Guía universitaria

Truman State University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Truman State University: lo que dicen sus números y lo que puedes hacer con ellos

Truman State University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
80 %

2,609 admitidos de 3,263 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$9,470 / $17,870

estatal / fuera del estado, precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$7,322/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV), con colegiatura estatal o del distrito · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
68 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Obligatorio

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
573–648

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (6 % envió el SAT)

SAT matemáticas
553–670

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
26

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
84 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
Sin cuota

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
4 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Cuando tu hijo pone Truman State University en su lista, tú lo que quieres saber en realidad es más simple que cualquier tabla de IPEDS: ¿es este un lugar donde mi hijo puede aprender, pagar y llegar hasta el final? Los datos federales no te dan esa respuesta completa —eso depende de tu hijo, de lo que quiere estudiar y de lo que tu familia puede pagar— pero sí te dan una pieza sólida del rompecabezas. Vamos a recorrerla juntos, con calma, sin jerga.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
3,244 palabras15 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Quién es esta universidad y dónde está parada

Truman State University aparece clasificada como una universidad de maestría, con programas medianos. Es una escuela de cuatro años, de talla mediana, y muy residencial: en el momento de esa clasificación, al menos la mitad de los estudiantes de pregrado que buscaban título vivía en vivienda de la institución, y al menos 8 de cada 10 estudiaban tiempo completo. En su perfil de pregrado la ubican dentro del grupo de admisión más selectiva. Esa etiqueta no te dice cuántos de cada cien solicitantes entran —eso lo vemos más adelante— y tampoco significa que ésta deba ser la única escuela en la lista de tu hijo.

Está en Kirksville, Misuri, en el condado de Adair, y el entorno es de pueblo remoto: no queda dentro de una zona urbana grande. Si tu familia no vive cerca, esto importa de verdad: calcula por separado dónde viviría tu hijo y cómo llegaría al campus. El dato sólo ubica la dirección de la escuela; no dice nada sobre tu propio trayecto.

Es una institución pública de cuatro años o más, y reporta ofrecer hasta un certificado posterior a la maestría como su nivel más alto. Eso es un dato institucional, no una promesa de que la carrera de tu hijo tenga esa ruta completa: verifica el programa específico. Y si vives fuera de Misuri, pregunta desde el principio con qué tarifa te están cotizando, porque el precio cambia bastante según eso, como verás en un momento.

Un dato de contexto que vale la pena tener claro: Truman State University no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana, universidad tribal ni institución land grant. De las 3,012 universidades de este directorio federal, 138 traen alguna de esas tres designaciones; ésta no trae ninguna. Eso no dice nada sobre a qué estudiantes atiende ni cómo se sentiría tu hijo ahí. Se avería preguntando, no adivinando.

El tamaño de la comunidad y quién la compone

Aquí conviene ser directo, porque es un dato que muchas familias latinas quieren saber primero: en el pregrado de Truman State University, 4 de cada 100 estudiantes se reportaron hispanos o latinos. Son pocos. Comparada con 519 escuelas públicas de cuatro años con admisión selectiva de este mismo censo, queda en el cuarto de abajo. Eso no saca a la escuela de la lista, ni la mete. Es un dato que cuenta quién está matriculado, y nada más. Si tu hijo va a ser de los pocos, pregunta en la visita qué grupo estudiantil, qué centro cultural o quién en la oficina de admisiones habla español, y habla con algún estudiante latino que ya esté ahí antes de decidir.

También hay más mujeres que hombres —59 de cada 100— y casi no hay estudiantes adultos: sólo 3 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años. La mayoría de los estudiantes de nuevo ingreso, 8 de cada 10, reportó vivir en Misuri al solicitar. Si tu familia vive fuera del estado, tu hijo entraría a formar parte de una minoría dentro del campus, al menos en ese sentido geográfico.

En cuanto a tamaño: Truman State University tenía 3,636 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, una escuela mediana según la escala federal. Comparada con escuelas parecidas, queda del lado chico: siete de cada diez de ese grupo, o más, tienen más estudiantes. De ese total, 3,302 están en pregrado y 334 en posgrado —ésta es sobre todo una escuela de licenciatura. Ser grande no quiere decir más opciones, y ser chica no quiere decir más atención para tu hijo. Pregunta siempre por la carrera específica, no por la escuela entera.

Cómo funciona el año académico y qué tan amplia es la oferta

El año se organiza por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. La institución acepta crédito por exámenes AP, pero no marcó que acepte crédito por experiencia de vida. También reporta aceptar crédito por entrenamiento militar, y matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, tanto dentro como fuera de un programa formal de dual enrollment.

Aquí va una verdad que conviene decir sin adornos: que acepten AP no significa que le den crédito por cualquier examen. No sabemos cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan, ni si esos créditos cuentan para la carrera exacta de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirse. No calcules el ahorro hasta tenerla en la mano.

Sobre la oferta de carreras: en el año más reciente reportado, la universidad entregó 800 títulos de licenciatura, repartidos en 19 familias de carreras. Ninguna se lleva un pedazo grande —ni siquiera negocios y administración, la más numerosa, con apenas 17 de cada 100 títulos del año. Es una oferta ancha y repartida, no concentrada en dos o tres carreras estrella. Pero 19 familias con fila en el reporte no son 19 carreras exactas: cada familia agrupa varios programas, y alguna puede reportar cero títulos ese año. Verifica el programa exacto que le interesa a tu hijo, con nombre y apellido.

La razón oficial de estudiantes por personal de instrucción es de 12 a 1, una cifra baja comparada con escuelas parecidas —en el cuarto de abajo de 519 instituciones similares. Es un número agregado, no el tamaño real de un salón de clases de primer año. No lo tomes como garantía de atención personalizada; tómalo como una señal para preguntar.

La universidad también reporta oportunidades estructuradas que vale la pena explorar con tu hijo: estudio en el extranjero, investigación de pregrado cocurricular, y rutas de preparación y aprobación estatal para certificación docente.

Entrar: qué pide la universidad y qué tan accesible es

Aquí es donde muchas familias sienten más ansiedad, así que vayamos con orden. Truman State University no tiene admisión abierta: hay piezas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, cuatro son obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio de la prepa, el ensayo personal, y el examen de dominio del inglés para quien lo requiera. Eso significa que tu hijo tiene que escribir. No alcanza con juntar papeles. Que empiece el ensayo en el verano, no la semana de la fecha límite —el primer borrador nunca es el que se manda.

La tarifa de solicitud de pregrado publicada es $0, así que ese no es un obstáculo para aplicar.

Ahora la pregunta que todos quieren hacer primero: ¿qué tan difícil es entrar? De 3,263 solicitantes de primer ingreso en el ciclo 2023, 2,609 recibieron oferta de lugar. Eso es 80 de cada 100 —siete u ocho de cada diez. Comparada con escuelas parecidas, es una cifra común, un poco por debajo de la mitad de la tabla. Eso no vuelve automática la entrada: tu hijo tiene motivo para aplicar, y también para no dejarlo al último momento. Y recuerda algo importante: esa cifra es de un solo ciclo, no una regla fija de la casa. Cuando le toque a tu hijo, vuelve a checar el número del año que le corresponde.

Aquí viene un dato curioso que merece explicación. De cada 100 estudiantes admitidos para el primer año de 2023, sólo 25 acabaron inscribiéndose. Los otros 75 tenían la carta en la mano y no vinieron. Recibir la carta no es lo mismo que decidir ir. Este número no mide calidad ni prestigio ni si la gente salió contenta —sólo cuenta cuántos admitidos de primer ingreso se matricularon ese otoño. Cuando lleguen las cartas de admisión de tu hijo, este porcentaje no es lo que decide nada: pon las cartas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre pruebas estandarizadas: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, los toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. Entre quienes sí entregaron SAT —sólo 6 de cada 100 de los inscritos— la mitad de en medio sacó entre 573 y 648 en lectura y escritura, y entre 553 y 670 en matemáticas. Esos números son de quienes ya se inscribieron y decidieron entregar el puntaje, no de todos los solicitantes. Ese 573 no es un mínimo que tu hijo deba alcanzar, y ese 648 tampoco es garantía de nada.

Sobre transferencias: en el otoño de 2023 llegaron 63 estudiantes de pregrado que venían de otra institución. Es un conteo de personas, no una tasa, y comparado con escuelas parecidas cae en la mitad de abajo. La tasa de salida de estudiantes que se transfieren a otro lado no viene reportada aquí —eso no significa que nadie se transfiera, sólo que ese dato no está disponible en este reporte.

El precio: lo que cuesta y lo que realmente pagan las familias

En Truman State University, entre 50 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial, recibieron ayuda federal Title IV y pagaron la tarifa estatal o distrital cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $7,322. Entre 51 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $11,125; entre 85 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $15,816. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

La diferencia entre el promedio de la banda de menos ingreso (50 estudiantes) y el de la banda de más (85 estudiantes) es de $8,494. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio quedó en $12,798.

Entre las 519 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en esta institución pública usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales; también usa esa tarifa. Si tu familia vive fuera del estado o del distrito, la cuenta es otra. Pregúntala antes de aplicar.

La ayuda financiera y las opciones para pagar

Aquí hay una cifra que vale la pena subrayar: 91 de cada 100 estudiantes que buscan título o certificado recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Recibir algo es lo común aquí, no la excepción. Comparada con escuelas parecidas, cae en el cuarto donde la beca alcanza a más estudiantes, con un promedio de $9,825 entre quienes la recibieron.

Pero hay que separar dos cosas que suenan parecidas y no lo son. La beca Pell —ayuda federal para familias de bajos ingresos— llegó a sólo 19 de cada 100 estudiantes. Eso significa que al menos 72 de cada 100 recibieron ayuda que no fue Pell, sino de otra fuente: la propia universidad, el estado, u otro programa. El reporte junta toda esa ayuda sin decir de cuál viene, así que de aquí no se puede saber qué le tocaría exactamente a tu hijo. Pregunta directo: quién otorga esa beca, quién califica, y qué se necesita para renovarla cada año.

Y aquí una verdad que no hay que suavizar: un número alto de estudiantes con beca no es una promesa para tu hijo. Es lo que pasó con otros estudiantes en un año específico. Pide por escrito qué solicitudes hay que llenar, las fechas límite, y qué pasa con la beca si las calificaciones bajan.

Sobre préstamos: 28 de cada 100 estudiantes de pregrado recibieron préstamo federal, con un promedio de $5,938 por quien pidió. Comparada con escuelas similares, esta proporción es del lado bajo —siete de cada diez escuelas parecidas tuvieron una proporción mayor de estudiantes con préstamo. Aquí hay muchachos que pasan el año sin deuda y muchachos que piden prestado. En cuál grupo caería tu hijo no lo decide este porcentaje: lo decide la carta de ayuda financiera que le llegue por escrito. Y ese promedio de $5,938 es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año —no incluye préstamos Parent PLUS, deuda con bancos, ni la deuda total con la que alguien se gradúa.

La universidad también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como opción para administrar el costo.

Vida en el campus, modalidad y apoyos disponibles

Truman State sí tiene vivienda propia, con capacidad reportada para 1,403 estudiantes. No es obligatoria para todos los estudiantes de primera entrada y tiempo completo —la institución respondió que no exige esa obligación universal, aunque eso no descarta que algún programa específico sí la requiera. También ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana varía según el plan elegido. Que haya cuarto no garantiza una cama disponible; pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera.

Hay ROTC, y la única rama confirmada por escrito es el Ejército (Army). No aparecen marcadas Marina ni Fuerza Aérea. Si a tu hijo le interesa otra rama, no está confirmada en este reporte —eso no la vuelve imposible, sólo significa que hay que preguntar directamente, incluyendo si el programa se cursa en este campus o en otro.

La universidad compite en deporte intercolegial y está afiliada a la NCAA, con membresía reportada en fútbol, baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. Esa membresía es de la escuela, no de tu hijo: si le interesa competir, escribe directamente al entrenador del deporte y pregunta si hay lugar en el equipo, en qué división compiten, y si esa disciplina otorga beca atlética.

Sobre modalidad: la universidad ofrece educación a distancia tanto en pregrado como en posgrado. En el conteo de otoño, 15 de cada 100 estudiantes de pregrado llevaban toda su carga a distancia, y 85 llevaban al menos una clase presencial. También reporta ofrecer al menos un programa completo que puede cursarse enteramente a distancia, aunque esto no confirma que sea precisamente en pregrado ni en la carrera que le interesa a tu hijo. Confirma nivel y carrera exactos antes de armar un plan alrededor de eso.

La biblioteca cuenta con personal contratado, gasto anual arriba del umbral que registra el gobierno federal, material físico y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y entre los apoyos que la institución reporta están orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo para estudiantes actuales, servicios de colocación al completar programas, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para veteranos y militares, y una página publicada de servicios para estudiantes con discapacidad.

Persistencia y graduación: quién se queda y quién termina

Ahora llegamos a una de las preguntas más importantes que puede hacerse una familia: si mi hijo entra aquí, ¿se queda? ¿Termina?

De una cohorte de 697 estudiantes que entraron por primera vez, de tiempo completo, en el otoño de 2022, 582 cumplieron el criterio oficial de retención un año después —siguen inscritos o ya se titularon. Eso es 84 de cada 100. Comparada con escuelas parecidas, esta cifra queda en la parte de arriba: se quedaron más de los que se fueron. Pero el dato no separa cuántos siguen estudiando de cuántos ya terminaron, ni explica el destino exacto del resto. Y algo importante: no volver a esta escuela no es lo mismo que abandonar los estudios. Alguien que se transfirió y sigue estudiando en otro lugar cuenta igual, en esta cifra, que alguien que dejó de estudiar por completo.

Sobre graduación: de 1,319 estudiantes que empezaron licenciatura en 2017, de tiempo completo y por primera vez, 902 se habían titulado ahí mismo a los seis años. Son 68 de cada 100. A los cuatro años la cifra es más baja: 57 de cada 100, once puntos menos. Comparada con 518 escuelas parecidas, esta tasa a seis años queda en el cuarto de arriba —tres de cada cuatro escuelas similares reportaron una proporción igual o menor.

Aquí va una verdad dura sin adornos: los datos disponibles no permiten reconstruir por completo qué pasó con el 32 restante. Un dato ausente no se convierte en cero, y no autoriza a decir que se transfirieron, que siguen estudiando en pausa, o que abandonaron. Simplemente no lo sabemos con esta fuente.

Hay una mirada todavía más larga: siguiendo a una cohorte de 1,541 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016, al corte de agosto de 2023 —ocho años después— 71 de cada 100 tenían título o certificado de esta escuela. La mayoría, con algo terminado. Dentro de ese mismo grupo, entre los estudiantes que recibieron beca Pell, la cifra baja a 62 de cada 100 —12 puntos menos que quienes no recibieron Pell. Es una cohorte histórica; no decide si tu hijo se titulará aquí ni en cuánto tiempo. Pero si tu familia calificaría para Pell, vale la pena preguntar en la escuela qué hay en concreto para esos estudiantes: consejero asignado, ayuda de emergencia, y si la beca interna se renueva cada año. Y que te lo contesten por escrito.

Lo que esta información no puede decirte

Nada de lo anterior te dice si tu hijo será feliz en Kirksville, si encontrará su gente, o si esa carrera específica que le interesa tiene el peso académico que busca. Los promedios institucionales no predicen la experiencia de una sola persona. Lo que sí puedes hacer con todo esto es llegar a la conversación con tu hijo, y eventualmente a la carta de admisión, sabiendo qué preguntar: la equivalencia real de sus créditos AP, la tarifa de residencia que le aplicaría, el precio neto según el ingreso de tu familia, qué apoyos existen para latinos en el campus, y qué pasa con su beca si las calificaciones bajan.

Ahora ya conoces con profundidad una de las piezas que necesitas para decidir. Júntala con lo que tu hijo quiere estudiar, con lo que ha construido hasta ahora, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación, no de un solo artículo, nace el plan.

Nota sobre las fuentes: la información de este artículo proviene de datos reportados por la institución al IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Best College Aid no representa a Truman State University ni a ninguna agencia gubernamental; este artículo organiza y explica datos públicos para ayudarte a entenderlos.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.