Guía universitaria

SUNY at Fredonia: tasa de admisión, requisitos y graduación

SUNY at Fredonia: lo que dicen los números oficiales antes de que tu hijo suba al carro

SUNY at Fredonia en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
79.2 %

4,705 admitidos de 5,941 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$8,771 / $19,191

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$9,524/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
53 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
520–650

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (4 % envió el SAT)

SAT matemáticas
540–640

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
25

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
76 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
11 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, antes de cualquier visita al campus, antes de cualquier carta de admisión, en el que una madre o un padre se sienta frente a una computadora con el nombre de una universidad y no sabe bien qué está viendo. Un nombre, una ciudad que no reconoce, un conjunto de cifras que parecen hablar en otro idioma. Eso es normal. Nadie nace sabiendo leer una universidad.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,897 palabras18 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Este artículo existe para resolver esa primera parte del camino: entender qué es SUNY at Fredonia, en Nueva York, con los datos que el propio gobierno de Estados Unidos publica sobre ella. No es el mapa completo de tu decisión familiar. Es una de las tres piezas que necesitas para armarlo: lo que la universidad realmente es. Las otras dos, lo que tu hijo quiere y lo que tu familia puede pagar, sólo las tienen ustedes.

Vamos con calma, capítulo por capítulo, como quien revisa un mapa antes de un viaje largo.

¿Qué clase de universidad es SUNY at Fredonia?

Empecemos por lo básico. SUNY at Fredonia es una institución pública de cuatro años o más, ubicada en el pueblo de Fredonia, dentro del condado de Chautauqua, en el estado de Nueva York. El sistema federal que clasifica a las universidades de Estados Unidos, conocido como Carnegie, la describe como una universidad de maestría con programas chicos: ofrece licenciaturas y también posgrado, pero su perfil histórico la ubica entre instituciones de maestría, no entre las de doctorado de investigación.

Ese mismo sistema, usando datos de hace unos años, la describe como una escuela de cuatro años de tamaño mediano y muy residencial: en ese momento, al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaba tiempo completo. Vivir en el campus, sin embargo, no es lo mismo que pagar la colegiatura. El cuarto y la comida se cobran aparte, y sobre eso volveremos más adelante.

Carnegie también la coloca entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa llegar aquí después de haber estudiado en otra universidad, esto es justo lo que necesitas: pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no. La etiqueta dice que llegan muchos transferidos; no dice con cuántos créditos llegan ni cuántos se pierden en el cambio. Eso lo tienes que preguntar tú.

Sobre el lugar: el entorno alrededor del campus es de pueblo, alejado de las ciudades grandes. No está dentro de una zona urbana. Si tu familia no vive cerca, esto importa de verdad: calcula por separado dónde viviría tu hijo, y no asumas que "cerca de Nueva York" quiere decir cerca de la ciudad de Nueva York. El código que ubica al campus como pueblo sólo dice eso, la dirección de la escuela; no dice dónde vive tu familia ni cuánto dura el trayecto entre una cosa y otra.

Una última pieza de identidad, y ésta importa más de lo que parece: SUNY at Fredonia no aparece con ninguna de tres designaciones federales especiales. No es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal y no es institución land grant. De las 3,012 universidades del directorio federal, 138 sí traen alguna de esas tres etiquetas; ésta no. Eso no dice a qué estudiantes atiende, ni cuántos latinos hay en el campus, ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Que no tenga la etiqueta no significa que no atienda a esa comunidad, y tampoco significa lo contrario. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales y qué organizaciones estudiantiles existen hoy, y mejor aún, se averigua hablando con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño del lugar y quién más va a estar ahí

SUNY at Fredonia tenía 3,220 estudiantes inscritos en el conteo oficial más reciente. Es una escuela de tamaño mediano, dentro de la banda de entre 1,000 y 4,999 estudiantes. Comparada con las 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva que forman el grupo de referencia de este análisis, queda del lado chico: siete de cada diez de esas escuelas, o más, tienen más estudiantes que ella.

De ese total, 2,877 estudian en pregrado y 343 en posgrado. Es, sobre todo, una escuela de carrera universitaria, no de posgrado.

¿Y quién forma esa comunidad? De cada 100 estudiantes de pregrado, 11 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, aunque comparada con las 519 escuelas parecidas de este censo queda arriba de la mitad del grupo, sin llegar al cuarto más alto. Dicho de frente para una familia latina: aquí los latinos son pocos. Eso no saca a la escuela de la lista, pero sí es una pregunta que vale hacer en la visita: qué existe concretamente para estudiantes latinos, un grupo estudiantil, un centro cultural, alguien en la oficina que hable español.

Hay más mujeres que hombres en el pregrado: 58 de cada 100 estudiantes son mujeres. Casi no hay estudiantes adultos: sólo 3 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. Y la gran mayoría llega de Nueva York: de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso, 93 reportaron una dirección permanente en el mismo estado al solicitar. Ese dato sólo cubre a quienes entran por primera vez, no a todo el campus, y la dirección reportada no es lo mismo que la clasificación de tarifa que la universidad usará para cobrarte. Si tu familia vive fuera de Nueva York, pregunta directamente qué tarifa y qué requisitos les aplicarían.

Ser grande no quiere decir más opciones para tu hijo. Ser chica no quiere decir más atención. Lo que de verdad importa se pregunta sobre la carrera específica, no sobre la escuela entera.

Cómo funciona el año académico y qué tan amplia es la oferta

El calendario de SUNY at Fredonia se organiza por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La institución reporta que acepta créditos de exámenes AP, pero no marcó que acepte crédito por experiencia de vida. También declara que matricula a estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal de inscripción dual, y que acepta crédito por entrenamiento militar.

Que digan que aceptan AP no significa que le den crédito por cualquier examen con cualquier puntaje. No dice cuántos puntos piden, cuántos créditos dan, ni si esos créditos van a contar para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No calcules el ahorro hasta tenerla en la mano.

En cuanto a qué se estudia: en el año más reciente reportado, la universidad entregó 839 títulos de licenciatura, repartidos en 21 familias de carreras. Ninguna familia se lleva un pedazo grande: la más grande, artes visuales y escénicas, representó apenas 20 de cada 100 títulos del año. Es una oferta ancha, repartida, sin una sola área que domine. Pero 21 familias con presencia en el reporte no son 21 carreras concretas ni 21 líneas activas del catálogo actual: una familia agrupa varios programas y puede incluir filas en cero. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, con su nombre real.

Sobre la relación entre estudiantes y profesores: la razón oficial es de 11 estudiantes por cada profesor, equivalentes de tiempo completo. Comparada con las 519 escuelas parecidas del censo, queda en el cuarto de abajo: su razón es menor que la de tres de cada cuatro escuelas similares. Es un número agregado y bajo, pero por sí solo no demuestra que haya más personal disponible para cada estudiante ni dice el tamaño real de las clases de primer año. Eso, otra vez, se pregunta directamente.

La institución también reporta oportunidades académicas estructuradas que vale la pena conocer: estudio en el extranjero, investigación de pregrado fuera del salón de clases, un programa completo que puede cursarse sólo por las noches o los fines de semana, educación de desarrollo sin crédito, preparación para certificación docente y aprobación estatal de su programa de certificación docente inicial.

Entrar a SUNY at Fredonia: qué pide y qué tan probable es que digan sí

Aquí es donde muchas familias sienten más ansiedad, así que vamos con los números exactos.

SUNY at Fredonia no tiene admisión abierta: hay piezas que revisa antes de decir sí. De las nueve consideraciones de admisión que este reporte evalúa, marca cuatro como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio de la preparatoria, haber cursado el plan de materias que la universidad pide, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde ese examen y qué lo exenta. Es de esas cosas que se descubren tarde si no se preguntan a tiempo.

Otras piezas no son obligatorias, pero sí se toman en cuenta si se envían: el lugar que ocupó en su generación, el ensayo personal, las cartas de recomendación, un portafolio o examen de competencias, y la experiencia de trabajo. El reporte no dice cuánto pesa cada una en la decisión final.

La tarifa de solicitud de pregrado es de $50.

Ahora, la pregunta que toda familia quiere responder primero: ¿qué tan probable es que le digan que sí? En el ciclo más reciente reportado, SUNY at Fredonia recibió 5,941 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 4,705. Eso es 79 de cada 100. Es una tasa accesible, aunque comparada con las 519 escuelas del grupo de referencia queda a media tabla, un poco por debajo de la mitad. Dicho sin rodeos: esta escuela recibe miles de solicitudes y aun así 8 de cada 10 reciben el sí. Tu hijo tiene motivo real para aplicar, y también para armar su solicitud completa y a tiempo. Pero recuerda que este porcentaje es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa: si el año que le toca a tu hijo hay más solicitantes y los lugares no crecen, la cifra puede bajar. Vuelve a checarla cuando llegue su turno.

Aquí viene un dato que suele sorprender: de cada 100 estudiantes admitidos, sólo 14 terminaron matriculándose. Es de cada 7 admitidos, más o menos 1 acabó inscribiéndose ahí. Comparada con sus pares, queda del lado bajo de la matriculación. No lo leas como una mancha de la escuela: que la mayoría de los admitidos no se haya inscrito no dice que la escuela sea mala, y el registro federal no explica por qué cada quien decidió lo que decidió. Lo que otros hicieron no te dice qué le van a ofrecer a tu hijo. Lo que sí importa es esperar su carta con el precio neto real, y con ese número en la mano decidir si esta escuela se queda en la lista.

Sobre pruebas estandarizadas: SUNY at Fredonia reportó que el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no los manda, la solicitud sigue en pie igual. De cada 100 estudiantes de primer ingreso que se inscribieron, sólo 4 entregaron puntajes del SAT, una de las proporciones más bajas entre universidades similares. Esos pocos que sí entregaron, 25 estudiantes en total, sacaron entre 520 y 650 en lectura y escritura, y entre 540 y 640 en matemáticas, en la mitad de en medio. Con una muestra tan chica, esos números no deben tratarse como un umbral que hay que alcanzar ni como una garantía si se alcanzan. Casi nadie entrega puntaje aquí, y eso, por sí mismo, ya es información.

Y para quien piensa transferirse fuera: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 31 de cada 100 se transfirieron a otra escuela sin haber completado su carrera aquí. Es una proporción del lado alto comparada con universidades similares. El reporte no dice el motivo de ninguno de ellos, y hay algo importante que casi nadie ve: el estudiante que se cambia no cuenta como graduado de esta escuela, aunque termine su carrera en otra. Ténlo presente cuando más adelante hablemos de tasas de graduación.

El precio de lista, y el precio que de verdad se paga

En SUNY at Fredonia, entre 98 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $9,524. Entre 102 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $15,522; entre 160 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $20,350. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (98 estudiantes) y el de la banda de más (160 estudiantes) es de $10,826. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $15,830.

El precio que anuncian no es lo mismo que el que se paga. Aquí, con ingreso bajo, el precio neto promedio fue de $9,524 en el año académico 2022-23.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

De dónde sale el dinero para pagar: becas, préstamos y opciones

De cada 100 estudiantes que buscan título en SUNY at Fredonia, 81 recibieron alguna beca o ayuda que no hay que devolver, con un promedio de $8,630 al año entre quienes la recibieron. Y 38 de cada 100 recibieron la beca federal Pell, destinada a estudiantes de familias con necesidad económica demostrada. Son dos cuentas distintas: una dice a cuántos les llegó ayuda, la otra cuánto recibió cada uno de los que sí la tuvieron. No se multiplican entre sí.

Ahora la otra cara de la moneda: 66 de cada 100 estudiantes de pregrado tomaron un préstamo estudiantil federal, con un promedio de $6,321 por año entre quienes pidieron. Comparada con universidades similares, SUNY at Fredonia está entre las que tienen mayor proporción de estudiantes con préstamo: al menos nueve de cada diez escuelas parecidas tuvieron una proporción igual o menor.

Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los cuatro años de la carrera, la suma rondaría los $25,284, sin contar intereses. Y ese número conviene decidirlo antes de la primera firma, no al final. Ese promedio, eso sí, es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año: no incluye préstamos que los padres pidan aparte, deuda con bancos, tarjetas, ni la deuda total con la que alguien sale al graduarse.

Que el préstamo sea común aquí no decide si tu hijo lo va a necesitar. Eso sale de su carta de ayuda específica y de la diferencia entre el precio neto real y lo que tu familia puede pagar. Si aparece deuda en esa carta, pide el estimado del pago mensual antes de aceptar nada.

La universidad también reporta dos mecanismos para administrar el pago: un plan de colegiatura en plazos, y participación en un programa tipo Promise.

Vida en el campus: dónde viviría tu hijo y qué más hay

SUNY at Fredonia sí tiene vivienda controlada por la institución, con capacidad reportada para 2,936 estudiantes. No exige a todos los estudiantes de primer ingreso y tiempo completo vivir ahí, aunque eso no significa que ningún programa tenga ese requisito para su caso particular. También ofrece planes de comida, con un plan grande de número fijo de comidas por semana. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible cuando tu hijo la pida. Pide por escrito la tarifa de este año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si le aseguran lugar o entra a lista de espera.

Sobre ROTC: la universidad no marcó ninguna oportunidad de ROTC en su reporte más reciente, ni la general ni ninguna de las tres ramas específicas. De las universidades de cuatro años en esta guía, 926 de 1,786 sí la marcaron; ésta no quedó entre ellas. Si el plan de tu hijo pasa por esa beca o esa carrera, pregunta directamente en admisiones: este campo reporta lo que se marcó, no todo lo que puede existir.

En deportes, SUNY at Fredonia sí compite a nivel intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Ese dato no identifica todos los equipos actuales ni en qué división juega cada disciplina, ni si otorga beca deportiva. Si esto importa para tu hijo, escríbele directamente al entrenador del deporte que le interesa.

Sobre educación en línea: sí se ofrece en pregrado y posgrado, aunque en la práctica sólo 1 de cada 100 estudiantes de pregrado toma todas sus clases a distancia; los otros 99 llevan al menos una clase presencial. La universidad también reporta que ofrece al menos un programa donde todos los cursos pueden completarse a distancia, sin especificar si ese programa es de pregrado o posgrado. Confirma el nivel y la carrera exacta si esto le interesa a tu hijo.

La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Y entre los servicios y apoyos que la institución reporta están: orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al terminar el programa, cuidado infantil en el campus, un punto de contacto dedicado para veteranos y sus familias, una organización estudiantil de veteranos, y una página de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios se reporten no dice cuánta gente los usa ni qué tan efectivos resultan para cada estudiante; eso se pregunta en la visita.

¿Se quedan? ¿Se gradúan? Lo que dicen las cifras de resultado

Ahora llegamos a las preguntas que de verdad desvelan a un padre o una madre: si mi hijo entra aquí, ¿va a terminar?

Primero, ¿se quedan después del primer año? De la generación de estudiantes de tiempo completo y primer ingreso que entró más recientemente, 76 de cada 100 seguían inscritos aquí o ya habían completado su licenciatura un año después. Es una proporción un poco por arriba de la mitad de universidades similares: ni de las mejores, ni de las peores, justo en medio. Dos cosas que ese número no dice: no separa a quienes se quedaron inscritos de quienes ya se graduaron, y no volver a esta escuela no es lo mismo que abandonar los estudios. Alguien que se cambió a otra universidad y sigue estudiando ahí cuenta igual, en esta cifra, que alguien que dejó por completo la escuela.

¿Y se gradúan? De los estudiantes que entraron a licenciatura en 2017, de tiempo completo y primer ingreso, 600 de 1,122 tenían título de esta escuela seis años después. Es 53 de cada 100, casi mitad y mitad. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 40 de cada 100. Comparada con universidades similares, queda arriba de la mitad del grupo.

Tabla de datos del artículo
PlazoProporción titulada
4 años40 de cada 100
6 años53 de cada 100

A los seis años, poco más de la mitad de esa generación tenía licenciatura de aquí, y poco menos de la mitad no la tenía de aquí. El reporte cuenta resultados, no las razones detrás de cada caso. Recuerda algo del capítulo anterior: quien se transfirió a otra escuela y ahí terminó su carrera no aparece como graduado en este número, aunque haya completado sus estudios en otro lugar. Antes de decidir con esta cifra sola, pregunta qué apoyos concretos ofrece la escuela y cuánto suele tardar en terminarse la carrera específica que le interesa a tu hijo.

Una mirada más amplia, a ocho años. Siguiendo a una cohorte más grande que incluye a quienes entraron a tiempo completo y a tiempo parcial, 64 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela ocho años después. Entre quienes recibieron beca Pell específicamente, esa proporción baja a 58 de cada 100, diez puntos por debajo del grupo que no recibió Pell. Comparada con universidades similares, también queda arriba de la mitad del grupo.

Si tu familia califica hoy para Pell, esta diferencia histórica no determina el resultado de tu hijo. Lo que sí vale la pena preguntar directamente en la escuela es qué existe en concreto para esos estudiantes: si hay un consejero asignado, si hay ayuda de emergencia disponible, y si la beca interna se renueva cada año. Y que te lo contesten por escrito.

Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir

Llegaste hasta aquí con una fotografía bastante completa de lo que SUNY at Fredonia realmente es, según sus propios reportes al gobierno federal: una universidad pública, mediana, en un pueblo de Nueva York, con admisión relativamente accesible pero con pocos de sus admitidos matriculándose finalmente ahí, con un precio de lista considerable pero un precio neto notablemente más bajo para familias de ingresos modestos, con una tasa alta de estudiantes que financian con préstamo, y con resultados de graduación que rondan la mitad de cada generación en el plazo estándar.

Ninguno de estos números decide por ti. La tasa de admisión no dice si tu hijo va a ser feliz ahí. El precio neto promedio no es la carta que va a recibir tu familia en particular. La tasa de graduación no predice el esfuerzo ni la historia de un estudiante específico. Los promedios institucionales describen a un grupo grande; nunca describen a una sola persona antes de que esa persona actúe.

Lo que sí puedes hacer con esto es exactamente lo que hace un adulto responsable con un mapa: usarlo para no perder una salida por desconocerla. Ahora sabes qué preguntar en la visita, qué pedir por escrito antes de firmar, y qué cifra de esta guía conviene comparar contra la carta real que llegue a tu casa.

Esta pieza conoce a fondo una sola de las tres partes del plan: lo que la universidad es. Le falta lo que tu hijo quiere estudiar y hacia dónde se imagina su vida, y le falta lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Cuando junten las tres, van a tener no una promesa, sino un plan verdadero.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de datos reportados por SUNY at Fredonia al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, además de la clasificación Carnegie de instituciones de educación superior. Best College Aid no representa a SUNY at Fredonia ni a ninguna dependencia del gobierno de Estados Unidos; este artículo organiza y explica cifras públicas para ayudar a las familias a entenderlas.

¿Quieres entender qué significa esto para tu hijo?

En nuestra presentación gratuita te enseñamos, paso a paso, a armar la lista de universidades de tu hijo y a entender la ayuda financiera.

Regístrate gratis