Guía universitaria

Tufts University: tasa de admisión, requisitos y graduación

Tufts University: lo que dicen los números y lo que te toca decidir a ti

Tufts University en datos

Datos federales · IPEDS
Tasa de admisión
10.1 %

3,444 admitidos de 34,003 solicitantes · estudiantes de pregrado de primer ingreso que buscan título o certificado · otoño 2023

Colegiatura y cuotas
$67,844

precio publicado por año · estudiantes de pregrado de primer ingreso y tiempo completo · 2023–24

Precio neto promedio · ingreso familiar $0–$30K
$10,526/año

después de becas y ayudas · estudiantes de pregrado de primer ingreso, tiempo completo, que buscan título o certificado y recibieron ayuda federal (Title IV) · 2022–23 · cada nivel de ingreso

Tasa de graduación
93 %

obtuvo una licenciatura o equivalente en 6 años (150 % del tiempo normal) · subcohorte ajustada 2017 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · cohorte 2017 · IPEDS 2023

SAT / ACT
Opcional

no es obligatorio; se considera si lo envías · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

Más datos
GPA de preparatoria
Se considera si lo envías

cómo usa el GPA de preparatoria en la admisión · solicitantes de primer ingreso a pregrado · otoño 2023

SAT lectura y escritura
710–760

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023 (36 % envió el SAT)

SAT matemáticas
750–790

percentil 25–75 · estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el SAT · otoño 2023

ACT compuesto (mediana)
34

estudiantes de primer ingreso inscritos que buscan título o certificado y enviaron el ACT · otoño 2023

Tasa de retención
96 %

se volvió a inscribir el otoño siguiente, de tiempo completo o parcial · cohorte ajustada de otoño 2022 de estudiantes de primer ingreso y tiempo completo que buscan licenciatura · otoño 2022 → otoño 2023

Cuota de solicitud
$75

cuota de solicitud de pregrado · 2023–24

Estudiantes hispanos o latinos de pregrado
10 %

estudiantes de pregrado · otoño 2023 · describe quién estudia aquí, no el apoyo que recibirá un estudiante

Fuente: Departamento de Educación de EE. UU., IPEDS. Cada cifra indica a quién cuenta y de qué año. Cómo usamos estos datos

Hay un momento, viendo a tu hijo armar su lista de universidades, en que un nombre suena grande, suena lejano, suena caro, y no sabes bien por dónde empezar a entenderlo. Tufts University es de esos nombres. Está en Massachusetts, admite a muy pocos de los que piden entrar, y su precio de lista asusta. Pero "asusta" no es lo mismo que "imposible", y "selectiva" no es lo mismo que "para otra gente". Vamos a caminar juntos por lo que los datos oficiales sí dicen de esta escuela, para que cuando la pongas en la lista de tu hijo —o la saques de ahí— lo hagas sabiendo, no adivinando.

Por Francisco CantúConsejero de admisiones y ayuda financiera
2,931 palabras14 min de lecturaIPEDS 2022–23
En este artículo

Qué tipo de escuela es Tufts, en términos que importan

Empecemos por lo básico. Tufts es una universidad privada, sin fines de lucro, de cuatro años, que llega hasta el doctorado. El gobierno la clasifica entre las instituciones con la actividad de investigación más alta que existen, y dentro de su categoría de pregrado la coloca en el grupo de admisión más selectiva. Es, además, una escuela "muy residencial": al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vive en vivienda propia de la universidad o afiliada a ella, y ocho de cada diez estudian tiempo completo.

Está en Medford, Massachusetts, dentro del área metropolitana de Boston. El código censal la ubica como suburbio: dentro de la zona urbanizada, pero fuera del centro de la ciudad. Si tu hijo pensara vivir en casa, no confíes en el mapa: maneja tú mismo la ruta un día entre semana, a la hora en que él tendría clase. El tiempo real casi nunca es el que promete Google Maps.

Una cosa que vale la pena aclarar de una vez: Tufts no tiene ninguna de estas tres designaciones federales —no es universidad históricamente afroamericana, no es universidad tribal, ni institución land grant. Eso no dice nada sobre qué tan bien atiende a una comunidad latina o de qué tan cómodo se va a sentir tu hijo ahí. Eso se pregunta directamente: qué centros culturales existen hoy, qué organizaciones estudiantiles hay, y mejor todavía, hablando con alguien que ya estudie ahí.

Una escuela grande, con más posgrado del que parece

Tufts reportó 13,274 estudiantes inscritos el otoño pasado. Es una universidad grande —el gobierno la ubica en la banda de 10,000 a 19,999 estudiantes—, y comparada con escuelas privadas selectivas parecidas, está entre las más grandes: casi ninguna de ellas le gana en tamaño.

Pero ese número grande engaña un poco si tu hijo está pensando en licenciatura. De esos 13,274, sólo 6,877 son de pregrado. Los otros 6,397 son estudiantes de posgrado, gente que ya terminó una carrera y volvió por más. Si tu hijo va entrando a su primera carrera universitaria, el número que le importa no es el total: es 6,877.

¿Quién compone ese pregrado? Diez de cada cien estudiantes son hispanos o latinos —una minoría chica, aunque arriba de la mitad si la comparamos contra otras 941 escuelas privadas selectivas parecidas. Hay más mujeres que hombres: 56 de cada 100. Casi no hay estudiantes mayores de 25 años. Y algo importante para pensar el ambiente: menos de la mitad de los estudiantes de primer ingreso reportaron su residencia permanente en Massachusetts. La mayoría viene de fuera del estado o del país. Eso no mide distancia ni costo de traslado, pero sí te dice algo: si tu hijo entra aquí, va a estar rodeado de compañeros que también dejaron su casa. Si aplica tu caso, arma el presupuesto pensando en vuelos y trayectos reales, no sólo en colegiatura.

Si los latinos son pocos —10 de cada 100— eso no saca automáticamente a Tufts de la lista. Pero sí es una pregunta que conviene hacer en la visita: qué existe para estudiantes latinos, qué grupo estudiantil, qué centro cultural, quién en la oficina de admisiones habla español.

Cómo funciona académicamente

El año escolar en Tufts se organiza en semestres: dos periodos de unas 15 semanas. La universidad acepta créditos por exámenes AP —pero no marcó que dé crédito por experiencia de vida—, y también matricula estudiantes de high school en cursos universitarios con crédito, dentro de un programa formal.

Ojo con algo: que digan que aceptan AP no significa que le den crédito a cualquier examen con cualquier puntaje. No sabemos, por este dato, cuántos puntos piden ni si esos créditos cuentan para la carrera específica de tu hijo. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de que se inscriba. No presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.

En el año 2022-23, Tufts entregó 1,648 títulos de licenciatura, repartidos en 19 familias académicas distintas. Ciencias sociales fue la más grande, con 24 de cada 100 títulos, pero ninguna área se llevó el bulto. Es una oferta ancha. Comparada con escuelas parecidas, Tufts está en el cuarto que más títulos entrega al año.

La razón entre estudiantes y personal de instrucción es de 10 a 1 —baja, comparada con escuelas parecidas. Eso es una cifra agregada, no el tamaño real de un salón: no te dice si la clase introductoria de tu hijo va a tener 15 personas o 150. Pregúntalo directamente cuando visiten.

Tufts también reporta caminos estructurados que vale la pena conocer: estudio en el extranjero, investigación de pregrado junto a profesores, y rutas para certificación de maestro, incluyendo aprobación estatal del programa. Que existan en el papel no dice cómo funcionan en la práctica para la carrera exacta de tu hijo; eso se confirma preguntando.

Entrar aquí no es sólo cuestión de papeles

Aquí viene lo que probablemente ya sospechabas: Tufts no tiene admisión abierta. Hay piezas que revisa antes de decir que sí. De nueve consideraciones posibles, marca cinco como obligatorias: el expediente de la prepa, haber llevado las materias que la universidad exige, el ensayo personal, cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplique. Traducido: tu hijo tiene que escribir. No alcanza con juntar papeles.

Hay otras piezas que no son obligatorias pero sí se toman en cuenta si se las mandan: el promedio general, el lugar en su generación, un portafolio o examen de competencias, experiencia de trabajo, y si alguien de la familia estudió ahí —el llamado legado. Si ése no es su caso, no gasten energía preocupándose por eso. Gástenla en lo que sí está en sus manos: el ensayo, las materias, las cartas.

La tarifa de solicitud publicada es $75.

Ahora, los números duros. En el ciclo 2023, Tufts recibió 34,003 solicitudes de primer ingreso y ofreció 3,444 lugares. Son 10 de cada 100. Es de las universidades que menos aceptan entre 942 escuelas privadas selectivas parecidas: nueve de cada diez de ese grupo aceptó a una proporción mayor de solicitantes. Del otro lado de esa cuenta hay 30,559 solicitantes que no recibieron oferta.

Quiero detenerme aquí porque es importante decirlo sin adorno: ese 10% no mide lo que vale tu hijo. Mide cuántos lugares se ofrecieron frente a cuántos los pidieron. Un porcentaje bajo no hace mejor a la escuela; uno alto no la hace peor. Lo que sí conviene es que la lista de tu hijo traiga escuelas de los dos lados: algunas tan selectivas como ésta, y otras que acepten a la mayoría de quienes solicitan.

De los admitidos, sólo la mitad terminó inscribiéndose. Eso pone a Tufts del lado alto comparada con escuelas parecidas —en la mayoría de ellas se queda una proporción menor de los admitidos. Pero ese número tampoco mide calidad ni satisfacción: sólo cuenta quiénes se inscribieron ese otoño. Cuando lleguen las cartas de admisión de varias escuelas, no es este porcentaje el que debe decidir. Pon las cartas una junto a otra y compara precio neto, carrera y distancia antes del día del depósito.

Sobre exámenes: SAT y ACT no son requisito en Tufts. Pero entre quienes sí se inscribieron el año pasado, 36 de cada 100 entregaron puntaje SAT —una proporción alta comparada con escuelas de su tipo. Entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 710 y 760 en lectura y escritura, y entre 750 y 790 en matemáticas. Ojo: esos números son de quienes se inscribieron y decidieron mandar su puntaje, no de todos los solicitantes. Ese 710 no es un mínimo que tu hijo necesite alcanzar, y ese 760 tampoco garantiza nada.

Sobre transferencias: de la generación que entró en 2017, sólo 5 de cada 100 aparecen como transferidos a otra escuela dentro de los años esperados de estudio —una proporción baja comparada con escuelas parecidas. Y si tu hijo llegara por transferencia hacia Tufts, en el otoño de 2023 llegaron 71 estudiantes transferidos de otras instituciones. Ese número no te dice cuántos créditos les reconocieron. Eso se pide por escrito, con la lista de materias en mano, antes de moverse.

El precio de lista, y por qué no es el precio real

En Tufts University, entre 49 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $10,526. Entre 91 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $14,963; entre 279 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $53,400. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.

Entre el promedio de la banda de menos ingreso (49 estudiantes) y el de la banda de más (279 estudiantes) hay $42,874 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $33,333.

Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.

Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.

Cómo se paga: becas, préstamos y lo que falta cubrir

En Tufts, 40 de cada 100 estudiantes reciben alguna beca o ayuda que no se devuelve. Es una minoría —comparada con escuelas parecidas, cae en el cuarto donde la beca alcanza a menos estudiantes. Entre quienes sí la reciben, el promedio anual es de $51,336. Pero ese promedio alto no es tu oferta: cuando llegue la carta, lo que importa es cuánto tendría que poner tu familia de su bolsa, no el tamaño del descuento anunciado.

Sólo 12 de cada 100 estudiantes reciben Pell, la ayuda federal para familias de bajos ingresos. No des por hecho que va a llegar. Antes de aplicar, pide la lista de becas disponibles, quién califica, y para cuándo se entrega cada solicitud.

Y aquí una cifra que vale la pena subrayar con calma: sólo 19 de cada 100 estudiantes de pregrado de Tufts recibieron préstamo estudiantil federal el año pasado. La mayoría, aquí, no pidió prestado. Entre quienes sí lo hicieron, el promedio fue de $4,920 en el año —bajo, comparado con escuelas parecidas, de las que menos recurren al préstamo federal.

No te confundas con esto: que la mayoría no haya pedido préstamo federal no significa que a todos les haya alcanzado sin esfuerzo. El dato no cuenta si hubo beca, trabajo, ahorro familiar o deuda de otro tipo. Y ese promedio de $4,920 es sólo de un año, sólo del estudiante, y no incluye préstamos Parent PLUS que a veces terminan firmando los papás, ni tarjetas, ni deuda con el banco. Tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa —para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte.

Tufts también ofrece un plan de colegiatura prepagada y un plan de pago en plazos, por si eso ayuda a organizar el presupuesto familiar.

Vida en el campus, deporte y apoyos

Tufts tiene vivienda propia, pero ningún estudiante está obligado a vivir en ella —la universidad respondió que no hay esa obligación universal. La capacidad máxima reportada es de 4,210 espacios. Que exista cuarto no garantiza una cama disponible para tu hijo: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar vivienda, y si te aseguran lugar o entras a lista de espera. También hay planes de comida, con número fijo de comidas por semana en el más grande.

Sobre ROTC: Tufts marcó que sí hay oportunidad, en las tres ramas —Army, Navy y Air Force. Marcar las tres no es lo común: de 3,012 universidades en el directorio nacional, sólo 135 lo hacen. Pero que esté marcado no dice si el programa se cursa en este campus específicamente, ni cupos, ni becas. Pregunta por cada rama por separado.

En deporte, Tufts compite y está afiliada a la NCAA. El dato no identifica equipos, temporadas ni divisiones actuales. Si tu hijo juega, escríbele directamente al entrenador de su deporte y pregunta si hay lugar, en qué división compiten, y si esa disciplina da beca.

La universidad ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, aunque en la práctica, menos de 1 de cada 100 estudiantes de pregrado lleva toda su carga así. Confirma por escrito si la modalidad existe para la carrera exacta de tu hijo.

La biblioteca tiene personal contratado, colección física y digital, y préstamo entre bibliotecas. Y entre los apoyos que la institución reporta están orientación académica y profesional combinada, servicios de empleo, apoyo para veteranos y militares, participación en el programa Yellow Ribbon, y una página dedicada a servicios para estudiantes con discapacidad.

Los que se quedan, los que se titulan

Aquí Tufts muestra números altos, y vale la pena entenderlos con precisión.

De la generación que entró en el otoño de 2022, 96 de cada 100 cumplieron el criterio oficial de retención: seguían inscritos o ya se habían graduado un año después. Es una cifra alta comparada con escuelas parecidas —de las que más conservan a su cohorte. Pero ese número junta dos cosas distintas y no te dice cuál le pasó a quién, ni qué fue de los 4 de cada 100 que quedaron fuera.

De los que entraron a licenciatura en 2017, 93 de cada 100 se graduaron en seis años o menos —1,314 de 1,407 estudiantes. A cuatro años, la cifra ya está en 86 de cada 100, apenas siete puntos abajo. Comparada con escuelas parecidas, Tufts es de las que más titulan.

A ocho años, contando una cohorte más amplia que incluye a quienes entraron con experiencia universitaria previa, 94 de cada 100 tenían algún título o certificado de Tufts. La misma cuenta, hecha aparte para estudiantes con Pell, da exactamente el mismo número: 94 de cada 100. Que coincidan no significa que el camino haya sido igual para todos.

Ahora la parte que no quiero que se pierda entre tanto número alto: nada de esto es una promesa para tu hijo. Es lo que le pasó a una generación específica, en esta escuela, en esos años. Lo que sí está en tus manos es que entre con los créditos en orden, y que desde el primer semestre sepa quién es su consejero académico y cuándo se inscriben las materias que necesita su carrera.

Lo que tú decides, lo que decide él, lo que decide la universidad

A tu hijo le toca escribir el ensayo, elegir sus materias, decidir qué quiere estudiar y construir el expediente que Tufts va a revisar. A la universidad le toca admitir, negar, y ofrecer —o no— la ayuda que determine tu precio real. A ti te toca otra cosa: entender el dinero de la familia, pedir la carta de ayuda por escrito, comparar el precio neto y no el precio de lista, y acompañar sin cargar tú solo un proceso que tampoco le corresponde cargar solo a él.

Tufts es una universidad grande, muy selectiva, cara en el papel y, para algunas familias, sorprendentemente accesible una vez que entra la ayuda real. Ninguna de esas dos cosas es mentira; son verdades distintas que conviven en la misma escuela. Ahora ya conoces con precisión esta pieza del rompecabezas. Júntala con lo que tu hijo quiere estudiar, con lo que ha construido hasta hoy, y con lo que tu familia puede y está dispuesta a pagar. De esa combinación —no de un solo número— nace el plan.

Fuente: datos de IPEDS (Integrated Postsecondary Education Data System) del Departamento de Educación de Estados Unidos, correspondientes principalmente al ciclo 2022-23 y 2023-24, según el indicador. Best College Aid no representa a Tufts University ni al gobierno de Estados Unidos; este artículo organiza información pública para ayudar a las familias a entenderla.

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Nota de fuentes

Los números de esta pieza salen de los reportes que cada institución entrega al gobierno de Estados Unidos (IPEDS, National Center for Education Statistics), principalmente de los ciclos 2022-23 y 2023-24. Es una interpretación de esos datos, con fecha; para mayor precisión conviene consultar la fuente original o contactar directamente a la institución. Veritat es una iniciativa de Best College Aid.