Guía universitaria

South Carolina State University: tasa de admisión, requisitos y graduación

South Carolina State University: lo que dicen los datos oficiales, y lo que significan para tu familia

South Carolina State University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
81.7 %

8,034 admitidos de 9,830 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$11,060 / $21,750

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$17,089/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
29 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
No se considera

no se considera aunque lo envíes · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Tasa de retención
59 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$25

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
0 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo tiene esta universidad en la lista, probablemente ya sabes lo básico: está en Carolina del Sur, es una HBCU histórica. Lo que quizás no sabes es cómo leer sus números —admisión, precio, quién se queda y quién se va— sin que un folleto o un rumor de pasillo decida por ti. Eso es lo que vamos a hacer aquí, dato por dato, con lo que South Carolina State University reportó al gobierno federal.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,023 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a ser directo contigo desde el principio: algunas de estas cifras son cálidas y otras son duras. No las voy a suavizar ni a exagerar. Mi trabajo es explicártelas con claridad para que tú decidas qué hacer con ellas.

Quién es esta universidad, en pocas palabras

South Carolina State University está en Orangeburg, Carolina del Sur, en un entorno de pueblo alejado de las ciudades grandes. No es una escuela dentro de una zona urbana. Si tu familia no vive cerca, vas a tener que resolver por separado dónde viviría tu hijo y cómo se movería, porque este dato sólo ubica la dirección de la escuela, no la distancia desde tu casa.

Es una institución pública de cuatro años, y el sistema federal la registra ofreciendo hasta el doctorado como su nivel más alto reportado. Eso no significa que la carrera que le interesa a tu hijo tenga conexión de pregrado a posgrado: hay que verificar el programa específico.

Carnegie, el sistema que clasifica a las universidades de Estados Unidos por lo que hacen, la describe como una universidad de maestría con programas chicos, de cuatro años y muy residencial: con datos de 2019-20, al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vivía en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaba tiempo completo. "Muy residencial" no es lo mismo que "barata para vivir ahí": el cuarto y la comida se cobran aparte de la colegiatura, y casi nunca vienen juntos en el folleto. Pídelos por separado antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

Hay dos etiquetas más que vale la pena conocer. En el archivo federal de 2023, South Carolina State University aparece marcada como Historically Black College or University (HBCU) y como Land Grant Institution. Son dos historias distintas sobre el origen de la misma escuela. Te dicen de dónde viene. No te dicen cómo es hoy el salón de clases ni a quién admite este año. No lo leas como un veredicto sobre la calidad del apoyo que va a recibir tu hijo ahí. Eso se ve en cosas con nombre: qué centro estudiantil existe, qué beca aplica, quién te contesta el teléfono en abril.

El tamaño de la comunidad y quién la forma

South Carolina State University tenía 3,041 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño: 2,762 en pregrado y 279 en posgrado. Es sobre todo una escuela de carrera de licenciatura, de tamaño mediano. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este censo, queda del lado chico: siete de cada diez de esas escuelas, o más, tienen más estudiantes que ella. Ser grande no da más opciones, y ser chica no garantiza más atención para tu hijo. Pregunta siempre por la carrera específica, no por el tamaño total de la escuela.

Hay dos cifras de composición que merecen que te detengas. La primera: el porcentaje de estudiantes de pregrado reportado como hispano o latino redondea a cero. IPEDS publica en números enteros, así que un cero redondeado no significa que no haya nadie —significa casi nadie. Entre las 519 escuelas de su grupo comparable, es de las que reportan la proporción más baja: nueve de cada diez de esas escuelas reportaron una proporción mayor. Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena por sí solos. Si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen, y habla con algún estudiante ahí antes de decidir.

La segunda: en el pregrado hay más mujeres que hombres, 56 de cada 100. Poco más de la mitad de los estudiantes de nuevo ingreso —73 de cada 100— reportó una dirección permanente en Carolina del Sur al solicitar. Y casi no hay estudiantes adultos: sólo 4 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años.

Cómo funciona académicamente

El año escolar se organiza en semestres: dos periodos largos de unas 15 semanas. La escuela declaró aceptar crédito de exámenes AP y también lo que el gobierno llama "crédito por experiencia de vida" —estudio independiente, experiencia laboral, licencias, certificaciones previas, incluso entrenamiento militar. También matricula estudiantes de high school en cursos con crédito universitario mediante un programa formal de dual enrollment.

Aquí va una verdad dura que se descubre tarde si no la preguntas antes: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen. No dice cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera exacta de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En el último año reportado, la escuela entregó 232 títulos de licenciatura, repartidos en 21 familias de carreras distintas. Ninguna se lleva la tajada grande: la más popular, negocios y administración, fue apenas 16 de cada 100 títulos del año. Comparada con 514 escuelas similares, queda en el cuarto que menos títulos entrega al año. Una oferta ancha y repartida, pero conviene verificar que el programa exacto que le interesa a tu hijo esté ahí, y no sólo la familia general de carreras.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 19 a 1. En la escala general esto es una banda media, pero comparada específicamente con escuelas de su mismo tipo, queda en el cuarto más alto —es decir, del lado con más estudiantes por cada profesor. Las dos lecturas son ciertas al mismo tiempo, y ninguna de las dos te dice el tamaño real de un salón de clase de primer año: eso no está en este dato.

La institución también reporta caminos estructurados: estudio en el extranjero, un programa completo cursable sólo de noche o fines de semana, y rutas hacia certificación docente, incluida la aprobación estatal del programa.

Admisión: la puerta se abre más de lo que muchos creen

Aquí está una de las cifras más importantes de todo este artículo. South Carolina State University no tiene admisión abierta —revisa piezas específicas antes de decir que sí. De las nueve consideraciones que el sistema federal registra, marcó tres como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. Otras piezas —lugar en su generación, plan de materias, ensayo, cartas de recomendación, experiencia laboral— no son obligatorias, pero sí se toman en cuenta si las envías. La tarifa de solicitud es $25.

Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde el examen de dominio del inglés. Está marcado como obligatorio cuando aplica, y es justo el tipo de requisito que las familias descubren tarde.

Ahora la cifra que quiero que te lleves con claridad: de 9,830 solicitantes de primer ingreso en el ciclo 2023, 8,034 recibieron oferta de lugar. Son 82 de cada 100. Comparada con escuelas similares, es una proporción común, un poco por debajo de la mitad de la tabla, pero el mensaje para tu hijo es simple: presentar la solicitud tiene sentido, y presentarla completa y a tiempo tiene sentido todavía más. Eso sí, este número es de un solo ciclo. Cuando le toque a tu hijo, vuelve a checarlo.

El SAT y el ACT no se consideran en la decisión de admisión, aunque se los envíen. Esto no dice si se usan para becas o colocación —pregúntalo por separado.

Aquí viene una cifra que puede sorprender, y que hay que leer con cuidado. De cada 100 estudiantes admitidos en 2023, sólo 13 se inscribieron. Dicho de otro modo: de cada 8 muchachos que recibieron el sí, más o menos uno acabó tomando el lugar. No lo leas como una mancha en la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien decidió lo que decidió, y no vale como veredicto sobre calidad. Lo que sí te dice es esto: lo que otros decidieron no predice qué te van a ofrecer a ti. Espera tu propia carta con el precio neto real, y decide con ese número en la mano.

Sobre transferencias: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 29 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin completar aquí. Es una proporción del lado alto comparada con escuelas similares. Un dato importante para cuando compares tasas de graduación más adelante: el estudiante que se transfiere no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en otro lado. Y que muchos se cambien no significa que les haya ido mal —el reporte cuenta el movimiento, no el resultado.

El precio: dos números, y una brecha que hay que preguntar

En South Carolina State University, entre 286 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $17,089. Entre 80 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $19,611; entre 21 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $25,130. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (286 estudiantes) y el de la banda de más (21 estudiantes) es de $8,041. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $17,928.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más cara para las familias de menos ingreso. Eso no quiere decir que haya que descartarla. Quiere decir que hay que pedir la carta de ayuda antes de decidir.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

Cómo se paga: becas, Pell y préstamos

De cada 100 estudiantes que buscan título aquí, 84 recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve, con un promedio de $11,704 entre quienes la recibieron. Comparada con escuelas similares, está en el cuarto donde la beca llega a más estudiantes. Pell —la ayuda federal para familias de ingresos bajos— llegó a 69 de cada 100 estudiantes. Pedir esta ayuda aquí no es raro ni excepcional: la recibe la mitad del grupo o más.

Pero también hay que hablar de deuda, porque aquí es lo común. De cada 100 estudiantes de pregrado, 66 recibieron préstamo estudiantil federal, con un promedio de $6,668 por estudiante ese año. Comparada con escuelas similares, está entre las que más estudiantes tienen con préstamo: nueve de cada diez escuelas del grupo reportaron una proporción menor. Si tu hijo pidiera un monto parecido cada uno de los cuatro años del programa, la suma rondaría los $26,672, sin contar intereses. Esa cuenta se decide antes de la primera firma, no al final.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso sale de su carta de ayuda específica y de la diferencia entre el precio neto y lo que tu familia puede pagar. Si aparece deuda en la carta, pide el estimado de pago mensual antes de aceptarla. Y recuerda: ese promedio de $6,668 es de un solo año y sólo de préstamos federales a nombre del estudiante. No incluye préstamos PLUS de los padres, deuda bancaria ni tarjetas, y tampoco representa la deuda total con la que se sale al graduarse —para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

La institución también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, si prefieren dividir el costo en lugar de pagarlo de una vez.

Vida en el campus y apoyos disponibles

South Carolina State University tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 1,460 estudiantes dentro o fuera del campus. No todos los estudiantes de tiempo completo y primera entrada están obligados a vivir ahí, según la propia institución. También ofrece planes de comida con número fijo de comidas semanales en su versión más grande. Que exista vivienda no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite de solicitud, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay ROTC, con la rama Army confirmada por escrito; Navy y Air Force no aparecen marcadas en este reporte, lo cual no significa que sean imposibles —significa que hay que preguntar directamente.

La escuela compite en deportes intercolegiales y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto y campo traviesa o atletismo de pista. Si tu hijo quiere jugar, la afiliación es de la escuela, no de él: escríbele al entrenador de su deporte y pregunta por escrito si hay lugar en el equipo y si esa disciplina da beca.

Ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque en la práctica es minoritaria: sólo 2 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban todas sus clases a distancia; los otros 98 tomaban al menos una clase presencial.

La biblioteca opera con personal contratado y gasto anual por encima del umbral de $100,000 que registra el gobierno, con material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. La institución también reporta servicios de orientación académica y profesional, empleo para estudiantes, colocación para egresados, un punto de contacto para veteranos y militares, y una página dedicada a servicios para personas con discapacidad.

Persistencia y graduación: la parte que hay que mirar de frente

Aquí es donde toca ser más honesto contigo, porque estas cifras son las más duras de todo el artículo.

De la cohorte de estudiantes de tiempo completo que entraron en otoño de 2022, 59 de cada 100 seguían inscritos o ya habían completado la licenciatura un año después. Comparada con 519 escuelas similares, es de las que menos conservan a su cohorte: nueve de cada diez de esas escuelas retuvieron una proporción mayor.

Sobre graduación: de 561 estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo y sin universidad previa, 165 se habían titulado aquí seis años después. Son 29 de cada 100. A cuatro años —el plazo que la mayoría de las familias tiene presupuestado— la cifra es de apenas 14 de cada 100. Comparada con 518 escuelas similares, queda hasta abajo de la tabla: nueve de cada diez reportaron una proporción mayor de titulados a seis años.

Vale la pena ver qué pasó con el resto de esa cohorte de 561, porque el número solo no cuenta la historia completa: 160 se transfirieron a otra institución sin completar aquí, 30 seguían inscritos sin haber terminado, y 206 quedaron en la categoría federal de "ya no inscritos" —que no explica el motivo y puede incluir a quienes se titularon después del plazo. Transferirse no demuestra fracaso; tampoco demuestra éxito en otro lado. Es información incompleta que hay que llenar con preguntas directas a la escuela.

Hay un tercer corte, a ocho años, sobre una cohorte distinta de 686 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016. Al corte de agosto de 2023, 33 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue de 32 de cada 100 —apenas 4 puntos por debajo del grupo sin Pell. Comparada con su grupo de escuelas similares, también queda hasta abajo de esa tabla.

Ninguno de estos números te dice cuánto pagó cada persona ni cuánto tiempo real le tomó, y ninguno predice lo que le va a pasar a tu hijo específicamente. Pero sí son una señal clara para hacer una pregunta muy concreta antes de firmar cualquier cosa: cuánto suele tardar en completarse el programa que le interesa a tu hijo, cómo se programan sus cursos obligatorios, y cómo cambia el costo total si el camino se alarga más allá de cuatro años. Esa pregunta, hecha a tiempo, vale más que cualquier promedio nacional.

Juntando las piezas

Ya conoces ahora una pieza importante de la decisión: quién es esta universidad, qué pide para entrar, cuánto cuesta en sus dos versiones, cómo se paga en la práctica, y qué tan probable es, según los datos históricos, que un estudiante llegue hasta el título dentro del plazo que tu familia puede sostener.

Ninguno de estos números decide por tu hijo. La tasa de graduación no es una sentencia sobre él, y la tasa de admisión accesible no es una garantía de que esta sea la escuela correcta.

De esa combinación, no de un solo número, nace un plan.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por South Carolina State University al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente del ciclo 2023 y del año escolar 2023-24, con algunas cifras de graduación y persistencia correspondientes a cohortes anteriores según lo indica cada sección. Best College Aid no representa a South Carolina State University ni al gobierno de Estados Unidos; este artículo organiza y explica información pública ya reportada.

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