Guía universitaria

Pennsylvania State University-Penn State York: tasa de admisión, requisitos y graduación

Penn State York: una escuela pequeña que casi nadie estudia a fondo, y que quizás debería conocer mejor

Pennsylvania State University-Penn State York en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
92.2 %

1,855 admitidos de 2,012 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$15,180 / $25,118

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$11,304/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
12 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
Ver fechas

acción temprana: 1 de noviembre · Common Data Set 2025–26 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
530–630

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (35 % envió el SAT)

SAT matemáticas
540–640

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

Tasa de retención
77 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$65

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
11 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades sobre las que sobra información y otras sobre las que hay que ir a buscarla, número por número. Penn State York es de las segundas. No aparece en las conversaciones de sobremesa sobre universidades famosas. Tiene 707 estudiantes. Es una escuela chica, pública, dentro de la constelación de Penn State, en la ciudad de York, Pensilvania. Y como es chica y menos conocida, es fácil que una familia la descarte sin mirarla o la ponga en la lista sin entenderla. Ninguna de las dos cosas te sirve.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,437 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Este artículo hace una sola cosa: te muestra lo que el registro federal de educación —IPEDS, el sistema que usa el Departamento de Educación de Estados Unidos— dice sobre esta escuela. No te dice si es la correcta para tu hijo. Eso no lo puede decidir ningún dato. Pero si vas a considerarla, más vale que la conozcas con los ojos abiertos.

¿Qué tipo de escuela es exactamente?

Penn State York es una institución pública de cuatro años. Su sede está en la ciudad de York, dentro del condado de York, en el área metropolitana de York-Hanover. El código censal la ubica como suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera del centro de la ciudad principal. Eso es información de mapa, no de experiencia. Si tu hijo piensa vivir en casa y manejar todos los días, no te fíes del tiempo que marca Google Maps. Haz esa ruta tú mismo, un día entre semana, a la hora exacta en que tendría clase. El tráfico real casi nunca es el de la pantalla.

El nivel más alto que la escuela reporta ofrecer es maestría, y IPEDS la clasifica como una institución que otorga grados, principalmente de licenciatura o más. Eso es una etiqueta institucional amplia: no te dice si la carrera que tu hijo quiere existe aquí, ni si hay una ruta que conecte su licenciatura con un posgrado. Eso se pregunta directamente en admisiones.

Un dato que vale la pena aclarar porque se presta a confusión: en la clasificación Carnegie de 2021 —el sistema que categoriza a las universidades por su perfil académico— Penn State York simplemente no aparece. No es una nota negativa. Carnegie no le puso etiqueta, y eso no te dice si es buena o mala escuela. Lo que sí te conviene hacer, antes de pagar el primer semestre en cualquier universidad, es preguntar en admisiones qué acreditación tiene y qué título exacto entrega, y verificarlo tú mismo en la página del Departamento de Educación. Ninguna clasificación te ahorra esa llamada.

Tampoco aparece con ninguna de tres designaciones especiales: no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, y no es institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio nacional, 138 tienen alguna de las tres. Que Penn State York no esté en esa lista no te dice a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué organizaciones estudiantiles existen hoy, qué centros culturales hay, y —lo más útil— habla con alguien que ya esté estudiando ahí.

Una comunidad chica, y lo que eso significa en números

Con 707 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, Penn State York está entre las escuelas más chicas que existen en su categoría de comparación: escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva. Comparada con 519 escuelas de ese tipo, por lo menos nueve de cada diez tienen más estudiantes que ella. De esos 707, sólo 5 están en posgrado. Ésta es, ante todo, una escuela de carrera de licenciatura.

Que sea chica no la hace mejor ni peor. Pero sí cambia una pregunta muy concreta que le conviene hacer a tu familia: ¿las materias de la carrera de tu hijo se abren cada semestre, o nada más una vez al año? De esa respuesta depende cuánto tiempo real le toma graduarse, no lo que diga el catálogo.

De los estudiantes de pregrado, 11 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, aunque comparada con las 519 escuelas similares del censo, queda arriba de la mitad del grupo. Esa comparación tiene un límite importante: se arma por tipo de escuela, no por estado, y aquí el estado pesa —Pensilvania no es California ni Texas en composición demográfica. Si esto te importa a ti, en la visita pregunta qué existe concretamente para estudiantes latinos: grupo estudiantil, centro cultural, alguien en la oficina que hable español.

También hay más hombres que mujeres en el pregrado —de cada 100 estudiantes, 37 son mujeres— y los adultos de 25 a 64 años son minoría, 11 de cada 100. IPEDS no reporta de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso en esta escuela para el ciclo más reciente. Ese dato simplemente no está.

Cómo se organiza el año académico y qué caminos ofrece

El calendario funciona por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La escuela declaró que acepta dos vías de crédito previo: exámenes AP, y lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —aprendizaje adquirido por estudio independiente, trabajo, portafolio, licencias o certificaciones previas, incluyendo experiencia militar. También reporta que matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal.

Aquí va una verdad dura que te conviene escuchar antes de hacer cuentas alegres: que la escuela declare que acepta AP no significa que le dé crédito a cualquier examen con cualquier puntaje. No sabemos, por este dato, cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En el último año reportado, Penn State York entregó 85 títulos de licenciatura repartidos en 10 familias de carreras. La más grande fue negocios y administración, con 29 de cada 100 títulos —una porción notable, pero lejos de acaparar todo. Comparada con 514 escuelas similares, queda en el cuarto con menos variedad de familias de carrera presentes en su detalle. Con números de titulación tan chicos, el conteo puede saltar mucho de un año a otro. Si una carrera específica te interesa, pide los últimos tres años de esa carrera en particular, no te quedes con la foto de un solo año.

La razón oficial de estudiantes por personal de instrucción es de 12 a 1, una cifra que está en el cuarto más bajo entre escuelas similares —es decir, comparativamente baja. Pero ojo: esta razón agregada no te dice el tamaño real de un salón de clases ni cómo se calculó. No la uses como sustituto de preguntar directamente el tamaño de las clases de primer año en la carrera que le interesa a tu hijo.

La institución también reporta oportunidades estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado como actividad cocurricular, y un programa completo que puede cursarse sólo en las noches o los fines de semana.

Entrar es relativamente fácil. Inscribirse, no tanto.

Aquí hay una de las tensiones más importantes de todo este perfil, y quiero que la veas de frente.

Penn State York no tiene admisión abierta: revisa el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y —cuando aplica— un examen de dominio del inglés, como requisitos obligatorios. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde ese examen y qué lo exenta. Es de esas cosas que se descubren tarde y complican todo.

Dicho esto: de cada 100 personas que solicitaron ingreso en el ciclo más reciente, 92 recibieron una oferta de lugar. Comparada con 519 escuelas similares, esa tasa de aceptación está del lado alto —siete de cada diez de esas escuelas aceptan a un porcentaje igual o menor. Es, en otras palabras, de las que sí dicen que sí.

Pero aquí viene el giro que de verdad importa. De cada 100 admitidos, solamente 10 terminaron inscribiéndose. Comparado con escuelas similares, ese número está entre los más bajos: nueve de cada diez escuelas parecidas tienen una tasa de matriculación más alta. Dicho sin adornos: de cada diez muchachos que reciben el sí de esta escuela, más o menos uno decide venir. Los otros nueve ya tenían lugar aquí y eligieron otra cosa.

No lo leas como una mancha sobre la escuela. El registro federal no explica por qué cada familia decidió lo que decidió, y una tasa baja de matriculación no significa que la experiencia ahí sea mala. Lo que sí significa es esto: lo que otras familias decidieron no te dice nada sobre lo que a ti te van a ofrecer. Espera tu propia carta de ayuda financiera, con el precio neto real, antes de decidir si esta escuela se queda o sale de la lista.

El SAT y el ACT son opcionales —no se exigen, pero si los mandas, los consideran. De los estudiantes inscritos, 35 de cada 100 entregaron SAT, y entre ellos la mitad de en medio sacó entre 530 y 630 en lectura y escritura, y entre 540 y 640 en matemáticas. Son cifras de quienes ya estaban inscritos, no de todos los solicitantes, así que no las tomes como mínimo ni como garantía.

Un dato más que conviene tener presente si la transferencia es parte del plan familiar: de cada 100 estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura, 55 se transfirieron a otra escuela sin completar aquí. Es una de las tasas de salida más altas entre escuelas similares. Al mismo tiempo, llegaron 63 estudiantes transferidos de otras instituciones en el otoño más reciente. Aquí hay algo que casi nadie explica claramente y que vale la pena que sepas: el estudiante que se transfiere y termina su carrera en otra escuela no cuenta como graduado de Penn State York, aunque haya terminado exitosamente. Guarda ese dato para cuando llegues a la sección de graduación, porque ahí regresa.

El precio de lista, y el precio que realmente pagarías

En Pennsylvania State University-Penn State York, entre 19 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $11,304. Entre 17 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $15,735; entre 42 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $24,237. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (19 estudiantes) y el de la banda de más (42 estudiantes) hay $12,933 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $19,159.

$11,304 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, préstamos y lo que cada uno significa

En Penn State York, 74 de cada 100 estudiantes que buscan un título reciben algún tipo de ayuda que no se devuelve —becas o subvenciones. El promedio de esa ayuda, contando sólo a quienes la recibieron, fue de $8,867 al año. La beca Pell, específicamente para familias de bajos ingresos, le llegó a 30 de cada 100. La diferencia entre esas dos cifras puede venir de ayuda estatal, institucional u otras fuentes que este desglose no separa con precisión; cuando llegue tu carta, pregunta exactamente qué programas la componen.

Y aquí viene una cifra que merece tu atención completa: 49 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año más reciente reportado. Es casi la mitad. Comparada con escuelas similares, esa proporción está del lado alto —siete de cada diez escuelas parecidas tienen menos estudiantes con préstamo. De los que pidieron préstamo, cada uno se llevó $6,147 en promedio ese año.

Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Y si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los cuatro años de la carrera, la suma rondaría los $24,588, sin contar intereses. Esa cuenta se decide antes de la primera firma, no cuando ya llevas dos años pagando. Este monto, además, es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los padres, ni deuda con banco, ni tarjeta de crédito. Y no es la deuda total con la que se sale al graduarse —para eso habría que sumar varios años, y ese número no está en este reporte.

La institución también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, como mecanismo de administración de costos.

Vida en el campus: lo que ofrece y lo que no

Aquí hay algo directo que la familia necesita saber sin rodeos: Penn State York no tiene vivienda propia. No ofrece dormitorios ni departamentos bajo su control, ni dentro ni fuera del campus. Tampoco reporta planes de comida. Esto no quiere decir que no exista forma de vivir cerca y comer bien —el presupuesto oficial de ayuda financiera sí incluye estimaciones de vivienda y comida fuera del campus. Pide ese presupuesto concreto a la oficina de ayuda financiera antes de armar el plan de gastos de tu familia.

La escuela no marcó ninguna oportunidad de ROTC en su reporte más reciente —ni la casilla general ni ninguna rama específica. De las instituciones de cuatro años de esta guía, 926 de 1,786 sí la marcaron; ésta no quedó entre ellas. Que no esté marcada no prueba que no exista ninguna vía cercana: si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directamente en admisiones antes de descartarla.

En deportes, la escuela está afiliada a la USCAA —la United States Collegiate Athletic Association, no la NCAA ni la NAIA. El registro federal no confirma si hoy hay equipos compitiendo activamente en esa asociación. Si el deporte es parte del plan, escribe directo al entrenador, pregunta si hay lugar, en qué división compiten, y si esa disciplina ofrece beca atlética. Pide que te lo contesten por escrito.

Sí ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque en la práctica es marginal: apenas 1 de cada 100 estudiantes de pregrado lleva todas sus clases a distancia. No reporta ningún programa completo de pregrado que pueda terminarse enteramente en línea.

Entre los apoyos que sí reporta: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, una organización estudiantil de veteranos, y una dirección web publicada de servicios para personas con discapacidad.

Quién se queda, quién se gradúa, y qué significa cada número

Ésta es la sección donde más vale ir despacio, porque los números duelen si no se leen con cuidado, y confunden si se leen mal.

De la generación que entró en el otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo, 77 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya habían terminado un año después. Es un poco por arriba de la mitad de escuelas similares —ni de las mejores ni de las peores en ese indicador. Recuerda: quien se transfirió a otra escuela y sigue estudiando ahí cuenta igual, en este número, que quien realmente dejó los estudios. El dato no distingue entre esos dos caminos.

Ahora la cifra más dura de todo este perfil. De 277 estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo buscando licenciatura, sólo 32 tenían un título de esta escuela seis años después. Eso es 12 de cada 100. A cuatro años, la cifra era apenas 4 puntos menor: 8 de cada 100. Comparada con 518 escuelas similares, Penn State York queda hasta abajo de la tabla —nueve de cada diez escuelas parecidas gradúan a una proporción mayor de su generación en seis años.

No te voy a suavizar esto: es un número para leer despacio antes de decidir. Pero antes de sacar conclusiones, hay algo que ese 12 de cada 100 no captura: no incluye a quienes se transfirieron y terminaron su título en otra universidad —y ya vimos que aquí más de la mitad de una generación se transfiere. El dato mide graduados de esta escuela específica, no lo que le pasó a cada persona de esa generación. Aun así, con un número así de bajo, la pregunta correcta a hacer directamente en admisiones es: ¿qué pasó con esa generación, y qué apoyo concreto existe hoy para que no se repita? Y la acción correcta de tu parte es simple: que la lista de tu hijo tenga más de una opción.

Hay todavía una tercera manera de ver esto, a un plazo más largo. De una cohorte que entró entre 2015 y 2016 —incluyendo estudiantes de tiempo completo y parcial, con y sin experiencia universitaria previa—, al corte de ocho años sólo 21 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue un poco mejor: 25 de cada 100. Comparada con escuelas similares, también queda hasta abajo de la tabla. IPEDS reporta que un buen número seguía inscrito en algún lugar en ese punto, pero la forma en que se mide esa cifra tiene una contradicción metodológica que impide afirmar con precisión cuántos exactamente. Lo que sí puedes hacer con esto: antes de firmar nada, pide por escrito cuánto tiempo toma completarse el programa que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus materias obligatorias, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga.

Lo que este perfil te deja, y lo que te toca a ti

Ya viste el retrato completo que los datos oficiales permiten armar: una escuela pública chica, con admisión relativamente abierta pero pocos admitidos que deciden inscribirse, con colegiatura alta para el tamaño del grupo con el que se compara, con una brecha real entre lo que pagan las familias de menos y más ingreso, con financiamiento por deuda como algo común, y con una tasa de graduación que exige preguntas directas antes de comprometerse.

Nada de esto te dice si Penn State York es la escuela correcta para tu hijo. Eso depende de lo que él quiere estudiar y ha construido hasta ahora, y de lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Esas dos piezas no viven en ningún reporte federal: viven en tu casa, en las conversaciones que ya han tenido o que todavía les faltan.

Si apenas están armando la lista: pregúntale a tu hijo qué quiere estudiar y qué tan lejos se imagina viviendo mientras lo hace. Si esta escuela ya está en la conversación: pide la evaluación de créditos por escrito, pide el presupuesto real de vivienda fuera del campus, y sobre todo espera la carta de ayuda financiera antes de descartarla o de comprometerte con ella. Si el dinero es la preocupación central: haz la cuenta completa de cuatro años de préstamo antes de la primera firma, no después.

Ahora conoces con profundidad una de las tres piezas que necesitas para decidir bien. Júntala con lo que tu hijo quiere y ha construido, y con lo que tu familia puede pagar. De esa combinación, no de un solo reporte, nace un plan real.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24 según el indicador. Best College Aid no representa a Pennsylvania State University-Penn State York ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza y explica datos públicos, no sustituye la información oficial que la propia universidad te entregue directamente.

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