Guía universitaria

SUNY at Purchase College: tasa de admisión, requisitos y graduación

Lo que los datos federales sí pueden decirte sobre SUNY at Purchase College

SUNY at Purchase College en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
72.8 %

5,259 admitidos de 7,221 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$8,953 / $18,863

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$12,320/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
62 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
600–700

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (10 % envió el SAT)

SAT matemáticas
578–663

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
28

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
79 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$50

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
25 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Si tu hijo trae en la cabeza la palabra "Purchase" — porque un amigo la mencionó, porque un maestro de arte se la sugirió, o porque apareció en una lista — probablemente tienes más preguntas que respuestas. ¿Qué tan difícil es entrar? ¿Cuánto cuesta de verdad? ¿Y si mi hijo no termina pareciéndose al estudiante típico de ahí?

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,176 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

No te voy a contestar si esta universidad es la correcta para tu familia. Eso nadie puede decírtelo desde afuera. Pero sí te puedo mostrar, con la misma información que el gobierno federal recoge de todas las universidades del país, qué clase de institución es SUNY at Purchase College: qué tan grande, qué tan selectiva, cuánto cuesta, quién se queda y quién se va. Con eso en la mano, tú decides si vale la pena seguir investigando.

Qué tipo de universidad es

SUNY at Purchase College es una institución pública de cuatro años, ubicada en Purchase, Nueva York, dentro del condado de Westchester, en el área metropolitana de Nueva York. El código censal la coloca en un suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera de la ciudad principal. Si tu hijo pensara vivir en casa y viajar todos los días, no confíes en lo que diga el mapa — maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora en que él saldría a clases. El tiempo real casi nunca es el que promete Google Maps.

El sistema federal que clasifica a las universidades por lo que hacen, no por lo que dicen de sí mismas, la describe como un colegio de licenciatura centrado en artes y ciencias, de tamaño mediano y muy residencial: al menos la mitad de los estudiantes de pregrado vivía en vivienda de la institución, y al menos 8 de cada 10 estudiaba tiempo completo. Ese dato viene de 2019-20, así que es un retrato de hace algunos años, no de este semestre. Vivir en el campus es distinto de pagar la colegiatura — el cuarto y la comida se cobran aparte, y ya llegaremos a esos números.

Esa misma clasificación también la marca como una escuela a la que llegan muchos estudiantes transferidos. Si tu hijo piensa entrar aquí después de estudiar en otra parte, esa etiqueta no te dice con cuántos créditos va a llegar ni cuántos se le van a caer en el camino. Eso se pregunta por escrito, antes de inscribirse, no después.

Y una aclaración que vale la pena hacer de una vez: SUNY at Purchase College no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio federal, 138 sí traen alguna de esas tres designaciones. Que Purchase no esté en esa lista no dice nada sobre a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor aún, se platica con alguien que ya esté estudiando ahí.

El tamaño real y quién comparte el salón con tu hijo

Aquí viene un número que te va a servir de ancla: SUNY at Purchase College tenía 3,229 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño. Es una escuela de tamaño mediano — ni pequeña ni grande — y comparada con otras 519 escuelas públicas selectivas de cuatro años que forman parte de este mismo censo, queda del lado chico: 7 de cada 10 de esas escuelas tienen más estudiantes que ella.

De ese total, 3,165 están en pregrado y solamente 64 en posgrado. Es, sobre todo, una escuela de licenciatura.

Ahora la parte que a muchas familias latinas les importa de entrada: 25 de cada 100 estudiantes de pregrado se reportaron como hispanos o latinos. Es uno de cada cuatro, o más — y dentro de las 519 escuelas comparables de este censo, esa proporción la coloca en el cuarto de arriba. Tres de cada cuatro escuelas parecidas reportaron una cifra igual o menor. Ser latino en este campus no sería la excepción.

Pero seamos honestos sobre lo que ese número puede y no puede decirte. Contar cuántos estudiantes latinos hay no es lo mismo que saber si hay apoyo real para ellos. El dato no dice si existe un consejero que hable español, ni si hay tutorías dirigidas, ni si esos estudiantes efectivamente se gradúan. Y es el porcentaje de la escuela entera — no necesariamente el de la carrera específica que le interese a tu hijo.

Otros trazos de esa comunidad estudiantil: los adultos de 25 a 64 años son pocos, 6 de cada 100. Hay más mujeres que hombres — 59 de cada 100 son mujeres. Y 78 de cada 100 estudiantes de nuevo ingreso reportaron su dirección permanente en el mismo estado de Nueva York. La mayoría llega de casa, no de lejos.

Un último dato de escala: la razón entre estudiantes y personal de instrucción, calculada en equivalentes de tiempo completo, es de 11 a 1 — una cifra baja comparada con escuelas similares, en el cuarto de abajo entre las 519 de este censo. Eso es una razón agregada, no el tamaño real de un salón de clases. IPEDS no publica cómo se calculó exactamente ni cuántos estudiantes caben en la clase de primer año de tu hijo. Es una señal, no una promesa.

Qué se estudia ahí y cómo funciona el calendario

El año académico en SUNY at Purchase College se organiza por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La institución reportó que acepta créditos por exámenes AP y por entrenamiento militar, pero no marcó la casilla de crédito por experiencia de vida. Que acepten AP no significa que le den crédito por cualquier examen — no sabemos cuántos puntos piden ni si esos créditos van a contar para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse; no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

Ahora, un dato que conviene mirar de frente porque cambia la conversación: en un año reciente, SUNY at Purchase College entregó 747 títulos de licenciatura, repartidos en 16 familias de programas. De esos 747 títulos, 403 — es decir, 54 de cada 100, más de la mitad — fueron en artes visuales y escénicas.

Esto no es un detalle cualquiera. Comparada con otras 514 escuelas selectivas de este censo, Purchase queda en el cuarto con menos familias de programas presentes en su detalle de licenciatura. La concentración en artes es alta, casi definitoria. Que una sola área se lleve tanto no la vuelve mejor ni peor — y desde luego no dice nada sobre cómo le va a la carrera que le interese a tu hijo si no es arte. Si su interés está en otro lado, pregunta puntualmente por ese programa: el plan de estudios, cuántos se titularon ahí el año pasado, qué tan fácil es conseguir las clases que necesita.

Del lado de oportunidades estructuradas, la institución reporta que ofrece estudio en el extranjero.

Cómo es entrar aquí

SUNY at Purchase College no tiene admisión abierta. Hay piezas específicas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marcó cinco como obligatorias: el expediente de la preparatoria, el promedio, el ensayo personal, una muestra formal de trabajo (portafolio o examen de competencias), y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Eso quiere decir que tu hijo tiene que escribir — no basta con juntar papeles. Que empiece el ensayo en el verano, no la semana de la fecha límite. El primer borrador nunca es el que se manda.

La tarifa de solicitud publicada es $50.

¿Qué tan selectiva es en la práctica? En el ciclo 2023, de 7,221 solicitantes de primer ingreso, 5,259 recibieron oferta de lugar. Eso es 73 de cada 100 — una tasa accesible, aunque comparada con 519 escuelas públicas selectivas de este censo queda apenas por debajo de la mitad de la tabla. Es una cifra de un solo ciclo, no una regla fija: si el año que le toca a tu hijo hay más solicitantes y los lugares no crecen, el número baja solo. Vuelve a checarlo cuando llegue el momento.

Aquí viene un dato que sorprende a muchas familias: de cada 100 estudiantes admitidos, solamente 15 terminaron inscribiéndose. Los otros 85 tenían lugar aquí y no lo tomaron. No lo leas como una mancha en la escuela — el registro federal no explica por qué cada quien decidió lo que decidió. Lo que sí te digo es esto: lo que otros decidieron no te dice nada sobre lo que a ti te van a ofrecer. Espera tu propia carta con el precio neto — el número real que le va a costar a tu familia — y con eso decides si la escuela se queda en la lista.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los inscritos, solamente 10 de cada 100 entregaron puntajes del SAT, y entre ellos la mitad de en medio sacó entre 600 y 700 en lectura y escritura, y entre 578 y 663 en matemáticas. Ese rango es de quienes ya estaban inscritos y decidieron entregar su puntaje — no de todos los solicitantes, y no prueba que el puntaje haya influido en la decisión de admitirlos. Ese 600 no es un mínimo, y el 700 tampoco es garantía de nada.

Y sobre movimiento entre universidades: de la generación de primer ingreso y tiempo completo que entró en 2017, 24 de cada 100 se transfirieron sin terminar en Purchase y se inscribieron en otra institución. Cambiarse de escuela no es fracasar. Sí conviene que tu hijo sepa desde antes cómo pedir los papeles para irse, por si hace falta.

El precio, en dólares reales

En SUNY at Purchase College, entre 112 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $12,320. Entre 65 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $21,148; entre 86 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $26,346. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (112 estudiantes) y el de la banda de más (86 estudiantes) hay $14,026 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $18,651.

$12,320 fue el precio neto promedio de las familias de menos ingreso en el año académico 2022-23. Eso no quiere decir que sea lo que va a pagar tu familia. Sirve para saber si vale la pena pedir la carta de ayuda.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

De dónde sale el dinero para pagar

En Purchase, 69 de cada 100 estudiantes que buscan un título recibieron algún tipo de ayuda que no se devuelve — becas o subvenciones. El promedio de esa ayuda, contando sólo a quienes la recibieron, fue de $9,495 al año. De cada 100 estudiantes, 36 recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias con necesidad económica demostrada.

Ojo con estas dos cifras: no comparten el mismo denominador y no se multiplican entre sí. El porcentaje se calcula sobre todos los que buscan título; el promedio, sólo sobre los que sí recibieron algo. Cuando te llegue tu carta de ayuda, sepárala a mano en tres montones: lo que no se devuelve, lo que se devuelve con interés, y lo que hay que trabajar. Muchas cartas los revuelven en una sola columna para que se vean más generosas de lo que son.

Sobre préstamos: 44 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo federal en el año escolar 2022-23 — más de dos de cada diez, menos de la mitad. De los que pidieron, cada uno se llevó un promedio de $6,337 ese año. Este número es de un solo año y sólo cubre préstamos federales a nombre del estudiante — no incluye lo que los papás pidieran con préstamos Parent PLUS, ni deuda de banco, ni tarjeta de crédito. Tampoco es la deuda total con la que un estudiante sale al graduarse; para eso habría que sumar todos los años, y ese número no está en este reporte.

Lo que otras familias pidieron prestado no predice lo que tu hijo va a necesitar. Eso lo decide su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de descartar la escuela y antes de comprometerte con ella.

La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos, como opción para administrar el costo a lo largo del año.

Vida en el campus, deportes y apoyos

SUNY at Purchase College sí ofrece vivienda propia y planes de comida — en el plan más grande, el número de comidas por semana viene fijo. No todos los estudiantes de primer ingreso están obligados a vivir ahí, según lo que reportó la institución, aunque eso no descarta que algún programa específico sí lo requiera. IPEDS reporta capacidad máxima de vivienda para 2,750 estudiantes. Antes de sacar cuarto y comida del presupuesto familiar, pide por escrito la tarifa exacta de este año y si te garantizan lugar o entras a lista de espera.

En el reporte más reciente, la institución no marcó ninguna oportunidad de ROTC — ni la casilla general ni ninguna de sus tres ramas. De las escuelas de cuatro años en esta guía, 926 de 1,786 sí la marcaron; Purchase no quedó entre ellas. Si el plan de tu hijo depende de esa vía, no lo taches de la lista sin preguntar directamente en admisiones — este campo dice lo que se reportó, no necesariamente todo lo que existe.

Sí compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Eso es membresía institucional, no un lugar garantizado en el equipo. Si el deporte importa, escríbele directamente al entrenador y pregunta por división y por beca.

Ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque en la práctica sólo 1 de cada 100 estudiantes de pregrado lleva todas sus clases así — los otros 99 toman al menos un curso presencial. La biblioteca opera con personal contratado, tiene material físico y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Y entre los servicios reportados: orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo, colocación para egresados, cuidado infantil en el campus, punto de contacto para veteranos y militares, y una página dedicada a servicios para estudiantes con discapacidad.

Quién se queda y quién se gradúa

Éste es, quizás, el capítulo que más ayuda a imaginar el camino completo.

De la generación que entró de tiempo completo en el otoño de 2022 — 684 estudiantes — el 79 de cada 100 cumplió el criterio oficial de retención al año siguiente: seguían inscritos ahí o ya se habían titulado. Comparado con 519 escuelas selectivas similares, esa cifra queda un poco por arriba de la mitad de la tabla — ni de las mejores ni de las peores. Dos cosas que ese número no te dice: no separa a quién sigue estudiando de quién ya se tituló, y no distingue entre quien se cambió a otra universidad y sigue estudiando allá, de quien simplemente dejó los estudios. Ambos cuentan igual en esta cifra.

Sobre graduación: de 757 estudiantes que entraron en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 466 se titularon en Purchase dentro de seis años — 62 de cada 100. En el plazo más corto de cuatro años, la cifra baja a 51 de cada 100, once puntos menos. Comparada con 518 escuelas similares de este censo, la mitad del grupo o más reportó una proporción igual o menor a ésta.

Desglosando esos 757 estudiantes con más detalle: 466 completaron la licenciatura ahí; 182 se transfirieron sin terminar en Purchase y se inscribieron en otra institución; 5 seguían inscritos sin completar dentro del plazo; y 104 quedaron clasificados como "ya no inscritos" al corte. Este último grupo no explica el motivo — puede incluir a quien terminó después del plazo oficial de conteo.

Una mirada más larga, a ocho años: de una cohorte de 1,347 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 — incluyendo primer ingreso y quienes ya traían experiencia universitaria previa — 67 de cada 100 tenían un título o certificado de esta escuela para agosto de 2023. Entre quienes recibieron beca Pell, la cifra fue prácticamente igual: 66 de cada 100, apenas dos puntos de diferencia. El reporte no explica por qué el resto no aparece con un título — algunos podrían seguir estudiando en otro lado, otros no. Un 11 de cada 100 quedó con estatus de matrícula desconocido: el sistema simplemente no pudo determinar dónde estaban.

Lo que este mapa te deja ver, y lo que no

Ahora ya conoces una pieza importante de SUNY at Purchase College: su tamaño, su comunidad, cómo entra la gente, cuánto cuesta de verdad y qué pasa con quienes ya están adentro.

Lo que este mapa no puede darte es lo que sólo tu hijo sabe: qué quiere estudiar, si esa concentración en artes le emociona o le sobra, si puede imaginarse viviendo ahí o prefiere quedarse cerca de casa.

A tu hijo le toca investigar el programa exacto, escribir el ensayo, presentar la solicitud a tiempo. A ti te toca leer la carta de ayuda con calma, preguntar por escrito lo que no esté claro, y comparar el precio neto real — no el de lista — antes de tachar o de comprometerse con cualquier escuela. Ninguno de los dos hace el trabajo del otro.

Junta esta pieza con lo que tu hijo quiere y con lo que tu familia puede pagar. De esa combinación, y no de un solo número, nace un plan que de verdad les sirva.

Nota de fuente: la información de este artículo proviene de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) y de reportes del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a SUNY at Purchase College ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza información pública para ayudarte a comprenderla.

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