Guía universitaria

Pennsylvania State University-Penn State Wilkes-Barre: tasa de admisión, requisitos y graduación

Penn State Wilkes-Barre: lo que dicen los números cuando los lees con calma

Pennsylvania State University-Penn State Wilkes-Barre en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
94.5 %

605 admitidos de 640 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$14,258 / $23,750

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$9,544/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
16 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
530–660

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (18 % envió el SAT)

SAT matemáticas
530–645

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

Tasa de retención
79 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$65

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
6 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se conocen por su nombre y otras que hay que conocer por sus datos. Penn State Wilkes-Barre lleva el nombre grande de un sistema conocido en todo el país, pero es, en los hechos, un campus chico, con su propia realidad, su propio precio y su propia historia de quién entra y quién se queda. Ese nombre compartido puede hacer que una familia asuma que ya la conoce. No la conoce. Vamos a conocerla juntos, con los datos oficiales que el gobierno le exige reportar, y con lo que esos datos sí dicen y lo que no.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
2,923 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a ser honesto contigo desde la primera línea: esta pieza no te va a decir si tu hijo debe ir aquí. Eso depende de tres cosas, lo que la escuela ofrece de verdad, lo que tu hijo quiere y ha construido, y lo que tu familia puede pagar. Aquí sólo trabajamos la primera pieza. Pero la vamos a trabajar a fondo, porque conocerla bien es parte del trabajo de cualquier padre que está armando el mapa de su hijo.

Dónde está parada esta escuela

Penn State Wilkes-Barre está en Dallas, Pensilvania, dentro del condado de Luzerne. El entorno alrededor del campus es rural, cerca de una ciudad, no dentro de una zona urbana grande. Eso no te dice cuánto tráfico hay entre la casa y el salón de clase, ni si hay transporte público, ni qué tan lejos queda del súper. Si tu familia no vive cerca, ese es un dato que tienes que armar aparte: dónde viviría tu hijo y cómo llegaría todos los días.

Es una institución pública de cuatro años, y el nivel más alto que reporta ofrecer es la licenciatura. Eso no confirma que la carrera exacta de tu hijo se dé aquí ni que termine con ese título; eso se verifica programa por programa, no por el nombre de la escuela.

Una cosa que vale la pena aclarar de una vez: en el sistema Carnegie, que clasifica a las universidades por tipo, esta escuela aparece fuera del universo clasificado. Eso no significa que sea peor. Significa que Carnegie no le puso etiqueta. Antes de pagar el primer semestre, de todos modos pregunta en admisiones qué acreditación tiene y qué título exacto entrega, y confírmalo tú mismo en la página del Departamento de Educación. Ninguna etiqueta de clasificación te ahorra esa llamada.

Y otro dato que conviene tener claro desde el principio: no es una universidad históricamente afroamericana, ni una universidad tribal, ni una institución land grant. No traer esas designaciones no dice a qué estudiantes atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y hablando con alguien que ya estudie ahí.

Un campus chico, y lo que eso implica

Aquí viene uno de los datos que más define a esta escuela: es chica. Tenía 353 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, casi todos en pregrado (348) y apenas 5 en posgrado. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo, es de las más chicas del grupo: al menos nueve de cada diez tienen más estudiantes que ella.

Que sea chica no la vuelve mejor ni peor. Pero sí cambia una pregunta práctica: si las materias que tu hijo necesita se abren cada semestre o sólo una vez al año, porque de eso depende cuánto tarda en salir.

Dentro de ese grupo pequeño, los estudiantes hispanos o latinos son 6 de cada 100. Es una minoría chica, y queda por debajo de la mitad de sus escuelas comparables. Eso no saca a la escuela de la lista, pero si tu hijo va a ser de los pocos, vale la pena preguntar en la visita qué existe para estudiantes latinos: grupo estudiantil, centro cultural, alguien en la oficina que hable español. Hay más hombres que mujeres en el pregrado —de cada 100, sólo 36 son mujeres— y los estudiantes de 25 a 64 años son minoría, apenas 7 de cada 100.

Cómo funciona el año académico

El año se organiza en semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas. La escuela declaró que acepta crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —aprendizaje adquirido en el trabajo, portafolios, licencias, certificaciones previas u oportunidades militares—, además de crédito por entrenamiento militar. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de dual enrollment.

Aquí va una verdad dura que vale oro: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen. No dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a títulos de licenciatura, la escuela entregó 38 en el año que reporta, repartidos en 9 familias de carreras. La más grande, con mucha diferencia, es computación e informática: 12 de los 38 títulos, es decir, 32 de cada 100. Comparada con escuelas similares, tiene menos variedad de familias de carreras que la mayoría. Con números tan chicos, el conteo puede moverse mucho de un año a otro, así que pide los últimos tres años del programa exacto que le interesa a tu hijo, no sólo la foto de un año.

La razón de estudiantes por personal de instrucción es de 10 a 1, una razón baja comparada con escuelas similares. Ojo: esto no significa automáticamente clases chicas. Es una razón agregada institucional, no el tamaño real del salón donde tu hijo se va a sentar.

Lo que la escuela ofrece más allá del salón

La institución reporta estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, y un programa completo que se puede cursar sólo por las noches o los fines de semana. Son piezas que vale la pena preguntar a detalle si le interesan a tu hijo, porque el reporte confirma que existen, no cómo funcionan en la práctica.

Entrar aquí es relativamente fácil. Quedarse y pagar, es otra historia

Esta es una de las partes más importantes de todo el artículo, así que vamos con calma.

Penn State Wilkes-Barre no tiene admisión abierta: revisa cosas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca tres como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en otro idioma, pregunta desde hoy si le toca ese examen y qué lo exenta. Es de las cosas que se descubren tarde y complican todo.

El SAT y el ACT no son requisito. Si los manda, los toman en cuenta; si no, la solicitud sigue igual de viva. La tarifa de solicitud publicada es de $65.

Ahora, la cifra que más sorprende: de cada 100 personas que solicitaron ingreso, 95 recibieron el sí. Comparada con escuelas parecidas, está del lado ancho: siete de cada diez de ese grupo, o más, aceptan a un porcentaje menor. Aquí la energía de tu hijo rinde más cumpliendo fechas y completando su expediente que peleando por un lugar.

Pero —y este pero importa— que sea fácil entrar no dice nada sobre si es barato ni sobre si la mayoría termina. Esas dos cuentas, precio neto y graduación, pesan más que la de la entrada, y las vemos en un momento.

Aquí hay otro número que merece tu atención: de cada 100 admitidos, sólo 15 se inscribieron. Es de cada 7 que reciben el sí, más o menos uno viene. No lo leas como una mancha de la escuela: el registro no dice por qué cada quien escogió lo que escogió. Lo que sí te toca hacer es esperar tu propia carta con el precio neto —lo que de verdad te va a costar— antes de decidir si esta escuela se queda en tu lista.

También hay una salida importante que hay que nombrar: de una generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 45 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin terminar aquí. Es de las proporciones más altas entre escuelas comparables. El dato no dice por qué se fueron, y que se hayan ido no significa que les haya ido mal. Pero sí hay una cuenta que casi nadie ve: el que se transfiere no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en otro lado. Acuérdate de esto cuando más adelante veamos la tasa de graduación.

El precio de lista, y lo que realmente se paga

En Pennsylvania State University-Penn State Wilkes-Barre, entre 16 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $9,544. Entre 22 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $14,764; entre 18 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $21,827. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (16 estudiantes) y el de la banda de más (18 estudiantes) hay $12,283 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $16,275.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $9,544 en el año académico 2022-23.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, Pell y préstamos

De cada 100 estudiantes que buscan un título aquí, 83 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la recibieron, el promedio del año fue de $9,789. Y 40 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para quienes demuestran necesidad económica. Recuerda que el porcentaje y el promedio no comparten el mismo denominador: el porcentaje se calcula sobre todos los que buscan título; el promedio, solamente sobre los que sí recibieron ayuda. No se multiplican entre sí.

Ahora la parte de la deuda, y aquí quiero ser directo contigo porque es donde más familias se confunden. En el año escolar 2022-23, 56 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal. Es una proporción alta comparada con escuelas similares: siete de cada diez de ese grupo, o más, tuvieron una proporción menor. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó $6,036 en promedio ese año. Si tu hijo pidiera algo parecido cada año durante los cuatro años del programa, la suma anda por los $24,144, sin contar intereses. Esa cuenta se decide antes de la primera firma, no al final.

Y hay algo que este número no incluye: no son los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con banco ni tarjeta, y tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse. Ese número no está en este reporte. Lo que sí te toca a ti es esperar la carta de ayuda financiera real de tu hijo antes de descartar o comprometerte con esta escuela. Ese porcentaje habla de otras familias, no de la tuya.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, por si te interesa esa vía.

Vida en el campus, ROTC, deporte y modalidad

Ya lo dijimos: no hay vivienda ni comida controladas por la institución. Sí hay oportunidad de ROTC en dos ramas, Army y Air Force; no aparece marcada la Marina. Que esté marcado en el reporte no es lo mismo que estar aceptado ni saber si opera exactamente en este campus: pregunta eso por nombre antes de construir un plan alrededor de esto.

En deporte, la escuela está afiliada a la USCAA (United States Collegiate Athletic Association), no a la NCAA ni a la NAIA. El registro federal no aclara si hoy hay equipos compitiendo en cada disciplina. Si el deporte importa para tu hijo, escríbele directamente al entrenador y pide el calendario actual y confirmación por escrito.

Sobre educación a distancia: la ofrece en pregrado y posgrado, pero en el conteo de otoño, sólo 1 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaba todas sus clases a distancia. No reporta un programa de pregrado que se pueda completar por completo a distancia. Y en apoyos, reporta orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, y una dirección web de servicios para personas con discapacidad.

Quién se queda, y quién termina

Aquí llegamos a la parte que más pesa para decidir con los ojos abiertos.

De la generación que entró en el otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo, 79 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos aquí o ya habían completado su título un año después. Es un número que queda un poco por arriba de la mitad de escuelas comparables, ni de las mejores ni de las peores. Ojo con algo importante: "no volver" no es lo mismo que "abandonar". El que se transfirió a otra universidad y sigue estudiando allá cuenta igual, en esta estadística, que el que dejó los estudios del todo.

Ahora el número que hay que leer despacio. De 100 estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, sólo 16 tenían el título de esta escuela seis años después. A cuatro años, la cifra es 10 de cada 100. Comparada con escuelas similares, queda hasta abajo de la tabla: nueve de cada diez, o más, gradúan a una proporción mayor.

Voy a decirlo sin adornos porque te lo debo: esta es una tasa de graduación baja. El resto de esa generación, 84 de cada 100, no tenía una licenciatura de esta escuela a los seis años. Eso puede incluir gente que se transfirió y terminó en otro lado —recuerda el dato de transferencias que vimos arriba— o gente que obtuvo una credencial más corta aquí mismo. El reporte no distingue el motivo de cada quien. Lo que sí te toca hacer con un número así es preguntar directamente qué pasó con esa generación, qué apoyo concreto existe hoy, y llevar más de una opción en la lista de tu hijo. Y recuerda: este porcentaje es de la escuela entera, no de la carrera específica que le interesa. Ese dato, si existe, hay que pedirlo al departamento.

A ocho años, una cohorte distinta —que incluye estudiantes de tiempo completo y parcial que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016— muestra que 27 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela al corte de agosto de 2023, y 73 no. La misma cuenta hecha aparte para estudiantes con beca Pell da exactamente el mismo número: 27 de cada 100. Que coincidan no significa que el camino haya sido idéntico. Comparada con escuelas similares, también queda hasta abajo de la tabla.

Este corte de ocho años es una fotografía de un momento, no una factura de lo que costó cada camino. No mide años continuos de estudio ni cuánto pagó o dejó de ganar cada persona. Lo que sí te toca hacer, antes de firmar nada, es pedir por escrito cuánto tarda en completarse el programa exacto que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus cursos obligatorios, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga.

Lo que este mapa te deja ver, y lo que todavía te falta

Ninguno de estos números te dice si es la escuela correcta para tu hijo. Eso lo sabes tú, cuando lo juntas con lo que él quiere estudiar, con lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Esta pieza te entregó una parte del mapa, la parte que le corresponde a la universidad. Las otras dos piezas —el estudiante y la familia— sólo ustedes las tienen.

Si algo de este número te inquietó, no lo dejes ahí: pregúntalo directamente a la escuela, con la carta de ayuda en la mano y sin miedo a hacer las preguntas incómodas. Ese es, siempre, el siguiente paso correcto.

Nota de fuente: La información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente del ciclo 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a Pennsylvania State University-Penn State Wilkes-Barre ni al gobierno de Estados Unidos.

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