Guía universitaria

Pennsylvania State University-Penn State Mont Alto: tasa de admisión, requisitos y graduación

Penn State Mont Alto: lo que dicen los números cuando los lees con calma

Pennsylvania State University-Penn State Mont Alto en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
90.3 %

549 admitidos de 608 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$14,380 / $23,872

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$11,518/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
18 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
550–620

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (26 % envió el SAT)

SAT matemáticas
530–610

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

Tasa de retención
75 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$65

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
7 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento en el que uno, como padre o madre, se sienta frente a la lista de universidades de su hijo y siente que todas se parecen un poco. Nombres, ciudades, porcentajes. Pero cada universidad es un lugar concreto, con una historia que los números cuentan si uno sabe pararse frente a ellos sin miedo. Penn State Mont Alto es una de esas piezas del mapa. No es la Penn State grande de State College que probablemente ya conoces de nombre. Es un campus más chico, en un pueblo llamado Mont Alto, en el condado de Franklin, Pensilvania. Y entenderla bien —sus números, sus condiciones, lo que promete y lo que no— es parte del trabajo que te toca a ti antes de que tu hijo suba al carro.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,247 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Vamos a recorrerla junto.

Quién es esta escuela y dónde está parada

Penn State Mont Alto es una universidad pública de cuatro años. Eso ya te dice algo: no es un colegio comunitario de dos años, ofrece licenciaturas completas, y su nivel más alto reportado es justo eso, una licenciatura. Pero ese dato institucional no te dice si la carrera exacta que tu hijo quiere se ofrece ahí ni en qué credencial termina. Eso se verifica programa por programa, no se asume por el nombre de la escuela.

El campus está en zona rural, cerca de una ciudad, no dentro de una zona urbana grande. Si tu familia no vive cerca, esto importa de verdad: calcula por separado dónde viviría tu hijo y cómo se movería en el día a día. El dato ubica la dirección de la escuela en un mapa clasificado como pueblo o rural. No calcula tu trayecto ni tu vida.

Una nota que vale la pena tener clara: en la clasificación Carnegie, la que agrupa a las universidades del país por perfil, Mont Alto aparece fuera del universo clasificado. Eso no informa por qué, y no significa que sea peor. Significa que esa etiqueta específica no se le puso. Antes de comprometer el primer semestre, pregunta en admisiones qué acreditación tiene la escuela y qué título exacto entrega, y verifica ese nombre en la página del Departamento de Educación. Ninguna clasificación te ahorra esa llamada.

También vale decir lo que no es: no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. Son tres designaciones distintas, con historias distintas, y ninguna de las tres aplica aquí según este registro. Eso no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo en ese campus. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y se confirma hablando con alguien que ya estudie ahí.

Una comunidad chica, y lo que eso significa en números

Aquí es donde el tamaño empieza a hablar. Penn State Mont Alto tenía 588 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. De ese total, 587 estaban en pregrado y apenas 1 en posgrado: es, ante todo, una escuela de carrera. Comparada con otras 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo, está entre las más chicas: al menos nueve de cada diez de esas escuelas tienen más estudiantes que ella.

¿Qué significa esto para tu hijo? Que probablemente no sea el número el que le cambie la experiencia, sino algo más práctico: si las materias de su carrera se abren cada semestre o nada más una vez al año. De eso depende cuánto tarda en salir, y eso conviene preguntarlo directo al departamento.

Dentro de esa comunidad chica, 7 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con escuelas similares, queda por debajo de la mitad del grupo. Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena por sí solos: es un dato sobre quién está matriculado, nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta qué grupos y qué apoyos existen, y busca hablar con un estudiante que ya esté ahí. El número es de la escuela completa; su carrera puede sentirse distinta.

También hay más mujeres que hombres en el pregrado —58 de cada 100— y pocos estudiantes adultos: sólo 10 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. De dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso, ese dato simplemente no está reportado para esta escuela.

Cómo funciona el año académico y qué créditos reconocen

El calendario es de semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Nada exótico ahí.

Lo que sí vale la pena conocer es que la escuela declaró aceptar créditos de exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias, oportunidades militares—, además de crédito por entrenamiento militar. Y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de doble inscripción.

Aquí va la parte importante: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen que presente tu hijo. No dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para su carrera específica. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En qué se especializa, y en qué no tanto

En el año que reportó, la escuela entregó 76 títulos de licenciatura repartidos en 7 familias de carreras. De esos 76, 33 —43 de cada 100— fueron en profesiones de la salud. Es, con mucho, su área más fuerte. Comparada con escuelas similares, queda en el cuarto con menos variedad de familias de carreras presentes en su oferta reportada.

Con números tan chicos, el conteo puede moverse bastante de un año a otro. Si la carrera de tu hijo no es salud, pide los últimos tres años de ese programa exacto antes de asumir que la oferta actual es la que ves en un solo reporte.

Sobre la relación entre estudiantes y profesores: la razón reportada es de 9 estudiantes por cada profesor equivalente de tiempo completo, de las más bajas entre escuelas comparables. Suena bien, y probablemente lo sea, pero una razón baja no garantiza clases chicas por sí sola —no cuenta sillas en un salón—. Pregunta directamente cuántos alumnos hay en las clases de primer año.

Lo que la escuela ofrece más allá del salón

Penn State Mont Alto reporta varias oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado fuera del aula regular, un programa completo que puede cursarse sólo por las noches o los fines de semana, y caminos de preparación para certificación docente, incluyendo la preparación en ciertas áreas de especialización. Son puertas reales que vale la pena preguntar cómo se activan para la carrera concreta de tu hijo.

Entrar aquí: lo que piden y qué tan probable es el sí

Esta no es una escuela de admisión abierta. Revisa piezas específicas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca tres como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. El ensayo personal y haber llevado cierto plan de materias no son obligatorios, pero si los envías, los toman en cuenta.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde ya si le corresponde el examen de inglés y qué lo exenta. Es de esas cosas que se descubren tarde si no se preguntan a tiempo.

La tarifa de solicitud publicada es de $65.

Y ahora la cifra que probablemente más te importa: de cada 100 personas que solicitaron, 90 recibieron una oferta de lugar. Es una escuela accesible, del lado alto comparada con escuelas similares —siete de cada diez de ese grupo aceptó a un porcentaje igual o menor—. Sólo 59 de los 608 solicitantes se quedaron sin oferta.

Pero que entrar sea probable no vuelve fácil lo que sigue. Ese porcentaje no dice cuánto va a costar, ni cuántos terminan, ni si la carrera específica que quiere tu hijo tiene su propio filtro interno. Esas tres preguntas se hacen aparte, y son las que realmente importan.

Aquí viene un dato que suele sorprender a las familias: de cada 100 admitidos, sólo 24 terminaron inscribiéndose. Los otros 76 tenían lugar y no lo tomaron. No lo leas como una mancha —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió—. Lo que sí te dice algo útil es esto: lo que otros decidieron no predice lo que a ti te van a ofrecer. Espera tu carta con el precio neto —lo que de verdad costaría el año— antes de sacar o mantener esta escuela en la lista.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se consideran; si no, la solicitud sigue en pie igual. Entre quienes sí entregaron SAT —26 de cada 100 de los inscritos—, la mitad de en medio sacó entre 550 y 620 en lectura y escritura, y entre 530 y 610 en matemáticas. Ese rango describe a quienes ya se inscribieron y entregaron puntaje, no a todos los solicitantes. No es un mínimo ni una garantía.

Un dato que casi nadie revisa: la transferencia

De cada 100 estudiantes que entraron en 2017 buscando una licenciatura de tiempo completo, 40 se transfirieron a otra escuela sin haber completado ahí, dentro del tiempo esperado. Son 64 personas. Comparada con escuelas similares, es de las que ven irse a la mayor proporción: al menos nueve de cada diez escuelas parecidas reportan un porcentaje igual o menor.

Esto importa por una razón concreta: el estudiante que se transfiere y termina su carrera en otra universidad no cuenta como graduado de Mont Alto, aunque le haya ido bien. Guárdate este dato para cuando lleguemos a las cifras de graduación más adelante, porque ahí va a pesar.

Por separado —y esto no se resta ni se suma a lo anterior— en el otoño de 2023 llegaron 29 estudiantes que entraron por primera vez a educación superior aquí después de haber estudiado en otra institución. Es una llegada modesta comparada con la salida.

El precio de lista: lo que dice el papel antes de la ayuda

En Pennsylvania State University-Penn State Mont Alto, entre 17 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $11,518. Entre 17 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $17,051; entre 30 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $26,342. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (17 estudiantes) y el de la banda de más (30 estudiantes) hay $14,824 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $20,294.

$11,518 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

La ayuda que sí llega, y la que llega menos

Casi 8 de cada 10 estudiantes —79 de cada 100— reciben alguna beca o ayuda que no hay que devolver, con un promedio de $9,598 al año entre quienes la reciben. La beca Pell, que es ayuda federal específicamente para familias de ingreso bajo, le llegó a 28 de cada 100. Son dos cuentas distintas con distintos denominadores: la primera es sobre todos los que buscan título, la segunda también, pero el monto promedio de la primera sólo cuenta a quienes sí recibieron algo.

Cuando llegue tu carta de ayuda, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna, y ahí es donde las familias se confunden sobre cuánto realmente les va a costar el año.

Sobre préstamos: 52 de cada 100 estudiantes de todo el pregrado recibieron un préstamo federal ese año, con un promedio de $6,146 por estudiante que sí pidió. Comparada con escuelas similares, está del lado alto: financiar con deuda es común aquí. Si tu hijo pidiera un monto parecido cada uno de los cuatro años, la suma rondaría los $24,584, sin contar intereses — y eso no incluye préstamos que los papás pudieran firmar aparte, ni deuda con banco o tarjeta. Ese cálculo se hace antes de la primera firma, no al final.

La institución también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, por si ayuda a organizar el flujo del año.

Vivienda, ROTC, deporte y vida en el campus

Sí hay vivienda controlada por la institución, con capacidad reportada para 305 estudiantes. No es obligatoria para todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso, aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera. También hay planes de comida, pero el número de comidas por semana varía según el plan. Pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar cuarto, y si te garantizan lugar o entras a lista de espera.

Hay oportunidad de ROTC, pero en el reporte sólo aparece confirmada la rama del Ejército (Army). Marina y Fuerza Aérea no aparecen marcadas — no confirmado no es lo mismo que imposible, pero si a tu hijo le interesa otra rama, hay que preguntar directamente.

La escuela está afiliada a una asociación atlética nacional, la USCAA (no es la NCAA ni la NAIA), aunque el registro federal no especifica si hay equipos compitiendo actualmente. Si el deporte es parte del plan de tu hijo, pide el calendario actual y contacta al entrenador directamente, por escrito.

Sobre educación a distancia: sí se ofrece, en pregrado y posgrado, pero sólo 3 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases así. La escuela reporta que no tiene un programa completo cursable enteramente a distancia. Si la modalidad importa para tu decisión, confirma nivel y carrera exactos.

Entre los servicios reportados están orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo para estudiantes, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, una organización estudiantil de veteranos, y una página publicada de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan accesibles o efectivos son en la práctica: eso se confirma preguntando directamente.

Cuántos se quedan, y cuántos terminan

Aquí llegamos a los números que más pesan en una decisión de este tipo, así que vale la pena leerlos despacio.

De la generación que entró en el otoño de 2022 —156 estudiantes de tiempo completo y primer ingreso— 117 seguían inscritos o ya habían terminado su licenciatura un año después: 75 de cada 100. Es una mayoría, aunque queda un poco por debajo de la mitad de escuelas comparables. La fuente no separa a quienes siguen estudiando de quienes ya se graduaron, ni explica qué pasó con el resto. Y ojo: no volver a esta escuela no es lo mismo que abandonar los estudios. El que se transfirió a otra universidad y sigue ahí cuenta distinto de como uno imaginaría.

Ahora la cifra dura, la que hay que leer sin prisa: de 160 estudiantes que empezaron la licenciatura en 2017, sólo 28 tenían un título de esta escuela seis años después. Son 18 de cada 100. A cuatro años, la cifra era 14 de cada 100 — apenas 4 puntos menos, lo que dice que casi nadie termina en el tiempo "normal" de cuatro años. Comparada con escuelas similares, queda hasta abajo de la tabla: nueve de cada diez escuelas parecidas gradúan a una proporción mayor.

De cada 100 que entraron, 82 no tenían una licenciatura de esta escuela seis años después. Eso no significa que 82 hayan fracasado: algunos pudieron obtener una credencial más corta ahí mismo, y muchos —recuerda el dato de transferencia de antes— se fueron a terminar su carrera en otra universidad, donde si se gradúan, cuentan como graduados de esa otra escuela, no de Mont Alto. El dato no distingue estas historias entre sí. Lo que sí puedes hacer es preguntar directamente qué pasó con esa generación, qué apoyo concreto existe para que los estudiantes terminen a tiempo, y llevar más de una opción en la lista de tu hijo.

Hay una mirada más larga todavía: siguiendo a una cohorte que entró entre julio de 2015 y junio de 2016, al corte de agosto de 2023 —ocho años después— 35 de cada 100 tenían algún título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra sube a 41 de cada 100, nueve puntos arriba de quienes no la recibieron. Comparada con escuelas similares, también queda hasta abajo de la tabla en este indicador.

Este corte es una fotografía al 31 de agosto de 2023, no una historia completa de ocho años de estudio continuo, y no mide cuánto pagó ni cuánto dejó de ganar cada persona en el camino. Antes de comprometerte con esta escuela, vale la pena pedir por escrito cuánto tarda en completarse realmente el programa que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus cursos obligatorios, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir

Nada de esto te dice si es la escuela correcta para tu hijo. Eso depende de tres cosas que este artículo no puede conocer: lo que él quiere estudiar y lo que ya ha construido hasta ahora, lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar, y qué tan lejos de casa están dispuestos a que viva. A la universidad le toca admitir, ofrecer ayuda y entregar el título. A tu hijo le toca el esfuerzo, la curiosidad y las decisiones sobre su propia vida. A ti te toca el dinero de la familia, los documentos, las fechas, y acompañarlo sin cargar tú solo el mapa completo.

Junta esta pieza con las otras dos. De esa combinación, no de un solo número, nace un plan.

La información de este artículo proviene de datos reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022–23 y 2023–24. Best College Aid no representa a Pennsylvania State University-Penn State Mont Alto ni al gobierno de Estados Unidos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.