Guía universitaria

Randolph-Macon College: tasa de admisión, requisitos y graduación

Randolph-Macon College: lo que dicen los números cuando les preguntas de verdad

Randolph-Macon College en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
83.4 %

2,185 admitidos de 2,620 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$48,002

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$20,959/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
75 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
530–630

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (32 % envió el SAT)

SAT matemáticas
510–580

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
26

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
81 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
5 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando un adulto empieza a mirar universidades por primera vez con su hijo, casi siempre se topa con la misma pared: nombres, cifras, porcentajes que no dicen a quién describen ni desde cuándo. Randolph-Macon College, en Ashland, Virginia, tiene toda esa información pública. Mi trabajo aquí es traducírtela sin quitarle ni ponerle nada, para que la puedas usar como una pieza real de tu plan familiar.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,089 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Empecemos por lo que sí sabemos, y por lo que ese conocimiento te permite hacer.

Qué tipo de escuela es, en realidad

Randolph-Macon College es un colegio privado, sin fines de lucro, centrado en artes y ciencias, que ofrece licenciaturas y también reporta oferta de maestría. El sistema federal la clasifica como una escuela de cuatro años, chica y muy residencial: al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vive en vivienda propiedad de la institución o afiliada a ella, y al menos 80 de cada 100 estudian tiempo completo. También la ubica dentro de su grupo de admisión selectiva.

Esto último importa para leer todo lo que sigue. "Muy residencial" no es un adjetivo bonito: significa que si tu hijo va a vivir ahí, el cuarto y la comida se cobran aparte de la colegiatura, y ese número casi nunca viene junto en el folleto. Pídelo por separado antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

Randolph-Macon está en el condado de Hanover, dentro del área metropolitana de Richmond, pero el código censal la ubica en un suburbio, no en el centro de la ciudad. Si tu hijo pensara vivir en casa, la única forma honesta de saber si es viable es manejar la ruta un día entre semana, a la hora real de sus clases. El mapa casi nunca dice la verdad completa sobre el tráfico.

La institución no aparece en tres designaciones específicas que a veces las familias buscan: no es universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal, y no es institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio federal, 138 sí traen alguna de esas tres etiquetas. Que Randolph-Macon no las tenga no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y mejor aún, hablando con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño de la comunidad, y quién la compone

Randolph-Macon tenía 1,523 estudiantes inscritos en el conteo oficial más reciente. Es una escuela de tamaño mediano: ni de las grandes ni de las chicas, comparada con otras 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años en este censo. De ese total, 1,500 están en pregrado y apenas 23 en posgrado —es, sobre todo, una escuela de carrera de licenciatura.

Sobre quién forma esa comunidad: 5 de cada 100 estudiantes de pregrado son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con escuelas parecidas cae en el cuarto de abajo: tres de cada cuatro de ese grupo reportan una proporción mayor. Esto no vuelve mala ni buena a la escuela —cuenta quién está matriculado, y nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, la pregunta correcta no es si debe ir, sino qué grupos y qué apoyos existen, y con quién puede hablar antes de decidir.

El resto del retrato: casi no hay estudiantes mayores de 25 años (1 de cada 100), el pregrado está casi parejo entre hombres y mujeres (54 de cada 100 son mujeres), y la mayoría de los estudiantes de nuevo ingreso —81 de cada 100— venía de Virginia. Es, en su mayoría, una escuela de estudiantes jóvenes y locales.

Un recordatorio que vale para todo este artículo: ser grande no significa más opciones, y ser chica no significa más atención para tu hijo en particular. Estos números describen a la escuela entera. Pregunta siempre por la carrera específica que le interesa.

Cómo está armado el año académico

Randolph-Macon opera con un calendario 4-1-4: cuatro materias durante cuatro meses, un mes intensivo con una sola materia, y otras cuatro materias en los cuatro meses siguientes. Es un ritmo distinto al semestre tradicional, y vale la pena entenderlo antes de armar expectativas sobre cargas y descansos.

La institución acepta créditos por exámenes AP, pero no reportó aceptar crédito por experiencia de vida. Que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen: no sabemos cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte, y no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito fuera de un programa formal de doble inscripción, tratándolos como estudiantes regulares.

En cuanto a qué se estudia ahí: en el año más reciente reportado, Randolph-Macon entregó 329 títulos de licenciatura repartidos en 19 familias de carreras. La familia más grande fue negocios y administración, con 22 de cada 100 títulos —una proporción notable, pero ninguna familia se llevó el bulto: nadie llegó a 30 de cada 100. Es una oferta ancha, no concentrada en una sola área. Diecinueve familias con actividad no son diecinueve carreras exactas; cada familia agrupa varios programas. Verifica el programa preciso que le interesa a tu hijo.

Sobre la razón entre estudiantes y personal de instrucción: es de 10 a 1, una cifra baja comparada con escuelas similares —cae abajo de la mitad de ellas. Pero ojo: esta razón agregada no te dice el tamaño real de las clases de primer año ni garantiza más atención personal. Es un número institucional, no una promesa de aula pequeña.

La institución también reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, y varias rutas relacionadas con certificación docente, incluyendo aprobación estatal del programa para certificación inicial.

Entrar: qué pide la solicitud y qué tan accesible es

Aquí hay dos preguntas distintas que muchas familias mezclan sin querer: qué pide la escuela para admitir, y qué tan probable es que digan que sí. Vamos una por una.

Randolph-Macon no tiene admisión abierta. Revisa piezas específicas antes de decidir. De nueve consideraciones posibles que el sistema federal pregunta —sin contar pruebas estandarizadas ni estatus de legado— la escuela marcó seis como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, haber llevado el plan de materias que piden, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Es una solicitud larga, de las que se arman con tiempo, no en una noche. La buena noticia: la tarifa de solicitud publicada es $0.

Hay una pieza que tu hijo no puede cambiar: la escuela reportó que toma en cuenta si alguien de la familia estudió ahí. Si no es su caso, no gasten energía preocupándose por eso. Gástenla en lo que sí está en sus manos.

Ahora, qué tan selectiva es en la práctica. En el ciclo más reciente reportado, de 2,620 solicitantes de primer ingreso, 2,185 recibieron oferta de lugar. Eso es 83 de cada 100 — siete u ocho de cada diez. Comparada con otras 942 escuelas privadas selectivas similares, esa tasa queda un poco por arriba de la mitad del grupo: es una escuela accesible, no una de las más difíciles de entrar. Pero no leas esto como automático: 435 solicitantes de ese mismo ciclo no recibieron oferta. Y este número es de un solo ciclo — no es una regla fija de la casa. Cuando a tu hijo le toque aplicar, vuelve a checar la cifra del año que le corresponda.

Aquí viene un dato que suele confundir a las familias: de cada 100 estudiantes admitidos, solamente 20 se inscribieron. Es decir, de cada cinco muchachos que recibieron el sí, más o menos uno terminó yendo. Esto no es una mancha sobre la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien eligió lo que eligió. Lo que sí te dice: recibir la carta de admisión no es lo mismo que decidir ir, y lo que otros decidieron no te dice nada sobre lo que a tu hijo le ofrecerán a él. Espera tu propia carta con el precio neto antes de tachar o confirmar esta escuela en la lista.

Sobre exámenes: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes que sí se inscribieron, 32 de cada 100 entregaron puntaje de SAT —una proporción alta comparada con escuelas similares. Entre esos, la mitad de en medio sacó entre 530 y 630 en lectura y escritura, y entre 510 y 580 en matemáticas. Ese 530 no es un mínimo para entrar, y ese 630 no es garantía de nada: son rangos de quienes ya estaban inscritos, no de todos los solicitantes.

Sobre transferencias: en el conteo más reciente, 47 estudiantes llegaron a Randolph-Macon después de haber estudiado en otra institución. La escuela no reportó su tasa de salida por transferencia, así que ese dato queda en blanco — y un dato en blanco no equivale a cero. Si tu hijo llega por esta vía, cuántos créditos le reconocerán es una pregunta que se hace directamente en la escuela.

El precio de lista, y por qué no es la última palabra

En Randolph-Macon College, entre 32 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $20,959. Entre 38 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $28,921; entre 141 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $29,417. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (32 estudiantes) y el de la banda de más (141 estudiantes) es de $8,458. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $29,058.

Aun con las becas descontadas, el precio neto promedio de las familias de menos ingreso fue de $20,959 en el año académico 2022-23. Si ese número no cabe en tu bolsillo, mejor verlo hoy que en agosto.

Un promedio no dice qué tan distintos fueron los casos dentro de esa banda; con este dato no se puede afirmar que hubo familias muy por debajo o por encima de la cifra publicada. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales.

Cómo se paga: becas, préstamos y opciones

La buena noticia es que en Randolph-Macon recibir algo de ayuda es lo común, no la excepción: 99 de cada 100 estudiantes que buscan título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $33,281 al año. Es dinero real, pero no es un precio — es un promedio que mezcla a quien recibió mucho más y a quien recibió mucho menos. La beca federal Pell, reservada para familias de bajos ingresos, le llegó a 20 de cada 100 estudiantes.

Del lado de la deuda: 58 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año más reciente reportado. De los que pidieron, cada uno se llevó en promedio $6,446 ese año. Si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los cuatro años del plan, la suma rondaría los $25,784, sin contar intereses — y esa cuenta conviene hacerla antes de la primera firma, no al final. Este número es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda privada, ni tarjetas de crédito.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, como mecanismo adicional para administrar el costo.

Ninguno de estos porcentajes es tu oferta. Son el retrato de otras familias. La tuya se conoce hasta que llega la carta.

La vida fuera del salón: campus, deporte y apoyos

Randolph-Macon tiene vivienda propia, aunque no obliga a todos los estudiantes de tiempo completo y primer ingreso a vivir ahí — la capacidad reportada es de 1,272 estudiantes. También ofrece planes de comida, con un número fijo de comidas por semana en su plan más grande. Que exista la opción no garantiza un lugar: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran cupo o entras a lista de espera.

Hay programa de ROTC, con la rama Army (Ejército) confirmada por escrito; Navy y Air Force no aparecen marcadas en el reporte, lo cual no significa que sea imposible, sino que hay que preguntar directamente.

La escuela compite en deporte intercolegial y está afiliada a asociaciones atléticas nacionales, incluyendo la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto y béisbol entre otros. Esto no dice si hay lugar en el equipo de tu hijo ni si su disciplina da beca — eso se pregunta directamente al entrenador, por escrito.

La biblioteca opera con personal contratado y superó el umbral de gasto anual que el gobierno usa como referencia, con colección física, digital y préstamo entre bibliotecas. Y la institución reporta servicios de orientación académica y profesional, apoyo de empleo para estudiantes actuales, colocación para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, y un punto de contacto dedicado para familias militares.

Sobre educación a distancia: la escuela ofrece cursos en línea en pregrado, pero en el conteo más reciente, cero estudiantes llevaban toda su carga académica a distancia. No reporta un programa de pregrado completo que se pueda terminar enteramente en línea. Si eso es relevante para tu familia, confírmalo por escrito.

¿Se quedan? ¿Se gradúan? Lo que dicen las cohortes

Esta es quizás la sección donde más vale ir con cuidado, porque los números suenan a promesa y no lo son.

De la generación que entró en 2022 buscando licenciatura de tiempo completo, 81 de cada 100 seguía inscrita o ya se había graduado un año después. Es una tasa de retención un poco por arriba de la mitad, comparada con escuelas similares. El dato no separa cuántos siguen estudiando de cuántos ya terminaron, ni explica qué pasó con el resto. Y algo importante: no volver a esta escuela no es lo mismo que abandonar los estudios — quien se transfirió y sigue en otra universidad cuenta distinto de quien dejó todo.

De la generación que entró en 2017, 75 de cada 100 tenía título en mano seis años después. A cuatro años exactos, la cifra ya era de 68 de cada 100 — apenas siete puntos menos, una brecha chica que sugiere que la mayoría de quienes se gradúan lo hacen en el tiempo esperado. Comparado con escuelas similares, este 75 de cada 100 la coloca en el cuarto de arriba del grupo.

Y hay una mirada más larga todavía: siguiendo a una cohorte que entró entre 2015 y 2016 —que mezcla estudiantes de primer ingreso con quienes ya traían experiencia universitaria previa— 73 de cada 100 habían obtenido título o certificado de Randolph-Macon ocho años después. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 70 de cada 100, apenas cuatro puntos abajo del resto. También esta cifra la coloca en el cuarto de arriba entre escuelas similares.

Aquí va la verdad dura, dicha sin adornos: un porcentaje alto no es una promesa sobre tu hijo. Es lo que le pasó a una generación anterior, con su propia mezcla de circunstancias, apoyos y decisiones. Lo que sí está en tus manos, y en las de tu hijo, es que entre con los créditos en orden, que desde el primer semestre sepa quién es su consejero académico, y que conozca cuándo se inscriben las materias que su carrera requiere. Eso no lo decide un promedio institucional. Lo decide el trabajo diario.

Lo que todavía no sabemos, y no vamos a inventar

Este artículo no puede decirte qué gana un egresado de Randolph-Macon, ni qué tan rápido consigue trabajo, ni cuánta deuda carga el día que se gradúa. Esa información no está autorizada por las fuentes que sostienen esta pieza, y no la vamos a inventar para que la historia se sienta más completa. Si ese dato es importante para tu decisión —y probablemente lo sea— tendrás que buscarlo en otra fuente específica.

Juntando las piezas

Ya conoces, con bastante profundidad, una de las tres piezas que tu familia necesita para decidir: quién es Randolph-Macon College, qué pide para admitir, cuánto cuesta de lista y cuánto termina costando en la práctica, y qué le pasó a las generaciones que ya pasaron por ahí.

Te falta juntar esto con lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido en la prepa, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Ninguna de esas dos piezas te la puede dar un artículo como éste. Sólo las conocen ustedes.

Si tu hijo apenas empieza a armar su lista, esta es una escuela que vale la pena poner sobre la mesa: accesible en admisión, con apoyo financiero real, aunque cara de entrada. Si ya está por aplicar, la tarea inmediata es clara: junten el FAFSA, pidan la carta de ayuda por escrito, y comparen el número final —no el de lista— con las demás opciones. Y si sienten que van tarde, documenten lo que ya tienen y lo que aún falta. Casi nunca es tan tarde como parece.

Los datos son el punto de partida. La decisión, como siempre, la construyen ustedes.

La información de este artículo proviene de datos oficiales reportados por Randolph-Macon College al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los años 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada cifra. Best College Aid no representa a Randolph-Macon College ni a ninguna dependencia del gobierno de Estados Unidos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.