Guía universitaria

Pennsylvania State University-Penn State Scranton: tasa de admisión, requisitos y graduación

Penn State Scranton: una universidad chica, con puerta abierta y decisiones que sí te tocan a ti

Pennsylvania State University-Penn State Scranton en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
94.9 %

2,125 admitidos de 2,240 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$15,180 / $25,118

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$14,151/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
31 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
540–640

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (24 % envió el SAT)

SAT matemáticas
530–640

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

Tasa de retención
75 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$65

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
12 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Voy a empezar con algo que casi nadie dice en voz alta: la mayoría de las familias no le tienen miedo a que rechacen a su hijo. Le tienen miedo a decidir mal sin saberlo. A firmar algo, a mandar un depósito, a ilusionarse, sin haber entendido de verdad qué tipo de escuela tienen enfrente.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,935 palabras18 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Pennsylvania State University-Penn State Scranton —uno de los campus del sistema Penn State, ubicado en Dunmore, Pensilvania— es exactamente el tipo de universidad donde ese riesgo existe: es fácil entrar, y por eso mismo es fácil no hacer las preguntas que sí importan. Aquí te las voy a poner enfrente, con los números oficiales, para que cuando tu familia se siente a decidir, decida con el mapa completo y no nada más con la emoción de la carta de aceptación.

Dónde está parada esta escuela y qué es exactamente

Penn State Scranton queda en Dunmore, dentro del condado de Lackawanna, en el área metropolitana de Scranton–Wilkes-Barre. El código censal la ubica en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera del centro de la ciudad. Cómo se siente eso —el tráfico, la vida de estudiante, qué tan cerca queda todo— es algo que sólo se conoce yendo a manejarlo. Si tu hijo piensa vivir en casa, te recomiendo algo muy concreto: maneja la ruta un día entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo que marca el mapa casi nunca es el tiempo real.

Es una institución pública de cuatro años o más. IPEDS —el sistema federal donde todas las universidades reportan sus datos— la registra con maestría como el nivel más alto que declara ofrecer, y la clasifica como una escuela que otorga grados principalmente de licenciatura o niveles superiores. Eso es un dato institucional, no un mapa de programas: no te dice si la carrera específica de tu hijo existe aquí ni si conecta con un posgrado. Eso se pregunta programa por programa.

Algo que sí conviene aclarar porque genera confusión: en la clasificación Carnegie de 2021, la que categoriza a las universidades del país por su perfil académico, Penn State Scranton aparece fuera del universo clasificado. Eso no dice si es buena o mala. Carnegie simplemente no le puso etiqueta a esta escuela. Antes de pagar el primer semestre, pregunta en admisiones qué acreditación tiene y qué título exacto entrega, y verifica ese nombre por tu cuenta en la página del Departamento de Educación. Ninguna etiqueta de clasificación te ahorra esa llamada.

Y una precisión que también vale la pena tener clara: Penn State Scranton no aparece con ninguna de tres designaciones especiales —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, no es institución land grant—. De las 3,012 universidades en este directorio federal, 138 sí traen alguna de esas tres etiquetas. Que no la tenga no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y si se puede, hablar con alguien que ya esté estudiando ahí.

Una comunidad chica, y lo que eso significa de verdad

Aquí hay que hablar con números concretos, porque la escala de esta escuela es una de las cosas más importantes que necesitas entender antes de seguir leyendo cualquier otra cifra.

En el otoño reportado, Penn State Scranton tenía 838 estudiantes inscritos en total. De ese total, 837 cursan licenciatura y apenas 1 está en posgrado: es, sobre todo, una escuela de carrera. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo que reportan matrícula, está entre las más chicas: al menos nueve de cada diez tienen más estudiantes que ella.

¿Qué significa eso para tu hijo? Que sea chica no la hace mejor ni peor. Pero sí hay una pregunta concreta que debes hacer en la visita: ¿las materias de su carrera se abren cada semestre, o sólo una vez al año? En una escuela chica, esa respuesta decide cuánto tiempo real le toma graduarse.

Sobre quién estudia ahí: de los estudiantes de pregrado, 12 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, aunque comparada contra esas mismas 519 escuelas parecidas, queda arriba de la mitad del grupo sin llegar al cuarto más alto. Los estudiantes de 25 a 64 años también son minoría: 8 de cada 100. Entre hombres y mujeres el campus está casi parejo, con 45 de cada 100 siendo mujeres. Sobre de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso —qué tan lejos de casa— IPEDS no trae ese dato para esta escuela en el ciclo reportado. No está, y no se inventa.

Si tu familia es latina, aquí los tuyos son pocos: 12 de cada 100. Eso no la saca de tu lista automáticamente, pero sí es una pregunta que vale la pena hacer en la visita: qué existe para estudiantes latinos, si hay grupo estudiantil, centro cultural, o alguien en la oficina que hable español. Y ten presente que esta comparación con otras escuelas no descuenta en qué parte del país está cada una, y eso pesa. Tampoco baja al nivel de carrera: todos estos porcentajes son de la escuela completa, no de un programa en particular.

Cómo está armado el año académico y qué tan ancha es la oferta

Penn State Scranton organiza su año por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. Es el calendario estándar que la mayoría de las familias ya conoce, con fechas parejas para todos.

Algo útil: la escuela declaró aceptar crédito de exámenes AP, y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —aprendizaje adquirido por estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias o certificaciones previas, u oportunidades militares o profesionales—. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal de inscripción dual.

Aquí va la verdad sin acolchonar: que declaren estas vías no significa que le vayan a reconocer automáticamente el crédito a tu hijo. No dice cuántos puntos de AP piden, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para su carrera específica. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a títulos: en el año reportado, Penn State Scranton entregó 155 títulos de licenciatura, repartidos en 11 familias académicas (CIP). Negocios y administración fue la familia que más tituló, con 29 de cada 100 títulos del año —ninguna otra la superó, pero tampoco se llevó la mayoría—. Comparada con 514 escuelas parecidas, queda en el cuarto con menos familias académicas presentes en su oferta de licenciatura. Con números de titulación tan chicos, el conteo puede moverse bastante de un año a otro: pide los últimos tres años del programa exacto que le interesa a tu hijo, no te quedes con la foto de un solo año.

Sobre el tamaño de las clases, hay un dato que ayuda pero que también hay que leer con cuidado: la razón oficial es de 11 estudiantes por cada miembro del personal de instrucción, de tiempo completo equivalente. Comparada con escuelas similares, está en el cuarto más bajo —es decir, una razón más baja que tres de cada cuatro escuelas parecidas—. Pero ojo: esta razón agregada, por sí sola, no demuestra que haya más personal disponible para cada estudiante ni te dice el tamaño real de las clases de primer año. IPEDS no informa el método exacto con el que se calculó.

Además, la institución reporta dos oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero e investigación de pregrado cocurricular.

La puerta de entrada: fácil de abrir, con piezas que sí piden

Aquí llegamos a uno de los datos más importantes de todo este artículo, así que quiero que lo leas con calma.

Penn State Scranton no tiene admisión abierta: hay piezas que revisa antes de dar el sí. De nueve consideraciones posibles de admisión, marca tres como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las envías: haber llevado el plan de materias que la universidad pide, y el ensayo personal. La tarifa de solicitud de pregrado es de $65.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos, o hizo la preparatoria en español, pregunta desde hoy si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exenta. Esta universidad lo marca como obligatorio cuando aplica, y es de esas cosas que las familias descubren tarde, cuando ya no hay tiempo de resolverlas con calma.

Y ahora la cifra que de verdad importa: en el año reportado, Penn State Scranton recibió 2,240 solicitudes de primer ingreso y le ofreció lugar a 2,125. Eso es 95 de cada 100. Comparada con 519 escuelas públicas selectivas de este censo, queda del lado alto: siete de cada diez de esas escuelas, o más, aceptan a un porcentaje igual o menor.

Dicho sin adornos: esta escuela casi siempre acepta. De cada 100 muchachos que meten solicitud, 95 reciben el sí. La energía de tu hijo rinde más cumpliendo la fecha límite y completando bien su expediente que peleando por un lugar que, estadísticamente, ya casi tiene ganado.

Pero —y esto es importante— que sea fácil entrar no dice nada sobre el precio ni sobre cuántos terminan. Antes de decidir, hay dos cuentas que pesan más que la de la entrada: el precio neto y la tasa de graduación. Ambas las vamos a ver más adelante, y ninguna de las dos es tan amable como esta.

Un dato que contrasta fuerte con la facilidad de entrada: de cada 100 estudiantes que fueron admitidos, sólo 11 acabaron inscribiéndose aquí. Es de las tasas más bajas entre sus escuelas comparables —nueve de cada diez quedan por encima—. Dicho de otra forma: de cada nueve muchachos que reciben el sí de esta escuela, más o menos uno decide venir. Los demás ya tenían lugar aquí y no lo tomaron.

No lo leas como una mancha sobre la escuela. El registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió. Lo que sí te dice esto es algo útil para tu propia decisión: lo que otros hicieron no predice lo que a ti te van a ofrecer. Espera tu carta con el precio neto —lo que de verdad te va a costar el año— y con ese número en la mano, decide si esta escuela se queda en tu lista.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito aquí. Si tu hijo los manda, se consideran; si no los manda, la solicitud sigue su curso igual. De los estudiantes que se inscribieron, 24 de cada 100 entregaron puntajes SAT, y entre ellos la mitad de en medio sacó entre 540 y 640 en lectura y escritura, y entre 530 y 640 en matemáticas. Son cifras de quienes ya estaban inscritos, no de todos los que solicitaron, y no confirman si el puntaje se usó realmente en la decisión de admisión. Ese 540 no es un mínimo, y ese 640 no es garantía de nada.

Sobre transferencias, hay algo que casi ninguna familia ve venir: siguiendo a la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 26 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin haber completado su carrera aquí. Es una tajada grande, y el reporte no explica el motivo de ninguno de ellos. Por separado, en el año más reciente reportado llegaron 42 estudiantes que venían de otra institución. Guarda esta idea, porque la vas a necesitar cuando lleguemos a las tasas de graduación: el estudiante que se cambia de escuela no cuenta como graduado aquí, aunque termine su carrera en otro lado. Que muchos se cambien no significa que les haya ido mal. El reporte cuenta el cambio, no el resultado.

El precio: dos números que no son el mismo número

En Pennsylvania State University-Penn State Scranton, entre 28 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $14,151. Entre 22 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $19,270; entre 41 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $24,596. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (28 estudiantes) y el de la banda de más (41 estudiantes) es de $10,445. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $18,239.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Ayuda financiera y préstamos: dónde vive el peso real

De cada 100 estudiantes que buscan un título aquí, 78 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre los que la recibieron, el promedio fue de $10,184 al año —ese promedio es sólo entre quienes recibieron algo, no se reparte entre todos—. Y 44 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para estudiantes de bajos ingresos.

Aquí quiero pausar en algo que se presta a confusión constantemente: un porcentaje no es lo mismo que un promedio, y no se multiplican entre sí. El porcentaje te dice a cuántos les llegó ayuda. El promedio te dice cuánto le tocó, en promedio, a los que sí recibieron. Cuando llegue la carta de tu hijo, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar para ganarlo. Muchas cartas revuelven los tres en una sola columna, y ahí es donde las familias se confunden sobre cuánto van a pagar de verdad.

Y ahora la cifra que más quiero que te lleves de esta sección. En el año escolar más reciente reportado, 58 de cada 100 estudiantes de pregrado de Penn State Scranton recibieron un préstamo estudiantil federal. De los que pidieron, cada uno se llevó en promedio $6,225 ese año. Comparada con 519 escuelas parecidas, Penn State Scranton está entre las que más estudiantes con préstamo tienen: al menos nueve de cada diez de esas escuelas tienen una proporción menor.

Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pide un monto parecido cada año durante los cuatro años que dura una carrera, la suma anda por los $24,900, sin contar intereses. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final del camino.

Y hay una precisión que necesitas tener clarísima: ese promedio es de un solo año y sólo cubre préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye los préstamos PLUS que a veces firman los padres, ni deuda con bancos, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que se sale al graduarse —para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número específico no está en este reporte—.

Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir depende de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de descartar la escuela, y también antes de comprometerte con ella.

La institución sí reporta un mecanismo para facilitar el pago: un plan de colegiatura en plazos.

Vida en el campus: sin dormitorios, con dos ramas de ROTC

Aquí hay algo que cambia por completo cómo tienes que planear la vida diaria de tu hijo si esta escuela entra en la lista: Penn State Scranton no ofrece vivienda propia. No hay dormitorios ni departamentos bajo control de la institución, ni dentro ni fuera del campus. Tampoco reporta planes de comida.

Esto no significa que el presupuesto oficial de la escuela ignore el costo de vivir fuera del campus. IPEDS sí recoge estimaciones de vivienda, comida y otros gastos para estudiantes que viven por su cuenta, dentro del cálculo de costo total de asistencia. Lo que tienes que hacer es pedir ese presupuesto concreto directamente a la oficina de ayuda financiera, porque cómo es la vida diaria —dónde va a vivir tu hijo, cómo se va a alimentar, cuánto va a costar eso realmente— no viene en este dato.

Sobre ROTC: la escuela sí reporta oportunidad, con dos ramas marcadas, Army (Ejército) y Air Force (Fuerza Aérea). La Marina no aparece. Si esta ruta le interesa a tu hijo, aquí es por donde empezar a preguntar, aunque aparecer en el reporte no es lo mismo que estar aceptado, ni te dice si el programa se cursa en este campus específico o en otro. Pregunta eso por nombre antes de armar el plan de tu hijo alrededor de esta opción.

En deportes, la escuela está afiliada a la USCAA —la United States Collegiate Athletic Association—, no a la NCAA ni a la NAIA. La pregunta sobre si compite activamente en deporte intercolegial no está marcada en el registro federal. Si el deporte importa para tu hijo, pide el calendario actual y contacta directamente al entrenador: la membresía es de la escuela, no una garantía de que exista lugar en el equipo hoy.

Sobre educación a distancia: la escuela sí la ofrece, en pregrado y posgrado, pero en el conteo real de otoño, prácticamente ningún estudiante de pregrado llevaba toda su carga académica a distancia. Y en su reporte específico sobre programas completos en línea, la institución declaró que no ofrece un programa donde todos los cursos requeridos se puedan completar a distancia. Si esto es importante para tu familia, confírmalo por escrito para la carrera exacta que le interesa a tu hijo.

Finalmente, la institución reporta estos servicios y apoyos: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, y una página web publicada de servicios para personas con discapacidad.

Los números que de verdad importan al final: quién se queda y quién se gradúa

Llegamos a la sección más difícil de este artículo, y también la más importante.

De la generación que entró en el otoño más reciente reportado, 75 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos aquí, o ya habían completado su licenciatura, un año después. Comparada con escuelas similares, queda un poco por debajo de la mitad del grupo. Este número no separa a quién se quedó de quién ya se graduó, y tampoco te dice qué pasó con el resto.

Ahora la cifra de graduación, que es donde quiero que pongas más atención. De 253 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y sin universidad previa, seis años después 79 aparecían titulados en esta misma escuela. Eso es 31 de cada 100. Con el plazo más corto de cuatro años, la cifra baja a 21 de cada 100.

Comparada con 518 escuelas públicas selectivas parecidas, Penn State Scranton queda hasta abajo de esa tabla: nueve de cada diez, o más, de esas escuelas reportan una proporción mayor de titulados a seis años.

Aquí viene el desglose completo de esos 253 estudiantes, porque el número solo no cuenta toda la historia: 79 completaron la licenciatura aquí. 1 completó un programa más corto aquí. 65 se transfirieron a otra institución sin completar en esta escuela —¿te acuerdas de la cifra de transferencias que vimos antes? Es la misma historia—. 5 seguían inscritos sin haber completado dentro del plazo. Y 103 quedaron en la categoría federal de "ya no inscritos", que no informa el motivo y puede incluir a personas que sí completaron su carrera después de la fecha de corte.

Este porcentaje es de la escuela entera, no de una carrera en particular. IPEDS no reporta graduación programa por programa, así que si tu hijo va por una carrera específica, ese número hay que pedirlo directamente en el departamento correspondiente.

Hay un último dato que completa el cuadro, y que te va a servir para entender el panorama completo antes de decidir. Siguiendo a una generación distinta que entró entre 2015 y 2016, al corte de ocho años, 37 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela, y 63 no. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra sube un poco: 40 de cada 100 completaron, siete puntos arriba del grupo sin Pell. Comparada con escuelas parecidas, esta cifra también queda hasta abajo de la tabla.

Este corte no mide ocho años continuos de estudio, ni cuánto pagó cada familia, ni cuánto dejó de ganar cada persona mientras estudiaba. Es una fotografía de un momento específico. Antes de firmar cualquier compromiso, pide por escrito cuánto tiempo real toma completar el programa que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus materias obligatorias, y cómo cambia el costo total si el proceso se alarga.

Lo que ya sabes, y lo que te toca averiguar tú

Ahora ya conoces con precisión una pieza importante del rompecabezas: qué tipo de escuela es Penn State Scranton, cómo entra la gente, cuánto cuesta de verdad, cuántos se quedan, cuántos se van y cuántos terminan graduándose. Son datos oficiales, del mismo tamaño para todos, y ninguno de ellos predice lo que le va a pasar exactamente a tu hijo.

A la universidad le toca admitir, cobrar lo que cobra, y ofrecer la ayuda que decida ofrecer. A tu hijo le toca su esfuerzo, su curiosidad, y cómo aprovecha lo que la escuela le pone enfrente. A ti te toca otra cosa, igual de importante: entender el dinero de la familia, leer la carta de ayuda con calma, hacer las preguntas concretas —sobre residencia, sobre equivalencias de AP, sobre el presupuesto real de vivienda, sobre la carrera específica que le interesa— antes de que llegue el momento de firmar.

Esta pieza que acabas de entender —lo que la universidad realmente es y ofrece— es sólo una parte del plan. Todavía faltan dos: lo que tu hijo quiere y ha construido, y lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esas tres piezas juntas nace una decisión de verdad, no de una sola.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24 según el indicador. Best College Aid no representa a Pennsylvania State University-Penn State Scranton ni a ninguna dependencia del gobierno federal o estatal.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.