Qué tipo de universidad es, y dónde vive
University of Dallas está en Irving, Texas, dentro del condado de Dallas, adentro del área metropolitana de Dallas-Fort Worth-Arlington. Eso no significa que el campus esté en pleno centro de una ciudad grande. El código censal la ubica en una ciudad principal de 250,000 habitantes o más, pero cómo se llega al campus y qué hay para vivir cerca son preguntas que ese dato no contesta. Si tu hijo pensara vivir en casa, la única manera honesta de saberlo es manejar la ruta un día entre semana a la hora de sus clases. El tiempo real casi nunca es el que promete el mapa.
Es una institución privada, sin fines de lucro, y el gobierno federal la clasifica como universidad de maestría con programas grandes. El sistema Carnegie, que ordena a las universidades del país por lo que hacen, la describe como una escuela de cuatro años, de talla chica y muy residencial: en el momento de esa medición, al menos la mitad de sus estudiantes de pregrado vivía en vivienda propia, controlada o afiliada a la institución, y al menos 80 de cada 100 estudiaba tiempo completo. También la coloca en su grupo de admisión selectiva.
"Muy residencial" es una palabra que vale la pena detener un segundo. No significa que vivir en el campus sea gratis ni que venga incluido en la colegiatura. El cuarto y la comida se cobran aparte, y casi nunca aparecen juntos en el mismo número del folleto. Pídelo por separado, con el plan de comida incluido, antes de comparar esta escuela con cualquier otra.
IPEDS —el sistema federal que reúne estos datos— reporta el doctorado como el nivel más alto que la institución declara ofrecer, y la clasifica como una escuela que otorga grados, principalmente de licenciatura o niveles superiores. Eso es un dato institucional, no un mapa de programas: no te dice si la carrera exacta que le interesa a tu hijo existe aquí, ni si conecta con un posgrado. Eso se pregunta programa por programa.
Y una aclaración que a veces la gente da por hecho sin verificar: University of Dallas no aparece registrada como universidad históricamente afroamericana (HBCU), ni como universidad tribal, ni como institución land grant. De las 3,012 universidades en este directorio nacional, 138 traen alguna de esas tres designaciones; ésta no. Eso no dice nada sobre a qué comunidades atiende bien o mal —eso se pregunta directamente, con centros culturales y organizaciones estudiantiles actuales, y hablando con quien ya estudia ahí.
Quién comparte el salón con tu hijo
Aquí hay un número que vale la pena subrayar: 28 de cada 100 estudiantes de pregrado en University of Dallas son hispanos o latinos. Es más de uno de cada cuatro. Y entre las 941 escuelas privadas de cuatro años con admisión selectiva que reportaron este dato, es de las que más alto lo reportan: nueve de cada diez de ese grupo reportaron una proporción igual o menor. Si tu hijo es latino, no sería la excepción en este campus.
Pero un porcentaje alto de estudiantes latinos no es lo mismo que apoyo para estudiantes latinos. Este número cuenta cuántos hay, no si hay un consejero que hable español, ni tutorías, ni si esos estudiantes terminan la carrera. Y es el porcentaje de la escuela entera, no el de la carrera específica de tu hijo. Contar no es atender. Eso se pregunta aparte.
El resto del panorama estudiantil: apenas 2 de cada 100 tienen entre 25 y 64 años, así que casi no hay estudiantes adultos regresando a clases. Entre hombres y mujeres está casi parejo, 55 de cada 100 son mujeres. Y poco más de la mitad de los estudiantes de nuevo ingreso, 58 de cada 100, reportó una dirección permanente en Texas al momento de solicitar. La otra mitad, casi, viene de fuera del estado.
En cuanto a tamaño: University of Dallas tenía 2,182 estudiantes inscritos en el conteo oficial de otoño, lo que la coloca en la banda mediana, entre 1,000 y 4,999, justo a media tabla frente a sus pares. Pero ese número trae el posgrado adentro: se reparte en 1,427 de pregrado y 755 de posgrado. Si tu hijo va entrando a licenciatura, el número que le importa es 1,427, no el total.
Cómo se organiza el año académico y qué tan repartida está la oferta
El calendario funciona por semestres: dos periodos largos, de unas 15 semanas cada uno. En su reporte más reciente ante el gobierno federal, la institución marcó que acepta crédito por exámenes AP, pero no marcó la casilla de crédito por experiencia de vida. Eso no significa que le den crédito por cualquier examen AP: no dice cuántos puntos piden ni cuántos créditos otorgan. Pide la evaluación de equivalencias por escrito antes de inscribirte; no presupuestes el ahorro hasta tenerla en la mano.
En un año reciente, University of Dallas entregó 303 títulos de licenciatura, repartidos en 15 familias de carreras. La familia que más tituló fue negocios y administración, con 20 de cada 100 títulos del año —ninguna otra área le pasó por arriba, pero tampoco se lleva el bulto. Es una oferta ancha, no concentrada en una sola cosa. Esto cuenta títulos entregados, no personas ni el catálogo actual de carreras. Antes de decidir, pregunta por la carrera exacta que le interesa a tu hijo: cuántos se titularon en ella, en cuánto tiempo, y cómo es el plan de estudios.
Sobre la relación entre estudiantes y personal de instrucción: la razón oficial es de 11 estudiantes equivalentes de tiempo completo por cada equivalente de tiempo completo del personal de instrucción. Comparada con 941 escuelas parecidas, cae abajo de la mitad —es una razón baja, sin llegar al cuarto más bajo del grupo. Pero esta cifra no te dice el tamaño real de un salón de clases. Es un promedio institucional, no una promesa sobre la clase de primer año de tu hijo.
La institución también reporta caminos académicos estructurados: estudio en el extranjero, preparación para certificación docente y aprobación estatal para certificación docente inicial. Si algo de esto le interesa a tu hijo, es un punto de partida para preguntar más.
Entrar aquí: qué pide la solicitud y qué tan selectiva es
Empecemos por lo que la universidad exige. University of Dallas no tiene admisión abierta: hay piezas que revisa antes de decir sí. De nueve consideraciones posibles, marca seis como obligatorias: el expediente de la prepa, el promedio, haber llevado el plan de materias que piden, el ensayo personal, las cartas de recomendación, y el examen de dominio del inglés para quien aplica. También toma en cuenta, sin ser obligatorio, el lugar en la generación, la experiencia de trabajo, y si alguien de la familia estudió ahí. Esto último —el legado— es algo que tu hijo no puede cambiar. Si no aplica a su caso, no gasten energía ahí. Gástenla en lo que sí está en sus manos. La tarifa de solicitud publicada es de $50.
Ahora, los números de qué tan difícil es entrar. En el ciclo más reciente, 4,179 personas solicitaron ingreso como estudiantes de primer año. De ellas, 2,265 recibieron oferta de lugar: 54 de cada 100. Es una cuenta casi partida a la mitad. Comparada con 942 escuelas privadas selectivas parecidas, University of Dallas queda del lado bajo de aceptación: siete de cada diez de esas escuelas aceptaron a un porcentaje mayor de sus solicitantes. No es trámite seguro, tampoco es lotería. La solicitud sí se revisa.
Pero aquí viene un dato que casi nadie mira y que importa mucho: de cada 100 admitidos, sólo 15 se inscribieron. Los otros 85 tenían la carta con el sí y no la tomaron. Eso no es una mancha sobre la escuela —el registro federal no dice por qué cada quien eligió lo que eligió—, pero sí te dice algo útil: recibir la carta no es lo mismo que decidir ir, y lo que otros decidieron no predice lo que a tu hijo le van a ofrecer. Espera tu carta con el precio neto —lo que de verdad les va a costar el año— antes de decidir si esta escuela se queda en la lista.
Sobre exámenes estandarizados: el SAT y el ACT no son requisito. Si tu hijo los manda, se toman en cuenta; si no, la solicitud sigue en pie igual. De los que se inscribieron, 30 de cada 100 sí entregaron puntaje SAT, y entre ellos, la mitad de en medio sacó entre 600 y 710 en lectura y escritura, y entre 570 y 660 en matemáticas. Esos rangos son de quienes ya estaban inscritos, no de todos los que solicitaron, y no funcionan como mínimo ni como garantía.
Y sobre quienes se van: de la generación que entró en 2017 buscando licenciatura, 24 de cada 100 se transfirieron a otra institución sin terminar aquí. Es un número común frente a escuelas parecidas. Cambiarse de escuela no es fracasar, pero sí conviene que tu hijo sepa desde antes cómo se piden los papeles para transferirse, por si hace falta.
El precio de lista y lo que realmente puede costarte
En University of Dallas, entre 37 estudiantes de primera entrada y tiempo completo, que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV cuyos expedientes EFC registraban ingreso familiar de menos de $30,000, el precio neto promedio fue de $14,372. Entre 38 estudiantes de la misma población con ingreso EFC familiar de $48,001 a $75,000 fue de $18,311; entre 110 estudiantes con ingreso EFC familiar de más de $110,000, de $34,646. Para estudiantes dependientes, la banda suma el ingreso de sus padres y el suyo.
Entre el promedio de la banda de menos ingreso (37 estudiantes) y el de la banda de más (110 estudiantes) hay $20,274 de diferencia. Estos son promedios de grupos, no una predicción del precio de tu familia. Entre los de primer año que recibieron alguna beca, el promedio fue de $31,221.
Entre las 937 escuelas de su mismo tipo y control incluidas en este censo que reportaron este dato con la misma cobertura temporal, ésta cae en la cuarta parte más barata para las familias de menos ingreso, ya con las becas restadas. Eso no quiere decir que sea barata para tu familia. Es un dato que pesa cuando armen la lista de a cuáles aplicar.
Como el precio cambia tanto de una banda de ingreso a otra, ubicar bien la tuya es lo primero. Las bandas por ingreso de esta ficha describen a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron ayuda federal Title IV; en las instituciones públicas usan la tarifa estatal o distrital. El promedio general con beca, cuando aparece, describe a estudiantes de primera entrada y tiempo completo que buscaban una credencial y recibieron becas o subvenciones federales, estatales, locales o institucionales. La que manda es la carta de ayuda que te llegue a ti.
La ayuda que llega, y la deuda que se firma
En University of Dallas, 99 de cada 100 estudiantes que buscan un título recibieron alguna beca o ayuda que no se devuelve. Recibir algo aquí es lo común, no la excepción. Entre quienes la recibieron, el promedio fue de $33,750 en el año —un número grande, pero un promedio: adentro cabe quien recibió mucho más y quien recibió mucho menos. Nada de esto es tu oferta específica.
Sobre la beca Pell —la ayuda federal para familias de ingresos bajos— llegó a 26 de cada 100 estudiantes que buscan título.
Ahora hablemos de deuda, porque aquí es donde el número deja de ser abstracto. En el año escolar 2022-23, 47 de cada 100 estudiantes de pregrado en University of Dallas recibieron un préstamo estudiantil federal. Es casi la mitad. De los que pidieron, cada uno se llevó $6,059 en promedio ese año. Financiar con deuda es lo común aquí, no la excepción.
Haz la cuenta completa antes de firmar nada: si tu hijo pidiera algo parecido cada uno de los cuatro años, la suma andaría por los $24,236, sin contar intereses. Y ese promedio es sólo de préstamos federales a nombre del estudiante en un año —no incluye los préstamos PLUS que a veces firman los papás, ni deuda con el banco, ni tarjeta. Tampoco es la deuda total con la que alguien se gradúa; para eso habría que sumar los cuatro años, y ese número no está en este reporte. Ese porcentaje habla de otras familias, no de la tuya. Lo que tu hijo tendría que pedir sale de su propia carta de ayuda financiera. Espera esa carta antes de comprometerte.
La institución también reporta un plan de pago de colegiatura en plazos como mecanismo formal para administrar el costo.
Vida en el campus, deportes, y los apoyos que existen
University of Dallas sí tiene vivienda propia, y no exige que todos los estudiantes de primer año vivan ahí obligatoriamente —lo cual no significa que ningún programa tenga ese requisito; pregúntalo para el caso específico de tu hijo. Ofrece planes de comida, aunque el número de comidas por semana cambia según el plan elegido. La capacidad máxima de vivienda reportada es de 932 estudiantes. Que haya cuarto no garantiza una cama: pide por escrito la tarifa del año, la fecha límite para solicitar, y si aseguran lugar o hay lista de espera.
Si tu hijo tiene interés en ROTC, la universidad reportó dos ramas disponibles: Army (Ejército) y Air Force (Fuerza Aérea). Navy no aparece marcada. Que esté reportado no significa que el programa se curse en este campus específicamente ni que haya cupo garantizado — pregúntalo por nombre antes de construir un plan alrededor de eso.
En deportes, University of Dallas compite en la NCAA, en disciplinas que incluyen baloncesto, béisbol y campo traviesa o atletismo de pista. La membresía es de la escuela, no una promesa para tu hijo: si le interesa, hay que escribirle directamente al entrenador y preguntar por lugar en el equipo, división y si esa disciplina otorga beca.
La escuela ofrece educación a distancia en pregrado y posgrado, pero en el conteo más reciente, cero estudiantes de pregrado llevaban toda su carga a distancia — todos tomaban al menos una clase presencial. Si tu hijo necesita una modalidad completamente remota, eso hay que confirmarlo programa por programa, por escrito.
La biblioteca tiene personal contratado, colección física y digital, y préstamo entre instituciones. Y la institución reporta servicios de orientación académica y profesional, apoyo de empleo para estudiantes actuales y para egresados, participación en el programa Yellow Ribbon para veteranos, un punto de contacto dedicado para familias militares, y una página de servicios para personas con discapacidad. Que estos servicios estén reportados no dice qué tan efectivos son ni cómo se sienten en la práctica — eso se pregunta directamente.
Cuántos se quedan, y cuántos terminan
De la generación que entró en el otoño de 2022 buscando licenciatura de tiempo completo, 403 estudiantes empezaron y 325 seguían inscritos o ya se habían titulado un año después: 81 de cada 100. Es un poco por arriba de la mitad de sus 930 pares. Ese número no distingue entre quien sigue estudiando aquí y quien ya se tituló; tampoco explica el destino del resto. Y una aclaración importante: no volver a esta escuela no es lo mismo que abandonar los estudios. Alguien que se transfirió a otra universidad y sigue ahí cuenta igual, en esta cifra, que alguien que dejó de estudiar.
Sobre la graduación: de 419 estudiantes que empezaron licenciatura en 2017, de tiempo completo y por primera vez, 285 se habían titulado en University of Dallas seis años después. Son 68 de cada 100. A cuatro años, la cifra ya estaba en 62 de cada 100 —apenas 6 puntos menos que a los seis años, una brecha chica. Comparada con 920 escuelas parecidas, University of Dallas queda arriba de la mediana del grupo.
De esa misma cohorte de 419, vale la pena ver el desglose completo: 285 se titularon aquí, 100 se transfirieron a otra institución sin completar en ésta, 12 seguían inscritos sin haber terminado, y 22 quedaron en la categoría federal de "ya no inscritos" —una categoría que no explica el motivo y que puede incluir a personas que después se titularon fuera del plazo medido.
Y hay una mirada más larga todavía: siguiendo a una cohorte de 452 estudiantes que entraron entre julio de 2015 y junio de 2016 —una mezcla de primer ingreso y estudiantes con experiencia universitaria previa—, al corte de ocho años, 72 de cada 100 ya tenían título o certificado de esta institución. Entre quienes recibieron beca Pell, el número fue de 68 de cada 100, seis puntos abajo del grupo sin Pell. Comparada con sus pares, esta cifra también queda arriba de la mediana.
Un número alto no es una promesa sobre tu hijo. Describe a una cohorte que entró hace años, en condiciones que no son necesariamente las de hoy. Vale la pena preguntar por los apoyos actuales del programa y por resultados de generaciones más recientes.
Lo que ya sabes, y lo que sigue siendo tuyo por decidir
Lo que le corresponde a la universidad ya lo viste: admite, ofrece ayuda, reporta sus programas y sus apoyos. Lo que le corresponde a tu hijo es su ensayo, su expediente, su decisión sobre qué carrera perseguir y si esta escuela conecta con lo que quiere construir. Y lo que te corresponde a ti es el dinero, el FAFSA, la carta de ayuda, las preguntas por escrito antes de comprometerse con nada.
Ninguna de estas cifras decide por ustedes. Lo que hacen es darte un mapa honesto de una de las tres piezas que necesitas: lo que la universidad realmente es. Júntala con lo que tu hijo quiere y ha construido, y con lo que tu familia puede pagar. De esa combinación, no de un número solo, nace un plan.
Esta información proviene de datos reportados por University of Dallas al Departamento de Educación de Estados Unidos a través del sistema IPEDS, correspondientes principalmente a los ciclos 2022–23 y 2023–24. Best College Aid no representa a University of Dallas ni a ninguna agencia gubernamental; esta pieza es de carácter informativo y no sustituye la carta de admisión ni la carta de ayuda financiera que la universidad le entregue directamente a tu familia.