Guía universitaria

Pennsylvania State University-Penn State Lehigh Valley: tasa de admisión, requisitos y graduación

Penn State Lehigh Valley: lo que dicen sus números y lo que le toca decidir a tu familia

Pennsylvania State University-Penn State Lehigh Valley en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
94.2 %

1,741 admitidos de 1,848 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$15,180 / $25,118

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$12,011/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
17 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
575–660

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (27 % envió el SAT)

SAT matemáticas
565–655

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
23

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
82 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$65

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
21 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se sienten enormes desde el primer folleto, y hay otras que caben en un salón. Penn State Lehigh Valley es de las segundas. Antes de entrar a sus cifras, quiero que sepas algo que las va a acompañar todo el camino: aquí casi todo lo que vas a leer describe a una escuela chica, dentro de un sistema grande, con un nombre que puede confundir a más de una familia. Vamos a desenredarlo juntos.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,433 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Dónde está parada esta escuela y qué es en realidad

Cuando una universidad no aparece clasificada en el sistema Carnegie, la tentación es pensar que algo anda mal. No es el caso. Carnegie 2021 simplemente no le puso etiqueta a Penn State Lehigh Valley. Eso describe qué tipo de escuela es según ese catálogo, no qué tan buena es. Antes de pagar el primer semestre, de cualquier forma pregunta en admisiones qué acreditación tiene y qué título exacto entrega, y verifica ese nombre por tu cuenta en la página del Departamento de Educación. Ninguna etiqueta de Carnegie te ahorra esa llamada.

La escuela está en Center Valley, Pensilvania, en el condado de Lehigh, dentro del área metropolitana de Allentown-Bethlehem-Easton. Eso no significa que esté en pleno centro de esa ciudad: el código censal la ubica en un suburbio, dentro del área urbanizada pero fuera del núcleo urbano principal. Si tu hijo piensa vivir en casa, no confíes en el mapa. Maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que promete Google Maps.

Es una institución pública de cuatro años, y el nivel más alto que reporta ofrecer es la licenciatura. Eso es un dato institucional, no una garantía de que la carrera exacta que tu hijo quiere se ofrezca ahí o termine en ese título. Se verifica programa por programa. Y como es pública, hay una pregunta que tienes que hacer temprano: cuánto le cobran a un residente de Pensilvania y cuánto a alguien de fuera del estado, y con cuál de los dos números te están cotizando a ti. Compara precios sólo después de tener esa respuesta clara.

Penn State Lehigh Valley no trae ninguna de estas tres designaciones: no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio, 138 traen alguna de las tres. Que ella no las tenga no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y con quién ya estudia ahí puedes hablar.

Una comunidad chica, y lo que eso implica de verdad

Aquí llegamos a uno de los rasgos que más define a esta escuela: su tamaño. Penn State Lehigh Valley tuvo 954 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, todos en pregrado, sin matrícula de posgrado registrada. Comparada con 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este censo, está entre las más chicas: al menos nueve de cada diez de ese grupo tienen más estudiantes que ella. De esos 954, IPEDS estima un equivalente de 881 estudiantes de tiempo completo, y reporta 281 estudiantes de pregrado de primera entrada y tiempo completo, un grupo que no representa a toda la generación que entra cada año.

Chica no es sinónimo de mejor ni de peor. Es una condición que trae una pregunta concreta: si las materias de la carrera que le interesa a tu hijo se abren cada semestre o sólo una vez al año. De eso depende, más que de casi cualquier otra cosa, cuánto tiempo real le tome salir.

Dentro de esa comunidad chica, 21 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron hispanos o latinos en el otoño de 2023. Entre las 519 escuelas parecidas de este censo, eso la coloca en el cuarto de arriba: tres de cada cuatro de ese grupo reportaron una proporción igual o menor. No son mayoría, pero tampoco son un caso raro. Esa comparación tiene un límite que vale la pena tener presente: se arma por tipo y control de escuela, no por estado, y aquí eso pesa. No baja al nivel de carrera; es la escuela completa.

Otros dos trazos de esa comunidad: los estudiantes de 25 a 64 años son apenas 9 de cada 100, y hay más hombres que mujeres —43 de cada 100 son mujeres. Y algo que simplemente no está: de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso, IPEDS no lo reporta para esta escuela en 2023. No se estima, no se rellena. Se queda como una pregunta abierta que tendrías que hacer tú mismo si te importa.

Cómo funciona el año académico y qué tan concentrada está su oferta

El calendario es semestral: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Nada exótico ahí. Lo que sí vale la pena mirar de cerca es cómo trata el crédito que tu hijo ya trae. La escuela declaró aceptar crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias, certificaciones, incluso entrenamiento militar. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de doble inscripción.

Pero declarar que aceptan AP no es lo mismo que darte el crédito automáticamente. No dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos van a contar para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En el año más reciente reportado, Penn State Lehigh Valley entregó 117 títulos de licenciatura, repartidos en 9 familias académicas (CIP). Pero la palabra "repartidos" es generosa: 49 de esos 117 títulos, 42 de cada 100, salieron de una sola familia, negocios y administración. Comparada con 514 escuelas parecidas de este censo, queda en el cuarto con menos familias académicas presentes en su detalle de licenciatura. Esta distribución no mide la oferta actual ni la calidad de ningún programa —verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo. Y con volúmenes tan pequeños, el conteo puede moverse mucho de un año a otro: pide los últimos tres años de ese programa específico antes de asumir que la cifra de un solo año es la oferta actual.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 15 a 1, una cifra de en medio, ni de las más bajas ni de las más altas entre escuelas parecidas. Este número no te dice el tamaño real de las clases de primer año; IPEDS no lo desglosa así. Es un dato de contexto, no una promesa de salón pequeño.

En cuanto a caminos académicos estructurados, la institución reporta estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, y un programa completo que puede cursarse sólo por las noches o los fines de semana.

Admisión: entra la mayoría, pero eso no es todo el cuento

Aquí viene una de las cifras que más va a tranquilizar a muchas familias, y también una de las que más rápido se malinterpretan si se leen solas.

Penn State Lehigh Valley no tiene admisión abierta: revisa piezas concretas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca tres como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien aplica. Otras dos —el plan de materias recomendado y el ensayo personal— no son obligatorias, pero sí se toman en cuenta si las mandas. La tarifa de solicitud es $65.

Ahora la cifra central: en el ciclo 2023, la escuela recibió 1,848 solicitudes y ofreció lugar a 1,741. Eso es 94 de cada 100. Comparada con 519 escuelas parecidas, queda del lado alto de la accesibilidad: siete de cada diez de ese grupo, o más, aceptaron a un porcentaje igual o menor. Sólo 107 solicitantes se quedaron sin oferta. Es de las escuelas que sí dicen que sí. Pero que entrar sea probable no vuelve fácil lo que sigue: ese porcentaje no dice cuánto va a costar, cuántos terminan, ni si la carrera específica que quiere tu hijo tiene su propio filtro interno. Esas tres preguntas se hacen aparte.

Y aquí está el giro que de verdad importa: de cada 100 admitidos, sólo 16 terminaron inscribiéndose. Uno de cada seis. Los otros 84 tenían lugar aquí y no lo tomaron. Comparada con escuelas parecidas, esta proporción queda del lado bajo. No lo leas como una mancha: que la mayoría de los admitidos no se haya inscrito no dice que la escuela sea mala, y el registro federal no explica por qué cada quien decidió lo que decidió. Lo que sí te digo es esto: lo que otros decidieron no te dice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu propia carta con el precio neto —eso es lo que de verdad te va a costar el año— y decide con ese número en la mano si esta escuela se queda en tu lista.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito. Entre quienes se inscribieron, 27 de cada 100 entregaron SAT, y entre ellos la mitad de en medio sacó entre 575 y 660 en lectura y escritura, y entre 565 y 655 en matemáticas. Esos rangos son de quienes se inscribieron y entregaron puntaje, no de todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje se haya usado para admitir a nadie. Ese 575 no es un mínimo, y ese 660 no es garantía de nada.

Un dato que casi ninguna familia pregunta y que aquí pesa bastante: de cada 100 estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 48 —114 personas— se transfirieron a otra escuela sin terminar aquí, dentro del tiempo esperado. Comparada con 395 escuelas parecidas, es de las que ven irse a la mayor proporción de su generación. Por separado, en otoño de 2023 llegaron 78 estudiantes que transfirieron hacia esta escuela desde otra institución. Estos dos números no se comparan ni se suman entre sí. Lo que sí importa recordar: el estudiante que se transfiere no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en otro lado. Eso va a pesar cuando lleguemos a las cifras de graduación más adelante.

El precio de lista y lo que realmente paga cada familia

En Pennsylvania State University-Penn State Lehigh Valley, entre 33 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $12,011. Entre 24 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $19,247; entre 45 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $25,825. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (33 estudiantes) y el de la banda de más (45 estudiantes) hay $13,814 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $19,070.

$12,011 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Ayuda, becas y la deuda que se acumula en silencio

Setenta de cada 100 estudiantes que buscan un título recibieron algún tipo de ayuda que no se devuelve —beca o subvención—, con un promedio de $8,319 al año entre quienes la recibieron. De cada 100, 35 recibieron Pell, la ayuda federal para familias con necesidad económica demostrada. Un porcentaje y un promedio son dos cuentas distintas, con distinto denominador: no se multiplican entre sí. Cuando llegue tu carta, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y esa confusión cuesta dinero real.

Y aquí viene una cifra que merece toda tu atención, porque es de las que definen el trato con esta escuela: 47 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal en el año escolar 2022-23. Casi la mitad. Entre quienes pidieron préstamo, el promedio fue de $6,069 ese año. Comparada con 519 escuelas parecidas, esta proporción de estudiantes con préstamo queda del lado alto: siete de cada diez de ese grupo, o más, tuvieron una proporción igual o menor.

Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Y la aritmética simple importa: si tu hijo pidiera algo parecido cada año durante los cuatro que dura el plan, la suma anda por los $24,276, sin contar intereses. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final. Este promedio, además, es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los padres, ni deuda bancaria, ni tarjetas de crédito, y tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse. Ese porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Espera tu propia carta antes de descartar esta escuela y antes de comprometerte con ella.

La institución reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como mecanismo formal para administrar el costo.

Vida en el campus: sin dormitorios, con algunos apoyos concretos

Penn State Lehigh Valley no ofrece vivienda propia —ni dormitorios ni departamentos bajo su control, dentro o fuera del campus— ni reporta planes de comida institucionales. Eso no significa que el presupuesto oficial de ayuda financiera ignore vivir fuera del campus: IPEDS sí recoge estimaciones de vivienda, comida y otros gastos para armar el costo total de asistencia. Pide el presupuesto concreto que usaría la oficina de ayuda financiera para el caso de tu hijo.

En cuanto a ROTC, la escuela marcó que sí hay oportunidad, y la única rama confirmada por escrito es Army (Ejército). Navy y Air Force no aparecen marcadas. No confirmada no es lo mismo que imposible —es simplemente algo que hay que preguntar directamente, y también hay que confirmar si el programa se cursa en este campus o en otro, cuáles son los cupos y qué becas ofrece.

Sobre atletismo: está afiliada a una asociación atlética nacional, la USCAA (United States Collegiate Athletic Association) —no la NCAA ni la NAIA—, pero el dato sobre si compite en deporte intercolegial no aplica en el registro federal. Una membresía no confirma que hoy existan equipos activos. Si el deporte importa para tu hijo, escríbele directamente al entrenador, pregunta si hay lugar, en qué división compite ese equipo, y si hay beca atlética disponible. Pide que te lo contesten por escrito.

En modalidad, la escuela sí ofrece educación a distancia en pregrado. En el conteo de otoño, sólo 2 de cada 100 estudiantes llevaban todas sus clases a distancia; los otros 98 tomaban al menos una clase presencial. Y aunque ofrece cursos a distancia, no reporta un programa completo que pueda terminarse enteramente así —confirma el nivel y la carrera exacta si esto es relevante para tu familia.

Entre los servicios que reporta: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad.

Quiénes se quedan, quiénes se van, y quiénes terminan

Esta es la sección que más pide que la leas despacio, porque junta varias cifras que, vistas por separado, pueden asustar o tranquilizar de más.

De la generación que entró en otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo (261 estudiantes), 82 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención al año siguiente: seguían inscritos ahí o ya habían completado su licenciatura. Comparada con escuelas parecidas, esa proporción está en la parte de arriba. Es una cifra sólida. Pero no separa cuántos siguen estudiando de cuántos ya se graduaron, y no volver no es lo mismo que abandonar: el que se transfirió a otra universidad y sigue estudiando ahí cuenta igual que el que dejó los estudios por completo.

Ahora viene la cifra que de verdad pide pausa. De los 237 estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo y primer ingreso, sólo 40 tenían un título de esta escuela seis años después. Eso es 17 de cada 100. A cuatro años, la cifra es 13 de cada 100 —apenas 4 puntos menos, lo cual dice que quien se gradúa aquí, en general, no tarda mucho más de cuatro años en lograrlo. Comparada con 518 escuelas parecidas, esta tasa de graduación a seis años queda hasta abajo: nueve de cada diez, o más, de esas escuelas reportan una proporción mayor.

Recuerda lo que vimos en admisiones: casi la mitad de esa generación se transfirió a otra escuela. El estudiante que se transfiere y termina su carrera en otro lado no cuenta en este 17 de cada 100, aunque haya conseguido su título. Este número es de la escuela entera, no de ninguna carrera en particular —IPEDS no reporta graduación por programa. Si tu hijo va tras una carrera específica, ese dato hay que pedirlo directamente al departamento, y conviene que su lista de universidades traiga más de una opción.

Un corte más amplio, a ocho años, sigue a una cohorte distinta: 321 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016, incluyendo tiempo completo y parcial, primer ingreso y quienes ya traían experiencia universitaria previa. Al corte de agosto de 2023, 29 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra sube a 35 de cada 100 —9 puntos arriba de quienes no la recibieron. Y dentro de esa misma cohorte, la subcohorte de primer ingreso y tiempo completo cae a apenas 17 de cada 100, doce puntos por debajo de la cuenta amplia.

Este corte de ocho años es una fotografía de un momento, no una factura. No mide ocho años continuos de estudio ni dice cuánto pagó o dejó de ganar cada persona. Lo que sí puedes hacer con esta información es muy concreto: antes de firmar nada, pide por escrito cuánto tiempo toma completar el programa que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus materias obligatorias, y cómo cambia el costo total si el proceso se alarga.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir

Ninguna de estas cifras te dice si es la escuela correcta para tu hijo. Tampoco te dice si es la incorrecta.

Lo que la universidad ofrece —su calendario, sus políticas de admisión, sus cifras de retención y graduación— es una sola pieza del plan. Lo que tu hijo quiere estudiar, cómo se imagina viviendo esos años, qué tan lejos está dispuesto a estar de casa: esa es otra pieza, y le toca a él construirla. Y lo que tu familia puede pagar, después de ver la carta de ayuda real, no un promedio de otras familias: esa pieza te toca a ti.

Júntalas. De esa combinación, y no de ningún número aislado, nace un plan que de verdad sirva para decidir.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por la institución a IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y al Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Pennsylvania State University-Penn State Lehigh Valley ni a ninguna agencia gubernamental.

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