Guía universitaria

Tennessee Wesleyan University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Tennessee Wesleyan: lo que un colegio pequeño en Athens, Tennessee, sí te dice y lo que todavía te toca a ti averiguar

Tennessee Wesleyan University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
59.4 %

587 admitidos de 988 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$29,264

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$11,734/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
44 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
470–570

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (6 % envió el SAT)

SAT matemáticas
490–530

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
20

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
64 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
6 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay universidades que se sienten como una ciudad y otras que se sienten como una comunidad de pueblo. Tennessee Wesleyan University es de las segundas. Está en Athens, Tennessee, dentro del condado de McMinn, en un entorno que el gobierno clasifica como pueblo alejado de las ciudades, no dentro de una zona urbana grande. Si tu familia no vive cerca, esto no es un dato decorativo: significa que hay que calcular por separado dónde viviría tu hijo y cómo llegaría al campus, porque el archivo sólo ubica la dirección de la escuela, no la tuya ni el trayecto.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,727 palabras17 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Voy a caminar contigo por lo que los datos oficiales sí permiten ver de esta universidad: quién es, qué tan grande es, qué ofrece académicamente, qué tan difícil es entrar, cuánto cuesta y qué le pasa a la gente que entra. No te voy a decir si es la escuela correcta para tu hijo. Eso depende de tres cosas que este artículo no puede conocer: lo que él quiere estudiar y ha construido hasta ahora, y lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. Lo que sí puedo darte es la primera pieza, bien entendida, sin adornos y sin miedo.

Quién es Tennessee Wesleyan, según cómo la clasifica el propio sistema federal

El sistema Carnegie, que ordena a las universidades de Estados Unidos según lo que hacen, clasifica a Tennessee Wesleyan como un colegio de licenciatura con campos variados. En su ficha más reciente basada en datos de 2019-20 aparece como una escuela de cuatro años, de talla chica y principalmente residencial: en ese momento, entre 25 y 49 de cada 100 estudiantes de pregrado que buscaban título vivían en vivienda de la institución, y al menos la mitad estudiaba tiempo completo.

Carnegie también la ubica, en su clasificación de 2021, entre las instituciones a las que llegan muchos estudiantes transferidos en el nivel de pregrado. Por separado, su perfil de posgrado —basado en los títulos que otorgó en 2019-20— la coloca en la categoría de maestrías, no en la de doctorados de investigación. Es un perfil histórico: no te dice qué programas ofrece hoy exactamente.

Hay otra etiqueta que vale la pena entender bien porque suele confundirse: Carnegie la coloca en su categoría "incluyente". Esa categoría junta dos grupos distintos —escuelas que no reportaron puntajes de admisión y escuelas cuyos puntajes indicaron una oportunidad amplia de acceso— y el dato no te dice cuál de las dos ramas le corresponde. Es una etiqueta real, pero no es una descripción completa.

Si tu hijo piensa llegar a Tennessee Wesleyan después de haber estudiado en otra institución, esto te importa directamente: Carnegie la coloca en la rama de mayor transferencia de entrada de su clasificación. Eso no dice con cuántos créditos llega la gente ni cuántos se pierden en el cambio. Pide por escrito, antes de inscribirse, qué materias le van a contar y cuáles no.

En cuanto a su naturaleza institucional: es privada, de cuatro años o más, sin fines de lucro. IPEDS registra la maestría como el nivel más alto que reporta ofrecer, y la clasifica como una institución que otorga grados principalmente de licenciatura o niveles superiores. Que reporte oferta de posgrado no significa que la carrera específica de tu hijo exista ahí, ni que pregrado y posgrado estén conectados en su caso. Eso se verifica programa por programa.

Y una aclaración que vale para el resto del artículo: no la descartes ni la elijas por el precio de lista. Pide por escrito cuánto quedaría pagando tu familia después de becas y ayuda. Ése es el número que en verdad se compara entre escuelas.

Tennessee Wesleyan no tiene ninguna de tres designaciones federales específicas: no es universidad históricamente afroamericana (HBCU), no es universidad tribal, y no es institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio nacional, 138 traen alguna de las tres. Que no aparezca en esa lista no dice a qué comunidades atiende ni cómo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y —si puedes— habla con alguien que ya estudie ahí.

El tamaño real: una comunidad chica, con más posgrado del que parece

Tennessee Wesleyan tenía 1,074 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, un tamaño mediano dentro de la banda de 1,000 a 4,999. Pero comparada con las 941 escuelas privadas selectivas de cuatro años que forman su grupo de referencia en este censo, queda del lado chico: siete de cada diez de esas escuelas, o más, tienen más estudiantes que ella.

Aquí viene un dato que cambia cómo debes leer el "total": de esos 1,074, sólo 857 son de pregrado. Los otros 217 son de posgrado. Si tu hijo va entrando a la carrera, el número que le importa a él es 857, no el total de 1,074. Buena parte de esta escuela es gente que ya terminó una licenciatura y volvió por una maestría.

Dentro del pregrado, los hispanos o latinos son 6 de cada 100 estudiantes, según lo reportado en otoño de 2023. Es una minoría chica, y comparada con las 941 escuelas de su grupo de referencia, queda abajo de la mitad. Que haya pocos latinos no vuelve mala a la escuela, ni muchos la volverían buena por sí solo: es un dato sobre quién está matriculado hoy, nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta qué grupos estudiantiles y qué apoyos existen, y habla con un estudiante actual antes de decidir. También hay más mujeres que hombres —62 de cada 100— y los estudiantes de 25 a 64 años son pocos, 13 de cada 100: es, sobre todo, un campus de estudiantes jóvenes y tradicionales.

Cómo está armado el año académico

Tennessee Wesleyan organiza su año por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. Es el calendario más común y fácil de planear.

La escuela declaró dos vías para que lo que tu hijo ya sabe cuente como crédito: acepta exámenes AP, y también acepta lo que IPEDS llama crédito por experiencia de vida —estudio independiente, cursos para adultos, experiencia laboral, portafolio, licencias o certificaciones previas, incluso entrenamiento militar—. Que lo declaren no significa que se lo vayan a reconocer automáticamente. Que digan que aceptan AP no dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse, y no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano. También matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito dentro de un programa formal de dual enrollment, si eso es algo que tu hijo ya está haciendo.

En cuanto a qué se estudia: en el año que reporta, Tennessee Wesleyan entregó 275 títulos de licenciatura, distribuidos en 21 familias de carreras (aunque algunas de esas filas reportan cero títulos). La familia con más peso, con mucha diferencia, fue profesiones de la salud: 87 de los 275 títulos, es decir 32 de cada 100. Comparada con 942 escuelas de su grupo, queda en el cuarto con más familias de carreras presentes en su catálogo de licenciatura. Es una oferta ancha en papel, pero concentrada en la práctica: 21 familias con fila en el reporte no son 21 carreras robustas ni 21 áreas con títulos reales otorgados. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, no sólo si "aparece" en la lista.

La razón oficial entre estudiantes y personal de instrucción es de 12 a 1. Es una cifra baja en términos absolutos, pero comparada con escuelas parecidas, queda por encima de la mediana: la mitad o más de esas escuelas reportó una razón igual o menor. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y por eso te las doy separadas. Ojo: esta razón no te dice el tamaño real de un salón de clases. Es un cálculo institucional, no un conteo de cuántos alumnos caben en el salón de primer año.

La institución también reporta oportunidades académicas estructuradas: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, un programa cursable sólo por las noches o fines de semana, y varias rutas relacionadas con certificación docente, incluyendo aprobación estatal para certificación inicial de maestros. Si la vocación de tu hijo va por ahí, esto es una señal concreta que vale la pena profundizar directamente con la escuela.

Entrar: lo que pide, lo que suma y lo que en verdad pasa

Tennessee Wesleyan no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles, marca tres como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, y el examen de dominio del inglés para quien le aplica. Si tu hijo estudió fuera de Estados Unidos o hizo la prepa en español, pregunta desde hoy si le corresponde ese examen y qué lo exenta — es de esas cosas que se descubren tarde y complican los planes.

Otras piezas no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si se envían: el lugar en su generación, haber cursado el plan de materias que la universidad recomienda, el ensayo personal, las cartas de recomendación y la experiencia laboral. La tarifa de solicitud de pregrado es de $0 — literalmente no cuesta nada aplicar.

Ahora los números de lo que en realidad pasa. En el ciclo 2023, Tennessee Wesleyan recibió 988 solicitudes de primer ingreso y ofreció lugar a 587. Eso es 59 de cada 100. Comparada con las 942 escuelas de su grupo de referencia, queda del lado bajo: siete de cada diez de esas escuelas, o más, aceptaron a un porcentaje mayor de sus solicitantes. No es trámite seguro, pero tampoco es una lotería cerrada. La solicitud sí se revisa.

Aquí viene algo que muchas familias no distinguen y que vale la pena marcar con claridad: ser admitido no es lo mismo que inscribirse. De cada 100 estudiantes que Tennessee Wesleyan admitió para el otoño de 2023, sólo 29 terminaron matriculándose ahí. Los otros 71 tenían la carta en la mano y aun así eligieron otro lugar. Comparada con escuelas parecidas, esa proporción de 29 es del lado alto — en la mayoría de esas escuelas se queda una parte menor de los admitidos. Este porcentaje no mide qué tan difícil es entrar (eso ya lo viste arriba); mide qué decidieron otras familias después de recibir la carta. Cuando le lleguen las admisiones a tu hijo, pon las cartas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito. Ese número no decide por ti.

El SAT y el ACT no son requisito aquí. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. Vale la pena saber que, entre los inscritos, sólo 6 de cada 100 entregaron puntajes del SAT — una muestra tan chica (menos de 30 estudiantes) que los rangos que reporta la escuela (entre 470 y 570 en lectura y escritura, entre 490 y 530 en matemáticas) no deben leerse como un umbral ni como una garantía. Con esa cantidad de datos, ni 470 es un corte ni 570 es un pase seguro.

Sobre transferencias: en el otoño de 2023, 138 estudiantes de pregrado llegaron a Tennessee Wesleyan por primera vez después de haber estudiado en otra institución. Es un número que la coloca en la mitad de arriba entre sus pares, aunque recuerda que es un conteo de personas, no una proporción, y va de la mano del tamaño de la escuela. Lo que no sabemos es cuántos se van: esa tasa de salida no viene reportada en el archivo. Eso no demuestra que nadie se transfiera fuera de ahí; simplemente no está el dato.

El precio de lista: $43,080, y de qué está hecho

En Tennessee Wesleyan University, entre 39 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $11,734. Entre 28 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $14,610; entre 53 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $17,797. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (39 estudiantes) y el de la banda de más (53 estudiantes) es de $6,063. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $16,414.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Ninguna de estas cifras es una cotización para tu hijo. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La cifra que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti. Mientras tanto, corre la calculadora de precio neto en el sitio de la escuela.

La ayuda que sí llega, y la deuda que también

95 de cada 100 estudiantes que buscan un título aquí recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Recibir algo es lo común, no la excepción. Entre quienes sí la recibieron, el promedio del año fue de $19,709 — pero ese promedio no se reparte entre todos: sólo cuenta a quienes recibieron algo. Además, 39 de cada 100 estudiantes recibieron beca Pell, la ayuda federal para familias con necesidad económica demostrada.

Cuidado con leer un número alto como una promesa. Es lo que pasó con otros estudiantes en el año escolar 2022-23, no tu probabilidad ni tu monto. Pide por escrito qué solicitudes hay que llenar, las fechas límite, y qué pasa con la beca si tu hijo baja de calificaciones.

Ahora la otra cara: 58 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron un préstamo estudiantil federal ese mismo año. De los que pidieron, cada uno se llevó $6,624 en promedio. Aquí financiar con deuda es lo común, no la excepción. Si tu hijo pide algo parecido cada año durante los cuatro años del programa, la suma anda por los $26,496, sin contar intereses. Ese cálculo se hace antes de la primera firma, no al final. Y ojo: ese promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante — no incluye los préstamos PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con bancos, ni tarjetas. No es tampoco la deuda total con la que alguien sale al graduarse; para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte. La institución también ofrece un plan de pago de colegiatura en plazos, si eso ayuda a organizar el presupuesto familiar.

Vida en el campus: vivienda, deporte, biblioteca y apoyos

Tennessee Wesleyan tiene vivienda propia, con capacidad máxima de 446 estudiantes, dentro o fuera del campus. No exige a todos los estudiantes de tiempo completo vivir ahí — pero eso no significa que ningún programa o año tenga ese requisito. También ofrece planes de comida, con número fijo de comidas semanales en el plan más grande. Antes de sacar cuarto y comida de tu presupuesto pensando que tu hijo vivirá en casa, pide la regla exacta que aplica a su programa y año, y pregunta si te aseguran lugar o si entra a lista de espera.

En cuanto a ROTC, la escuela no marcó ninguna oportunidad en su reporte más reciente — ni la casilla general ni ninguna rama específica. De las instituciones de cuatro años en esta guía, 926 de 1,786 sí la marcaron; ésta no quedó entre ellas. Eso no prueba que no exista ninguna vía cercana, sólo que no se reportó en este campo. Si a tu familia le importa esa beca, pregúntala directamente en admisiones antes de descartarla.

Sí compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NAIA (National Association of Intercollegiate Athletics), con membresía reportada en baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esa membresía es de la escuela, no de tu hijo: escríbele directamente al entrenador del deporte que le interesa, pregunta si hay lugar, en qué división compiten, y si esa disciplina otorga beca. Pide que te lo contesten por escrito.

Sobre educación a distancia: la ofrece tanto en pregrado como en posgrado, aunque en la práctica es minoritaria — 9 de cada 100 estudiantes de pregrado llevan todas sus clases a distancia; los otros 91 toman al menos una clase presencial. La escuela reporta tener al menos un programa completo que puede terminarse a distancia, pero el dato no confirma si ese programa es de pregrado o de posgrado — confírmalo directamente si es relevante para tu hijo.

La biblioteca tiene personal contratado y su gasto anual superó el umbral de $100,000 que registra el gobierno federal — un indicador de que opera con recursos reales, no de su calidad específica. Tiene colección física y digital, y participa en préstamo entre bibliotecas. Pregunta cuánto tarda en llegar un libro pedido a otra institución si eso te importa.

La institución también reporta servicios de orientación académica y profesional combinados, servicios de empleo para estudiantes actuales, participación en el programa Yellow Ribbon, un punto de contacto dedicado para veteranos y familias militares, y una página web publicada de servicios para estudiantes con discapacidad.

Lo que pasa después de entrar: retención y graduación

Aquí viene la parte más dura del artículo, y prefiero dártela de frente en vez de suavizarla.

De la generación que entró en el otoño de 2022 por primera vez, tiempo completo, buscando licenciatura —196 estudiantes—, 64 de cada 100 seguían inscritos ahí o ya habían terminado la licenciatura un año después. El resto, 71 personas, quedó fuera de ese resultado oficial. El dato no dice si se transfirieron, pausaron, empezaron a trabajar o tuvieron otro motivo — no aparecer retenido no significa que alguien se haya rendido. Comparada con 930 escuelas de su grupo, Tennessee Wesleyan queda en la parte de abajo: siete de cada diez de esas escuelas, o más, retuvieron una proporción mayor de su primera generación.

En graduación, la historia es parecida. De los 204 estudiantes que entraron en 2017 de tiempo completo y primer ingreso, 89 tenían título de esta escuela seis años después: 44 de cada 100. A los cuatro años, la cifra baja a 35 de cada 100. Comparada con 920 escuelas de su grupo, queda en el cuarto de abajo: tres de cada cuatro escuelas parecidas, o más, graduaron a una proporción mayor.

Dicho sin adornos: a los seis años, es casi mitad y mitad entre quienes terminan la carrera ahí y quienes no. El reporte cuenta resultados, no las razones detrás de cada caso. Esto no te dice qué le pasaría a tu hijo específicamente — pero sí te da una pregunta concreta que hacer en la visita: qué apoyos existen para que un estudiante llegue hasta el título, y cuánto tarda en promedio la carrera que le interesa a él.

Hay una medición más amplia, a ocho años, que incluye tanto a quienes entraron por primera vez como a quienes ya tenían experiencia universitaria previa. De esa cohorte de 426 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016, 54 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela al corte de agosto de 2023. Dentro de ese mismo grupo, quienes recibían beca Pell —estudiantes de familias de menor ingreso— tuvieron un resultado notablemente más bajo: 44 de cada 100 terminaron con título, 18 puntos por debajo de quienes no recibían Pell. Comparada con 935 escuelas parecidas, esta institución queda por debajo de la mitad del grupo en esta medición a ocho años.

Esta brecha entre estudiantes Pell y no Pell es justo el tipo de pregunta que vale la pena llevar directamente a la escuela: qué consejería asignada existe, qué ayuda de emergencia hay, y si las becas internas se renuevan cada año. Pide que te lo contesten por escrito.

Lo que le toca a cada quien

Estos números no predicen lo que le va a pasar a tu hijo. Son el resultado de generaciones completas de estudiantes, con historias distintas entre sí. A tu hijo le toca su esfuerzo, su curiosidad, su decisión de pedir ayuda cuando la necesite y su responsabilidad en el salón. A la universidad le toca admitir, otorgar ayuda y ofrecer los apoyos que aquí quedaron descritos — y también responder con claridad las preguntas que este artículo te dejó abiertas. A ti te toca el dinero de la familia, los plazos, el FAFSA, las cartas por escrito, y acompañar a tu hijo sin cargar tú solo el peso de decidir por él.

Ahora ya conoces con detalle una de las tres piezas que hacen falta para decidir: lo que Tennessee Wesleyan realmente es y ofrece, con sus números fuertes y sus números difíciles puestos uno junto al otro, sin maquillaje. Júntala con lo que tu hijo quiere estudiar y lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, y no de esta pieza sola, nace un plan real.

Nota sobre la fuente: La información de este artículo proviene de datos reportados por la institución al sistema IPEDS del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente del ciclo 2023 y de la clasificación Carnegie más reciente disponible. Best College Aid no representa a Tennessee Wesleyan University ni a ninguna agencia del gobierno; esta pieza organiza información pública para ayudarte a comprenderla, no sustituye la información oficial que la propia universidad puede darte directamente.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.