Guía universitaria

Smith College: tasa de admisión, requisitos y graduación

Smith College: lo que dicen los números cuando una madre pregunta en serio

Smith College en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
19.7 %

1,947 admitidos de 9,869 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$61,568

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$7,033/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
90 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
718–770

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (33 % envió el SAT)

SAT matemáticas
690–770

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
33

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
93 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
12 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando el nombre de una universidad empieza a aparecer en la mesa de la cocina, casi siempre llega envuelto en emociones que no caben en una hoja de cálculo: orgullo, miedo, esperanza, y esa pregunta que no siempre decimos en voz alta —¿de verdad podemos pagar esto?—. Smith College es de esas escuelas que generan esa mezcla. Es exigente, es cara en el papel, y es, según los datos oficiales, un lugar donde casi todas las que entran terminan saliendo con un título en la mano.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,665 palabras17 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Yo no te voy a decir si Smith College es la escuela correcta para tu hija. Nadie que no conozca a tu familia puede decirte eso con honestidad. Lo que sí puedo hacer es ponerte enfrente lo que el gobierno de Estados Unidos y la propia institución reportan sobre ella, sin inflar lo bueno ni acolchonar lo difícil. Tú decides qué hacer con esa información.

Qué tipo de escuela es, en una frase

Smith College está clasificada como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias. No es una universidad grande con veinte facultades distintas compitiendo por atención. Es una escuela de cuatro años, de tamaño mediano, y muy residencial: al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vive en vivienda propiedad de la institución, y al menos 80 de cada 100 estudian de tiempo completo. En el sistema que clasifica a todas las universidades del país por su nivel de exigencia en la admisión, Smith College cae en el grupo más selectivo.

Está en Northampton, Massachusetts, dentro del condado de Hampshire, en un área metropolitana llamada Amherst Town-Northampton. Eso te dice dónde está, no cómo se llega ni cuánto tarda el trayecto. Si tu hija piensa vivir en casa y manejar todos los días, hazlo tú mismo una vez, entre semana, a la hora exacta de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que marca el mapa.

Es una institución privada, sin fines de lucro, y aunque el registro federal indica que ofrece hasta el doctorado, ese dato no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hija existe ahí ni si hay un camino que conecte su pregrado con un posgrado. Eso se pregunta programa por programa.

Y hay una cosa que vale la pena aclarar de una vez, porque a veces genera confusión: Smith College no está registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. No es un juicio ni una falta. Son tres categorías administrativas distintas, y de las 3,012 universidades que forman este directorio nacional, sólo 138 tienen alguna de las tres. Que Smith College no aparezca ahí no dice nada sobre a qué comunidades atiende hoy. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen, qué organizaciones estudiantiles hay, y —lo más útil— hablar con alguien que ya esté estudiando ahí.

No la descartes ni la elijas por el precio que aparece en el sitio web. Ese número, ya lo vas a ver, casi nunca es lo que termina pagando una familia.

Quiénes son sus estudiantes hoy

Smith College es, según su propio reporte, una escuela de mujeres: el porcentaje femenino en el pregrado redondea a 100. Ese redondeo no significa que no haya ningún hombre inscrito; significa que la proporción es tan alta que el sistema la registra así.

Tiene 2,830 estudiantes inscritos en el conteo oficial más reciente —2,506 en pregrado, 324 en posgrado—. Es, sobre todo, una escuela de carrera universitaria, no de posgrado, y su tamaño la coloca justo a media tabla entre escuelas privadas selectivas parecidas: ni de las más grandes ni de las más chicas.

De esos estudiantes de pregrado, 12 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, aunque queda ligeramente arriba de la mitad de sus pares selectivas privadas en ese mismo indicador. Si tu familia es latina, esto importa saberlo de frente: aquí los tuyos son pocos. Eso no la saca automáticamente de la lista, pero sí es una pregunta que vale la pena hacer en la visita —qué existe concretamente para estudiantes latinos, qué grupo estudiantil, qué centro cultural, si hay alguien en la oficina de admisiones o de vida estudiantil que hable español.

Casi no hay estudiantes adultos: sólo 2 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. Y la gran mayoría de quienes entran por primera vez vienen de fuera del estado: menos de 25 de cada 100 —exactamente 15— tenían residencia permanente en Massachusetts. Eso no mide distancia ni costo de viaje directamente, pero si tu hija vendría de otro estado o de otro país, conviene que metas el transporte real —vuelos, mudanzas, ida y vuelta en vacaciones— en tu presupuesto, porque el "costo de asistencia" que publica la escuela incluye una estimación general de otros gastos, no un desglose de boletos de avión.

Cómo funciona el año académico y qué tan repartida está la oferta

El calendario es de semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Smith College acepta créditos por exámenes AP, pero no marcó que acepte crédito por experiencia de vida, y tampoco matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito. Que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje: pide la tabla de equivalencias por escrito antes de que tu hija cuente ese ahorro en el presupuesto.

En un año reciente, la escuela entregó 622 títulos de licenciatura, repartidos en 17 familias de carreras. Nada acapara el mapa: la familia con más títulos fue ciencias sociales, y aun así sólo representó 18 de cada 100 títulos del año. Comparada con casi mil escuelas privadas selectivas parecidas, Smith College está en el cuarto que más títulos entrega al año. Es una oferta ancha, no concentrada en dos o tres caminos. Eso sí: esto cuenta títulos entregados, no carreras vivas en el catálogo actual ni calidad de ningún programa. Pregunta por la carrera exacta que le interesa a tu hija —cuántos se titulan en ella, en cuánto tiempo, cómo está armado el plan de estudios.

La razón de estudiantes por profesor reportada es de 8 a 1, una de las más bajas entre escuelas parecidas —de las 941 comparables, Smith College queda en el cuarto más bajo—. Es una cifra agregada; no mide directamente el tamaño de un salón ni la disponibilidad real de un maestro fuera de clase. Pregunta cuántos alumnos hay en las clases de primer año, específicamente.

Lo que la escuela reporta que existe como camino académico estructurado: estudio en el extranjero, investigación de pregrado junto a un profesor, y rutas para quien quiera certificarse como maestro de escuela antes de nivel universitario, incluyendo la aprobación estatal del programa de certificación docente. Son oportunidades reportadas por la institución; no garantizan que tu hija las use ni cómo funcionan en la práctica. Pregúntalo directo si le interesan.

La puerta de entrada: qué pide, y cuántos entran

Smith College no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles —sin contar pruebas estandarizadas ni legado—, marca cuatro como obligatorias: el expediente de la prepa, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Dicho simple: aquí no alcanza con juntar papeles. Tu hija tiene que escribir un ensayo, sí o sí.

Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si se mandan: el promedio general, el lugar en la generación, haber cursado el plan de materias que la universidad recomienda, la experiencia de trabajo, y si alguien de la familia ya estudió ahí. Sobre esto último: si no es tu caso, no gastes energía preocupándote por eso. Gástala en lo que sí está en las manos de tu hija.

La tarifa de solicitud publicada es de $0. Eso, al menos, no es una barrera para aplicar.

Ahora, los números que suelen doler o ilusionar más:

Tabla de datos del artículo
IndicadorCifra reportadaLo que significa
Solicitantes (ciclo 2023)9,869Total que pidió entrar
Admitidos1,94720 de cada 100 solicitantes
No admitidos7,922La gran mayoría de quienes solicitan
De los admitidos, se inscribieron33 de cada 100Dos de cada tres admitidos eligieron otra escuela

Comparada con casi mil escuelas privadas selectivas parecidas, Smith College está entre las que menos aceptan: nueve de cada diez de ese grupo aceptó a un porcentaje mayor de solicitantes. Es, en el sentido literal de la palabra, muy selectiva.

Aquí quiero ser claro contigo, sin dramatizar y sin suavizar: un 20% de admisión no dice nada sobre lo que vale tu hija. Dice cuántos lugares se ofrecieron frente a cuántos los pidieron. Un número bajo no hace mejor a la escuela; uno alto no la hace peor. Lo que sí te recomiendo, con toda la calma del mundo, es que la lista de universidades de tu hija no esté compuesta solamente de escuelas de este nivel de selectividad. Que haya también de las que admiten a la mayoría.

Del otro lado está algo que casi nadie mira: de cada tres estudiantes que Smith College admite, sólo uno termina inscribiéndose ahí. Los otros dos tenían la carta en la mano y eligieron otro camino. Recibir el sí no es lo mismo que decidir ir. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hija —de ésta y de otras escuelas—, ponlas una junto a otra. Compara precio neto, la carrera específica, y la distancia, antes del día del depósito.

Sobre exámenes: el SAT y el ACT no son requisito aquí. Entre quienes sí se inscribieron y entregaron puntaje —33 de cada 100—, la mitad de en medio sacó entre 718 y 770 en lectura y escritura, y entre 690 y 770 en matemáticas. Son cifras de estudiantes que ya estaban dentro y decidieron mandar su puntaje, no de todos los solicitantes. Ese 718 no es un mínimo que tu hija necesite alcanzar, y ese 770 tampoco es garantía de nada.

Y sobre transferencias: de la generación que entró en 2017, sólo 8 de cada 100 aparecen como transferidos a otra escuela dentro del tiempo esperado —una proporción baja comparada con escuelas parecidas—. Por otro lado, en un año reciente llegaron 38 estudiantes que entraron por primera vez a Smith College después de haber estudiado en otra institución. Son conteos distintos que no se suman ni se comparan entre sí.

El precio de lista, y el precio real

En Smith College, entre 23 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $7,033. Entre 33 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $12,149; entre 113 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $39,722. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (23 estudiantes) y el de la banda de más (113 estudiantes) hay $32,689 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $27,823.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, Pell, y préstamos

Del total de estudiantes que buscan título en Smith College, 69 de cada 100 reciben algún tipo de ayuda que no se devuelve —beca o subvención—. Es más de la mitad, pero no todos. Comparada con escuelas parecidas, esa proporción cae en el cuarto donde la ayuda alcanza a menos estudiantes. Entre quienes sí la reciben, el promedio anual es de $53,458.

Ese número suena enorme, y lo es, pero no es un precio: es un promedio entre quienes recibieron ayuda, y no predice el tamaño de la oferta que le llegaría a tu hija. Lo que decide de verdad es lo que queda después de la ayuda —y eso sólo se sabe con la carta en la mano.

Sobre la beca federal Pell, destinada a estudiantes con necesidad económica demostrada: le llega a 18 de cada 100 estudiantes. Es decir, al menos 51 de cada 100 que reciben ayuda la reciben de otra fuente —institucional, estatal o de otro tipo—, no de Pell.

Y aquí viene una de las cifras más tranquilizadoras del reporte completo: sólo 13 de cada 100 estudiantes de pregrado de Smith College recibieron un préstamo estudiantil federal en el año reportado. A la gran mayoría no se le otorgó préstamo federal ese año. Comparada con casi mil escuelas parecidas, Smith College está entre las que menos recurren al préstamo federal —nueve de cada diez de ese grupo tuvo una proporción mayor de estudiantes endeudados—.

De los que sí pidieron préstamo, el promedio fue de $5,998 en ese año escolar. Es un promedio de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante —no incluye los préstamos Parent PLUS que a veces firman los papás, ni deuda bancaria, ni tarjetas de crédito. Tampoco es la deuda total con la que alguien sale al graduarse, porque para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

Te lo digo sin adornar: que un préstamo aparezca en esta cuenta no significa que a ese estudiante le haya alcanzado el año completo. Sólo significa que le prestaron. Puede haber habido beca, trabajo, ahorro familiar o deuda de otro tipo que este dato no registra.

Smith College también reporta dos mecanismos para administrar el pago: un plan de colegiatura prepagada y un plan de pago en plazos. Pregúntalos directamente si te interesa dividir el costo a lo largo del año en vez de pagarlo de golpe.

La vida fuera del salón: vivienda, deportes, biblioteca

Smith College tiene vivienda propia, y no exige que todos los estudiantes de primer año vivan ahí obligatoriamente —aunque eso no significa que ningún programa tenga ese requisito—. La capacidad máxima reportada de vivienda controlada por la institución es de 2,478 estudiantes. También ofrece planes de comida, con un número fijo de comidas semanales en su plan más grande. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible para tu hija: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Sobre ROTC: Smith College no marcó ninguna oportunidad de este programa en su reporte más reciente —ni la casilla general ni ninguna rama específica—. De las instituciones de cuatro años de este directorio, 926 de 1,786 sí la marcaron; Smith College no quedó entre ellas. Eso no prueba que no exista ninguna vía cercana o algún convenio no reportado en este campo. Si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directamente en admisiones antes de descartarla.

Sí participa en deporte intercolegial, afiliada a la NCAA —reporta membresía específicamente en baloncesto y en campo traviesa o atletismo de pista—. Ese dato es institucional, no individual: si tu hija quiere jugar, escríbele directamente al entrenador del deporte, pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina ofrece beca atlética. Pide que te lo confirmen por escrito.

En cuanto a educación a distancia: Smith College la ofrece, pero no a nivel de pregrado —justo el nivel donde entraría tu hija—. En el conteo más reciente, cero estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases en línea. Si tu hija necesita flexibilidad de horario, no cuentes con esta opción sin confirmarlo antes.

La biblioteca opera con personal contratado y superó el umbral de gasto de $100,000 que registra el gobierno como referencia. Tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Pasar ese umbral no garantiza que tenga las bases de datos específicas que la carrera de tu hija necesita —eso se pregunta por nombre de carrera.

La institución también reporta servicios de orientación académica y profesional combinados, ayuda para conseguir empleo mientras se estudia, servicios de colocación al graduarse, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, y una página publicada de servicios para estudiantes con discapacidad.

Lo que pasa después de que entran: la parte más alentadora del reporte

Ésta es, honestamente, la sección donde Smith College se distingue más entre sus pares.

De la generación que entró en el otoño de 2022, 93 de cada 100 seguían inscritas o ya se habían graduado un año después. Comparada con casi mil escuelas privadas selectivas parecidas, está entre las que más conservan a su cohorte: nueve de cada diez de ese grupo retuvo una proporción igual o menor. Este número mezcla a quienes siguen estudiando con quienes ya terminaron; no separa las dos ramas ni te dice qué pasó con el resto.

Sobre la graduación: de cada 100 estudiantes que entraron a licenciatura en 2017 —de tiempo completo, sin haber estudiado antes en otra universidad—, 90 salieron con título en seis años o menos. En números concretos, 572 de 638. A cuatro años, el plazo que la mayoría de las familias tiene realmente presupuestado, la cifra es de 75 de cada 100 —quince puntos menos—. Comparada con sus pares, es de las escuelas que más titulan.

Te digo esto sin rodeos: que casi todos los que entraron en esa generación hayan salido con título no significa que a tu hija le vaya a pasar exactamente lo mismo. Sí significa que, en esa escuela, a esos estudiantes les alcanzó el tiempo. Y la brecha entre cuatro y seis años importa en dinero real: antes de firmar, pide por escrito cuánto suele tardar el programa que le interesa a tu hija, cómo se programan los cursos obligatorios, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga un año o dos.

La medida más amplia, la que sigue a los estudiantes hasta ocho años después de haber entrado —incluyendo a quienes empezaron de tiempo parcial o ya traían créditos de otra escuela— muestra que 91 de cada 100 habían obtenido un título o certificado de Smith College al corte de agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra es prácticamente idéntica: también 91 de cada 100, apenas un punto de diferencia con quienes no la recibieron. Comparada con sus pares selectivas, vuelve a estar entre las que más titulan a sus estudiantes.

Un número alto como éste no es una promesa para ninguna persona en particular. Es una descripción de lo que le pasó, en conjunto, a una generación específica. Lo que sí puedes hacer con esta información es preguntar por los apoyos actuales del programa que le interesa a tu hija, y por los resultados de las cohortes más recientes, no sólo de la de hace ocho años.

Cómo encaja esto en tu decisión

Ya conoces, con bastante detalle, una de las tres piezas que necesitas para decidir junto con tu hija: lo que Smith College realmente es y ofrece. Es una escuela pequeña de artes liberales, mayormente de mujeres, muy selectiva en la puerta de entrada, cara en el papel pero con un patrón de precio neto notablemente más bajo para familias de menos ingreso que en la mayoría de sus pares, con pocos estudiantes endeudados con préstamos federales, y con una de las tasas de graduación más altas entre escuelas comparables.

Ninguno de esos datos te dice qué quiere estudiar tu hija, cuánto se imagina viviendo lejos de casa, o cuánto puede y está dispuesta a pagar tu familia sin comprometer lo demás. Ésas son las otras dos piezas del mismo plan, y sólo tú y tu hija las tienen.

A ella le toca escribir el ensayo, decidir qué carrera perseguir, y construir, con su esfuerzo, lo que la admisión pide ver. A ti te toca el dinero, los documentos, las fechas límite, y hacer las preguntas incómodas antes de que llegue el momento de firmar algo. No es tu proceso el que decide su vida, pero tampoco es un proceso que ella deba enfrentar sola.

Si Smith College sigue en la lista después de leer esto, verifica lo que aquí quedó pendiente por escrito: la equivalencia real de los créditos AP, la tarifa exacta de vivienda y comida para el año que entraría, y la carta de ayuda financiera con el número final que le tocaría pagar a tu familia. Con esos tres papeles en la mano —no antes— vas a poder comparar esta escuela contra cualquier otra de su lista con los pies en la tierra.

Nota de fuente: La información de este artículo proviene de datos reportados por Smith College al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, además de la clasificación Carnegie basada en datos de 2019-20. Best College Aid no representa a Smith College ni al gobierno de Estados Unidos, y este artículo no constituye asesoría de admisión personalizada.

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