Guía universitaria

Salem State University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Salem State University: lo que dicen los números cuando se leen con calma

Salem State University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
95.6 %

4,637 admitidos de 4,852 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$11,978 / $18,961

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$13,384/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
55 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
510–590

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (6 % envió el SAT)

SAT matemáticas
480–570

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

Tasa de retención
74 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
24 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, cuando empiezas a mirar universidades con tu hijo, en que las cifras se sienten como un idioma que no aprendiste a tiempo. Tasa de admisión, precio neto, retención, matrícula equivalente. Todo llega junto, todo suena importante, y nadie te explica qué significa para tu familia específicamente.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,472 palabras16 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Salem State University, en Salem, Massachusetts, es una universidad pública con datos suficientes para hacer justo eso: leerla con calma, sin adornarla y sin espantarte. Vas a entender qué tipo de escuela es, cómo entra la gente, cuánto cuesta de verdad y qué pasa con los que ya están dentro. No vas a terminar sabiendo si es la escuela correcta para tu hijo. Eso no te lo puede decir ningún artículo. Pero vas a terminar sabiendo cómo pararte frente a ella.

Qué tipo de universidad es, y dónde vive

Empecemos por lo básico, porque lo básico organiza todo lo demás.

Salem State es una institución pública de cuatro años. El sistema federal que clasifica a las universidades de este país (Carnegie) la registra como una escuela de maestría, con programas grandes de posgrado, y en su perfil más reciente basado en datos institucionales la describe como una escuela de tamaño mediano y principalmente residencial: en el momento de esa medición, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo.

También aparece, en otro corte de esa misma clasificación, entre las universidades a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otra institución, esto es una señal útil, pero no una promesa: pide por escrito qué materias le van a contar y cuáles no. Una etiqueta de clasificación no te dice con cuántos créditos entra un estudiante real ni cuántos se pierden en el camino.

Carnegie coloca a Salem State en una categoría que llama "incluyente" — la misma en la que caen tanto escuelas que no reportaron puntajes de admisión como escuelas cuyos puntajes indicaron acceso amplio. La etiqueta no distingue cuál de las dos aplica aquí, así que no construyas una conclusión sobre selectividad a partir de ella sola: más adelante vas a ver el dato directo.

Geográficamente, Salem State está en la ciudad de Salem, en el condado de Essex, dentro del área metropolitana de Boston-Cambridge-Newton. Eso no significa que el campus esté en el centro de Boston. El código censal la ubica en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera de la ciudad principal. Cómo se siente vivir ahí es algo que solo se sabe yendo. Si tu hijo piensa vivir en casa y manejar todos los días, hazte un favor: recorre la ruta un día entre semana, a la hora real de sus clases. El tiempo del mapa casi nunca es el tiempo real.

Una nota que a veces genera confusión y conviene aclarar de entrada: Salem State no tiene ninguna de estas tres designaciones federales especiales — no es universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal, y no es institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio nacional, 138 traen alguna de las tres. Que Salem State no esté en esa lista no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy.

El tamaño real de la comunidad

En el conteo oficial de otoño, Salem State tenía 6,239 estudiantes inscritos. No es una escuela chica ni una escuela enorme — cae justo en la banda de entre 5,000 y 9,999, de las más comunes entre sus pares.

Pero ese número total esconde algo importante: se reparte en 4,853 de pregrado y 1,386 de posgrado. Buena parte de esta comunidad ya terminó una carrera y volvió por más. Si tu hijo va entrando como estudiante de licenciatura, el número que le importa de verdad no es el 6,239. Es el 4,853.

Dentro del pregrado, 24 de cada 100 estudiantes se reportaron como hispanos o latinos en el otoño de 2023. Comparado con 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo nacional, eso coloca a Salem State en el cuarto de arriba: tres de cada cuatro escuelas parecidas reportaron una proporción igual o menor. No es mayoría, pero tampoco es un caso raro. Eso sí, esta comparación no descuenta en qué parte del país está cada escuela, y aquí eso pesa: no baja al nivel de carrera específica, es la escuela completa.

También hay más mujeres que hombres — 64 de cada 100 — y los estudiantes adultos, de 25 a 64 años, son minoría: 13 de cada 100. Sobre de dónde venían los estudiantes de nuevo ingreso, ese dato simplemente no está reportado para este ciclo. No se estima, no se inventa.

Cómo funciona el año académico, y qué acepta como crédito previo

Salem State organiza su año por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. Fechas parejas para todos, nada exótico aquí.

La institución declaró aceptar crédito por exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida — aprendizaje de estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias previas, u oportunidades militares o gubernamentales. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal de doble inscripción.

Aquí va la parte que de verdad importa para tu bolsillo: que la escuela declare estas dos vías no significa que le vayan a reconocer los créditos a tu hijo automáticamente. No dice cuántos puntos de AP piden, cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica que le interesa. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No presupuestes el ahorro hasta tenerlo confirmado.

En cuanto a oferta académica: entre julio de 2022 y junio de 2023, Salem State entregó 1,140 títulos de licenciatura, repartidos en 20 familias de programas académicos. La familia que más tituló fue profesiones de la salud, con 21 de cada 100 títulos del año — la más grande, pero ninguna familia se llevó 30 de cada 100 o más. Es una oferta ancha, no concentrada en una sola área. Aun así, 20 familias con presencia en el reporte no son 20 carreras exactas ni garantizan que la carrera que le interesa a tu hijo esté ahí con la fuerza que necesita. Verifica el programa exacto.

Sobre el tamaño de las clases: la razón oficial es de 11 estudiantes por cada persona de personal de instrucción, en términos equivalentes de tiempo completo. Comparada con 519 escuelas parecidas, eso la pone en el cuarto de abajo — una razón agregada baja. Pero ojo: esta cifra no te dice el tamaño real de una clase de primer año. Es un promedio institucional, no una promesa sobre el salón donde va a sentarse tu hijo.

La institución también reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, y varias rutas relacionadas con certificación docente, incluyendo aprobación estatal del programa para certificación docente inicial.

Entrar a Salem State: lo que pide, y lo que en realidad pasa

Aquí es donde muchas familias se tensan sin necesidad. Vamos con calma.

Salem State no tiene admisión abierta — sí revisa piezas antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles que IPEDS pregunta, marcó cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, haber tomado el plan de materias que la universidad exige, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. El ensayo y las cartas de recomendación están marcados como no considerados en la decisión de admisión.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos, o hizo la prepa en español, esto te toca directamente: pregunta desde hoy si le corresponde el examen de dominio del inglés y qué lo exentaría. Es de esas cosas que se descubren tarde si no se preguntan a tiempo.

Ahora la cifra que de verdad cambia la conversación: en el reporte de 2023, Salem State recibió 4,852 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 4,637. Eso es 96 de cada 100 solicitantes admitidos. Comparada con 519 escuelas públicas selectivas de este censo, es de las que más aceptan — al menos nueve de cada diez escuelas parecidas aceptaron a un porcentaje igual o menor.

Dicho sin rodeos: aquí casi siempre entran. La energía de tu hijo rinde más completando bien el expediente y cumpliendo las fechas que preocupándose por competir por un lugar.

Pero — y esto importa tanto como la cifra anterior — que la puerta esté abierta no dice si es barato ni si la mayoría termina la carrera. Antes de decidir, hay que mirar el precio neto y la tasa de graduación. Esas dos cuentas pesan más que la de la entrada, y las vas a ver en un momento.

Algo curioso pasa después de la admisión: de cada 100 admitidos, solo 17 terminaron inscribiéndose en el otoño. Los otros 83 tenían el sí en la mano y no lo tomaron. Eso está a media tabla entre escuelas parecidas — ni alto ni bajo. No lo leas como una mancha sobre la escuela: el registro federal no dice por qué cada quien eligió lo que eligió, y lo que otros decidieron no predice lo que a tu familia le van a ofrecer. Lo que sí te toca hacer es esperar tu propia carta con el precio neto real antes de tachar o mantener esta escuela en la lista.

Sobre exámenes estandarizados: SAT y ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue su curso igual. Solo 6 de cada 100 estudiantes inscritos entregaron puntajes de SAT, y entre esos, la mitad de en medio sacó entre 510 y 590 en lectura y escritura, y entre 480 y 570 en matemáticas. Esos rangos son de quienes ya se inscribieron y entregaron puntaje — no son un mínimo para entrar ni una garantía de nada.

Y sobre transferencias: en el otoño de 2023 entraron 349 estudiantes de pregrado que venían de otra institución. Es un conteo de personas, no una tasa, y va de la mano del tamaño de la escuela — comparado con sus pares, queda en la mitad de abajo. Cuántos créditos les reconocieron a esos estudiantes es otra pregunta, y esa se hace directamente en la oficina de admisiones.

El dinero: lo que cuesta en papel, y lo que de verdad se paga

En Salem State University, entre 186 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $13,384. Entre 106 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $17,712; entre 174 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $24,642. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (186 estudiantes) y el de la banda de más (174 estudiantes) es de $11,258. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $19,324.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

La ayuda que llega, y la deuda que se firma

De cada 100 estudiantes en Salem State que buscan título, 78 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve, con un promedio de $8,277 al año entre quienes la recibieron. Y 39 de cada 100 recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos.

Aquí una aclaración que vale oro: el porcentaje (78 de cada 100) y el promedio ($8,277) no comparten el mismo grupo. El porcentaje se calcula sobre todos los estudiantes; el promedio, solo sobre quienes efectivamente recibieron algo. No los multipliques entre sí — es un error común.

Ahora la parte de los préstamos, que merece decirse sin adornos: 57 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal en el año escolar 2022-23, con un promedio de $6,681 por estudiante ese año. Comparado con 519 escuelas parecidas, esto la pone del lado alto — siete de cada diez escuelas similares tuvieron una proporción igual o menor de estudiantes endeudados.

Aquí, financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pidiera un monto similar cada uno de los cuatro años, la suma rondaría los $26,724, sin contar intereses — y esa cuenta se decide antes de la primera firma, no después. Este promedio, además, es solo de préstamos federales a nombre del estudiante: no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con bancos, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse — para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

Este porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir sale de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de comprometerte con la escuela.

Salem State también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como mecanismo disponible para administrar el costo.

Vida en el campus: vivienda, deporte, y lo que hay disponible

Salem State sí tiene vivienda propia — pero no es obligatoria para todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada. La capacidad máxima reportada es de 1,675 estudiantes. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite de solicitud, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

En ROTC, la escuela marcó dos ramas disponibles: Army y Air Force. Navy no quedó marcada. Que aparezca en el reporte no significa que esté aceptado ni que el programa se curse en este campus exacto — pregunta directamente antes de construir un plan alrededor de esto.

En deportes, Salem State compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada específicamente para baloncesto y béisbol. La afiliación es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa jugar, escribe directamente al entrenador del deporte y pregunta por cupo, división y beca atlética.

Sobre educación a distancia: la ofrece en pregrado y posgrado, pero solo 7 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases a distancia. Los otros 93 toman al menos una clase presencial. La escuela también reporta tener al menos un programa completo que puede cursarse enteramente a distancia — pero eso no significa que ese programa sea de licenciatura ni que sea la carrera que le interesa a tu hijo. Confírmalo por nombre.

La biblioteca opera con personal contratado, gasto anual superior a $100,000, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y la institución reporta varios servicios de apoyo: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, apoyo dedicado para veteranos y sus familias, y una página publicada de servicios para estudiantes con discapacidad. Que estos servicios existan y estén reportados no dice qué tan accesibles o efectivos son para un estudiante en particular — eso se pregunta directamente, con nombre y apellido del servicio.

Quién se queda, y quién se gradúa

Esta es, quizás, la sección donde más vale la pena leer despacio.

De la cohorte que entró en el otoño de 2022 (858 estudiantes de primer ingreso, tiempo completo, buscando licenciatura), 632 seguían inscritos o ya se habían graduado un año después: 74 de cada 100. Comparada con 519 escuelas parecidas, esto queda un poco por debajo de la mitad del grupo. Este número no separa cuántos siguen inscritos de cuántos ya se titularon, y no explica qué pasó con el resto — no volver no es lo mismo que abandonar; alguien que se transfirió y sigue estudiando en otro lado cuenta distinto que alguien que dejó los estudios, y la fuente no distingue entre ambos.

Sobre graduación: de 1,082 estudiantes que empezaron licenciatura en 2017, 595 se habían titulado en Salem State a los seis años — 55 de cada 100. A los cuatro años, la cifra baja a 41 de cada 100, catorce puntos menos. Comparada con 518 escuelas similares, la mitad del grupo o más reportó la misma proporción o una menor.

Aquí hay algo que quiero decirte con toda claridad porque es fácil de malinterpretar: esta tasa no reconstruye por completo qué le pasó a todo el resto de la cohorte. Un espacio en blanco en el reporte no significa cero, y no autoriza a suponer que ese estudiante abandonó, se transfirió, o hizo pausa. La cuenta sigue únicamente a quienes entraron por primera vez y de tiempo completo — si tu hijo llega transferido o empieza medio tiempo, esta cifra específica no lo describe a él.

Hay una tercera medida, más amplia, que mira ocho años hacia adelante: de una cohorte de 2,275 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 (que incluye tiempo completo y parcial, primer ingreso y con experiencia previa), 62 de cada 100 tenían un título o certificado de Salem State al corte de agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue casi idéntica: 61 de cada 100. Comparada con sus pares, esta institución queda igual o por arriba de la mitad del grupo.

Pero hay una pieza que no cuadra del todo, y prefiero decírtela tal cual: el reporte indica que 19 de cada 100 seguían sin título "inscritos" al corte, aunque la definición de ese conteo mezcla momentos distintos de tiempo — no permite afirmar con precisión cuántos seguían inscritos exactamente en esa fecha, y tampoco descarta que algunos ya se hubieran titulado en otra institución. Y otro 20 de cada 100 (447 personas exactas) aparece con estado de matrícula "desconocido" — lo cual significa que el reporte simplemente no pudo determinar dónde estaban, no que hubieran dejado de estudiar.

Ninguna de estas tres cifras — retención, graduación a cuatro o seis años, ni el resultado a ocho años — te dice qué le va a pasar a tu hijo específicamente. Son promedios de miles de historias distintas. Lo que sí puedes hacer con ellas es preguntar, en la propia universidad, qué apoyos concretos existen para sostener a un estudiante durante esos años, y pedir los datos más recientes que tengan disponibles.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces con detalle una de las tres piezas que necesitas para decidir: quién es Salem State University, qué tan fácil es entrar, cuánto cuesta en papel y cuánto cuesta de verdad, y qué les pasa a los estudiantes que ya están ahí dentro.

Te falta juntar esto con lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ya ha construido en la prepa. Y te falta juntarlo con lo que tu familia puede pagar y está dispuesta a comprometer, algo que solo se sabe con certeza cuando llega la carta de ayuda financiera con el número real, no el promedio de otros.

De esa combinación —la universidad, tu hijo, y tu familia— nace un plan. Este artículo te entregó la primera pieza con la mayor claridad que los datos permiten. Las otras dos les tocan a ustedes.

Nota de fuente: La información de este artículo proviene de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente de reportes correspondientes a 2022-23 y 2023-24, con clasificaciones Carnegie basadas en datos de 2019-20 y 2021. Best College Aid no representa a Salem State University ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza y explica datos públicos, no sustituye la información oficial ni personalizada que la propia universidad puede ofrecerte.

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