en admisiones cómo se accede a cada una.

Admisiones: la puerta está abierta, pero eso no es lo mismo que una garantía

Esta escuela reporta una política de admisión abierta para todos o la mayoría de los estudiantes de primer ingreso. La tarifa de solicitud es de $60.

Aquí quiero ser preciso contigo porque es fácil confundirse: admisión abierta significa que la política general no filtra por selectividad. No significa que cada solicitante quede admitido automáticamente, ni que cada programa dentro de la escuela tenga cupo garantizado. Por eso IPEDS no le pide a esta institución datos de solicitantes y admitidos, ni tasa de matriculación posterior a la admisión, ni política de uso del SAT o ACT: esas preguntas simplemente no aplican bajo admisión abierta. No es que la escuela haya ocultado algo. Es que el formulario no se lo pregunta.

Si la carrera que le interesa a tu hijo tiene requisitos o cupo propios —y muchos programas técnicos los tienen—, eso se confirma directamente con el departamento, no con este dato general.

Sobre transferencias: en el otoño de 2023, 20 estudiantes de pregrado llegaron a esta escuela por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un conteo de personas, no una proporción, y está en la mitad de abajo comparado con escuelas similares —lo cual va de la mano de su tamaño chico. Cuántos créditos les reconocieron a esos 20 es otra pregunta, y esa se hace directamente en la escuela.

El precio de lista: dos cifras muy distintas según de dónde vengas

Aquí llegamos a uno de los números que más pesa. Para el año 2023–24, el costo total de asistencia reportado —para un estudiante de primer ingreso, tiempo completo, viviendo en el campus— fue de $25,376 con la tarifa de Ohio (in-state) y de $50,882 con la tarifa de fuera del estado (out-of-state).

Es una diferencia de $25,506 al año. No es un detalle menor: es literalmente el doble.

Desglosado: $9,310 de colegiatura y cuotas para residentes de Ohio ($34,816 para quienes vienen de fuera), $12,106 de vivienda y comida en el campus, y $1,030 de libros y materiales. El resto es una estimación de otros gastos que hace la propia oficina de ayuda financiera —transporte, lavandería, ese tipo de cosas.

Este total in-state, comparado con 172 escuelas similares, queda entre los más altos del grupo. Es un dato que vale la pena sostener con cuidado: esta es una escuela chica y de admisión abierta, pero su costo publicado no es bajo frente a sus pares. Recuerda: este es el precio de lista antes de cualquier ayuda. No es la factura que le llegaría a tu familia.

El precio neto: lo que realmente pagaron familias parecidas a la tuya

En Ohio State University Agricultural Technical Institute, entre 30 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $12,891. Entre 19 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $16,638; entre 36 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $21,840. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (30 estudiantes) y el de la banda de más (36 estudiantes) es de $8,949. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $16,887.

Entre las 583 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Becas, Pell y préstamos: quién recibe qué

La ayuda que no se devuelve —becas y subvenciones— le llegó a 68 de cada 100 estudiantes que buscan un título o certificado, con un promedio de $6,972 al año entre quienes la recibieron. Es más de la mitad, pero no todos.

La beca Pell, que es ayuda federal específicamente para familias de bajos ingresos, le llegó a un grupo más chico: 27 de cada 100. La diferencia entre esos dos números —más gente recibe ayuda en general que la que recibe Pell específicamente— puede incluir otras fuentes de ayuda federal, estatal, local o institucional. Vale la pena preguntar en la escuela qué programas forman esa diferencia y qué piden.

Sobre préstamos: 44 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal en el año 2022-23, con un monto promedio de $5,117 entre quienes lo recibieron. Comparada con escuelas similares, esta institución está entre las que más estudiantes con préstamo tienen —al menos nueve de cada diez escuelas comparables tuvieron una proporción igual o menor.

Quiero detenerme aquí porque esto sí importa: ese promedio es de un solo año, y solo cuenta préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los papás, ni deuda con el banco, ni tarjeta de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse; para eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Cuánto tendría que pedir tu hijo lo decide su propia carta de ayuda financiera, no este dato agregado. Espérala antes de descartar la escuela y antes de comprometerte con ella.

La institución también reporta un plan de colegiatura garantizada y un plan de pago en plazos, por si tu familia necesita distribuir el costo a lo largo del año.

Vivienda, deportes, y lo que sí y no ofrece el campus

Sí hay vivienda controlada por la institución, con capacidad para 370 estudiantes. No es obligatoria para todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso —la escuela lo confirma explícitamente. También hay planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan que elijas. Antes de quitar cuarto y comida de tu presupuesto asumiendo que tu hijo vivirá en casa, o antes de darlos por garantizados, pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite de solicitud y si hay lugar asegurado o lista de espera.

No hay ROTC reportado —ni la casilla general ni ninguna de las tres ramas militares. De las escuelas de dos años en esta guía, 45 de 843 sí lo marcaron; esta no está entre ellas. Si el plan de tu hijo pasa por una beca ROTC, pregunta directamente en admisiones: que no esté marcado en el formulario no prueba que no exista ninguna vía cercana.

Tampoco participa en deporte intercolegial ni pertenece a ninguna asociación atlética nacional. Si el deporte universitario es parte del plan, este dato pesa. Pregunta si existen ligas internas o clubes deportivos —que no son lo mismo que un equipo competitivo.

Sobre modalidad: sí ofrece educación a distancia en pregrado, pero solo 2 de cada 100 estudiantes llevan todas sus clases así; los otros 98 toman al menos una clase presencial. No reporta ningún programa completo que pueda terminarse enteramente a distancia.

La biblioteca tiene personal contratado y un gasto anual de $100,000 o más, con material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Ese umbral de gasto es un piso que pregunta el gobierno, no una medida real de la colección; si el acceso remoto a bases de datos importa para tu hijo, pregúntalo directamente.

Finalmente, la escuela reporta servicios de orientación académica y profesional combinados, bolsa de trabajo para estudiantes actuales, servicios de colocación para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para veteranos y sus familias, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad.

Quiénes se quedan, y quiénes se gradúan

Ahora los números que más preguntas generan, y que merecen leerse con calma.

De la generación que entró en el otoño de 2022 —213 estudiantes de primer ingreso, tiempo completo—, 62 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos ahí o ya habían completado su programa un año después. Es un poco por debajo de la mitad de las escuelas comparables. La fuente no te dice qué pasó con el resto: no sabemos cuántos se transfirieron, cuántos pausaron o cuántos se fueron por completo. Si transferirse es parte del plan de tu hijo, ese es un dato distinto que hay que pedir aparte.

Sobre graduación: siguiendo a la cohorte que entró en 2020, de tiempo completo y por primera vez, 41 de cada 100 completaron un programa en esta institución dentro de 150% del tiempo normal. Esta es una cohorte histórica, no una predicción sobre tu hijo. No incluye a quienes llegaron transferidos ni a quienes empezaron medio tiempo.

Y hay un dato a más largo plazo que vale la pena mirar con detenimiento. De una cohorte de 401 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 —mezclando primer ingreso y quienes ya tenían experiencia universitaria previa, tiempo completo y parcial—, al corte de agosto de 2023, ocho años después, 52 de cada 100 tenían ya un título o certificado de esta escuela. Comparada con 584 escuelas similares, es de las que más gente titulan a ocho años: nueve de cada diez reportan una proporción igual o menor.

Pero dentro de ese mismo grupo hay una diferencia que no debo suavizarte: entre los estudiantes que recibieron beca Pell, solo 41 de cada 100 salieron con título o certificado en esos ocho años, 18 puntos por debajo de quienes no recibieron Pell. Si tu familia calificaría hoy para Pell, esto no determina el resultado de tu hijo, pero sí es una pregunta que vale la pena llevar directamente a la escuela: qué consejería, qué ayuda de emergencia y qué becas renovables existen específicamente para estudiantes en esa situación. Y pide que te lo contesten por escrito.

Lo que esta pieza no puede decirte

Este análisis no cubre qué pasa después de la graduación: empleo, sueldos, ni qué tan rápido se paga una deuda. Esa información viene de otras fuentes, y si te importa, hay que buscarla aparte, específicamente.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces con detalle una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que esta universidad realmente es, cuánto cuesta, quién la compone y qué resultados ha tenido con generaciones anteriores.

Ninguno de estos números decide por ti. Te toca juntar esto con lo que tu hijo quiere estudiar, con lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, no de un solo artículo, nace un plan real.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y de reportes que las instituciones envían al Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Ohio State University Agricultural Technical Institute ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza y explica datos públicos para ayudarte a entenderlos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.