Guía universitaria

Shippensburg University of Pennsylvania: tasa de admisión, requisitos y graduación

Shippensburg University of Pennsylvania: lo que dicen los números oficiales, y lo que todavía tienes que preguntar

Shippensburg University of Pennsylvania en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
85.5 %

5,599 admitidos de 6,545 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$13,544 / $15,798

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$18,253/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
52 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
500–610

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (37 % envió el SAT)

SAT matemáticas
490–600

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

Tasa de retención
76 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$45

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
7 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando uno empieza a ver universidades con un hijo, pasa algo raro: uno quiere que el nombre te diga algo de inmediato. Que la escuela "suene" a lo que buscas. Pero los nombres no hablan. Hablan los datos, si sabes leerlos, y hablan las cartas que llegan después, si sabes qué preguntar. Este artículo es sobre Shippensburg University of Pennsylvania, una universidad pública en un pueblo de Pensilvania, y sobre lo que el gobierno federal sabe de ella con certeza. No es todo lo que necesitas saber. Es la primera pieza del mapa.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,746 palabras17 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de escuela es, en pocas palabras

Shippensburg es una universidad pública de cuatro años. El sistema que clasifica a las universidades de Estados Unidos —Carnegie— la ubica como una institución de maestría, con programas grandes de posgrado, aunque el nivel más alto que reporta ofrecer, según el Departamento de Educación, es el doctorado. Es, sobre todo, una escuela de licenciatura: de los 5,184 estudiantes inscritos, 4,421 están en pregrado y sólo 763 en posgrado. Aquí un hijo va principalmente a sacar una carrera, no a hacer un posgrado.

Carnegie también la describe como una escuela de cuatro años, de tamaño mediano y principalmente residencial: entre una cuarta parte y la mitad de sus estudiantes de pregrado vivían en vivienda propiedad o afiliada a la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo. Y la coloca en su categoría "incluyente", una etiqueta que agrupa a escuelas que no reportaron puntajes de admisión junto con escuelas cuyos puntajes mostraron una oportunidad amplia de acceso. El dato no aclara cuál de las dos describe a Shippensburg, así que no construyas una conclusión sobre selectividad sólo con esa etiqueta; más adelante vas a ver los números reales de admisión.

Vale la pena decir esto de una vez: Carnegie no acredita, no recomienda y no califica. Describe con reglas parejas para todas las escuelas del país. Sirve para saber con quién se parece Shippensburg, no para decidir si es buena.

Shippensburg no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, universidad tribal, ni institución land grant. De las 3,012 universidades de este censo, 138 traen alguna de esas tres designaciones; Shippensburg no. Eso no dice a qué comunidades atiende hoy ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Si eso te importa, la única forma de saberlo es preguntando por centros culturales y organizaciones estudiantiles actuales, y hablando con alguien que ya estudie ahí.

Geográficamente, está en el pueblo de Shippensburg, condado de Cumberland, Pensilvania. El entorno alrededor del campus es de pueblo, cerca de una zona urbana pero no dentro de ella. Si tu familia no vive cerca, vale la pena calcular por separado dónde viviría tu hijo y cómo llegaría al campus: el dato sólo ubica la dirección de la escuela, no resuelve tu logística.

El tamaño del lugar y quién comparte el salón con tu hijo

Shippensburg tiene 5,184 estudiantes inscritos. No es una escuela chica ni una enorme: cae en la banda oficial de 5,000 a 9,999, justo en la zona más común entre sus pares —escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva. Ni el tamaño grande garantiza más opciones, ni el tamaño chico garantiza más atención. Eso se pregunta programa por programa, no escuela por escuela.

De cada 100 estudiantes de pregrado, 7 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con 519 escuelas parecidas de este censo, Shippensburg queda abajo de la mitad del grupo en esa proporción. Eso no la saca de tu lista ni la mete: sólo describe quién está matriculado hoy. Si tu hijo va a ser de los pocos, la recomendación es concreta: pregunta qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen, y habla con un estudiante latino de ahí antes de decidir. El número es de toda la escuela; su carrera específica puede verse distinta.

Otros trazos de la comunidad: los estudiantes de 25 a 64 años son minoría, 5 de cada 100 —esto es sobre todo un campus de estudiantes tradicionales, recién salidos de la prepa. Entre hombres y mujeres está casi parejo, 52 de cada 100 son mujeres. Y 90 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso reportaron domicilio en Pensilvania al solicitar.

Cómo funciona el año académico

Shippensburg organiza el año por semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas cada uno. Reportó aceptar créditos de exámenes AP y también lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolios, licencias previas, oportunidades militares o gubernamentales, e incluso mediante examen. También matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de dual enrollment, y reporta aceptar crédito por entrenamiento militar.

Aquí va la verdad dura detrás de esa lista: que la escuela declare estas vías no significa que le vayan a reconocer a tu hijo cualquier crédito. No dice cuántos puntos de AP piden, ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica que le interesa. Antes de que hagas cuentas de cuánto tiempo o dinero se ahorraría, pide la evaluación de equivalencias por escrito. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a lo que se puede estudiar: en el año más reciente reportado, Shippensburg entregó 933 títulos de licenciatura, repartidos en 21 familias de carreras (según la clasificación federal CIP). La familia que más tituló fue negocios y administración, con 24 de cada 100 títulos —una porción notable, pero ninguna familia se llevó el bulto: ninguna alcanzó 30 de cada 100. Es una oferta ancha, sin una sola carrera dominante. Ojo: 21 familias con fila en el reporte no son 21 carreras del catálogo actual ni 21 familias con títulos reales —algunas filas pueden reportar cero. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no sólo la familia amplia a la que pertenece.

La razón de estudiantes por personal de instrucción es de 18 a 1. En la escala general esto es una banda media. Pero comparada específicamente con sus 519 pares —escuelas públicas o privadas del mismo tipo—, Shippensburg queda en el cuarto con la razón más alta: tres de cada cuatro escuelas parecidas reportaron una razón igual o menor. Las dos lecturas son ciertas al mismo tiempo, y por eso te las doy juntas. Lo que este número no te dice es el tamaño real de un salón de clases: es una razón institucional, no una medida de aula, y no revela nada sobre las clases de primer año en particular.

Shippensburg también reporta oportunidades estructuradas específicas: estudio en el extranjero, preparación para certificación docente por debajo del nivel postsecundario, la posibilidad de completar ahí mismo la preparación en ciertas áreas de especialización docente, y aprobación estatal del programa para certificación docente inicial. Si tu hijo tiene interés en enseñar, esto vale la pena explorarlo a fondo.

Entrar: qué pide la escuela y qué tan probable es el sí

Shippensburg no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles (sin contar pruebas estandarizadas ni legado), marca cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, el lugar en su generación, haber cursado el plan de materias que la universidad pide, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si las mandas: el ensayo personal, las cartas de recomendación, la experiencia de trabajo, y si alguien de la familia estudió ahí. La tarifa de solicitud de pregrado es $45.

Sobre el estatus de legado: es una pieza que tu hijo no puede cambiar. Si nadie en tu familia estudió ahí, no gastes energía preocupándote por eso. Gástala en lo que sí está en sus manos: sus calificaciones, su ensayo, sus cartas.

Y ahora el número que probablemente más te importa: en el ciclo 2023, Shippensburg recibió 6,545 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 5,599. Son 86 de cada 100. Es una escuela que sí acepta a la mayoría de quienes solicitan —comparada con 519 pares, queda un poco por arriba de la mitad del grupo en accesibilidad. Aun así, 946 solicitantes se quedaron sin oferta ese año. Entrar es probable, no automático, y hay que meter la solicitud completa y a tiempo.

Pero aquí hay algo que muchas familias no ven venir: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 20 se inscribieron. Los otros 80 tenían lugar y no lo tomaron. No lo leas como una mancha para la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió, y esta proporción es de las más comunes entre sus pares. Lo que sí te digo es esto: que otros admitidos no se hayan inscrito no te dice nada sobre lo que a ti te van a ofrecer. Espera tu propia carta con el precio neto —lo que de verdad te costaría el año— antes de decidir si esta escuela se queda en tu lista.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los estudiantes inscritos, 37 de cada 100 sí entregaron SAT —una proporción alta comparada con escuelas similares—, y entre ellos la mitad de en medio sacó entre 500 y 610 en lectura y escritura, y entre 490 y 600 en matemáticas. Ojo con estos rangos: son de quienes se inscribieron y entregaron puntaje, no de todos los solicitantes, y no prueban que el puntaje se haya usado para admitir a nadie. Ese 500 no es un mínimo que tu hijo deba alcanzar, y ese 610 no es garantía de nada.

Un dato más sobre movimiento estudiantil: siguiendo a la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 27 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin completar en Shippensburg, dentro del 150% del tiempo normal. Es una tajada grande, y comparada con sus pares queda un poco arriba de la mitad del grupo. El dato importante aquí: un estudiante que se transfiere no cuenta como graduado de Shippensburg, aunque termine su carrera en otro lado. Guarda esto en la mente cuando más adelante veamos las tasas de graduación —y no asumas que transferirse es sinónimo de que algo salió mal.

El precio: lo que cuesta antes de cualquier ayuda

Para el año 2023-24, el costo total de asistencia —lo que la escuela usa como presupuesto oficial, no una factura— fue de $31,078 para un estudiante de Pensilvania que vive en el campus, y $33,332 para uno de fuera del estado. La diferencia entre residente y no residente está sobre todo en la colegiatura: $13,544 in-state contra $15,798 out-of-state. A eso se suman $12,952 de vivienda y comida, y $1,200 de libros y materiales, más una estimación de gastos personales.

Comparado con 483 escuelas de su mismo tipo, este costo de asistencia in-state cae por arriba de la mitad del grupo. No es de las escuelas baratas de su categoría.

Si tu hijo vive fuera del campus, la institución publica cargos típicos de $7,900 en vivienda y $5,064 en alimentos para el año completo —cifras de referencia, no lo que pagaría cada estudiante según su plan.

Aquí la primera regla práctica: confirma con la institución cuál tarifa —residente o no residente— aplicaría a tu hijo antes de hacer ninguna cuenta. Es la variable que más mueve el número final.

El precio neto: lo que de verdad pagan las familias, según su ingreso

En Shippensburg University of Pennsylvania, entre 134 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $18,253. Entre 133 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $21,912; entre 264 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $27,250. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (134 estudiantes) y el de la banda de más (264 estudiantes) es de $8,997. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $23,344.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Becas, Pell y préstamos: de dónde puede salir el dinero

De cada 100 estudiantes que buscan título, 77 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve, con un promedio de $6,967 al año entre quienes la recibieron. La beca Pell —ayuda federal para familias de ingreso bajo con necesidad demostrada— llegó a 31 de cada 100. Es una brecha real: la ayuda en general le llega a la mayoría, pero la ayuda específicamente ligada al ingreso familiar le llega a menos de la mitad. La diferencia puede venir de ayuda federal no-Pell, estatal, local o institucional; el reporte no permite saber exactamente cómo se arma esa diferencia para cada estudiante. Pregúntalo directamente.

Y ahora la pieza más seria: en el año escolar 2022-23, 60 de cada 100 estudiantes de pregrado en Shippensburg recibieron un préstamo federal, con un promedio de $6,185 por estudiante ese año. Comparada con sus 519 pares, Shippensburg está entre las escuelas donde más estudiantes cargan préstamo: al menos nueve de cada diez escuelas parecidas tuvieron una proporción de estudiantes con préstamo igual o menor.

Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pidiera un monto similar cada año durante los cuatro años de la carrera, la suma rondaría los $24,740, sin contar intereses —y esa decisión se toma antes de la primera firma, no al final. Este promedio, eso sí, es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año: no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda bancaria, ni tarjeta de crédito. Y no es la deuda total con la que alguien sale al graduarse —para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

Lo que este porcentaje describe es a otras familias, no a la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir depende de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de descartar la escuela y antes de comprometerte con ella.

Shippensburg también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, si eso ayuda a organizar el flujo del año.

La vida en el campus: vivienda, deportes, y lo demás

Shippensburg sí tiene vivienda propia. No exige a todos los estudiantes de tiempo completo de primer ingreso vivir ahí —lo cual no significa que ningún programa específico lo requiera; hay que preguntar por el caso de tu hijo. La capacidad máxima reportada de vivienda controlada por la institución es de 2,538 estudiantes. También ofrece planes de comida, con número de comidas variable según el plan elegido. Antes de sacar cuarto y comida del presupuesto familiar, pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te garantizan lugar o entras a lista de espera.

Hay ROTC, y la única rama confirmada por escrito es el Ejército (Army). Marina y Fuerza Aérea no aparecen marcadas en el reporte —eso no significa que sea imposible, significa que no está confirmado ahí; pregúntalo directamente si es de interés para tu hijo.

Shippensburg compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA. Reporta membresía en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. El reporte no dice en qué división juega cada deporte ni si hay beca disponible: eso se pregunta directamente al entrenador de cada disciplina, y conviene pedirlo por escrito.

Hay educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque es minoritaria: sólo 2 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia; los otros 98 tomaban al menos una clase presencial. La institución también reportó ofrecer al menos un programa completo a distancia, sin especificar si es de pregrado o posgrado —vale la pena confirmar el nivel y la carrera exacta si esto interesa.

La biblioteca opera con personal contratado, gasto anual arriba del umbral de $100,000 que registra el gobierno, material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Lo que el dato no dice es el horario exacto ni si hay quien oriente a tu hijo en su búsqueda —eso se pregunta en la visita.

En apoyos generales, la escuela reporta: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al terminar el programa, cuidado infantil en el campus para hijos de estudiantes, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, una organización estudiantil de veteranos, y una página web publicada de servicios para personas con discapacidad.

Persistencia y graduación: quién se queda, quién termina, y cuándo

De la generación que entró en otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo (1,077 estudiantes), 820 cumplieron el criterio oficial de retención un año después: seguían inscritos ahí o ya habían terminado la carrera. Son 76 de cada 100 —un poco arriba de la mitad de sus 519 pares. El dato no separa cuántos siguen estudiando de cuántos ya se titularon, ni dice qué pasó con el resto.

Aquí viene el número que más pesa para planear el presupuesto: de los 1,209 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, 624 tenían título de Shippensburg seis años después. Son 52 de cada 100 —casi mitad y mitad, y por debajo de la mediana de sus 518 pares. Pero a los cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias tiene presupuestado— la cifra baja a 36 de cada 100. Son 16 puntos menos que a seis años.

Esa brecha de 16 puntos importa porque tiene un precio: mide cuánta gente necesitó tiempo extra para terminar, y el reporte no dice cuántos semestres tomó cada quien, ni cuánto costó ese tiempo adicional en colegiatura y renta. Antes de firmar nada, pide por escrito cuánto tarda normalmente la carrera que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus clases obligatorias, y cómo cambiaría el costo total si tarda más de cuatro años.

A ocho años, viendo una cohorte distinta que entró entre 2015 y 2016 —que incluye tiempo completo y parcial, primer ingreso y quienes ya traían experiencia universitaria previa—, 58 de cada 100 tenían título o certificado de Shippensburg. Dentro de ese mismo grupo, entre quienes recibieron beca Pell, sólo 48 de cada 100 lo lograron en ocho años —15 puntos menos que quienes no recibieron Pell. Comparada con sus 519 pares, esta proporción a ocho años queda igual o por arriba de la de al menos la mitad del grupo.

Si tu familia calificaría hoy para Pell, esta brecha vale una pregunta directa a la escuela: qué existe en concreto para esos estudiantes —consejero asignado, ayuda de emergencia, si la beca interna se renueva cada año— y que te lo contesten por escrito. Que una familia califique para Pell hoy no determina el resultado de un estudiante en particular; pero la brecha histórica es real y merece que la investigues antes, no después.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces con bastante detalle una de las tres piezas que necesitas para decidir: lo que Shippensburg University of Pennsylvania realmente es y ofrece, según sus propios reportes al gobierno federal. Es una escuela pública de tamaño mediano, en un pueblo de Pensilvania, que acepta a la mayoría de quienes solicitan, cobra más de lo típico entre sus pares para las familias de menor ingreso, y donde financiar con préstamo es lo común más que la excepción. También es una escuela donde poco más de la mitad termina la carrera en seis años, y donde llegar a cuatro años cuesta más esfuerzo del que muestra el promedio.

Ninguna de estas cifras te dice si es la escuela correcta para tu hijo. Eso depende de dos piezas más que este artículo no puede darte: lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido hasta ahora, y lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Si viven en Pensilvania, la tarifa in-state cambia buena parte de la cuenta. Si su carrera está entre los programas donde Shippensburg concentra sus títulos, vale la pena profundizar ahí. Si califican para Pell, la carta de ayuda —no el promedio publicado— es la que va a decirte la verdad sobre tu caso.

Cuando llegue esa carta, tú tienes la parte que te toca: revisar el dinero, hacer las preguntas por escrito, comparar el precio neto real contra lo que la familia puede sostener. A tu hijo le toca la suya: decidir qué quiere estudiar, esforzarse, hacer las preguntas que sólo él sabe hacer sobre su propia carrera. Ninguno de los dos hace sola la parte del otro. Juntos, con esta pieza ya entendida, están un paso más cerca de armar un plan completo.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, según se indica en cada sección. Best College Aid no representa a Shippensburg University of Pennsylvania ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo es material informativo, no una oferta de admisión ni de ayuda financiera.

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