Guía universitaria

Taylor University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Taylor University: lo que dicen los números cuando los sabes leer

Taylor University en datos

Datos federales · IPEDS + Common Data Set
Tasa de admisión
76.1 %

1,580 admitidos de 2,076 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$39,104

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$12,612/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
77 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
Fechas límite de solicitud
1 de agosto

regular: 1 de agosto · prioritaria: 1 de febrero · Common Data Set 2023–24 (C14, C21, C22), publicado por la universidad · confirma las fechas de este año con la universidad

GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
540–670

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (60 % envió el SAT)

SAT matemáticas
530–670

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
27

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
91 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
5 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS; fechas de solicitud del Common Data Set que publica la propia universidad. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, manejando hacia una universidad que tu hijo apenas conoce, en que te das cuenta de que llevas el volante pero no el mapa. Taylor University, en Upland, Indiana, es exactamente ese tipo de destino: pequeña, rural, casi desconocida para muchas familias latinas, y sin embargo con cifras que merecen que te detengas a mirarlas con calma antes de decidir si vale la pena el viaje.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,146 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Este artículo no te va a decir si Taylor es la universidad correcta para tu hijo. Eso nadie lo sabe todavía, ni siquiera tu hijo. Pero sí te puedo mostrar, con los datos oficiales que el gobierno de Estados Unidos recoge de cada institución, qué clase de escuela es Taylor, qué pide, qué cuesta y qué le ha pasado a los estudiantes que ya pasaron por ahí. Con eso puedes empezar a construir tu propio mapa.

Qué tipo de escuela es Taylor University

Empecemos por lo básico, porque lo básico aquí importa más de lo que parece.

Taylor University es una institución privada sin fines de lucro, de cuatro años, ubicada en Upland, dentro del condado de Grant, Indiana. El sistema que clasifica a las universidades de todo el país la describe como un colegio de licenciatura con campos de estudio variados, y algo queda claro de inmediato: es una escuela muy residencial. Eso significa que, según los datos más recientes disponibles, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscan un título vive en vivienda propiedad de la institución o afiliada a ella, y al menos ocho de cada diez estudian tiempo completo.

¿Qué significa esto para ti? Que Taylor no es una escuela pensada para que tu hijo viva en casa y maneje todos los días. Es una escuela donde se espera que el estudiante se mude al campus. Y aquí va la primera verdad que no te voy a suavizar: el costo de vivir ahí casi nunca aparece junto a la colegiatura en el primer folleto que te den. Pídelo por separado, con el plan de comida incluido, antes de comparar esta escuela con cualquier otra.

El entorno alrededor del campus es rural, alejado de cualquier zona urbana grande. Si tu familia no vive cerca, vas a tener que resolver por separado dónde viviría tu hijo, cómo llegaría, y qué tan seguido lo verías. El dato oficial ubica la dirección de la escuela en zona de pueblo; no te dice cuánto dura el trayecto desde tu casa, así que esa cuenta te toca hacerla a ti.

Taylor ofrece licenciaturas y también reporta maestría como su nivel más alto de estudios, aunque eso es un dato institucional general: no te dice si la carrera específica que le interesa a tu hijo existe ahí ni si conecta con un posgrado. Eso se pregunta programa por programa.

Y una nota que vale la pena tener clara desde el principio: Taylor no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, universidad tribal, ni institución land grant. No es un juicio, es sólo información. De las 3,012 universidades en el directorio nacional, 138 traen alguna de esas tres designaciones; Taylor no está entre ellas. Eso no dice nada sobre a qué estudiantes atiende bien ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y qué te cuenta alguien que ya estudie ahí.

El tamaño de la comunidad, y quién la compone

Taylor tenía 2,398 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño más reciente: 2,372 en pregrado y sólo 26 en posgrado. Es, sobre todo, una escuela de licenciatura, de tamaño mediano —ni de las grandes ni de las chicas— comparada con escuelas privadas parecidas de admisión selectiva.

Ahora la cifra que probablemente más te importa como familia latina: de los estudiantes de pregrado, 5 de cada 100 son hispanos o latinos. Es una minoría chica, y comparada con casi mil escuelas privadas selectivas parecidas, Taylor queda en el cuarto de abajo en esta proporción.

No te voy a decir que este número descalifica a la escuela, ni que la valida. Te digo lo que sí importa: si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen para estudiantes latinos, y busca hablar con alguien que ya esté ahí antes de decidir. El número describe a la escuela completa; la experiencia de tu hijo en su carrera específica puede verse muy distinta.

Entre hombres y mujeres el campus está casi parejo —54 de cada 100 son mujeres—, y casi no hay estudiantes adultos: apenas 1 de cada 100 tiene entre 25 y 64 años. Es, en otras palabras, un campus joven, pensado para estudiantes que llegan directo de la preparatoria.

Cómo funciona el año académico y qué se puede estudiar

Taylor opera con un calendario 4-1-4: cuatro materias durante cuatro meses, luego un mes con una sola materia, y otras cuatro materias en los siguientes cuatro meses. Acepta créditos por exámenes AP y por entrenamiento militar, aunque no por experiencia de vida. Y aquí va algo que muchas familias asumen mal: que acepten AP no significa que le den crédito automático por cualquier examen. No sabes cuántos puntos piden ni si esos créditos aplican a la carrera de tu hijo hasta que pidas la evaluación de equivalencias por escrito.

En cuanto a oferta académica, Taylor entregó 422 títulos de licenciatura en el año más reciente reportado, repartidos entre 21 familias de carreras distintas. Ninguna concentra una porción grande: la más popular, negocios y administración, se llevó apenas 14 de cada 100 títulos del año. Comparada con escuelas parecidas, Taylor queda entre las que tienen más variedad de familias de carreras representadas en su oferta. Eso sugiere una oferta ancha, aunque una familia de carreras puede agrupar varios programas distintos y hasta reportar cero títulos en un año dado. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no sólo el área general.

Un dato que vale la pena mirar de cerca es la razón entre estudiantes y personal de instrucción: 14 a 1. Suena bajo, y lo es en términos absolutos. Pero comparada con escuelas parecidas —del mismo tipo, selectivas como ella— Taylor queda en el cuarto con la razón más alta. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo: el número se ve pequeño visto solo, y para el tipo de escuela que es, está del lado alto entre sus pares. Este dato tampoco te dice el tamaño real de las clases de primer año; eso se pregunta directamente.

Taylor también reporta oportunidades estructuradas como estudio en el extranjero, investigación de pregrado junto a un profesor, y caminos de certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación inicial de maestros.

Entrar a Taylor: lo que pide y lo que de verdad pasa

Taylor no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir que sí, y son varias: expediente de la prepa, promedio, haber llevado el plan de materias que la universidad exige, ensayo personal, cartas de recomendación, y examen de dominio del inglés para quien aplique. También toma en cuenta, aunque no son obligatorias, el lugar que tu hijo ocupó en su generación y su experiencia de trabajo.

Es una solicitud larga. No se arma en una noche. La tarifa de solicitud, por cierto, es de $0.

Ahora los números que probablemente más te interesan. De 2,076 solicitantes de primer ingreso en el ciclo más reciente, Taylor admitió a 1,580. Eso es 76 de cada 100. Comparado con casi mil escuelas privadas selectivas parecidas, es una tasa común, un poco arriba de la mitad del grupo. Siete u ocho de cada diez que solicitan reciben el sí. Eso no vuelve la solicitud automática, pero sí le da a tu hijo motivo real para intentarlo, y también motivo para no dejarlo al último momento. Y recuerda: esa cifra es de un solo ciclo. Cuando le toque a tu hijo, vuelve a checar el número del año que le corresponda.

De los que fueron admitidos, sólo 36 de cada 100 terminaron inscribiéndose en Taylor. Los otros 64 tenían la carta en la mano y eligieron otro lado. Esto no mide qué tan difícil es entrar —eso ya lo vimos arriba—, sino qué decidieron otras familias después de recibir la oferta. Es un dato útil, pero cuando a tu hijo le lleguen las cartas, lo que de verdad decide no es este porcentaje: es poner las ofertas una junto a otra y comparar precio neto, carrera y distancia.

Sobre exámenes estandarizados: Taylor es test optional. El SAT o ACT no son requisito, pero si los manda, los toman en cuenta. De los estudiantes que se inscribieron, 60 de cada 100 sí entregaron puntajes del SAT —una proporción alta comparada con escuelas parecidas—, y entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 540 y 670 en lectura y escritura, y entre 530 y 670 en matemáticas. Ese rango no es un mínimo para entrar ni una garantía; es sólo lo que reportaron los que decidieron enviar sus puntajes.

Sobre transferencias: en el otoño más reciente, 40 estudiantes llegaron a Taylor por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un conteo de personas, no un porcentaje, y comparado con escuelas parecidas cae en la mitad de abajo. La escuela no reporta la tasa de estudiantes que se van de Taylor por transferencia; ese dato simplemente no está disponible. Si tu hijo llega por transferencia, cuántos créditos le reconocerán es una pregunta que se hace directamente en la oficina de admisiones.

El precio de lista y lo que realmente pagan las familias

En Taylor University, entre 25 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $12,612. Entre 46 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $21,003; entre 132 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $28,408. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (25 estudiantes) y el de la banda de más (132 estudiantes) hay $15,796 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $25,698.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, Pell y préstamos

En Taylor, 99 de cada 100 estudiantes que buscan un título reciben algún tipo de beca o ayuda que no se devuelve. Recibir algo aquí es la norma, no la excepción. Entre los que la reciben, el promedio fue de $25,029 al año, aunque dentro de ese promedio caben estudiantes que recibieron mucho más y otros que recibieron mucho menos.

Ahora la parte que merece atención honesta: la beca Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos, sólo le llegó a 16 de cada 100 estudiantes. Eso significa que al menos 83 de cada 100 recibieron ayuda de otra fuente —de la propia escuela, del estado, de otro lado— pero no Pell. Recibir ayuda no es lo mismo que recibir Pell, y el reporte no distingue de dónde viene cada beca. Pregunta directamente quién otorga la ayuda que le ofrezcan a tu hijo, qué se necesita para calificar, y qué se requiere para que se renueve cada año.

Sobre préstamos: 33 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo federal en el año más reciente reportado, con un promedio de $5,990 entre quienes pidieron. Comparado con escuelas parecidas, Taylor queda del lado bajo: siete de cada diez escuelas similares, o más, tuvieron una proporción mayor de estudiantes con deuda. Eso es alentador, pero no es una promesa para tu hijo. Ese promedio es de un solo año y sólo cuenta préstamos federales a nombre del estudiante; no incluye los préstamos que los papás piden aparte, ni tarjetas de crédito, ni la deuda acumulada al graduarse. Lo que tu hijo tendría que pedir depende de la carta de ayuda financiera que reciba él, no de este porcentaje general.

Taylor también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos y participa en un programa Promise.

La vida en el campus: vivienda, deporte y apoyos

Taylor sí tiene vivienda propia y planes de comida, aunque no obliga a todos los estudiantes de tiempo completo a vivir ahí. La capacidad máxima reportada de vivienda controlada por la institución es de 1,745 estudiantes. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible: pide por escrito la tarifa actual, la fecha límite para solicitar, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay oportunidad de ROTC, con la rama Army confirmada por escrito en el reporte oficial; no aparecen confirmadas Navy ni Air Force. Que no estén marcadas no significa que sean imposibles, pero si tu hijo tiene interés en otra rama, hay que preguntarlo directamente.

Taylor compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NAIA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Este dato no te dice si hay lugar en el equipo, en qué división compiten exactamente ni si esa disciplina otorga beca. Eso se pregunta directo al entrenador, y conviene tenerlo por escrito.

También ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado: 16 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban toda su carga en línea en el conteo más reciente, mientras que 84 tomaban al menos una clase presencial. La biblioteca opera con personal contratado, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y entre los servicios reportados están orientación académica y profesional combinada, apoyo de empleo, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para familias militares, y una página de servicios para estudiantes con discapacidad.

Lo que le pasó a quienes ya estudiaron ahí

Esta es, quizás, la parte más importante del artículo, porque habla de resultados, no de promesas.

De la generación de estudiantes que entró a Taylor por primera vez, de tiempo completo, buscando licenciatura, en el otoño más reciente medido: 91 de cada 100 seguían inscritos ahí o ya se habían graduado un año después. Es una cifra alta, de las más altas comparada con escuelas privadas selectivas parecidas —nueve de cada diez escuelas similares retuvieron una proporción igual o menor. Pero este número junta dos grupos distintos —los que siguen inscritos y los que ya se titularon— sin separarlos, y no revela qué pasó con el resto.

Sobre la graduación: de los 448 estudiantes que entraron a Taylor en 2017 buscando licenciatura de tiempo completo, 343 se graduaron en seis años. Son 77 de cada 100 —una cifra que la coloca en el cuarto de arriba entre escuelas parecidas. Con el plazo de cuatro años, la cifra baja a 69 de cada 100.

Y aquí va la verdad que no puedo suavizar: un porcentaje alto de graduación no es una promesa para tu hijo. Es lo que le pasó a la generación que entró en 2017. Lo que sí está en tus manos, y en las de tu hijo, es que entre con los créditos en orden desde el primer semestre y que sepa desde el día uno quién es su consejero académico y cuándo se inscribe a las materias de su carrera.

Un dato más, con matiz importante: siguiendo a una cohorte que entró entre 2015 y 2016, incluyendo estudiantes de tiempo completo y parcial, 77 de cada 100 habían obtenido un título o certificado de Taylor ocho años después. Pero dentro de ese grupo, los estudiantes que recibieron beca Pell se graduaron a una tasa de 64 de cada 100 — 16 puntos por debajo de quienes no recibieron Pell. Si tu familia calificaría hoy para Pell, esto no determina lo que le pasaría a tu hijo, pero sí es una pregunta que vale la pena llevar a la escuela: qué existe en concreto para esos estudiantes —consejero asignado, ayuda de emergencia, si la beca se renueva cada año— y pedir que te lo contesten por escrito.

Juntando las piezas

Ahora ya conoces a Taylor University con la profundidad que los datos oficiales permiten: una escuela privada, pequeña, rural, con una comunidad latina reducida, admisión relativamente accesible, un precio de lista alto que baja de forma marcada para familias de menos ingresos, y resultados de graduación y retención que están entre los más fuertes de su grupo de comparación.

Nada de esto te dice si Taylor es la universidad correcta para tu hijo. Eso depende de piezas que ningún reporte federal puede darte: qué quiere estudiar tu hijo, qué tan lejos está dispuesto a vivir, qué tan grande es la comunidad latina que necesita a su alrededor para sentirse en casa, y cuánto puede y está dispuesta a pagar tu familia una vez que llegue la carta de ayuda financiera real.

Lo que sí puedes hacer ahora es lo que te toca a ti: pedir el desglose de vivienda y comida por escrito, llenar el FAFSA para ver el precio neto real de tu familia, y preguntar directamente por los apoyos para estudiantes latinos, si eso importa en tu casa. A tu hijo le toca explorar si esta carrera, este tamaño de campus y este entorno rural le hacen sentido. Juntas esas piezas, y de ahí sale un plan de verdad.

Fuente: datos institucionales reportados por Taylor University al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente a los ciclos 2022-23 y 2023-24, y a la clasificación Carnegie basada en datos de 2019-20. Best College Aid no representa a Taylor University ni al gobierno de Estados Unidos; este artículo organiza información pública para ayudarte a comprenderla.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.