Guía universitaria

Pennsylvania State University-Penn State Altoona: tasa de admisión, requisitos y graduación

Penn State Altoona: lo que dicen los números cuando los lees con calma

Pennsylvania State University-Penn State Altoona en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
97.3 %

6,942 admitidos de 7,134 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$15,944 / $26,668

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$17,269/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
18 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
530–630

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (27 % envió el SAT)

SAT matemáticas
520–630

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
24

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
77 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$65

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
8 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, manejando de noche con tu hijo dormido en el asiento de atrás, en que te preguntas si estás tomando la salida correcta. No la puedes ver todavía. Solo confías en que la investigaste bien antes de subir al carro. Esto es exactamente eso: la investigación, hecha con calma, sobre una universidad que probablemente ya está en la lista de tu familia. Pennsylvania State University-Penn State Altoona, un campus de Penn State en Altoona, Pensilvania. No te voy a decir si es la correcta para tu hijo. Eso no lo sabe ningún artículo. Pero te voy a enseñar a leerla como se lee un mapa: con las distancias reales, no con la versión bonita del folleto.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,317 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Dónde está parada esta escuela

Penn State Altoona está en la ciudad de Altoona, en el condado de Blair, Pensilvania, dentro de esa área metropolitana. Eso te dice dónde queda el punto en el mapa, no cómo se llega ni cuánto tardas. Si tu hijo piensa vivir en casa y manejar todos los días, no confíes en lo que dice Google Maps a las tres de la tarde de un domingo. Maneja la ruta un martes a la hora en que él tendría clase. El tráfico real casi nunca es el que promete la pantalla.

Es una universidad pública de cuatro años. El nivel más alto que reporta ofrecer es la licenciatura, y así la clasifica el sistema federal: una institución que otorga grados, principalmente de licenciatura o más. Eso es un dato institucional, un paraguas. No confirma que la carrera específica que tu hijo quiere se ofrezca aquí, ni que termine exactamente en ese tipo de título. Eso se pregunta programa por programa, no escuela por escuela.

Algo que vale la pena decir de una vez: en la clasificación Carnegie de 2021, esta universidad aparece fuera del universo clasificado. Eso no informa por qué, y no significa que sea peor. Carnegie simplemente no le puso etiqueta. Antes de pagar el primer semestre en cualquier escuela, pregunta en admisiones qué acreditación tiene y qué título exacto entrega, y verifica ese nombre tú mismo en la página del Departamento de Educación. Ninguna etiqueta de clasificación te ahorra esa llamada.

También hay algo que Penn State Altoona no es: no está entre las universidades históricamente afroamericanas, no es universidad tribal y no es institución land grant. Son tres respuestas distintas, no una sola. De las 3,012 universidades de este censo, 138 tienen alguna de esas tres designaciones. Que esta no las tenga no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué organizaciones estudiantiles y qué centros existen hoy, y mejor aún, habla con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño real del lugar

Penn State Altoona tuvo 2,421 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, todos en pregrado, sin matrícula de posgrado en ese conteo. Es un tamaño mediano —entre 1,000 y 4,999 estudiantes— pero comparada con 519 escuelas públicas parecidas de este censo, queda del lado chico: al menos siete de cada diez de esas escuelas son más grandes. Casi todos sus estudiantes son de tiempo completo.

De cada 100 estudiantes de pregrado, 8 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con esas mismas 519 escuelas, queda abajo de la mitad del grupo. Casi no hay estudiantes mayores de 25 años: solo 4 de cada 100. Entre hombres y mujeres está casi parejo, con 46 de cada 100 siendo mujeres. Y algo que el sistema federal simplemente no reporta para esta escuela en este ciclo: de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso. No está, y no se inventa.

Que haya pocos latinos no hace mala a la escuela, como muchos tampoco la harían buena. Es un dato de quién está matriculado, nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta qué grupos y qué apoyos existen, y platica con un estudiante actual antes de decidir. El número es de toda la escuela; su experiencia particular puede ser distinta.

Y aquí va una verdad que sirve para toda la pieza: ser grande no significa más opciones, y ser chica no significa más atención para tu hijo. Pregunta siempre por la carrera específica, nunca por la escuela entera.

Cómo funciona el año académico

El calendario está organizado por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas. La universidad declaró que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, experiencia laboral, licencias o certificaciones previas, oportunidades militares—. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de doble inscripción, y acepta crédito por entrenamiento militar.

Aquí va la parte que de verdad importa: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen. No dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos van a contar para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes ese ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a la oferta académica: en el año reportado, la universidad entregó 288 títulos de licenciatura, repartidos en 19 familias de carreras. La familia con más títulos fue profesiones de la salud, con 25 de cada 100 títulos del año, pero ninguna otra área se lleva el bulto de golpe: es una oferta ancha, no concentrada. Comparada con 514 escuelas parecidas, queda en el cuarto que menos títulos entrega al año. Diecinueve familias con actividad no son diecinueve carreras exactas: cada familia agrupa varios programas, y alguna puede reportar cero títulos ese año. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no la categoría general.

La razón de estudiantes por personal de instrucción es de 12 a 1, una cifra baja comparada con escuelas similares —queda en el cuarto más bajo de 519 instituciones parecidas—. Pero ojo: este número no te dice el tamaño real de un salón de clases. Es un promedio institucional, no una promesa de atención personalizada.

Los caminos que ofrece más allá del salón

La universidad reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado junto con clases, preparación para certificación docente, y aprobación estatal para programas de certificación docente inicial. Que estén reportadas confirma que existen como opción declarada. No te dice cupos, requisitos ni si encajan con la carrera de tu hijo. Eso se pregunta por nombre.

Entrar aquí es fácil. Quedarse y decidirse, no tanto

Aquí llegamos a una de las cifras que más cambia la conversación en la mesa de tu casa. Penn State Altoona no tiene admisión abierta —revisa el expediente de la prepa, el promedio y, cuando aplica, el examen de dominio del inglés como requisitos obligatorios—. Pero en la práctica, de 7,134 solicitantes de primer ingreso, aceptó a 6,942. Eso es 97 de cada 100. Entre 519 escuelas públicas parecidas, es de las que más aceptan: por lo menos nueve de cada diez de ese grupo aceptan a un porcentaje menor.

Dicho sin rodeos: aquí casi todos entran. La energía de tu hijo rinde más cumpliendo fechas y completando su expediente que preocupándose por competir por un lugar. Pero que sea fácil entrar no significa que sea barato ni que la mayoría termine. Esas dos cuentas —precio neto y graduación— pesan más que la de la entrada, y las vas a ver más adelante.

Ahora viene un número que sorprende: de cada 100 estudiantes admitidos, solo 12 se inscribieron. Es decir, de cada 8 que recibieron el sí, más o menos uno terminó llegando. Comparado con escuelas similares, es de las tasas más bajas. Esto no es una mancha en la escuela —el registro federal no explica por qué cada quien eligió lo que eligió—, pero tampoco te dice nada sobre lo que a ti te van a ofrecer. Espera tu propia carta con el precio neto real antes de decidir si esta escuela se queda en la lista.

El SAT y el ACT no son requisito aquí. Entre quienes sí los entregaron —27 de cada 100 de los inscritos—, la mitad de en medio sacó entre 530 y 630 en lectura y escritura, y entre 520 y 630 en matemáticas. Esos números son de quienes ya estaban inscritos y decidieron mandar su puntaje, no de todos los solicitantes. Ese 530 no es un mínimo que hay que alcanzar, y ese 630 tampoco garantiza nada.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde ya si le corresponde el examen de dominio del inglés. Aquí está marcado como obligatorio cuando aplica, y es de esas cosas que las familias descubren demasiado tarde.

Hay una cifra más que merece tu atención completa, porque cambia cómo lees todo lo que viene después: de cada 100 estudiantes que entraron en 2017 buscando una licenciatura, 47 se transfirieron a otra escuela sin completar su carrera aquí. Fueron 584 personas. Comparada con 395 escuelas similares, es de las que ven irse a la mayor proporción de estudiantes. El dato no dice por qué —el motivo cambia de familia en familia— pero sí importa esto: el estudiante que se transfiere no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en otro lado. Guarda esa idea, porque la vas a necesitar cuando lleguemos a las tasas de graduación.

El precio de lista, y por qué no es tu precio

En Pennsylvania State University-Penn State Altoona, entre 40 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $17,269. Entre 64 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $21,857; entre 152 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $28,543. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (40 estudiantes) y el de la banda de más (152 estudiantes) es de $11,274. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $22,506.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

De dónde puede salir el dinero

A 68 de cada 100 estudiantes que buscan un título les llegó algún tipo de beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la recibieron, el promedio anual fue de $10,064. Eso es respaldo real, aunque no llegue a todos por igual.

La beca Pell —ayuda federal para familias de bajos ingresos— le llegó a 26 de cada 100. La diferencia entre ese número y el 68 de arriba puede venir de ayuda estatal, institucional o de otras fuentes; el reporte no permite saber exactamente qué la compone. Pregunta qué programas forman esa diferencia y qué piden.

Cuando llegue tu carta de admisión, sepárala en tres columnas a mano: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con intereses, y lo que hay que trabajar para ganar. Muchas cartas mezclan las tres en una sola cifra que parece más generosa de lo que es.

Sobre préstamos: 55 de cada 100 estudiantes de pregrado pidieron uno federal en el año escolar reportado, y quienes pidieron se llevaron en promedio $6,069 ese año. Comparada con escuelas similares, esta proporción de estudiantes con préstamo queda del lado alto: al menos siete de cada diez escuelas parecidas tienen menos estudiantes endeudados. Si tu hijo pidiera algo similar cada año durante cuatro años, la suma rondaría los $24,276, sin contar intereses. Esa cuenta se decide antes de la primera firma, no al final del camino. Y recuerda: ese promedio no incluye préstamos Parent PLUS que firman los papás, ni tarjetas de crédito, ni la deuda total con la que un estudiante sale al graduarse. Para eso habría que sumar los cuatro años completos, y ese número no aparece en ningún reporte oficial.

La universidad también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, si eso ayuda a organizar el flujo del año.

Vida en el campus, sin adornos

Sí hay vivienda controlada por la institución, con capacidad para 889 estudiantes dentro o fuera del campus, pero no es obligatoria para todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada. También hay planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan que elijas. Antes de sacar cuarto y comida de tu presupuesto familiar, pide por escrito la tarifa exacta de este año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te garantizan un lugar o entras a lista de espera.

Hay oportunidad de ROTC, pero en el reporte oficial solo aparece confirmada la rama de la Fuerza Aérea. Ejército y Marina no aparecen marcados. No confirmado no es lo mismo que imposible: significa que hay que preguntar directamente si a tu hijo le interesa otra rama.

La universidad está afiliada a la NCAA, y reporta membresía para baloncesto y béisbol. La pregunta específica sobre participación en deporte intercolegial no aplica en el registro. Si el deporte importa para tu hijo, escribe directamente al entrenador y pide el calendario actual y las condiciones de beca por escrito.

Sobre educación a distancia: la universidad sí ofrece cursos a distancia en pregrado, pero en el conteo de otoño, menos de 1 de cada 100 estudiantes llevaba toda su carga académica así. Y en la pregunta específica sobre programas completos a distancia, la universidad reportó que no ofrece ninguno donde todos los cursos requeridos puedan completarse así. Si esto es relevante para tu familia, confírmalo por escrito para la carrera exacta de tu hijo.

En apoyos, la universidad reporta: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, una organización estudiantil de veteranos, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad.

Quiénes se quedan, quiénes terminan

Aquí llegamos al corazón de lo que hay que entender antes de decidir.

De la generación que entró en el otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo, 77 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya habían terminado un año después. Es un número medio-alto comparado con escuelas similares: ni de los mejores del grupo, ni de los peores. Pero este número no separa a quienes siguen estudiando de quienes ya se graduaron, ni explica qué pasó con el resto. Y algo más: transferirse a otra escuela y seguir estudiando ahí no cuenta como "abandonar" en este número, aunque tampoco cuenta como quedarse.

Ahora la cifra que de verdad pide una pausa larga: de los 1,255 estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, solo 220 tenían un título de esta escuela seis años después. Eso es 18 de cada 100. A cuatro años, la cifra es 14 de cada 100 —apenas 4 puntos menos, lo cual dice que quien no se gradúa en cuatro tampoco suele graduarse mucho después en dos más—. Comparada con 518 escuelas similares, Penn State Altoona queda hasta abajo de la tabla: al menos nueve de cada diez escuelas parecidas gradúan a una proporción mayor de sus estudiantes.

Dicho sin adornos: de cada 100 que entraron, 82 no tenían una licenciatura de esta escuela seis años después. Eso no significa que 82 de cada 100 fracasaron. Recuerda lo que vimos antes sobre transferencias: 47 de cada 100 de esa generación se fueron a estudiar a otro lado, y quien termina su carrera en otra universidad no aparece aquí como graduado, aunque haya cumplido su meta. El número tampoco distingue quién obtuvo una credencial más corta en el camino. Lo que sí puedes hacer con este dato es tomarlo en serio: pregunta directamente qué pasó con esa generación, qué apoyo concreto existe hoy para que un estudiante no se quede a medio camino, y llevar más de una opción en la lista de tu hijo, nunca solo una.

Hay todavía otra mirada, a ocho años: de una cohorte que entró entre 2015 y 2016 —incluyendo estudiantes de tiempo completo y parcial, algunos con experiencia universitaria previa—, solo 15 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela al corte de agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue ligeramente mejor: 17 de cada 100. Comparada con escuelas similares, esta cifra a ocho años también queda hasta abajo de la tabla. El reporte no te dice con certeza cuántos de esos estudiantes seguían inscritos en otro lugar al momento del corte —hay una contradicción en cómo IPEDS define ese conteo—, así que no se puede usar para afirmar que la mayoría "seguía en camino". Lo que sí puedes hacer con esto es preguntar, antes de firmar nada: cuánto tiempo realmente toma completar el programa que quiere tu hijo, cómo se programan las clases obligatorias, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga.

Lo que te toca a ti, lo que le toca a tu hijo, y lo que le toca a la escuela

A la escuela le toca admitir, fijar el precio, ofrecer sus programas y publicar sus resultados. Ya viste cómo lo hace: entra casi cualquiera, pero de los que entran, pocos se gradúan aquí, y muchos se van a terminar su carrera en otro lugar. El precio de lista es alto y la ayuda varía mucho según cuánto gane tu familia.

A tu hijo le toca su esfuerzo, su curiosidad, su decisión de quedarse o no, y su propia relación con esta carrera específica que quiere estudiar. Ese número de graduación es de la escuela entera, no de su programa. Averígualo por departamento.

A ti te toca la parte que ningún reporte federal puede hacer por ti: pedir la carta de ayuda financiera real antes de comparar precios, verificar la equivalencia de créditos AP por escrito, confirmar la clasificación de residencia, y hacer la cuenta completa de cuatro años de préstamos antes de que tu hijo firme el primero. Ninguna de esas tareas depende de la suerte. Dependen de que alguien las haga a tiempo.

Ahora ya conoces con profundidad una de las piezas que necesitas para decidir. Júntala con lo que tu hijo realmente quiere estudiar, con lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede pagar sin comprometer los años que siguen. De esa combinación, y no de un solo número, nace un plan real.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Pennsylvania State University-Penn State Altoona ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es material informativo independiente.

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