Guía universitaria

Saint Mary's University of Minnesota: tasa de admisión, requisitos y graduación

Saint Mary's University of Minnesota: lo que dicen los datos oficiales, sin adornos ni miedo

Saint Mary's University of Minnesota en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
88.8 %

1,199 admitidos de 1,350 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$43,160

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$14,421/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
68 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
79 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
12 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando empiezas a investigar una universidad para tu hijo, casi siempre entras a la página web de admisiones y lo primero que ves son fotos de estudiantes sonriendo bajo árboles. Eso no está mal, pero no es información. Lo que sigue aquí sí lo es: lo que el gobierno federal de Estados Unidos, a través de un sistema llamado IPEDS, obliga a reportar a cada universidad que recibe ayuda federal. Números duros, verificables, sobre Saint Mary's University of Minnesota, en Winona, Minnesota.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,018 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Mi trabajo no es decirte si esta universidad es "buena" o "mala" para tu hijo. Eso no lo dice ningún número. Mi trabajo es explicarte lo que estos datos realmente significan, sin inflarlos y sin apagarlos, para que cuando te sientes con tu hijo a decidir, decidan con los ojos abiertos.

Qué tipo de universidad es

Empecemos por lo básico: Saint Mary's University of Minnesota es una institución privada sin fines de lucro, de cuatro años o más. El sistema federal que clasifica a las universidades por lo que hacen —Carnegie— la ubica entre las escuelas que llegan hasta el doctorado y las carreras profesionales. Eso es el techo. No significa que cada programa de licenciatura desemboque en un doctorado, sino que la institución, como conjunto, ofrece ese nivel.

Aquí viene algo que vale la pena que sepas de entrada, porque cambia cómo lees varios números más adelante: en esta escuela, el posgrado pesa más que la licenciatura. De los 3,831 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, 1,075 están en pregrado y 2,756 en posgrado. Si tu hijo va entrando a la carrera, el número que le importa a tu familia es 1,075, no el total de 3,831. Cuando más adelante veas cifras "grandes" sobre esta universidad, recuerda que muchas veces traen el posgrado mezclado adentro.

Carnegie también la describe, con datos de 2019-20, como una escuela de tamaño mediano y principalmente residencial: entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado vivían en vivienda de la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo. Es una foto de hace unos años, no del ciclo actual, así que si encuentras una guía más vieja que la describa distinto, no asumas que alguna está mal: Carnegie le cambió la categoría entre 2018 y 2021.

En cuanto a designaciones especiales —universidad históricamente afroamericana, universidad tribal, institución land grant— Saint Mary's University of Minnesota no tiene ninguna de las tres. Eso no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Esas preguntas se responden preguntando directamente, no leyendo una casilla.

Dónde está y qué la rodea

La universidad está en Winona, Minnesota, dentro del condado de Winona. El entorno es de pueblo, alejado de las zonas urbanas grandes. Si tu familia no vive cerca, esto significa que tienes que calcular por separado dónde viviría tu hijo, cómo llegaría al campus y qué tan seguido podría ir y venir. El dato sólo ubica la dirección de la escuela; no te dice nada sobre el trayecto desde tu casa.

Cuántos son y quiénes son

Saint Mary's University of Minnesota tiene 3,831 estudiantes en el conteo oficial de otoño, lo que la coloca en tamaño mediano frente a otras escuelas parecidas: de 941 universidades privadas selectivas comparables, entre una y tres de cada diez tienen más estudiantes que ella. Es, en ese grupo, de las grandes.

Dentro del pregrado, la composición se ve así:

Tabla de datos del artículo
GrupoProporción
Hispanos o latinos12 de cada 100
Mujeres56 de cada 100
Entre 25 y 64 años19 de cada 100

Si eres una familia latina buscando dónde tu hijo se sienta acompañado, aquí los latinos son pocos: 12 de cada 100 en el pregrado. Eso no la saca automáticamente de tu lista, pero sí te da una tarea concreta: en la visita, pregunta qué existe hoy para estudiantes latinos —grupo estudiantil, centro cultural, alguien en la oficina que hable español. Frente a otras 941 escuelas privadas selectivas parecidas, esta proporción queda arriba de la mitad del grupo, sin llegar al cuarto más alto. Pero ojo: esa comparación no descuenta en qué parte del país está la escuela, y eso aquí pesa.

Cómo está organizada la vida académica

El año escolar se organiza por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. La universidad declaró que acepta crédito de exámenes AP y también lo que IPEDS llama "crédito por experiencia de vida" —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias, certificaciones militares o profesionales. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de doble inscripción, y reporta aceptar crédito por entrenamiento militar.

Aquí va una verdad que no quiero que se te escape: que la universidad declare que acepta AP no significa que le vaya a dar crédito por cualquier examen. No dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera específica que tu hijo quiera. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a qué se estudia: en el año más reciente reportado, la universidad entregó 320 títulos de licenciatura repartidos en 22 familias de carreras. La familia que más tituló fue negocios y administración, con 21 de cada 100 títulos —ninguna otra le pasó por arriba, pero tampoco se llevó el bulto. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas parecidas, queda en el cuarto con más familias de carreras presentes en su oferta. Es, en ese sentido, una oferta ancha. Pero ojo: 22 familias con fila en el reporte no son 22 carreras activas ni garantizan que la que tu hijo quiere esté ahí con fuerza. Verifica el programa exacto.

La universidad también reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado fuera del salón de clases, un programa completo que puede cursarse sólo de noche o los fines de semana, y varias rutas relacionadas con certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación inicial.

Sobre el tamaño de las clases, el dato que existe es una razón de 18 estudiantes por cada profesor equivalente a tiempo completo. Frente a escuelas parecidas, eso la pone en el cuarto con la razón más alta —es decir, comparativamente hay más estudiantes por profesor que en la mayoría de sus pares, aunque en la escala general esa razón se considera media. Este número no te dice el tamaño real de una clase de primer año; es un promedio institucional, no un salón.

Cómo entra tu hijo

Aquí hay una tensión que vale la pena que entiendas bien, porque tiene dos caras.

La admisión es accesible. En el ciclo 2023, 1,350 personas solicitaron ingreso como estudiantes de primer año y 1,199 recibieron oferta de lugar. Eso son 89 de cada 100. Frente a otras 942 escuelas privadas selectivas, esto la coloca del lado alto de accesibilidad: siete de cada diez de esas escuelas aceptan a un porcentaje igual o menor. La tarifa de solicitud, además, es de $0.

Pero no es admisión abierta. La universidad marcó tres requisitos como obligatorios: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. El SAT y el ACT no se consideran en la decisión, aunque se los envíen —eso no cubre becas ni colocación, que se preguntan aparte. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las mandas: el plan de materias recomendado, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y si alguien de tu familia estudió ahí. Esto último —el llamado "legado"— es algo que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica a su caso, no gasten energía ahí; gástenla en lo que sí está en sus manos.

Ahora, algo que suele sorprender a las familias: de cada 100 admitidos, sólo 23 terminan inscribiéndose. Los otros 77 tenían lugar y no lo tomaron. No lo leas como una mancha sobre la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió, y esta proporción es de las más comunes entre escuelas parecidas. Lo que sí te dice es algo práctico: lo que otros decidieron no predice lo que a tu hijo le van a ofrecer. Espera tu propia carta con el precio neto antes de sacar conclusiones.

Sobre transferencias: en el otoño de 2023 llegaron 76 estudiantes que ya habían estudiado en otra institución. Cuántos créditos les reconocieron es otra pregunta, y esa se hace directamente con la escuela.

Lo que cuesta, en números reales

En Saint Mary's University of Minnesota, entre 19 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $14,421. Entre 17 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $14,418; entre 67 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $25,934. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (19 estudiantes) y el de la banda de más (67 estudiantes) es de $11,513. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $22,518.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

Cómo se paga: becas, préstamos y otras rutas

De cada 100 estudiantes que buscan un título en esta universidad, 88 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $27,246 al año. Es dinero de verdad, pero no es un precio: dentro de ese promedio cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos. La beca federal Pell, para estudiantes con necesidad económica demostrada, le llegó a 22 de cada 100.

Del lado de la deuda: en el año 2022-23, 57 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal, con un promedio de $6,543 ese año entre quienes pidieron. Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pidiera un monto similar cada uno de los cuatro años de la carrera, la suma rondaría los $26,172, sin contar intereses. Ese número se decide antes de la primera firma, no al final. Y ten presente que este promedio sólo cubre préstamos federales a nombre del estudiante en un año: no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con bancos o tarjetas.

La universidad también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos y participación en un programa Promise, como mecanismos adicionales para administrar el costo.

Vida en el campus y apoyos

La universidad sí tiene vivienda propia, con capacidad para 1,049 estudiantes, y no exige a todos los estudiantes de primer ingreso vivir ahí de forma obligatoria. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas por semana en su plan más grande. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda y si aseguran lugar o hay lista de espera.

Sobre ROTC: la universidad no marcó ninguna oportunidad de este tipo en su reporte más reciente, ni la casilla general ni ninguna de sus tres ramas. Eso no prueba que no exista ninguna vía cerca —sólo que no se reportó ahí. Si a tu familia le importa, pregúntenlo directo en admisiones antes de descartarlo.

En deportes, la universidad sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esto no te dice si hay lugar en el equipo de tu hijo ni si esa disciplina específica da beca: eso se pregunta directamente al entrenador, por escrito.

La modalidad a distancia también existe: la universidad ofrece educación a distancia tanto en pregrado como en posgrado, aunque sólo 4 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases a distancia. La universidad reportó que sí ofrece al menos un programa completo a distancia, aunque el dato no distingue si ese programa es de pregrado.

La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Y entre los apoyos reportados están orientación académica y profesional combinada, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para militares y sus familias, y una página de servicios para estudiantes con discapacidad.

Qué pasa con los estudiantes una vez que entran

Esta es, quizás, la parte que más debería importarte, porque habla de si los estudiantes se quedan y terminan.

De una cohorte de 215 estudiantes que entraron por primera vez en el otoño de 2022, buscando licenciatura y de tiempo completo, 169 —79 de cada 100— cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos ahí o ya se habían titulado un año después. Frente a 930 escuelas parecidas, esto la coloca un poco por arriba de la mitad del grupo. Los otros 46 quedaron fuera de esa cuenta, y el dato no revela su destino: no volver no es lo mismo que abandonar, porque quien se transfirió y sigue estudiando en otro lado cuenta igual que quien dejó los estudios.

En cuanto a graduación: de 300 estudiantes que empezaron licenciatura en 2017, de tiempo completo y por primera vez, 203 se habían titulado ahí mismo a los seis años. Son 68 de cada 100. A cuatro años la cifra ya estaba en 62 de cada 100 —apenas 6 puntos abajo del resultado final a seis años, señal de que buena parte de quienes se gradúan lo hacen en el tiempo esperado. Comparada con 920 escuelas parecidas, la mitad del grupo o más reportó esta misma proporción o una menor.

Hay una tercera medida, más amplia, que sigue a los estudiantes ocho años después de entrar, incluyendo a quienes llegaron a tiempo parcial o con estudios previos en otra escuela. De una cohorte de 579 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016, al corte de agosto de 2023, 66 de cada 100 ya tenían un título o certificado de esta universidad. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 64 de cada 100 —apenas 3 puntos abajo del grupo sin Pell. Un 21 de cada 100 aparece en el reporte como aún sin título de aquí, aunque el dato tiene una zona gris sobre exactamente cuántos seguían inscritos al corte; y otro 13 de cada 100 quedó con estado de matrícula desconocido, lo que no significa que hayan abandonado, sino que el reporte no logró determinar su situación.

Dicho de forma simple: entre 6 y 7 de cada 10 estudiantes que entran a esta universidad —contando distintas formas de medirlo— terminan con un título de ahí. No es una promesa para tu hijo en particular. Es lo que ha pasado, en conjunto, con generaciones anteriores.

Lo que todavía no puedes ver aquí

Estos datos no incluyen qué gana un egresado, si consiguió empleo en su campo, ni cuánta deuda total acumuló al graduarse. Eso vive en otra fuente, y no está autorizado en esta información. Si eso te importa —y a la mayoría de las familias les importa mucho—, es una pregunta que hay que llevar aparte.

Cómo juntar todo esto

Ahora ya conoces con profundidad una pieza del rompecabezas: lo que Saint Mary's University of Minnesota realmente es y ofrece, según sus propios reportes oficiales. Sabes que es accesible en admisión pero exige requisitos concretos. Sabes que su precio de lista es alto pero que las familias de menor ingreso, en promedio, terminan pagando bastante menos. Sabes que la mayoría de quienes entran se quedan y que una parte considerable se gradúa a tiempo.

Esa pieza sola no decide nada. Le falta lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido hasta ahora. Le falta lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. A la universidad le toca admitir, negar y ofrecer ayuda. A tu hijo le toca su esfuerzo, su curiosidad y la dirección de su vida. A ti te toca entender el dinero de la familia, pedir las cartas por escrito, hacer las preguntas que estos datos no responden, y acompañar la decisión sin cargarla tú solo ni dejar que tu hijo la cargue solo.

Con esas tres piezas juntas —la universidad, el estudiante, la familia— es que empieza a armarse un plan de verdad.

Nota sobre las fuentes: La información de este artículo proviene de reportes oficiales que Saint Mary's University of Minnesota envía al Departamento de Educación de Estados Unidos a través del sistema IPEDS, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Saint Mary's University of Minnesota ni a ninguna dependencia del gobierno; esta pieza organiza y explica datos públicos para ayudarte a entenderlos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.